El poder de la ilusión y del contraste en dos obras de Alejandro Casona: Prohibido suicidarse en primavera y Los árboles mueren de pie
p. 223-231
Texte intégral
1Alejandro Casona, cuyo nombre verdadero era Alejandro Rodríguez Álvarez nació en 1903 y murió en 1965, y se hizo famoso sobre todo por su producción teatral. Sus obras conocieron un éxito rotundo ante el público español de la época así como en América Latina donde estuvo viviendo y trabajando desde su exilio en 1937 hasta su regreso a España en 1962.
2En muchas de sus obras, es de notar la presencia de un tema clave, tradicional en la literatura y el teatro español: la ilusión, el cual se manifiesta de diversas maneras y desempeña un papel importante en la concepción casoniana de la vida y del arte. La vigencia del tema acarreó violentas reacciones de rechazo por parte de algunos críticos que le reprocharon al autor su « escapismo ». El mismo autor explica su punto de vista en una entrevista:
No soy un « escapista » que cierra los ojos a la realidad circundante (...) Lo que ocurre es, sencillamente, que yo no considero sólo como « realidad » la angustia, la desesperación, la negación y el sexo. Creo que el sueño es otra realidad tan « real » como la vigilia; que una gota de llanto enamorado es tan humanamente respetable como cualquier gota de sudor, y que la inmensa mayoría de las verdades que nos permiten curar una llaga o acercarnos a la luna se las debemos, en primer lugar, a nuestra maravillosa capacidad de fantasía.1
3Se evidencia en esta cita su visión particular de la realidad que incluye al sueño, a la fantasía, a la imaginación, que van todos vinculados a la ilusión y tienen un papel importante en la búsqueda de la felicidad o de la verdad. Al poder de la ilusión, de la fantasía y de la imaginación tomadas como facetas de la realidad, se añade el poder del teatro en la vida. En efecto, el teatro tiene el poder de fabricar la ilusión, o sea crear artísticamente un mundo ficticio que se manifiesta como mundo posible para el espectador. La vigencia de este tema aparece gracias a un recurso muy utilizado por Alejandro Casona: la « mise en abyme ». Ahora bien, como ya lo hemos dicho, Alejandro Casona considera que la fantasía forma parte de la realidad. Pero no por eso privilegia la ilusión, la mentira si se quiere utilizar el término negativo de sus detractores, en detrimento de la verdad. El secreto consiste en asumir la diferencia y la mezcla y por eso, se recurre al contraste que se manifiesta de diferentes maneras, como lo vamos a ver.
4Dada la riqueza del tema, hemos tenido que limitar nuestro modesto estudio a dos obras: Prohibido suicidarse en primavera, representada por primera vez en México en 1937, y Los árboles mueren de pie, en Buenos Aires en 1949. Las razones de la elección de estas dos obras son primero el papel importante desempeñado por la ilusión, la puesta en evidencia de su influencia en la vida, la manifestación de su poder gracias al contraste, muy presente. Además, en ambas obras, la creación de la ilusión por los personajes mismos gracias a la puesta en escena de un mundo ficticio, su actuación como actores y el problema de identitad que ésta acarrea... evidencian una « mise en abyme » y una reflexión sobre el teatro.
5Por otra parte, muchos puntos comunes permiten unir dichas obras. En efecto, descubrimos el funcionamiento y las intenciones de dos organizaciones algo particulares. En Prohibido suicidarse en primavera, se trata de una clínica llamada « el hogar del suicida » que se ocupa de personas que quieren suicidarse y que reproduce los diferentes medios para que consigan sus fines. Se elabora un mundo de ilusión, lleno de fantasía, en el que se pone la muerte en escena. Así, cuelgan de las paredes los « óleos de suicidas famosos reproduciendo las escenas de su muerte »2, se puede leer los versos de Santa Teresa:
Ven, Muerte, tan escondida –que no te sienta venir –porque el placer de morir –no me vuelva a dar la vida.3
6Los suicidas tienen a su alcance unas instalaciones adaptadas: « el lago de los ahogados, el bosque de suspensiones, la sala de gas perfumado... »4. Tampoco falta la utilización de la música en la creación del ambiente. Pero en realidad, el objetivo de este « club del suicida » es conseguir que ellos recuperen las ganas de vivir, y por eso es también un « sanatorio de almas ». Hablaremos más adelante del poder de salvación de la ilusión que aparece también en Los árboles mueren de pie. En efecto, en esta obra, otra institución, pero esta vez secreta, va en busca de las personas desesperadas para llevar a cabo su misión altruista que consiste en curar las heridas del alma y traer la paz. Ambas organizaciones tienen como fundador al doctor Ariel, « un hombre de una gran fortuna y una imaginación generosa, que pretende llegar a la caridad por el camino de la poesía »5. En Los árboles..., Mauricio, el director de la institución, intenta convencer a Marta-Isabel, a quien acaba de salvar del suicidio, de lo eficaz de sus métodos. Según él, se puede ofrecer un momento de felicidad con « un recuerdo hermoso », o « realizar un sueño », o « estremecer por un remalazo de misterio y de fe »6. Y le pregunta a Marta-Isabel:
¿No cree que sembrar una inquietud o una ilusión sea una labor tan digna por lo menos como sembrar trigo?7.
7En las dos obras, el objetivo de los personajes que trabajan en las dos instituciones consiste pues en dar una esperanza, proporcionar un poco de felicidad a las personas que más lo necesitan, los menos favorecidos por la vida. En esta búsqueda de la felicidad, es imprescindible el papel de la ilusión y de la fantasía que se vuelven casi protagonistas, motores de la acción. Consiguen compensar o suavizar la dura realidad cotidiana del otro. Al contrario, la realidad se halla muy a menudo opuesta a la ilusión, en contraste con ella, pues impide la felicidad. A primera vista, podemos pensar que es un valor negativo, puesto que motiva el deseo de muerte de los personajes desesperados. En cuanto a las fuerzas que incitan a los protagonistas a actuar, son los valores humanos, la nobleza de sentimiento, el amor desinteresado al prójimo, el desvelo por la causa común. Podemos apoyarnos ahora en las dos obras para justificar estas observaciones.
8En Prohibido..., el personaje de Alicia es significativo. La mujer llega al Hogar del Suicida pues no aguanta más su vida miserable, tanto económica como psicológicamente, ni su eterna soledad. Como Mauricio convence a Marta-Isabel en Los árboles..., el doctor Roda le ofrece un puesto en el sanatorio como « enfermera de almas ». De esta manera, al entrar en la institución, ella escapa de su triste realidad cotidiana y se salva salvando a los demás. Por ejemplo, le permite a un anciano llamado « el padre de la otra Alicia » (podemos subrayar la utilización de los nombres), soportar una realidad horrible. En efecto, éste, al verse viejo y enfermo, ha matado a su hija paralítica por miedo a dejarla sola. Alicia, que se parece a la hija muerta reproduce una costumbre que tenían padre e hija, la lectura de unos poemas de Tennyson, y le da al pobre hombre la ilusión de volver a hablar con su hija durante un momento privilegiado.
9En Los árboles..., todos los personajes de la institución participan en la creación de la ilusión. Además, es interesante notar el proceso recurrente de « mise en abyme ». En efecto, podemos evocar primero una serie de personajes, los empleados de la institución que no tienen nombre y sólo están identificados por sus papeles, los cuales cambian según la misión que se les confía: por ejemplo, el pastor protestante –que se convertirá en pescador noruego-, el ilusionista, el mendigo, « una figura sórdida escapada de la corte de los milagros »8 nos indican las didascalias, y el cazador con sus dos perros de traílla. En un principio, el espectador observa a estos « actores » que se disfrazan para cumplir con sus papeles, tan sorprendido como dos de los personajes Marta-Isabel y Balboa, cuando llegan por primera vez a la institución. Éstos constituyen unos dobles del espectador que duda de la realidad de lo que está viendo. Marta-Isabel le explica a Balboa:
... ese pescador noruego que acaba de salir, cuando entró no era noruego ni pescador. Era un pastor protestante.9
10Le dice después Balboa:
A primera vista, todo lo que estamos presenciando aquí sólo puede ocurrir en un teatro, o en un estudio de cine, o en un circo.10
11Se trata claramente de una « mise en abyme » que acarrea una reflexión metateatral. Los empleados de la institución se comportan como actores en un teatro. De esta manera, se despierta la curiosidad del espectador y se suscita su reflexión al establecer un segundo nivel de significación. En efecto, Alejandro Casona escenifica la creación de la ilusión para mostrar sus efectos pero también para mostrar el poder y el alcance del teatro en la vida, teatro como valor positivo si se lo toma como tal, es decir cuando se conserva cierta distancia. En la obra, la actuación de los empleados, además de portadora de una esperanza, también puede originar una toma de conciencia (ejemplo del juez Mendizábal que « era insensible al dolor humano pero, en cambio, sentía una profunda ternura por los pájaros11 ». Se dio cuenta del valor de una vida humana gracias a un canto fingido de ruiseñor que oyó en el momento de firmar una sentencia). La ilusión teatral puede introducir la fantasía en la vida y constituir una manera de llevar la poesía a la vida. Como dice Mauricio,
¿Por qué encerrar siempre la poesía en los libros y no llevarla al aire libre, a los jardines y a las calles?12.
12Se valora la noción de representación, de teatro como espectáculo vivo, arte abierto y asequible a todos. Pero lo importante parece ser también la finalidad. La ilusión, el teatro, la poesía, la belleza deben servir. En la obra, Mauricio le explica a Marta- Isabel que su « deber es convertir esa sonrisa, que no es más que encantadora, en una sonrisa útil »13. Esta cita nos recuerda la concepción que tiene Casona del teatro que, según él « debe y puede prestar espiritual servicio »14.
13Ahora bien, es necesario evocar otro ejemplo de « mise en abyme » del actor en la obra. Además de los empleados de la Institución, se nos presenta la actuación de dos personajes Mauricio y Marta-Isabel, cuya misión es « salvar la mentira » del viejo señor Balboa. Para que su mujer, la abuela, recupere las ganas de vivir, éste ha inventado a un nuevo nieto « casado y todo » con el fin de reemplazar al auténtico, cruel y malhechor. Estos papeles del nieto y de su esposa, los van a hacer Mauricio y Marta-Isabel. Tienen que comportarse como actores, o sea como artistas creadores de un mundo ficticio. Vuelve a aparecer la reflexión metateatral. Del discurso de Mauricio se desprende la afirmación siguiente: el actor no debe identificarse con su personaje. Él le explica a Marta-Isabel: « Estamos viviendo otra vida y hay que olvidar completamente la nuestra. Nada de confusiones »15, « La emoción verdadera nunca es artística »16. Pero, la puesta en escena de la mentira provoca tensiones y conflictos. En efecto, el conflicto nace al mezclar Marta-Isabel la ilusión con la realidad: su amor por Mauricio no es fingido sino real y no puede soportar la situación por ser demasiada cruel la vuelta a la realidad. Esta confusión entre su ser y su parecer acarrea problemas de identidad y se manifiesta en la utilización de los nombres. El espectador, en el primer acto, no conoce el nombre de Marta-Isabel, sólo su apellido: « señorita Quintana ». La secretaria, Helena, cuando la presenta al señor Balboa dice:
No sé si tengo derecho a hacer las presentaciones o si prefieren reservarse los nombres.17
14En el acto segundo, nos enteramos de su nombre ficticio « Isabel », y ella misma no revela su nombre verdadero, Marta, hasta el final del segundo acto. Entonces es cuando nos damos cuenta de que el amor fingido de Isabel se ha vuelto realidad. El no dar a conocer su verdadero nombre antes, intensifica el contraste entre las dos identidades, representativas, en un principio, una de la realidad, otra de la ilusión. Al final de la obra, se resuelve el conflicto entre las dos con la toma de conciencia de Mauricio que dice: « También yo he necesitado esta casa para descubrir mi verdad. »18, y más lejos: « ¡Marta-Isabel! ¡Mi verdad! »19. En cuanto a Mauricio, cabe subrayar que su nombre es el mismo que el nombre del verdadero nieto. Es una manera de restarle su identidad, su realidad al nieto auténtico, tanto más que sólo aparece en las didascalias y en el reparto como el « Otro ». Así, el contraste realidad-ficción se hace patente gracias al desdoblamiento de la personalidad en un mismo personaje pero también en la asociación de dos personajes que constituyen unos como « dobles » o « parejas » (Mauricio- el Otro, Alicia- la otra Alicia). La utilización de los nombres es reveladora de esta dualidad. Es de notar que este procedimiento es recurrente en las obras del autor y necesitaría un estudio particular. Al final de la obra, notamos un proceso de inversión. La abuela acaba descubriendo la verdad y así no « vence » la ilusión, el engaño. Pero, ella hace creer a los falsos nietos que su actuación la convenció. La razón se encuentra en su exclamación:
Les debo los días mejores de mi vida. Y ahora soy la que puede hacer algo por ellos.20
15Así, se confirma el poder benéfico de la ilusión (que aparecía en los ejemplos anteriores) y eso a pesar de la vuelta a la triste realidad que aparece necesaria. Destaca también el papel de la ilusión que lleva a una toma de conciencia puesto que fue un elemento clave en el descubrimiento del amor correspondido entre Mauricio y Marta-Isabel.
16 El introducir la ilusión en la vida real permite también no mostrar un aspecto solo de la realidad sino su complejidad y a veces sus contradicciones. La temática de la ilusión genera el contraste y nos vamos a detener sobre sus diferentes manifestaciones en las dos obras.
17Primero, notamos que está presente en el decorado. En Los árboles..., las didascalias insisten en que
En contraste con el aspecto burocrático hay acá y allá un rastro sospechoso de fantasía: redes de pescadores, carátulas, un maniquí descabezado con manto...21.
18Los objetos insólitos resaltan en el ambiente frío y serio de una oficina moderna. Crean sorpresa y expectación en el espectador. Pero lo más sorprendente es que la mezcla de elementos opuestos en apariencia, está presentada como natural. Marta-Isabel le pregunta a Mauricio:
¿Y qué casa es ésta donde todo parece al mismo tiempo tan natural y tan absurdo?22.
19Es una constante en las dos obras tratar de la manera más natural y normal posible las cosas más estrafalarias. En Prohibido..., se juega con las apariencias. Ya hemos dicho que la apariencia del Hogar del suicida, todo el decorado, se oponía a su verdadero objetivo: salvar a los enfermos del alma. Toda la obra estriba en un contraste entre el tema serio y dramático del suicidio y de la muerte, y su tratamiento, en un mundo ficticio lleno de fantasía. Vamos pues a tratar de demostrarlo con ejemplos significativos a nuestro parecer.
20Primero, resulta interesante uno de los personajes empleado en el sanatorio: Hans, el enfermero y ayudante del doctor Roda. Es el único en no darse cuenta de que desempeña un papel en un mundo ficticio. Por eso, no puede seguir trabajando en la clínica. Su empeño en conseguir el suicidio de los enfermos choca con los resultados. Le dice al doctor:
Perdóneme el doctor, pero creo que ninguno de nuestros huéspedes hasta ahora tiene el propósito serio de morir. Temo que estamos fracasando.23
21Decide entonces dimitir para ir a trabajar en el Hospital General porque
¡Aquello sí que está bien organizado! Allí se muere la gente todos los días como Dios manda, sin literatura.24
22Y cuando el doctor quiere arreglar su cuenta, protesta:
Oh, no vale la pena. Estas cosas no se hacen por dinero. Yo soy un idealista.25
23El personaje de Hans es creador de un contraste, un choque permanente. De su frialdad de funcionario y de su discurso, se desprende cierto cinismo. Por ejemplo, cuando el amante imaginario le habla de su deseo de ahorcarse, Hans le pregunta su número de cuello para los preparativos. Sin embargo, tiene un papel importante en la salvación de los suicidas por el contraste que genera. Así, el amante va a reaccionar:
¡Oh, cállese, no puedo oírle! Tiene usted la frialdad de un funcionario. Es odioso oír hablar así de la muerte.26
24Asombran su frialdad y su indiferencia ante el desamparo ajeno y acarrean una reacción en el personaje. Podemos decir que el contraste se vuelve motor de la acción pues es lo que incita a los suicidas a reaccionar. Así lo explica el doctor:
Todo en ella (la clínica) está previsto para una muerte voluntaria, estética y confortable; los mejores venenos, los baños con rosas y música... Tenemos un lago de leyenda, celdas individuales y colectivas, festines Borgia y tañederos de arpa. Y el más bello paisaje del mundo. La primera reacción del desesperado, al entrar aquí, es el aplazamiento. Su sentido heroico de la muerte se ve defraudado. ¡Todo se le presenta aquí tan natural! Es el efecto de una ducha fría.27
25Ahora bien, no sólo Hans sino también los suicidas toman toda la puesta en escena muy en serio, y se oponen a los personajes « enterados », conscientes de la ilusión. Cuando la Dama triste quiere suicidarse por amor, le pide a Fernando, quien está de connivencia con el doctor, que la ayude, y él le contesta:
Honradísimo, señora, pero... estoy comprometido ya. Tengo que suicidarme mañana con una pianista polaca.28
26Podemos subrayar el humor de la réplica. Así el suicidio y la muerte parecen menos dramáticos, se les resta importancia e incluso pueden parecer absurdos. La réplica constituye un guiño al espectador también « enterado ». Gracias al contraste y al humor, se crea una distancia y al mismo tiempo una complicidad con el espectador. El efecto de contraste y el desfase provocado por el humor le recuerdan que está en un teatro. Considera al personaje como viviendo en otro mundo, ficticio, y así se suscita su reflexión en cuanto a una o varias significaciones a la obra. Con esta técnica de distanciación, se insiste en la necesidad para el espectador de ser consciente de la ilusión, de la percepción de una imagen de la realidad, y no de la realidad. El contraste permite ir más allá de las ideas preestablecidas, de los tópicos. Es una manera de señalar y de burlarse de cierto conformismo. Sorprende, mueve a risa y así incita a reflexionar, pero suavemente... El humor atenúa a veces el dramatismo de una situación, puede ser un elemento compensador.
27El contraste adquiere tanto más fuerza en el teatro cuanto que puede manifestarse entre los diferentes elementos del lenguaje dramático. A veces, el tono empleado forma contraste con el contenido del discurso. Así la réplica de Hans:
(ofreciendo la mercancía como en un bazar).– Tenemos un sauce especial para enamorados, un lago de leyenda... Si le gustan los clásicos, podemos ofrecerle el ramo de rosas con áspid, modelo Cleopatra, el baño tibio, la cicuta socrática...29.
28 Además, es interesante observar el contraste entre el lenguaje oral y el lenguaje de los gestos. Se encuentran ejemplos significativos en Los árboles... Primero, en las didascalias:
El ilusionista se sienta aburrido. Mientras habla hace las cosas más inesperadas con una naturalidad desconcertante: cada vez que busca algo en sus inmensos bolsillos van apareciendo enredados cintajos de colores, abanicos japoneses, frutas, una flauta, un trompo de música.30
29El ilusionista está hablando con el pastor sin hacerle caso. Ambos hacen un balance de su vida. Lo que da lugar a una escena que raya en lo absurdo:
PASTOR: – ¡Cuarenta años de estudiar sentado!
ILUSIONISTA: – ¡Cuarenta países a pie!
PASTOR: -En cambio, ahora...
ILUSIONISTA: –A lo que hemos llegado, compañero. ¿Le gusta el plátano?
PASTOR: -No gracias.
ILUSIONISTA: –A mí tampoco. (Pela y come filosóficamente el suyo).31
30Ya hemos insistido en la necesidad de la mezcla, consciente, de la realidad y de la ilusión o de la fantasía en la vida, mezcla realzada por la utilización del contraste. De la misma manera, la vida aparece como una mezcla de momentos de felicidad y de desgracia y de eso se da cuenta Chole, uno de los personajes de Prohibido..., al decir:
Nunca había imaginado un espectáculo humano tan desconcertante, tan comedia y tragedia al mismo tiempo.32
31La ilusión es la que conduce a esta toma de conciencia. Podríamos citar a Sainz de Robles que piensa que en esta obra « por lo absurdo se llega a la verdad y a lo humano por la fantasía »33.
32Al estudiar el poder de la ilusión, no se puede olvidar a otro personaje de la misma obra también significativo: el amante imaginario. Gracias a la imaginación y al sueño, este personaje puede elegir su destino, expresar sus deseos, y crear como un artista. En efecto, el amante se ha inventado una vida ficticia en la cual vive una pasión arrolladora con una cantante de ópera Cora Yako. Pero resulta que cuando tiene realmente la oportunidad de irse a vivir aventuras con ella, prefiere quedarse con la imagen que tenía de ella antes de conocerla. Le dice a Fernando:
Ah no; la mía es otra cosa: una ilusión, un poema sin palabras. (...) Yo soñaba los besos de mujer como una caricia suave; como un repicar de pétalos en la piel. Cora no es eso.34
33La verdadera Cora lo asusta un poco:
¡Muerde! Trepida..., estalla. (...) Se enrolla, rechina, solloza unas cosas guturales que ponen los pelos de punta. ¡Es un temblor de tierra, Fernando, es un temblor!35.
34Además, de la confrontación de sus sueños de viajes con las experiencias de Cora, nace en él cierta decepción y una inquietud. Ya no sabe si vale la pena afrontar la realidad de los « mosquitos verdes, venenosos y pequeños »36, de las serpientes, de las enfermedades... Consciente de su elección, prefiere la ilusión, y podemos ver cómo ésta permite la creación artística, puesto que se va a dedicar a escribir para relatar sus viajes y aventuras imaginarios. La ilusión no sólo le conduce a la plenitud sino que adquiere otra vez una finalidad altruista, humanitaria, pues gracias a la escritura va a traer el sueño y la evasión a todos los lectores.
35El tema de la ilusión y la « mise en abyme », constante en Los árboles... y presente en Prohibido..., invitan a una lectura segunda de las obras en la cual el discurso de los personajes se podría aplicar, creemos, al teatro y a su función. Se presenta la ilusión como una potencia positiva. Pero no hay que sentirse prisionero de ella y perder todo contacto con la realidad. Parece necesario volver a la realidad, o por lo menos tener conciencia de ella. Así. la ilusión no sólo puede traer un momento de felicidad o de placer sino también constituir un aspecto escondido de esta realidad y ayudar al descubrimiento de la verdad. Solicita la fantasía de cada uno para compensar la realidad cotidiana. Es creadora también de otra dimensión, espiritual. Mauricio en Los árboles... le dice a Marta-Isabel:
(...) se asombraría de lo que puede conseguirse con un poco de fantasía... y contando, naturalmente, con la fantasía de los demás.37
36El poder de la ilusión que Alejandro Casona pone en evidencia en sus obras nos parece un tema clave puesto que plantea el problema del teatro y de su función, y quizás de la función del arte en general. En efecto, los críticos de la época le reprocharon su « evasionismo », su « escapismo », por otorgar demasiada importancia a la ilusión, a la poesía, a las preocupaciones « individualistas » del hombre. Según ellos, hubiera tenido que implicarse en la actualidad de la época, comprometerse en los conflictos políticos y sociales. Pero, Alejandro Casona se interesa por el hombre y su teatro adquiere un valor universal. ¿No será una prueba de su validez su éxito dentro y fuera de España? Y cabe preguntarse ¿Es posible el arte sin la evasión, sin la ilusión? Como lo dice Torrente Ballester,
Alejandro Casona cree en el poder catártico de la ilusión pero no hasta el punto de recomendarla como remedio de todas las desdichas.38
37Su teatro implica al espectador, capta su sensibilidad, suscita su capacidad para soñar. Pero también solicita su reflexión gracias a las técnicas de distanciación como « la mise en abyme », la utilización del contraste, el humor. ¿No cumple el teatro con su función al traer un momento de felicidad, de placer, o al entretener, simplemente, pero sin aniquilar todo sentido crítico y toda reflexión?
Notes de bas de page
1 José Luis Cano, "Charla con Alejandro Casona", ínsula, Madrid, n° 191, 1961, p. 5.
2 Prohibido suicidarse en primavera, La casa de los siete balcones, ed. de Mauro Armiño, Madrid, Edaf, 1985, acto I, p. 27.
3 Ibid.
4 Ibid. p. 28.
5 La sirena varada. Los árboles mueren de pie, ed. Carmen Díaz Castañón. Madrid, 1995, 9o ed., Espasa Calpe, (col. Austral), acto I, p. 123.
6 Ibid, p. 124.
7 Ibid, p. 125.
8 Ibid, p. 116.
9 Ibid, p. 113.
10 Ibid, p. 114.
11 Ibid, p. 127.
12 Ibid, p. 124.
13 Ibid, p. 128.
14 Entrevista con María Luz Morales publicada por La Vanguardia, el 13/11/1935.
15 Los árboles..., p. 157.
16 Ibid, p. 156.
17 Ibid, p. 111.
18 Ibid, p. 177.
19 Ibid.
20 Ibid, p. 182.
21 Ibid, p. 101.
22 Ibid, p. 123.
23 Prohibido suicidarse..., acto I, p. 28.
24 Ibid, acto III, p. 80.
25 Ibid.
26 Ibid, acto I, p. 30.
27 Ibid, p. 43.
28 Ibid, p. 49.
29 Ibid, p. 30.
30 Los árboles..., p. 107.
31 Ibid.
32 Prohibido suicidarse..., p. 55.
33 Obras Completas, Madrid, Aguilar. 1967, 6° ed., prólogo de F. Carlos Sainz de Robles, tomo I, p. LXXXII.
34 Prohibido suicidarse..., p. 89.
35 Ibid.
36 Ibid, p. 82.
37 Los árboles..., p. 125.
38 Gonzalo Torrente Ballester, Teatro español contemporáneo, Madrid, ed. Guadarrama, 1957, p. 354.
Auteur
-
Fabienne Crastes
Université de Perpignan / CRILAUP
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