Frida Kahlo: Fantasmas y figuras de poder
p. 35-41
Texte intégral
1Los importantes eventos en la vida de Frida Kahlo pueden resumirse de la manera siguiente: 1) sus problemas de niña con una enfermedad, tal vez poliomielitis, 2) el accidente con el tranvía a los 18 años en que un pasamanos le atravesó la cadera y le salió por su sexo, dejándola incapacitada, 3) su gran amor por Diego Rivera, el muralista, 4) su dedicación al movimiento izquierdista y revolucionario, y 5) su propia pintura1. Fue una mujer enormemente complicada, psicológicamente, con una energía tremenda y un joie de vivre que superaba al sufrimiento físico que caracterizaba su vida diaria, una relación tempestuosa con Diego Rivera durante unos 25 años de matrimonio mientras los dos tenían varios amantes. Lo que parece no haber cambiado nunca fue la dedicación de los dos a la doctrina socialista (marxista, izquierdista), su rechazo del sistema capitalista norteamericano, y sus esperanzas de una vida mejor para la gente marginada del mundo.
2Con este trabajo quiero presentar una vista panorámica de algunas piezas teatrales relacionadas con la vida de la pintora mexicana, señalando las características más destacadas, y luego enfocando mis comentarios sobre una de ellas, específicamente, Frida del argentino Ricardo Halac. Para respaldar mis observaciones, voy a apelar a algunos escritos de Michel Foucault y a sus ideas sobre el discurso y el cuerpo femenino porque creo que pueden ayudarnos a iluminar los textos. En parte es porque dio atención especial al análisis de la sexualidad, pero también porque su método cambia los términos sobre la política basada en identidad, sexo y cuerpo. Sus comentarios sobre las formas del discurso, con referencias al concepto de lo « extra discursivo » (una concepción de la existencia social que no puede ser abarcada en el análisis de discursos); 2) una preocupación con la sabiduría reprimida (la existencia y voces de los que están subordinados al discurso dominante), y 3) el método con la política progresista del feminismo realista. Vamos a ver hasta qué punto nos pueden ser útiles sus conceptos en examinar varios textos.
3Parece paradójico hablar de « una figura de poder » con referencia a Frida Kahlo, una mujer sumamente debilitada por los efectos del polio y las numerosas operaciones que sufrió durante su vida para corregir, o a lo menos contrarrestar, los efectos de su accidente. Sin embargo, Frida se muestra poderosa en tres sentidos especialmente – en el tremendo amor que sentía por Diego, en su determinación a pintar, y en su obsesión con el movimiento izquierdista. Tenía poderes internos que la sostenían con una capacidad increíble para aguantar el dolor físico y emocional.
4La otra característica de su vida, y una constante en las piezas, es la intrusión de sus « fantasmas. » El gran hombre de letras francés, André Bretón, cuando la visitó en su casa en México, la consideró una pintora « surrealista, » aunque ella normalmente lo negaba, insistiendo que las imágenes que pintaba simplemente venían de la realidad que le rodeaba. Las pinturas de los fetos, por ejemplo, se pueden relacionar con los tres abortos que padeció, y la gran frustración de su vida al no poder dar a luz, añadiendo a sus complejos el de la madre frustrada. Uno de sus cuadros más famosos, « las dos Fridas, » podría sugerir la tendencia cubista de ver múltiples perspectivas a la vez; son, en este caso, las dos caras (las dos personalidades) de la Frida: la que gozaba y la que sufría.
5La primera obra, estrenada en 1966, se titula Frida Kahlo y es del mexicano Federico S. Inclán. Escrita en tres actos, es una pieza llena de emoción que hace hincapié en la enorme capacidad del amor que sentía Frida por Diego y por la vida. A pesar de las infidelidades de Diego, y los terribles dolores físicos que siempre le atormentaban, Frida demuestra su energía, su devoción y sus actitudes poco convencionales para una mujer de su época al declarar y sostener su amor. Inclán le infunde con un poder excepcional, más que el aspecto político manifestado en los constantes ataques sobre el arte marxista de Diego Rivera. Esta es, a fin de cuentas, una pieza bien hecha, en el sentido convencional de un drama de los años sesenta, con una técnica muy mexicana, es decir, la intervención de tres Judas que hablan (Compadre, Compinche, Comanche) y que resaltan la eterna presencia de la muerte (o sea, la compaginación de la muerte con la vida). Presenta, no de una manera biográfica sino psicológica, la esencia de la pintora.
6Es curioso ver cómo la figura de Frida Kahlo ha llegado al nivel de « cult » en años recientes. Después de la obra de Inclán, que yo sepa, no hay otra hasta los años noventa cuando de repente brotan como hongos en primavera. Yo tengo siete obras recientes y no me sorprendería descubrir que existen más. Se nota en particular la difusión geográfica de las obras que no se limitan a México, sino que representan a Argentina, Uruguay y Estados Unidos. Además, estas obras abarcan casi todas las formas y técnicas posibles desde el monólogo sencillo hasta la obra completa, desde obra seria hasta la más graciosa, desde pieza dramática hasta película. A partir de los años ochenta y continuando en años recientes, ha habido una serie de exposiciones del arte gráfico de Frida Kahlo en varias partes del mundo2. ¿A qué se debe este interés extraordinario en ella y su pintura a fines del siglo? Parece coincidir con el interés en el feminismo, en el discurso feminista y el poder de la mujer en la sociedad contemporánea. En este sentido, Frida Kahlo sirve como « modelo » para las nuevas generaciones. Es curioso observar que todas estas piezas, con una sola excepción, fueron escritas por hombres. ¿Será simplemente por la proporción de hombres y mujeres que escriben teatro? ¿O podría ser que al hombre le interese particularmente la chispa de esta figura carismática?
7La pieza Frida del uruguayo Rafael Romano fue escrita en México en 1991 cuando él vivía en la zona de Coyoacán a unas pocas calles de las casas-museo de Frida y de Trotsky. Novelista, antropólogo y profesor de historia especializado en civilizaciones precolombinas, Romano preparó su versión en forma de monólogo con la intervención de voces grabadas de doce personajes exteriores. La obra incluye escenas claves de su vida (su accidente, la boda, encuentros con el capitalismo norteamericano, el surrealismo de André Breton y la muerte de Trotsky). La obra presenta una selección curiosa de escenas: es la única obra en que aparece un amante norteamericano (Nick), y al final se enfoca abruptamente en la política y su relación con Trotsky y Mercader (el asesino). Por toda la obra, el discurso de Frida es resoluto y directo, indicando su determinación. Cuando la criticaron por sus simpatías con Stalín, ella contesta: « Y digo que hoy lo sigo haciendo con la sinceridad y dureza que me caracteriza » (55). Se defiende, y su discurso refleja el concepto de « la sabiduría reprimida, » por estar consciente de situaciones que otros transforman en vulgaridades. Después de todo, sin embargo, es difícil imaginar la puesta en escena de esta obra con tantas voces grabadas intercaladas con las intervenciones de una Frida viva, por las complicaciones de mantener el ritmo indicado de un diálogo.
8En 1990 Carlos Morton escribió The Child Diego: Dreaming on a Sunday, mientras se aprovechaba de una beca Fulbright en la UNAM. En 1992 la obra fue traducida al inglés y ha sido desarrollada más con lecturas dramáticas en FirStage (Hollywood); Máscara Mágica (Southern California Tour); Miracle Theater (Portland); y Borderlands Theater (Arizona). Inspirada en el mural clásico de Diego Rivera, Sueño un domingo en la Alameda Central, es una obra sinestésica que combina personajes de épocas anteriores, a partir de Cortés y Malinche, pasando por Sor Juana Inés de la Cruz, y llegando al momento actual. Morton se aprovecha de las técnicas posmodernistas del pastiche al incorporar simultáneamente no sólo los personajes históricos, sino al presentarlos en vestido moderno, como La Malinche como rockera punk, « vestida de huipil y huaraches, un chaleco de cuero negro con pelo apuntado y amorado, con un aro en la nariz » (p. 12)3 Se ve todo desde la perspectiva de Johnny, joven norteamericano que sirve a Diego Rivera de aprendiz. Frida aquí tiene un papel menor, menos que Diego Rivera, pero de todos modos es la mujer rebelde con chispa, provocando e insultando a Diego Rivera y a casi todos los demás. Esta obra también termina con un ángulo político al enfocar el episodio desastroso de Tlatelolco en 1968.
9La otra obra norteamericana, también escrita en inglés, merece escasa atención. Se llama Paper Wings: A Theatre Piece about the Life and Art of Frida Kahlo. Es de Joanne Pottlitzer, y pretende ser, mediante un lenguaje bastante crudo, una visión intimista de la artista en sus relaciones con los personajes importantes de su vida. A dicha obra, sin embargo, le falta coherencia y una visión dramática, y tiene problemas de enfoque.
10En un número reciente de Tramoya4, se publicó una pequeña pieza teatral escrita por Alberto Castillo con el título, El espíritu de la pintora. Es una interpretación cómica y a veces absurda en que la hija de una familia acusa a su hermano de ser homosexual porque se lleva sus trajes típicos, estilo oaxaqueños, supuestamente para servir sus intereses de travestí. La madre le obliga a ir a sesiones con un analista hasta que ella se entera de que el « problema » es que el espíritu de Frida Kahlo ha tomado posesión de su cuerpo. La madre quiere aprovecharse de este talento para vender sus pinturas e incluso llama a la prensa para que se lleve a cabo una entrevista sensacional en la cual Frida, en cuerpo de Pedro, confiesa que ha regresado sólo para juntarse con las fuerzas zapatistas bajo el sub-comandante Marcos. Con la familia deshecha frente a la prensa y el público, los hermanos atan con cuerdas a la madre y la abandonan para ir en busca del comandante, pero la Madre los busca por medio de la tecnología moderna (tiene su teléfono celular, radar, helicópteros, etc.) y va a rescatarlos de la selva. Al final participan en una subasta enorme donde los nuevos cuadros de Frida se venden por millones de dólares. Es una versión chistosa, polémica, politizada que no enfoca tanto a Frida misma sino en la politización y la comercialización de su vida y su arte en la época moderna, simbolizada por el gay, el travestí, el cliché. Al parodiar el ambiente de cult que se ha creado alrededor de Frida en años recientes, el autor logra acusar a la sociedad contemporánea por su obsesión con la vida y la política de una de las figuras más populares de México. En esta pieza, no se puede comentar el discurso de Frida, puesto que no aparece directamente como figura, pero traspasa su « espíritu » activo a otra generación.
11Otra pieza es Las dos Fridas, un texto compuesto por Bárbara Córcega, María del Carmen Farías y Abraham Oceransky. Según ellos, la obra fue « escrita sobre la marcha, conjuntando al mismo tiempo el texto, la dirección escénica, los movimientos y la actuación. » En esta obra poética el discurso femenino representa las dos facetas de su personalidad (Flor y Espina): el gozo y el sufrimiento, la gloria y la pena, la vida y la muerte. Más que las otras obras, ésta, aún dentro de su contexto poético, logra presentar muchos detalles biográficos, incluso indicando la trascendencia artística de Frida (es decir, Espina) al comentar su propia muerte. Los fantasmas que pueblan la pieza remontan a su imaginación activa, hasta llegar a la escena tableau al final con « Las dos Fridas. »
12Otra obra reciente es la de Enrique Mijares, dramaturgo, novelista, profesor y crítico de la Universidad de Juárez en Durango, México. Su obra, Arbol de la esperanza, ganó el premio Emilio Carballido en 1995. Es una pieza breve y sumamente poética. Con sólo tres personajes (Frida, Diego y La Muerte), está más enfocada en la esencia de Frida, con sus debilidades y sus flaquezas, pero más que nada, en el amor tremendo que sentía por Diego, a pesar de sus desvarios constantes. Al incorporar a La Muerte como personaje, hace resaltar su presencia ubicua para Frida. Curiosamente, Frida parece vencer al final, alcanzando un nivel más alto de comprensión y tolerancia para la vida y la muerte.
13A fin de cuentas, otra obra que parece digna, seria y lograda es la Frida de Ricardo Halac. Halac es un autor argentino de prestigio, miembro de la famosa generación de los años sesenta (junto con Cossa, Rozenmacher, Somigliana, Talesnik y otros), pionero en el movimiento neorrealista de Argentina desde el año 1961. Su pieza Frida, estrenada en el Teatro Sesc Anchieta de São Paulo, Brazil, el 30 de mayo de 1996, capta tal vez mejor que las otras, de una manera estética, la esencia de esta mujer complicada. Una obra completa sin divisiones en actos y escenas, lo que la caracteriza más que nada es la fluidez del movimiento y las transiciones entre los elementos dramáticos de la acción.
14Para enfocar el elemento político-revolucionario, la primera figura que aparece sobre el escenario es León Trotski, misterioso, enigmático, que lleva un casquete y abrigo militar. Esta nota inicial establece el tono de la obra, por insistir en la orientación socialista de Frida y Diego, hasta llegar a una manifestación en que los dos al final protestan la invasión americana de Guatemala en 1954. La obra cobra valor político cuando Halac indaga en la función de Trotski, expulsado de Rusia por Stalín, quien asesinó miles (o tal vez millones) de los suyos. A pesar de su maldad, Diego y Frida insisten en la necesidad de respaldar a Stalín porque representaba la clave de resistencia contra Hitler.
15El poder de Frida Kahlo es más que nada un poder intrínseco, interior, lo que le apoya en sus épocas difíciles de sufrimiento físico, y lo cual cobra fuerza cuando tiene que encararse, por ejemplo, con las amantes de Diego. Frida dice: « Veo todo lo que hay de falso en vos y te lo digo... Las mujeres con las que me engañás no me interesan... » (5). Este discurso nos revela su carácter interior, es decir, la mujer perspicaz, frágil y delicada que al mismo tiempo tiene que mostrarse fuerte para mantener control sobre Diego y sobre su vida. Aún en sus momentos más avergonzados, agobiada por los dolores físicos o enfrentada con situaciones absurdas, encuentra lo necesario para oponerse a María Félix, diosa del cine mexicano, estrella de las revistas sensacionales de la época que sugieren relaciones provocadoras entre ella y Diego. María Félix trata, inútilmente, de vencer a Frida, exhibiendo su cuerpo sensual y bonito (en contraste con « un grupo de huesos rotos, » como la Félix describe a Frida), pero Frida se mantiene firme con un discurso equilibrado y orgulloso. Frida está convencida de la infidelidad de su propia hermana Cristina con Diego, y su discurso feminista se destaca al pelear contra todas las provocaciones e insinuaciones, hasta el punto de negarle a su hermana la entrada a su casa. Sin embargo, en medio de sus protestas vehementes, resulta que ella (Frida) tiene una amante norteamericana Hanna, supuestamente objeto de uno de sus cuadros.
16Lo bonito de esta pieza es la incorporación de los elementos imprescindibles de su vida y su carácter sin presentarlos ni cronológicamente ni por otro esquema transparente. No tiene la estructura de una pieza tradicional; sin embargo, se entiende el conflicto dentro y fuera de Frida y los enormes obstáculos de su vida. Es la paradoja de su relación amor/odio lo que parece motivarla; después de reñirse con Diego, momentos después se ve su enorme capacidad de amor. Cuando Diego se siente pesimista frente a sus actividades políticas, es ella quien lo anima:
DIEGO: ... Cada vez más... somos menos en las marchas. La gente hace la cuenta de quién vino y quién faltó... La prensa burguesa dice que estamos todos peleados... mientras que el gobierno es fuerte, monolítico... (Sacude la cabeza, apesadumbrado) FRIDA: ¡Vamos, compañero...! Sabías que el camino era difícil, si no, no lo hubieras elegido. Convencés hasta a las piedras, cuando hablás... (38)
17(Por supuesto, Frida se vale del « voseo » y habla con acento argentino en esta versión de Halac.)
18Igual que en algunas de las obras anteriores, en ésta Halac incorpora los fantasmas, es decir, las calaveras mexicanas que dominan sobre la cama de Frida, un recuerdo constante de la muerte que se cierne encima de ella constantemente. Funcionan como intérpretes de sus sueños, o mejor dicho, de sus pesadillas, y sirven para traspasar entre la realidad crujiente y las ilusiones que ella nutre de una vida pacífica, tranquila, libre de sufrimiento no sólo para ella misma sino para los marginados del mundo. En esta pieza otro elemento escénico que hace hincapié en las transiciones, y sirve para subrayar el ambiente, es la incorporación de la música, desde el tango hasta el bolero y otras canciones mexicanas típicas.
19Como se ve en este rápido repaso de varias obras sobre Frida, hay una gran variedad de estilos, técnicas y acercamientos dramáticos, pero lo que parece unirlas a todas es el gran respeto por la figura de Frida Kahlo, no sólo como pintora sino por la esencia de su ser. Si algo nos ha dicho Foucault sobre el discurso femenino, es que hay infinitas posibilidades bajo la superficie para expresar inquietudes y matices extra-discursivos. En estas interpretaciones se ve una rica variedad que ofrece múltiples dimensiones en la exploración de la vida y la persona de Frida Kahlo5.
Bibliographie
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Format
Bibliografía
Castillo, Alberto. El espíritu de la pintora. Tramoya 51 (abril/junio 1997): 65-90.
Córcega, Barbara, María del Carmen Farías y Abraham Oceransky. Las dos Fridas.
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Mijares, Enrique. Arbol de la esperanza. México: Ms., 1995.
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Romano, Rafael. Frida: Monólogo. México: Ms., 1991.
Tibol, Raquel. Frida Kahlo: Una vida abierta. México: Editorial Oasis, 1983. Colección
Biblioteca de las Decisiones, #6. [Traducida por Elinor Randall. Frida Kahlo: An Open Life. Albuquerque, University of New Mexico Press, 1993]
Notes de bas de page
1 Frida Kahlo nació en Coyoacán en 1907, hija de Guillermo Kahlo, un inmigrante alemán que llegó a ser fotógrafo nacional y Matilde Calderón, hija también de un fotógrafo. Pasó casi toda su vida en México, hasta su muerte en 1954.
2 Museum of Contemporary Art, Chicago 1978; México 1983; Rueda Jamis 1987; SMU 1989; Welt der Frida Kahlo 1993; Frida Kahlo, Diego Rivera and Mexican Modernism 1996.
3 « dressed in huipil, huraches, black leather jacket with purple spiked hair and a ring in her nose. »
4 Tramoya 51 (abril/junio 1997).
5 Después de terminar este ensayo, me llegaron, por cortesía de Ricardo Pérez Quitt, dos fichas más: un programa de teatro de Rauda Jamis, con adaptación de Reynold Guerra, de una obra (Frida’) presentada por la Compañía Teatro Imagen de Monterrey. La otra es Frida: Naturaleza viva, un guión cinematográfico de Paul Leduc y José Joaquín Blanco. Puebla: Benémerita Universidad de Puebla, 1992.
Auteur
-
George Woodyard
Universidad de Kansas
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