Las figuraciones del poder en dos obras de Emilio Carballido; un pequeño día de ira y ¡silencio pollos pelones, ya les van a echar su maíz!
p. 591-603
Texte intégral
1Emilio Carballido escribe Un pequeño día de ira y ¡Silencio pollos pelones, ya les van a echar su maíz!1 a principios de los años 60, bajo el gobierno de López Mateos que inicia su sexenio en un contexto político-social de protestas y rebeldía popular violento2. En cuanto al contexto económico, el « desarrollo estabilizador »3, marcado por una fuerte presencia estadunidense, genera grandes desigualdades en la ciudad pero sobre todo en el campo, lo que explica que el éxodo rural hacia las grandes ciudades o los Estados Unidos se acelere. Paralelamente, la nacionalización de la luz, en 1960, y algunos repartos de tierras nutren el discurso revolucionario del gobierno.
2Las dos obras, una « pieza » y una « farsa », se estructuran alrededor de un acontecimiento argumental similar: la muerte de un personaje4. En la primera pieza, la víctima es un niño de nueve años, Ángel, que una burguesa biliosa mata ¿accidentalmente? de un balazo en la frente cuando se da cuenta de que le está robando mangos en su huerta. En; Silencio pollos... el que muere es un hombre casado, Porfirio, quien se ahoga en un río que estaba cruzando a nado para ir a cortar hierbas medicinales y vendérselas a unos compradores gringos. El cuerpo no será hallado y sin embargo la Asistencia Pública regala a la familia un lujoso ataúd.
3Tanto Un pequeño día como ¡Silencio pollos... marcan una evolución en la escenografía del teatro de Emilio Carballido con la fragmentación del escenario en varios espacios miméticos donde los personajes se enfrentan a unas estructuras específicas del poder político, socioeconómico, eclesiástico o cultural.
4En la medida en que el espacio es el operador por el cual se instaura la acción5, así como la parte concreta de la obra en la que se materializa el tiempo para formar los diferentes cronotopos6, un examen de los diversos espacios miméticos y diegéticos7 permitirá averiguar cómo se construyen y funcionan algunas figuraciones del poder en la economía de la representación teatral.
I- Construcción del marco espacial
5La acción principal de Un pequeño día de ira como la de ¡Silencio pollos..., se desarrolla en un pueblo costero del sureste, sobre el Golfo de México. La figuración de este espacio, forzosamente metonímica, se hace mediante varios recursos escenográficos:
alternancia en el escenario de una multitud de espacios miméticos (7 en Un pequeño día, 16 en / Silencio pollos...)
presencia en el escenario de un narrador que describe el espacio diegético relacionado con el pueblo (Un pequeño día)
utilización de mapas, carteles con datos geográficos y socioeconómicos comentados por un coro (¡Silencio pollos...)
presencia de personajes llamados « actores » que aportan elementos descriptivos relacionados con el pueblo y la región. (En ¡Silencio...).
A- Los espacios miméticos
6Un pequeño día de ira consta de un acto divido en 13 secuencias numeradas que corresponden cada una a una unidad espacial y a una etapa del drama8.

7Según la didascalia toponímica preliminar, son cuatro las áreas en que se divide el escenario:
8– Tres áreas para el desarrollo del hilo argumental:
9Los interiores (casa de los Vargas, oficina del licenciado José Alaminos, celda) son carros de diversas dimensiones, « con una o dos paredes y todos los muebles y objetos necesarios para dar la atmósfera del sitio ».
10La plaza, « centro principal de todas las acciones con su quiosco y vegetación », rodeada por el Palacio municipal y la cárcel, « edificios con arcos, elevados sobre seis o siete escalones » es un lugar permanente en el escenario.
11El río, el patio de los Marrón, así como el de los Vargas se materializan mediante cortinas de vegetación que cuelgan del telar. El borde del río queda figurado por el filo del proscenio.
12– Un área reservada al narrador, en primer término, con « un banco de patas altas como de arquitecto o dibujante » (p. 80). Las intervenciones del narrador no se limitan a su espacio sino que se dan también en diferentes lugares de la historia como se ha señalado en el cuadro más arriba.
13¡Silencio pollos pelones, ya les van a echar su maíz! se divide en 27 secuencias no numeradas. Consta de un retroceso temporal de una año y medio de la secuencia 9 a la secuencia 21.

14Mucho más compleja es la fragmentación del espacio escénico en esta obra.
15Se presenta primero como une « mise en abyme », una obra de teatro dentro del teatro con dos niveles miméticos:
1- El foro vacío
16Funciona como el espacio icónico del teatro: los personajes « actores » se dirigen al público para quejarse de las duras condiciones de difusión en las que se halla el teatro mexicano y hablarle de la obra que van a representar.
2- Los espacios de la historia
17Se dividen en dos conjuntos: el del presente de la historia (tiempo 2) y el del retroceso temporal (tiempo 1):
18•Tiempo 2: Presente de la historia (secuencias 2 a 8 y 22 a 26), un « pueblito de tierra caliente » de « un gran estado costero ». La acción se desarrolla en 7 áreas escénicas (La casa de Porfirio, la oficina de la Asistencia Pública, el campamento de los gringos, un camino, el río)
19Los recursos escénicos para el decorado son: un carro para la casa de Porfirio, unos cuantos objetos significativos para los demás interiores (sillas, máquinas de escribir, una urna, etc.), proyecciones de fotos y carteles con el nombre del lugar.
20•Tiempo 1: Un año y medio antes de la historia, en la capital del mismo estado costero. (figurada en el escenario con varias fotos de diferentes capitales: Xalapa, Campeche, Chilpancingo u Oaxaca). Abarca las Secuencias 9-21 y se desarrolla en 11 áreas escénicas distintas: (Refugio Guadalupano, Despacho del gobernador, Casilla electoral, Casa de doña Leonela o de su sobrino, Iglesia, Cantina, Oficina de la Asistencia Pública, Calle)
21Los espacios miméticos en el tiempo 1 son mucho más numerosos que en el tiempo 2. El retroceso temporal permite mostrar cómo se espacializa el poder político, invadiendo el escenario a partir de la secuencia 12.
22El coro no tiene un área definida.
23Participan en la construcción del espacio, el narrador en Un pequeño día de Ira, el coro y los « actores » en ¡Silencio pollos...
B- El papel del narrador (Un pequeño día de ira)
24El narrador, desde el lugar céntrico de la plaza, evoca los espacios diegéticos más significativos del pueblo, sobre todo en su primera intervención:
« (...). Éste es un puerto sin mayor importancia. Detrás de ese palacio se extiendo el Golfo de México. Hacia allá están los muelles, las flotillas pesqueras, las canciones nocturnas, la amenaza constante para la vasta proliferación de los mariscos. Hacia allá está... « la zona », la promiscuidad pagada, la venta de cerveza muy fría y alcoholes adulterados. Para allá viven las familias decentes. Hay tres bancos y dos compañías extranjeras que empacan el camarón; también una modesta compañía nacional, pero está al borde de la quiebra. Hacia allá viven los pescadores, los humildes. Es un pueblito próspero, la gente no es nada excepcional: hay comercios, hay casas que se alquilan y las rentas son altas. Hay casino y señoras de sociedad, o que así se consideran. Una o dos veces al año, allá en la zona, o entre la gente más pobre, llega el crimen. Por el alcohol o por los celos. (Una vez, una sola, hubo un muerto por robo. La víctima: un anciano usurero). En realidad es un pueblo tranquilo. » (pp.82-83)
25Su descripción, al anclar la acción en un marco socioeconómico particular, multiplica los efectos de realidad. Subraya el peso de las compañías extranjeras contra la fragilidad de la compañía nacional en quiebra así como la división geográfica de la sociedad en varias zonas o barrios: los marginados y los humildes de un lado, las familias « decentes », acomodadas, del otro.
C- papel del coro y de los « actores » (¡Silencio pollos...)
26El coro y los actores, varias veces en la obra, anuncian y definen, con una dosis de humorismo, los espacios miméticos o diegéticos en los que va a desarrollarse la acción:
CORO D: Todo esto va a convertirse ahora en un pueblito de tierra caliente; un Pueblito que pertenece a un gran estado costero: fertilidad, una de las secciones más ricas de la républica, la tierra pródiga, cultivos fáciles, hay petróleo
CORO E: ¡Que ya es nuestro!
CORO D: Hay plátano...
CORO E: Café
CORO D: Industrias, ganaderías.
(...)
CORO D: Cataratas que proporcionan energía eléctrica...
AMBOS: ¡Que ya es nuestra!
CORO E: Caña de azúcar.
CORO D: Ríos llenos de peces. (p. 23)
Actriz A: Estamos en un pueblo pequeño.
Actriz B: Yo diría ranchería.
Actriz A: El tren pasa de largo, no para nunca. Estamos a un costado de la vía, junte a un escape, y cuando a veces hay aquí algún movimiento de carros el maquinista nos regala agua caliente, hacemos cola con cubetas y nos las llena, de agua hirviendo. Así se ahorra leña.... (p. 26)
27También utiliza el coro varios carteles con estadísticas sacadas de fuentes oficiales ligeramente modificadas y comentadas humorísticamente: « El 47,66 % de la población usa zapatos; si tuviera una sola pierna, podría calzarse casi el 96 % de la población » (p. 24)
28Las descripciones del coro y de los actores dan la impresión de que se trata de una radiografía de la situación socioeconómica de los años 60 en México y muestran el contraste entre las riquezas económicas de la región y la miseria de los campesinos, quienes a menudo tienen que marcharse como braceros a Estados Unidos. Un cartel indica que « en diez años salieron del estado: 651 872 braceros rumbo al sur de Estados Unidos. Representan el 14,4 % de la población económicamente activa. »
29El examen del marco espacial muestra que la fragmentación del escenario permite la creación de determinados microcosmos sociales dentro de los cuales los personajes ejercen o sufren diversos poderes.
II- Las figuraciones del poder
A- Un pequeño día de ira
30Un pequeño día de ira cuenta la reacción violenta del pueblo frente a una injusticia social. Dos tipos de poderes van a enfrentarse: el poder organizado de « los de arriba » y el contrapoder espontáneo de « los de abajo ». El recorrido cronotópico por el que se desenreda el hilo argumental abarca espacios en los que el ejercicio abusivo e inicuo del poder es cuestionado.
La plaza (4 secuencias):
31Abre y cierra la obra sobre el paseo dominical de los habitantes. Los dos edificios coloniales, el palacio municipal y la cárcel, la señalan como un espacio estratégico del poder político. Expresa a la vez unidad y división social: unidad en la medida en que permite la convivencia, los domingos, de las diferentes clases sociales (meseros, comerciantes, notables, etc.); división cuando el pueblo la convierte en el escenario de su insurrección (secuencia 9 y 11).
32La aparición de la plaza en el escenario ritma las diferentes etapas del hilo argumental y del conflicto social:
Situación inicial (secuencia 1): presentación de los diferentes protagonistas (el pueblo; las autoridades; Diódoro, el loco del pueblo cuyo papel cobrará cierta importancia en la obra)
Enfrentamiento (secuencia 9) del pueblo con los policías para liberar a Diódoro injustamente encarcelado por haber gritado acusaciones dirigidas a las autoridades (¡Asesinos de niños! ¡Ladrones!... (p. 110)). En esta secuencia, el narrador se implica en la acción de los personajes. Adquiere un papel doble, fuera y dentro de la historia, comentarista y actor.
Final del conflicto (secuencia 11) y de los diferentes saqueos (palacio municipal, casa del licenciado). Los objetos, « restos de una desastrosa mudanza: un piano desvencijado, destripado; pedazos de sillas (...), un diluvio de papeles, un archivero en ruinas » señalan el resultado de las acciones violentas cometidas por el pueblo contra los espacios del poder opresor. Muy irónicamente, al final de la secuencia, el viento se lleva unos papeles en los cuales se habían imprimido frases como « Sufragio efectivo. No reelección », ecos gloriosos de un pasado revolucionario.
Final de la obra con el paseo dominical. Ha pasado el tiempo (¿Una semana?), todos los protagonistas del principio están en la plaza salvo la burguesa (que se halla en la cárcel) y las autoridades. Su ausencia del escenario puede significar la pequeña victoria del pueblo.
33Jacqueline Bixler8 hace hincapié en la estructura espiral de la obra y muestra que, entre el primer domingo y el último, se ha producido un gran cambio: por una parte los oprimidos han sido más fuertes que los opresores, y por otra, a pesar de la dominación económica estadunidense, las últimas palabras del narrador « hubo un día de ira. (...) ¡Podría haber uno grande9 anuncia la posibilidad de un conflicto mayor! ».
La casa de los Vargas (2 secuencias)
34Lujosa imagen de la clase alta como la presentan las disdacalias10, La casa de Cristina, con su huerta, es un lugar fuertemente cargado de simbolismo. La huerta, el árbol frutal (un mango), un chico que se llama Ángel son signos que suenan a historia conocida11. En la obra es sobre todo el lugar donde la transgresión locativa cometida por un niño de nueve años es castigada con la muerte. Este acto le confiere a la historia su dimensión dramática y efectista, tanto más efectista que el crimen lo ejecuta una mujer embarazada. A pesar de lo que luego declarará Cristina, la escena en su casa deja bien claro que no ha sido un accidente sino la voluntad de dar un escarmiento mortal:
([Cristina] Trae un rifle. Abre la ventana)
Cristina: (grita) ¡Aprendan a robarme! (Dispara) ¡Vuelvan, anden!
(se oye el golpe de un cuerpo que cae. Ruidos de ramas, carreras.)
(...)
(Cristina va a disparar de nuevo. Onésimo le desvía el rifle. Está aterrado.)
Onésimo: ¡No tires! ¡No gritó!
Cristina: ¡Pues ahora va a gritar! ¡Suelta, idiota!
Onésimo: ¡Trae acá! (...)
Cristina: ¡Ya se largaron los otros! Por tu culpa. (p. 97)
35La casa de Cristina forma parte de los espacios que el pueblo saquea para expresar su ira. En una escena corta y muy ritmada, la gente del pueblo (« diez o quince personas ») invade la habitación y se dedica a romper los muebles, los cuadros, los espejos y cuanto refleja la situación privilegiada de la oligarquía.
El patio de los Marrón: (2 secuencias)
36Es el espacio de la familia de la víctima que aparece en la secuencia 5 después del crimen y en la secuencia 8 después de la escena en la oficina del palacio municipal. En este patio los personajes del pueblo, reunidos la tarde del velorio (secuencia 5), comentan el acontecimiento, reaccionan ante el veredicto del presidente municipal, quien defiende la tesis del accidente. Empieza a nacer un sentimiento de solidaridad y « las historias individuales », las « pequeñísimas miras individuales » que evoca el narrador en la primera secuencia (p. 93) ceden el paso a una preocupación colectiva.
37La presencia de un cura permite oponer dos tipos de discursos: uno dogmático, el de la iglesia con la retórica de la resignación (« Verás que Dios te da el consuelo, tienes que resignarte con esta prueba que te envía; hay que conformarse con sus santos designios » p. 112) y otro pragmático, el de Asunta, la maestra de escuela, que pone en tela de juicio los mandamientos de Dios y las conclusiones de la investigación del licenciado Alaminos.
38Es también el lugar adonde llegan las noticias que van a provocar la ira del pueblo: la futura huida de Cristina y el encarcelamiento del loco.
La oficina del licenciado Alaminos (dos secuencias)
39Se halla en el palacio municipal. El efecto sonoro del ruido de las máquinas refuerza su aspecto burocrático.
40La escena tiene lugar después del entierro del niño.
41Evidencia la complicidad entre las autoridades y la clase alta en un proceso de manipulación: el agente del ministerio público intenta invertir la situación y presentar a Cristina como la víctima:
« Ha quedado establecido, por lo que hemos investigado, que se trata de una muerte accidental. La señora Vargas se encuentra hundida en la consternación. Ha sido un espantoso golpe para ella. » (p. 105):
42Los padres de la víctima, gente humilde, frente al poder de la palabra oficial en un lugar oficial no pueden sino someterse: aceptan la tesis del accidente, conceden el perdón sin rebelarse y se comprometen a firmar la declaración oficial.
43La oficina permite también señalar el miedo de las autoridades frente a la amenaza creciente del pueblo:
44Máximo: Habría que reforzar la guarnición. Tenemos pocos soldados. No tiene uno seguridad aquí.
45Alaminos: ¿Por qué no pides más?
46Máximo: Voy a ir a ver al gobernador. ¡Es que la gente se está poniendo muy insolente! Como que quieren perder el respeto a la autoridad y a la ley. (p. 109)
47Por fin evidencia las disfunciones de la justicia que no vacila en redimir a una burguesa de su acto homicida pero que encarcela a un loco por haber gritado acusaciones justificadas.
La cárcel
48Antes de estar figurada en el escenario como celda, « un antro minúsculo », ha sido evocado varias veces.
49La escena en la cárcel es breve y reúne a Cristina y a su marido. La experiencia de la cárcel no lleva a Cristina a una toma de conciencia de la gravedad de su acto y cuando su marido le pregunta si apuntó, es incapaz de reconocer que lo hizo.
50La cárcel representa el lugar donde finalmente el pueblo castiga el acto de Cristina, restableciendo así el funcionamiento de la justicia social.
51En esta obra, el pequeño día de ira se ha convertido en una pequeña victoria del pueblo: la culpable ha sido encarcelada y el presidente expulsado. Además, ha nacido en los personajes una pequeña toma de conciencia. En la última escena, el discurso de los protagonistas que pasean por la plaza se ha vuelto más crítico. Pero nos enteramos de que han reforzado la guarnición y « el partido que (...) gobierna ha traído un nuevo presidente, después de un simulacro de elecciones » (p. 119). El pequeño día de ira no supone un cambio en la estructura del poder y quizás deje entrever enfrentamientos futuros más violentos.
B- ¡Silencio pollos pelones, ya les van a echar su maíz!
El teatro
52¡Silencio pollos... empieza y acaba en el foro con los actores y el coro que van a representar (o han representado) la obra de teatro: 9 actores que se reparten los muchos papeles de la farsa.
53El foro vacío en el que van entrando los actores puede verse como una metonimia del espacio teatral en el que se halla el público asistiendo a la representación. Como recuerda Anne Ubersfeld, el espacio escénico es « un espacio dentro del espacio de la ciudad ». En ¡Silencio pollos... el escenario es al principio y al final de la obra un espacio « político » en el cual los actores y el coro se quejan de las condiciones de difusión y de creación del teatro mexicano (preferencia concedida a obras extranjeras, presupuesto insuficiente, censura que se ejerce a pesar de ser ilegal y anticonstitucional). El escenario se convierte pues en un espacio privilegiado donde los actores pueden expresar sus reivindicaciones, poniendo así en signos el contexto sociopolítico de los años 60:
Todos: No queremos caridad,
Sólo queremos justicia.
(...)
Actor A: También pedimos un buen teatro, mejor propaganda, buenos programas, porque ustedes ya ven cómo anda todo esto...
(...)
Actor C: También pedimos ayuda para poner esta obra al aire libre, donde la viera la gente que no puede pagar boleto.
Actriz C: También pedimos que se respete siempre nuestra Constitución, y que se saneen los sindicatos, y que se dé educación cívica al pueblo, y que liberen a los … (p. 79)
54El poder económico y político se imponen en ¡Silencio pollos... como un verdadero eje paradigmático sobre el cual gravita la historia. En el marco de esta comunicación no será posible hacer un examen exhaustivo de los diferentes espacios miméticos. Sólo elegiré unos cuantos para mostrar cómo se espacializa el poder económico, en el tiempo 2, o sea en el presente de la historia, y el poder político, en el tiempo 1, o sea en el retroceso temporal.
El poder económico
55El espacio que abre la historia del tiempo 2 es la casa de Porfirio. Las disdacalias la describen como « un carro con una o dos paredes miserables, de madera, una cama y un roperito pequeño, frágil y tembloroso. Calendarios, quinqué. Del techo cuelga una cuna » (p. 25).
56Las actrices A y B que desempeñan los papeles de la mujer y de la madre de Porfirio, en su texto dialogal, sitúan la casa en un costado de una vía y señalan que cuando hay algún movimiento de carros, el maquinista les regala agua hirviendo que, desafortunadamente sabe a petróleo. Helena Villacrés Stanton apunta en su tesis12 que, a pesar de la nacionalización del petróleo y de la electricidad por el gobierno, los pobres no se han beneficiado de dichas medidas ya que no viven en casa electrificadas y que « lo único que conocen del petróleo es su sabor, el del agua del tren ».
57La casa de Porfirio, en la que vemos a la hija comiendo tierra, contrasta con las descripciones de las riquezas económicas que ha hecho el coro valiéndose de carteles.
58La presencia económica de los Estados Unidos se pone en escena mediante un campamento. La didascalia muestra que la puesta en escena utiliza pocos elementos: « se arma con una vara vertical y una tela la entrada a una tienda de campaña. Un gancho, a la derecha es parte de la báscula que no vemos. La muchedumbre que hace cola se figura con « personajes de dos dimensiones con rueditas y el Actor « A ».
59En ¡Silencio pollos... la puesta en escena de los « indigentes » en situaciones de fuerte dependencia, ejerciendo un trabajo precario, pidiendo ayuda en las oficinas de caridad o dirigiéndose a la Asistencia Pública, construye un signo social que remite al contexto socioeconómico de los años 60 cuyo rasgo definitorio es la desigualdad social que engendra el tan derechista « desarrollo estabilizador ».
El poder político
60En el tiempo 2 (presente de la historia) la familia del difunto Porfirio, aconsejada por una vecina, decide ir a la capital del estado y pedir ayuda a la Asistencia Pública cuya jefa, doña Leonela, tiene fama de ser una mujer bondadosa. El coro interrumpe el hilo argumental para anunciar un retroceso temporal que permitirá contar cómo doña Leonela, quien al principio se ocupaba de los pobres en su Refugio Guadalupano, es nombrada al frente de la Asistencia Pública a raíz de las elecciones que gana su sobrino. Tanto para Doña Leonela como para su sobrino, el gobernador recién elegido, los espacios del poder representan un recorrido iniciático.
61El Refugio Guadalupano, implantado en la zona más pobre de la ciudad como lo anuncia cantando el coro en un corrido (p. 39), y señalado en el escenario con algunos símbolos religiosos (cruces, corazón ardiendo o corona de espina, una gran virgen de Guadalupe), es sustituido por una oficina de la Dirección General de Asistencia Pública. La primera reacción de doña Leonela frente a este nuevo espacio burocrático es la de apropiárselo proyectando en él la mitología del antiguo. Cambia el retrato del presidente por la virgen de Guadalupe, intenta imponer la oración a sus empleados, exige recibir directamente a los pobres como lo hacía en el Refugio. Este intento de apropiación, aunque funciona cierto tiempo, acaba por fracasar. Doña Leonela se gasta en unas semanas el presupuesto de un año regalando a los pobres objetos que no pueden utilizar, regaderas, por ejemplo, cuando no tienen agua en su casa. Su sobrino tiene que recordarle que el gobierno es laico y del « atinado centro »13 y que por consiguiente no se puede poner una imagen de la virgen. También la informa de que los pobres revenden los objetos que no pueden usar. El espacio del poder acaba por encerrarla (apresarla) en el sistema de la burocracia haciendo de ella el personaje desabrido y despreciativo que aparece en el tiempo 2 de la historia.
62Otro tanto pasa con su sobrino del cual nos dice el coro, con cierta ironía, que es un « hombre profundo y honesto, un ejemplo viviente de civismo, un verdadero ideólogo de [la] revolución » (p. 45). La puesta en escena de las elecciones muestra de manera burlesca las prácticas electoralistas del PR114 (el recurso a los acarreados15, la utilización de los colores de la bandera en los logotipos del partido, una retórica revolucionaria caduca y vacía de sentido). El nombramiento de los colaboradores, en el despacho del gobernador recién elegido, puede interpretarse como la iniciación al poder político. El Licenciado, seguramente unos de los barones del PRI, aconseja a Eustaquio en la designación de los colaboradores. Acaba imponiendo a unos miembros « inescrupulosos con los fondos » porque « la fama de ratero nunca le ha estorbado la carrera a nadie » (p. 48). Para Eustaquio, la experiencia del espacio del poder lo transforma y, como en El rinoceronte de Ionesco, acaba sometiéndolo al sistema.
Conclusión
63Un pequeño día de ira y ¡Silencio pollo pelones, ya les van a echar su maíz! se nutren del contexto político y socioeconómico de los años 60 para crear microhistorias dramáticas o burlescas que figuran las disfunciones de un sistema perverso. La elección de pequeñas localides, a pesar de su tratamiento escenográfico antirealista, recalcan un anclaje fuertemente realista. Los diversos escenarios por los que se mueven las masas populares dan una representación del poder que se impone como una caricatura del mismo. Los olvidados del sistema económico se convierten en espectadores, a veces activos frente a una injusticia flagrante, a veces consentidores, de una representación cada vez más parecida a una farsa democrática. El propósito de Emilio Carballido no es el de aportar soluciones ni el de desarrollar tesis ideológicas, sólo se limita a espectacularizar, con ingenio, mucha ternura y harto humorismo, fragmentos de vida que pueden leerse como un muestrario del latir social.
Bibliographie
Bibliografía
Agustín, José, Tragicomedia mexicana 1, Planeta, espejo de México, México, 1997
Bixler, Jacqueline, Convention and transgression, The theatre of Emilio Carballido, Associated University Presses, Inc, Cranbury, 1997.
Carballido, Emilio, Teatro de Emilio Carballido, tomo I y II, Gobierno del Estado de Veracruz, 1992.
López, Oswaldo, « Un pequeño día de ira: Crítica a la realidad social en su conjunto » en Latin American Theatre Review, Lawrence 1975.
Petitjean, André « La figuration de l’espace et du temps dans les dialogues de théâtre », dans: Pratiques, No 74, Juin 1992.
Ravera, Maryse, Introduction au théâtre d’Emilio Carballido, Mémoire de Maîtrise, université de Rouen, 1985.
Soubeyroux, Jacques, « Le discours du roman sur l’espace. Approche méthodologique », dans Lieux dits, Cahiers du GRIAS, Nol, Université de Saint-Etienne, 1993.
Ubersfeld, Anne, Lire le Théâtre, Editions sociales, París, 1982.
Notes de bas de page
1 Todas la citas de esta ponencia remiten a las ediciones siguientes:
Un pequeño día de ira (1961): Teatro de Emilio Carballido, Tomo II, Gobierno del Estado de Veracruz, 1992.
¡Silencio pollos pelones, ya les van a echar su maíz! (1963): Teatro de Emilio Carballido, Tomo I, Gobierno del Estado de Veracruz, 1992.
Un pecpieño día de ira es estrenada primero en televisión en la Habana el 15 de agosto de 1966. Su estreno nacional se hace el 22 de mayo de 1976 en el teatro « Once de julio » en la ciudad de México.
El estreno de ¡Silencio pollos.... Se hace el 28 de agosto de 1963 en el Teatro del Seguro Social, en Ciudad Juárez, y en México, DF, el 12 de septiembre en el Teatro del Naranjo.
2 A finales de los años 50, las manifestaciones de los ferrocarrileros y de los maestros que pedían aumentos de salario y autonomía sindical, fueron violentamente reprimidas por el gobierno. También se reprimían violentamente las manifestaciones e insurrecciones en el campo.
3 Desarrollo estabilizador es denominado el periodo que abarca los años 1945-1968.
4 Como lo señala Maryse Ravera, las dos obras se inspiran en acontecimientos reales, Véase Ravera, Maryse, Introduction au théâtre d’Emilio Carballido, op. cit. en la bibliografía.
5 Soubeyroux, Jacques, « Le discours du roman sur l’espace. Approche méthodologique. » in Lieux dits, Cahiers du GRIAS, Nol, Université de Saint-Etienne, 1993.
6 Según Bakhtine, el cronotopo es la materialización del tiempo en el espacio.
7 El espacio mimético es el espacio, el marco enunciativo, en el cual se supone que se hallan los personajes cuando hablan.
El espacio diegético es el espacio no figurado en el escenario, anterior, simultáneo o posterior al espacio mimético, que los personajes evocan en su texto dialogal. Véase Petitjean, André, La figuration de l’espace et du temps dans les dialogues de théâtre, pratiques No 74, Juin 1992.
8 Jacqueline Bixler, Convention and transgression. Op. cit. en la bibliografíaVéase.
9 p. 121
10 p. 96: dos ventanas al patio, con grandes cortinas vaporosas. Muchos objetos preciosos; cuadros, espejos (...)
11 La elección de estos signos no es gratuita y agrega a la historia una superposición simbólica que no analizaremos en esta comunicación. Oswaldo Augusto López, por ejemplo, relaciona la muerte de Ángel con « el tema del martirio de los inocentes cuyas muertes se trasforman en símbolos de sacrificio y repercuten en la vida de los pueblos (...) » Véase López, Oswaldo, Op. cit. en la bibliografía, p. 24.
12 Villacrés Stanton, Helena, La realidad mexicana en el teatro de Emilio Carballido. Op. cit. en la bibliografía.
13 « atinado » remite a la definición que dio el líder del PRI a principios de 1960, Alfonso Corona del Rosal, a propósito de la administración de López Mateos calificándola de « atinada izquierda » para ocultar la imagen de derechista que tenía su gobierno. Véase Agustín, José, Tragicomedia mexicana I. op. cit. en la bibliografía.
14 PRI: Partido Revolucionario Institucional. Nace a raíz de la revolución. Todos los presidentes de la República desde 1929 han sido y siguen siendo miembros del PRI.
15 Los acarreados: masas de indigentes que, a cambio de una recompensa (bebida, comida, a veces dinero), asisten a los mítines del PRI o votan por él.
Auteur
-
Antoine Rodriguez
Université de Lille III
Le texte seul est utilisable sous licence Licence OpenEdition Books. Les autres éléments (illustrations, fichiers annexes importés) sont « Tous droits réservés », sauf mention contraire.
Les monarchies espagnole et française au temps de leur affrontement
Milieu XVIe siècle - 1714. Synthèse et documents
Jean-Pierre Dedieu, Gilbert Larguier et Jean-Paul Le Flem
2001
La désorganisation
Contribution à l’élaboration d’une théorie de la désorganisation en droit de l’entreprise
Muriel Texier
2006
Le Livre Vert de Pierre de la Jugie
Une image de la fortune des archevêques de Narbonne au XIVe siècle. Étude d’une seigneurie
Marie-Laure Jalabert
2009
