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    Plan détaillé Texte intégral Los dominicos: fieles guardianes de la verdadLos jesuitas: apóstoles-soldados de CristoConclusión Bibliographie Notes de bas de page Auteur

    Hommage à Francis Cerdan / Homenaje a Francis Cerdan

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    Misión terrenal del oficio divino. Visión de las órdenes religiosas desde el Sermonario Clásico Español

    Miguel Ángel Núñez Beltrán Ceira

    p. 585-598

    Texte intégral Los dominicos: fieles guardianes de la verdadLos jesuitas: apóstoles-soldados de CristoConclusión Bibliographie Fuentes bibliográficas Notes de bas de page Auteur

    Texte intégral

    1La estructura social se vincula a la creación pareja de una estructura mental que cualifica y, a la vez, justifica el engranaje social. Si esta aseveración puede aplicarse a cualquier momento histórico, adquiere especial relevancia en el mecanismo que mueve los hilos institucionales de la sociedad estamental. Ésta, con la evolución habida en el Antiguo Régimen, necesita la comprensión clara de los integrantes de cada estamento, de modo que posibilite la subsistencia del orden establecido, que conlleva la subsistencia misma de la estructura social existente. En este ámbito, los grupos sociales rectores, y a la vez privilegiados, tenderán a utilizar las claves interpretativas del universo mental común en el que se incluye la misma estructura social.

    2Son diversos los medios de que se sirve el poder político y social para llevar a término la configuración de las mentalidades conforme el modelo socialmente aceptado. Uno de los más eficaces es la predicación, a sabiendas de que el halo de sacralidad que le confiere el carácter religioso provoca, por encima de cuestionamientos, la aceptación unánime del auditorio y, posteriormente, en el caso de la impresión, de los lectores. No es preciso abundar, por ende, en su utilidad para adoctrinar en una sociedad cristianizada y mayoritariamente analfabeta, en la que el efecto psicológico del sermón predicado ahonda en la transmisión del mensaje y la conocida lectura en corros profundiza en la «verdad» recibida, una vez publicada y convertida en literatura religiosa.

    3Fiel a los anteriores postulados se utiliza, una vez más, la Oratoria Sagrada del Siglo de Oro Español como fuente para comprender mentalidades y actitudes en el siglo XVII, el barroco español. En este caso se estudia la concepción que se plasma en el pueblo acerca del estamento eclesiástico; en concreto, de algunas de las órdenes religiosas más relevantes de aquel momento: dominicos y jesuitas. Nos interesa en este análisis las peculiaridades de cada una de ellas, aquello que les confiere la excelencia en sí misma y en sus integrantes, así como la perfección del estado al que pertenecen. No se entra en el examen directo de pautas de conductas, que el sermonario pueda transmitir, aunque la presentación de estos «estados de perfección» redundará en el acatamiento de la doctrina que los religiosos postulan y los comportamientos que de ella se desprende.

    4Me es grato presentar este artículo en el libro homenaje al profesor Francis Cerdan. Lo conocí epistolarmente a poco de publicarse mi tesis doctoral, La Oratoria Sagrada en la época del Barroco. Doctrina, cultura y actitud ante la vida desde los sermones sevillanos del siglo XVII (Sevilla, Universidad de SevillaFocus, 2000). Me invitó en este tiempo a colaborar en el monográfico sobre La Oratoria Sagrada en el Siglo de Oro (Criticón, 84-85, 2002). A instancia suya, participé en el Coloquio Internacional La Hagiografía entre Historia y Literatura, en 2002, en Toulouse, donde nos conocimos ya personalmente. Nadie como él sabe apreciar la importancia que el sermonario clásico español tiene en el estudio de la historia de las mentalidades. La completa bibliografía comentada, que sin duda hoy tendrá actualizada, y que inicia el citado número de Criticón, lo avala. En el artículo que se presenta, no se menciona ningún estudio sobre el tema, aunque se hayan utilizado algunos. Acúdase, si se desea, al artículo mencionado del homenajeado. Es una sencilla manera de rendirle un reconocimiento merecido.

    Los dominicos: fieles guardianes de la verdad

    5La orden de Santo Domingo, fundada en el siglo XIII con el objetivo de erradicar la herejía albigense, actualiza en el siglo XVII su cometido original a los nuevos tiempos de la Contrarreforma.

    6La misión de los dominicos se plasma en el nombre mismo de la religión: orden de predicadores. Entre los múltiples testimonios, los siguientes textos de un franciscano y un dominico respectivamente lo avalan:

    Ilustríssima religión, princesa de las demás, i maestra de predicadores, i que de predicadores tiene por excelencia el título1.

    Esta religión se funda para alabar y bendezir a Dios, y predicar el sagrado Evangelio [...]; fundó su familia sagrada para la predicación del Evangelio y conversión de las almas, le levanta con el título de príncipe y rey de predicadores2.

    7Dentro de la tarea predicacional, en el sermonario clásico aparece una doble manifestación de la misión de los dominicos. Por una parte el compromiso general de la salvación de las almas; por otra, la lucha contra las desviaciones en doctrina y comportamiento:

    [...] no tema de dar vozes desde la cátedra el fraile dominico, si viere assomar herejías; ni desde el púlpito si viere passearse con publicidad y escándalo los vicios3.

    En el templo de Santo Domingo de Guzmán ya començó capitán general de aquesta insigne familia, caudillo insigne de la iglesia; en la conquista del mundo enarboló vandera de salvación, dando orden y voz a sus soldados se llamassen por antonomasia los predicadores de salvación, los salvadores del mundo4.

    8Ante estos textos no es difícil comprender por qué el predicador anterior, el dominico Juan Pastor, llama a esta orden luz de la iglesia:

    Sois sol de la iglesia, lucerna de la luz y amparo della [...] y en este sentido a esta sagrada religión la llamo sol y luz de la verdadera lumbre, antorcha de el archetipo de los mundos; luz de la que por essencia es luz5.

    9Se aprecia, por ende, incardinada en la misma misión de la iglesia, una tarea ad intra: orientar la conducta de los católicos, y otra ad extra: reconducir las doctrinas heréticas y desterrarlas. Será en este último aspecto en el que se incida de manera especial. No hay que olvidar el tiempo que nos ocupa. La reforma protestante y el miedo que genera el posible advenimiento de «novedosas doctrinas» obliga a la iglesia —y las órdenes religiosas son las manos de las que se sirve— a perseguir cualquier doctrina discrepante, a la que se la tacha de herejía.

    10Será precisamente la lucha contra la herejía uno de los más importantes bastiones del cometido de la orden de predicadores. Quizás en remembranza de sus orígenes y, sin duda, por su vinculación con el tribunal de la Inquisición. No se alude a ninguna herejía en particular, sino que con este nombre se pretende abarcar toda desviación de la doctrina oficial:

    Como claro y resplandeciente luzero de la mañana apareció Santo Domingo y su orden en el mundo y en su iglesia para destruyr las negras sombras de la infidelidad y la herejía [...] con su luz alumbran el mundo, ahuyentan las tinieblas de la ignorancia y herrores [...]. Y assí atropellaron y vencieron al blasfemo hereje, que capitaneava el exército del demonio contra los verdaderos israelitas hijos de la iglesia, assí defienden la iglesia, assí desagravian a su madre y protectora María, sacando de sus agravios mayores glorias, y dándole a conocer al mundo6.

    11El dominico Domingo de Valbuena aprovecha, en un sermón en desagravio por el ultraje a unas imágenes de la Virgen, para mostrar con claridad la misión encomendada («destruyr las negras sombras de la infidelidad y la herejía», «ahuyentan las tinieblas de la ignorancia y herrores»). Más que matizar en qué consiste la herejía, se prefiere generalizar sobre la misma para ultradimensionar la vocación de la orden. Por todo ello, se les bautiza a los dominicos como guardianes, defensores de la fe:

    Orden de la verdad [...] braço derecho de la iglesia [...] terror y espanto de la herejía y el quebranto de sus herrores, el fuego que les consume, la espada que les penetra y el cuchillo que les degüella. Esforçados combatientes, aclaman a sus hijos vigilantes zeladores, acérrimos defensores de la fe7.

    12A lo que se añade jueces en nombre de la verdad, en virtud al maridaje con la Inquisición:

    Esta santa religión dominicana, fundada por un insigne español, santo Domingo de Guzmán, éstos an de ser los juezes de Esaú, de los enemigos de la iglesia. Vemos que lo son de la santa inquisición, por ellos fundada y conservada, adonde se juzgan las causas criminales y excessos de los herejes, idólatras y enemigos de la iglesia8.

    13Entendido el movimiento protestante, «la herejía», como una enfermedad, un tumor dañino que infecta a la verdadera doctrina cristiana, el planteamiento era evitar su propagación. Por ello, se establece una labor de prevención frente a los principios heterodoxos. El Concilio de Trento había fijado los dogmas católicos. Como tarea relevante de la orden de predicadores se establece afianzarlos. Se hace hincapié en las doctrinas rechazadas por la reforma protestantes y que se consideran centro de la fe católica, en especial en la doctrina sobre el Santísimo Sacramento y la devoción a María.

    14Se califica a los dominicos como defensores del Santísimo Sacramento:

    [...] por especial título y professión les pertenece el ser predicadores en la iglesia [...] y aclamadores de las grandes y maravillosas obras de Dios, de que hizo alarde de su divino amor en este admirable mysterio que es la corona de la fe santa, que profesamos y defendemos9.

    15Les lleva esta defensa a la propalación y revitalización de este misterio por medio de fiestas y cofradías, conforme el buen parecer de la iglesia, que autoriza como privilegio, una vez pasado el Corpus, un domingo para celebrarlo con ostentación:

    Nuestra es la institución de la cofradía deste divino Sacramento, muy nuestra (en fin) es esta fiesta, pues por serlo la sede apostólica nos tiene señalado para celebrar el día más principal después del Iueves en que la universal iglesia la celebra, prohibiendo con graves censuras nadie haga esta procesión en este domingo, mientras nosotros hiziéramos la nuestra10.

    16En lo concerniente al fervor mariano late la controversia del siglo XVII en torno a la Inmaculada, aunque sin mencionarla explícitamente. Los dominicos, defensores de la teoría maculista, apuestan, no obstante, por fortalecer la devoción a la Viergen y lo hacen mediante la difusión del rezo del rosario:

    [...] da tantos colmados frutos pues nace de dos caudalosas fuentes, que son Domingo mi padre, y el beato Iordán, primeros padres [...] pues fue la Emperatriz de los cielos, María Santíssima, la que traxo el hábito blanco que vestimos a mi glorioso patriarca Santo Domingo, y el bendito Iordán como primeras fuentes. Fueron los primeros que bañaron la tierra de Iericó, esto es, la Cofradía y Hermandad del Santíssimo Rosario, tierra santa, pues se hallan en ella las Rosas de Iericó11.

    17Expuesta la misión eclesial, en semejanza a la apostólica, de la orden dominicana, no olvidan los predicadores el estilo de vida que debe acompañar a sus miembros. Se explayan los oradores en las habituales virtudes que tradicionalmente se refieren al estado religioso: oración, mortificación, etc., pero inciden particularmente en el estudio como preparación para el «combate» contra la herejía:

    [...] de los demás, unos llevan la de la vida activa, otros la de la contemplación; pero la orden de Santo Domingo ambas cargas lleva, y, si alguna también las abarca ambas, ninguna lleva de ambas tanto como ésta, pues de tal manera acude al coro, como si no estudiara, ni predicara; y de tal manera acude al estudio y predicación, como si no tuviera coro12.

    18Sabedores los predicadores que lo simbólico representa gráficamente —y más en una sociedad analfabeta— el contenido doctrinal que se enseña, manejan hábilmente el símbolo que distingue a los dominicos en su escudo, un perro, para compendiar los caracteres que definen a la orden dominicana:

    [...] aunque al principio de su fundación se llamó la Orden de Nuestra Señora, después la Orden de la Verdad, últimamente los sagrados pontífices la aclamaron con el título de Religión de Predicadores, dándole por blasón un perro blanco y negro con un hacha encendida en la boca, y un mundo, a quien con sus llamas se sacava de las tinieblas de las herejías y de los horrores de las culpas13.

    Somos los frayles dominicos por el nombre, por las armas, por el exercicio, perros de caza, y por ese título nos reconoció suyos nuestro inquisidor14.

    19El perro, símbolo de defensa, se convierte en símbolo de esta orden, defensora de la fe católica frente a la reforma protestante. En este sentido también se les denomina dientes que desgarran a los herejes y cuya vida brilla por la «blancura» espiritual de santidad15. Así mismo, se valen metafóricamente del Líbano para expresar el estado de perfección de la orden:

    Vino a el monte Líbano de mi religión sagrada, Líbano por la pureza de vida [...], Líbano por lo blanco del exterior ábito que viste [...], Líbano por el incienso suavíssimo de oración y devoción [...], Líbano de donde nace el Jordán de sabiduría y santidad, con que se riega y fertiliza la Tierra de Promisión de la iglesia [...], Líbano donde se conserva fértil culto del cedro misterioso de María Santísima16.

    20Misión y estado de perfección se funden, por tanto, en la voz de los oradores barrocos a la hora de presentar ante el pueblo una orden cuya fundación queda vinculada a la defensa de la verdad frente a desviaciones doctrinales y la vida de cuyos miembros plasma el ideal de santidad evangélica que se predica.

    Los jesuitas: apóstoles-soldados de Cristo

    21El nombre que se otorga a una persona, o institución, tiene una relación directa con la función para la que se le destina. Bien saben de ello los antiguos y así lo entienden los predicadores. De ahí que tenga una importancia crucial a la hora de presentar la Compañía de Jesús al pueblo el nombre que se le da a esta institución. El aspecto fundacional de esta religión gira en torno a una doble bisagra: Jesús e Ignacio; o mejor, Ignacio, unido estrechamente a Jesús:

    […] religión apostólica: cuyo primer fundador fue Iesu Christo [...] y con muy justo respecto y humilde reconocimiento, no quiso el glorioso Ignacio que esta religión se llamasse Compañía de Ignacio, sino Compañía de Iesús, dándole el renombre y apellido de su primer autor y principal fundador [...] y con gran razón: porque si esta religión solo tiene por fin y blanco la salvación de las almas, justo era que se le diera por nombre aquel en quien tiene labrado el cielo toda salud y salvación [...] De aquí procede que como la fundación suya, y hechura de sus manos, tiene Cristo a esta religión sagrada debaxo de sus protección y amparo17.

    22Nombre, fundador y cometido se funden en el deseo de vincular la excelencia de la Compañía a la excelencia misma de la misión divina de Jesucristo: la salvación de los hombres. Se comprende, por tanto, como una continuidad del colegio apostólico, en definitiva del mismo Jesús. Interesa, desde esta perspectiva, recalcar que no es una religión nueva, ya que tanto en su misión, estilo de vida y constitución andan de por medio Jesucristo y los apóstoles:

    Y de aquí, aunque de paso, entenderemos, porqué no se llamó esta religión de Ignacio, sino de la Compañía de Iesús. Porque no era nueva religión, ni nuevo instituto. Y Christo avía sido el fundador, y Ignacio y los suyos novicios dessa misma compañía. Y a imitación del Colegio de Christo, llamó también colegios los suyos. Un ceñido Ignacio, de los más, y con más estrecho cíngulo, y más puesto en pretina, pues quiere imitar a los del colegio apostólico18.

    23Nótese el hincapié en dejar claro a los oyentes que no es «nueva religión ni nuevo instituto». En el contexto histórico de la reforma protestante no sería arbitrario pensar que subyace el peligro de novedades de las que no pudiera estar libre incluso la Compañía. De ahí, recalcar la vinculación de sus orígenes con Jesucristo.

    24La llamada a la perfección que implica la vida religiosa se refuerza en el caso de los jesuitas en su carácter fundacional, aunque con una mediación propia —Ignacio de Loyola—, muy de acuerdo con la función mediadora de los santos en el catolicismo barroco, en contra de las doctrinas luteranas.

    25Todos los predicadores abundan, machaconamente a veces, en los temas fundacionales y de ordenamiento jurídico de la Compañía19. No lo hacen de manera gratuita, sino con la intención de encauzarlo hacia el misión que se le encomienda y que comporta una alta vida de perfección, porque se asemeja directamente a la de su fundador Jesucristo. Se profundiza en el vocablo «compañía»20, término inspirado en la anterior vocación militar de Ignacio, pero que adquiere un sentido pleno en la función que se le encomienda desde la religión: soldados de Cristo21. Se concibe a la Compañía como un ejército al servicio de Dios y de la iglesia. Siendo Jesús el Señor, la pauta de conducta debe ser el Evangelio, en el que se inspiran las constituciones jesuíticas. Los consejos evangélicos (pobreza, castidad y obediencia) iluminan el estilo de vida. Si el servicio a la iglesia es el segundo pilar, la obediencia al papa, como vicario de Cristo y sucesor del apóstol Pedro se convierte en el novedoso cuarto voto de la Compañía:

    [...] un quarto voto solemne al Sumo Pontífice, de yr a cuaquier parte del mundo, que les embiare, entre infieles, o fieles, entre ereges, o gentiles, y llamados en nuestra Religión Professos de cuatro votos, y son de los más escogidos en virtud y letras, y que más se ayan exercitado en ministerio de las almas22.

    26Se hace preciso articular, una vez vistas las derivaciones del nombre y fundación, las concreciones del ministerio. Y para ello nada mejor que un texto del franciscano Damián de Lugónez, quien identifica el papel de la Compañía de Jesús con el mismo papel de la iglesia:

    Pudiera probar las ventajas desta Sagrada Religión, descubriendo como ella sola con los exercicios de la santa oración y contemplación tan continuos y frecuentes. Es coraçón de la iglesia como las órdenes monacales, con las letras escolásticas y positivas, cátedras, púlpitos, disputas, sermones, libros doctíssimos, tratados espirituales. Es las dos manos de la iglesia, como las órdenes de San Agustín y Santo Domingo como ella ha sido y es, espalda de la iglesia, y pechos suyos, de la manera que lo son las sagradas religiones del Carmen, Merced y Vitoria, pues con esta religión sagrada de la Compañía a tenido y tiene la iglesia las espaldas seguras [...]. Mirad si esta religión es los pechos de la iglesia. En los confessionarios, ¿quáles ay de todos los religiosos, tan continuos en el confessionario, a todas oras y tiempos? Estoy por dezir que ellos solos son los pechos de la iglesia, pues es assí que esta religión sagrada se instituyó principalmente para la administración de las confessiones: esso es en lo que principalmente se ocupa, con enfermos y sanos, sin diferencia de personas. Esta sagrada religión pudiera dezir que es hombros y pies de la iglesia, como la de Francisco, Atlante, que con hombros de atlante sustenta la iglesia, con los hombros doctíssimos, con cátedras llenas de sabiduría, con sermones famossísimos, con disputas gravíssimas [...]; el vientre de la iglesia son los varones muy dados al estudio y a la inteligencia de las letras sagradas, que reciben en sí los alimentos y sustentos de ellas, como pan divino [...]. Esta sagrada religión es sola la que professa el tener tanto número de colegios en toda la christiandad, tantas cátedras de sagrada Teología, tantas lecciones de Escritura, tantas de griego y hebreo, para inteligencia e interpretación de los libros sagrados23.

    27Este amplio texto compendia el papel de la Compañía de Jesús dentro de la Iglesia. Con la bella imagen, llena de contenido doctrinal, de comparar a la iglesia con el cuerpo (cuerpo místico de Cristo), explica las diversidad de funciones que cumple. Como corazón de la iglesia tienen la función de animarla por medio de la oración y contemplación, al modo de las órdenes monacales. Es la defensora de la iglesia, como agustinos y dominicos, frente a los peligros heréticos, simbolizado en ser sus manos. La defensa obliga a llevar todo el peso, a modo de la espalda en el cuerpo, y también a distribuir el alimento, como lo hace una madre a los lactantes a través del pecho, asemejándose a carmelitas, mercedarios y mínimos, sobre todo en la dirección espiritual y confesión. Se identifica también con los hombros y pies, cual los franciscanos, en el sentido de expandir la doctrina evangélica. Finalmente, declara que es el vientre de la iglesia, que se llena de alimento para poder distribuirlo. Y éste no es otro que la sabiduría, estudio y reflexión sobre las ciencias sagradas y profanas, orientadas hacia las primeras. Ejemplifica este texto las excelencias de la Compañía de Jesús, asumiendo en sí los rasgos característicos de todas las demás órdenes religiosas.

    28No puede olvidarse el contexto histórico en el que la Compañía nace. Son los tiempos de la Contrarreforma católica en lucha contra la naciente reforma protestante. Son tiempos para afianzar la doctrina, la moral y el dogma clarificados en el Concilio de Trento. La Compañía asume como propia la misión evangelizadora y contrarreformista de la iglesia. Se declara «luz de la verdad» que expande la verdadera doctrina. Su cometido es el mismo cometido divino, en un designio que se extiende a todo el mundo:

    ¿Qué es esso?, sino fuerça de Dios y merced que a hecho a estos ceñidos, de ceñir, y poner en pretina a otros, llevar la luz de sana y buena costumbre, como lo hizieron los mismos Franciscos, el uno en España e Italia, y el otro en la India y China, y loa hazen sus compañeros24.

    29Concretando, aún más, entre el mundo católico, se le asigna la misión de reformar la corrupción de costumbres y orientar a los hombres en el temor de Dios:

    Por esso, pues, a nuestro glorioso Ignacio le rebeló el mysterio de la Trinidad con tanta familiaridad y distinción, porque sabía que él y su religión avían de tomar este cuydado de enseñar el temor de Dios y su ley al pueblo christiano y fundar colegios y universidades con que hiciesen la guerra al infierno y a los vicios25.

    30Así pues, desde este prisma, la actividad jesuítica se orienta hacia la defensa y propagación de la fe católica. Son el bastión de la Contrarreforma. Para ello se considera la formación como eje primordial. Conviene recordar, a la sazón, «las galas», que a ojos del franciscano Damián Lugónez, posee la Compañía como distintivo respecto a las otras religiones:

    La 1. Es la enseñanza de los niños pequeñitos de las escuelas [...] La 2. gala es la defensión y propaganda de la fe, a que se obliga esta sagrada religión por voto particular [...]. La tercera gala deste candelero es la gratuita erudición y enseñança de los mancebos en letras y virtudes santamente [...]. El quarto primor y gala deste candelero admirable es la visita de los presos en la cárceles y de los enfermos en los hospitales [...]. La quinta gala y primor deste divino candelero es la misión a predicar, confesar, doctrinar y otras obras piadosas y santas, sin estipendio o paga alguna, por los campos, aldeas, villas y castillos26.

    31Es la apuesta clara por la evangelización: en la educación cristiana de niños y jóvenes; en estados críticos de enfermedad o privación de libertad; en las misiones en lugares descristianizados. La predicación y docencia se constatan como el método idóneo de evangelización y búsqueda de la salvación cristiana. Y, evidentemente, asentar la doctrina católica, libre de los peligros que acechan «por los aires luteranos» que corren. Sin embargo, no es sólo entre católicos donde se desarrolla su misión, con el fin de depurar costumbres y evitar errores, sino también entre los herejes protestantes para reconducirlos a la iglesia católica, e incluso entre los paganos, de manera que el papa les otorga licencias para ello:

    [...] viendo con la experiencia de sus heroicas obras de quanta importancia sería que huviesse muchos professores deste santo instituto, para defender la iglesia, para resistir a los herejes, para ahuyentar y desterrar las tinieblas de sus errores, para reformar las estragadas costumbres de los católicos, para enseñar y predicar a los paganos y infieles la fe de Iesu Christo, y promulgar su Evangelio en provincias remotas, que no huviesse llegado a ellos la predicación de los Apóstoles: para alumbrar al mundo con la luz de su doctrina y reformarlo con el santo ejemplo de su vida, el mismo Pontífice, que avía puesto coto y límite, lo quitó, alzó la prohibición, abrió de par en par la puerta que avía cerrado27.

    32En definitiva, el encargo, como apóstoles y soldados espirituales, de los jesuitas —así lo expresan de manera reiterativa los distintos predicadores— se centra un triple campo: formación de los católicos, reorientación de los herejes y conversión de infieles y paganos. Triple aspecto de una misma misión en consonancia con el momento histórico. La obsesión por los desvíos doctrinales, fruto de la sospecha continua de herejía (el mismo Ignacio fue sometido a dos procesos por la Inquisición en noviembre de 1526 y mayo de 1527), que, más que en ningún otro lugar en España, es evidente. La doctrina protestante, que se ve como un peligroso contagio para el catolicismo, se patentiza. Nuevas tierras descubiertas a cuyos habitantes es preciso hacer llegar el conocimiento de Jesucristo. A ello se enfrenta la Compañía, como nuevos apóstoles de su siglo. Este es el mensaje que los predicadores quieren transmitir sobre el oficio divino (marcado por Dios) de esta nueva religión fundada por Ignacio de Loyola.

    Conclusión

    Enseñar, deleitar y mover son los requisitos de un sermón y las obligaciones de un predicador. El sermón en fin debe tener tres partes. La primera es enseñar a uno. La segunda deleitarlos en el amor. La tercera moverlos a devoción y compunción, de suerte que siempre del sermón salgan los oyentes llorosos o, por lo menos, devotos28.

    33Con estas frases inicia su sermón contra la moneda falsa el dominico Alonso de Toro en Llerena en 1692. Los preceptistas de la época atribuyen al predicador un triple cometido: enseñar, deleitar y mover. Enseñar popularmente siendo conscientes del grado cultural de la masa a la que se dirige. Deleitar porque es preciso no aburrir y hacer huir, si no atraer, para llevar a cabo el tercer cometido: mover, que es el objetivo central que se persigue. El franciscano, Diego de Estella, eminente retórico y tratadista sobre la predicación lo avala:

    Tres cosas ha de tener el predicador, que son: enseñar, deleitar y mover [...]. Debe, pues, el predicador, que quiere aprovechar, enseñar al pueblo lo que debe hacer para salvarse. Y así predique doctrina sana, sólida y verdadera29.

    34Los instructores de predicadores ratifican la finalidad dirigista del sermón: mudar comportamientos y canalizar conductas en el intento de encauzar a los oyentes por el camino de la ley de Dios, que es a su vez el que la Iglesia católica determina. Se persigue, por tanto, sin olvidar la instrucción, más que convencer el intelecto, mover la voluntad, e incluso emocionar o agrandar el sentimiento, para conseguir la reforma de costumbres. Si esto se detecta, de manera diáfana, en el análisis de la doctrina (tanto desde el punto de vista teórico como de la praxis) del sermón, puede resultar más complejo a la hora de percibir concepciones o modelos de acción, que sutilmente se transmiten, debido a que tal vez se haga preciso un esfuerzo mayor para colegir la importancia que estos aspectos detentan en el universo mental de la sociedad.

    35En relación directa con la triple función otorgada a los predicadores se encuentra, aunque no se mencione expresamente, la forja de mentalidades. Es este aspecto el que adquiere, con el paso del tiempo, mayor trascendencia como objeto de estudio de la historia. En este sentido el intento de percibir la visión, el concepto, que sobre una orden religiosa prima en la mentalidad popular en la época barroca, deviene en asunto de primera magnitud para comprender la actitud que, acerca del estamento eclesiástico ha de tener el pueblo creyente y, por ende, se consuma el objetivo de mover voluntades al que aluden los preceptistas.

    36«Misión terrenal de oficio divino» reza el título. Es decir, continuidad humana de la misma misión de Dios. Es la función que se les asigna a los miembros de las dos órdenes religiosas, objeto del presente artículo. Dos órdenes muy dispares en sus orígenes en el tiempo (siglos XIII, los dominicos; siglo XVI, los jesuitas), pero unificadas en la función en la época de la contrarreforma católica. «Guardianes de la verdad» o «apóstoles-soldados de Cristo» definen el cometido. En la convulsa Europa de la reforma protestante, en el ambiente de temor inquisitorial ante cualquier tipo de novedad, se presentan ambas religiones como atalayas desde las que se atisba diáfanamente la fe recta. Son así mismo bastiones de la verdad que hacen frente a la heterodoxia, real o imaginaria. Este oficio, ad intra de la iglesia, encuentra su expresión en la reforma de costumbres entre los católicos. He aquí donde el «mover» que los tratadistas de predicación enuncian encuentra su significado más genuino.

    37Radica además el interés de la visión que el pueblo posea sobre frailes o monjes, imbuida en gran parte por los oradores sagrados, en el halo de perfección que acompaña al estado religioso. Muchos de sus miembros son presentados como modelos simbólicos de conducta, si no en vida, tras la muerte. Es obvio que, si son precedidos de una visión «cuasi divina» en cuanto a oficio, el grado de aceptación será mayor y el dirigismo que se pretende se incrementará. A lo largo de los sermones se mencionan numerosos personajes insignes —en los textos aportados se han obviado—, santos, canonizados o no, con la finalidad no sólo de colocarlos en un altar de honor, sino de forzar una imagen válida, cuando no atrayente, merced a los cuales la orden en su totalidad se convierte en dechado de perfección. Adquieren estos personajes un valor «apersonal» (más allá de lo personal), ya que sus figuras se diluyen en la institución religiosa que representan y en la misión que ésta está llamada a desempeñar.

    38La profusión de textos que acompañan el trabajo, más que las deducciones del autor, relatan, con las mismas palabras de los predicadores, el cúmulo de ideas trasmitidas en el púlpito, de las que el lector actual, más de tres siglos después, debe sacar sus propias deducciones en orden a comprender la apreciación que sobre jesuitas y dominicos posee la masa popular en el siglo XVII.

    Bibliographie

    Fuentes bibliográficas

    L. Alicante, ofm, Sermón que predicó en el Colegio de San Pablo de la Compañía de Iesús de la ciudad de Granada en la canonización del Patriarcha San Ignacio de Loyola y del Apóstol San Francisco Xavier, Granada, s. e., 1623.

    F. Balza, Sermón que predicó el Doctor [...] el Domingo infraoctava de la Pascua del Nacimiento de nuestro Señor Iesu Christo, fin del año 1619, en la solene festividad que la Casa Professa de la Compañía de Iesús celebró a la Beatificación del Bienaventurado y Glorioso Padre Francisco Xavier, Sevilla, Juan Serrano de Vargas y Ureña, 1620.

    G. de Castilla, sj, Sermón predicado en la Casa Professa de la Compañía de Jesús de Sevilla, a 31 de Iulio de 1610, día en que se celebra el Glorioso Tránsitodel Bienaventurado Padre S. Ignacio, su fundador, Sevilla, Matías Clavijo, Sevilla, 1610.

    L. Córdoba Ronquillo, osst, Sermón predicado en el Collegio de la Compañía de Iesús de Málaga en la Octava de las solenníssimas fiestas que hizo a la canonización de sus gloriosos sanctos S. Ignacio y S. Francisco Xavier, Málaga, Juan René, 1622.

    F. Guerrero, op, Oración fúnebre y panegírica en las honras, que al cabo de año se hicieron en el real Convento de San Pablo de Sevilla a la Buena Memoria del Siervo de Dios el V.P. Pdo. Fr. Pedro de S. María Ulloa, Sevilla, s. e., 1691.

    L. Herrera, op, Sermón del Patriarca español y Padre de Predicadores S. Domingo de Guzmán, predicado en su festivo día y Convento de Portaceli extramuros de Sevilla, Sevilla, Juan Gómez de Blas, 1644.
    — Sermón del Venerabilíssimo Sacramento del Altar, Corona de nuestra Fee, predicado en la Solemníssima Fiesta, que celebró el Real Convento de S. Pablo de Sevilla, en el Domingo infraoctava del Corpus, Sevilla, Juan Gómez de Blas, 1661.

    D. Lugónez, ofm, Sermón que predicó el P. [...] en la Casa Professa de la Compañía de en Sevilla, martes 21 de Junio de 1622, en la Beatificación del glorioso S. Luis Gonzaga, Sevilla, Francisco de Lyra, 1622.

    A. Navarro, ofm, Sermón que predicó el P. [...] en el insigne Convento de San Pablo de la ciudad de Sevilla [...] al entierro i cuerpo presente del Padre Maestro F.F.rancisco de la Cruz, Sevilla, Alonso Rodríguez de Gamarra, 1608.

    J. Pastor, op, Sermón predicado en el Insigne y Real Convento de Santo Domingo, en la Ciudad de Xeres de la Frontera, su mismo día, Málaga, s. e., 1619.

    G. de los Reyes, op, Sermón que predicó el Padre [...] a las honras que la Provincia de España celebró por los Duques de Lerma, como Patrones suyos, en la junta que se hizo en Benavente, Toledo, s. e., 1613.

    D. de Valbuena, op, Sermón en el Solemníssimo Octavario, que el Real Convento de San Pablo de Sevilla celebró en honra de la Emperatriz Maria, Reyna de los Angeles y Señora Nuestra, por desagravio de el sacrílego incendio con que la herética pravedad injurió su Santa Imagen en los Estados de Flandes, Sevilla, Juan Gómez de Blas, 1638.

    P. de Valderrama, osa, Sermón que predicó el P.M.F. [...] en la fiesta de la Beatificación del glorioso Patriarca San Ignacio, Sevilla, Francisco Pérez, 1610.
    — Sermón que predicó el Padre [...] en San Pablo de Sevilla en la fiesta dela Canonización de San Raymundo, Sevilla, Francisco Pérez, 1601.

    F. Valles, op, Sermón predicado en la Solemníssima Fiesta del Santíssimo Sacramento, que se hizo en el Real Convento de San Pablo de Sevilla, el Domingo infraoctava del Corpus Christi de este año de 1620, Sevilla, Matías Clavijo 1620.

    A. de Vergara, op, Oración fúnebre en las exequias del Señor Doctor D. Juan de Texada y Aldrete [...]. Díxola en el día que dicha santa Iglesia celebró sus honras, Sevilla, Thomás López de Haro, 1679.

    Notes de bas de page

    1 A. Navarro, ofm, Sermón que predicó el P. [...] en el insigne Convento de San Pablo de la ciudad de Sevilla [...] al entierro i cuerpo presente del Padre Maestro F. Francisco de la Cruz, Sevilla, Alonso Rodríguez de Gamarra, 1608, fol. 2.

    2 L. Herrera, op, Sermón del Patriarca español y Padre de Predicadores S. Domingo de Guzmán, predicado en su festivo día y Convento de Portaceli extramuros de Sevilla, Sevilla, Juan Gómez de Blas, 1644, fol. 8.

    3 G. Reyes, op, Sermón que predicó el Padre [...] a las honras que la Provincia de España celebró por los Duques de Lerma, como Patrones suyos, en la junta que se hizo en Benavente, Toledo, Tomás de Guzmán, 1613, fol. 9.

    4 J. Pastor, op, Sermón predicado en el Insigne y Real Convento de Santo Domingo, en la Ciudad de Xeres de la Frontera, su mismo día, Málaga, Juan de Orduña, 1619, p. 15.

    5 Ibid., p. 9 y 11.

    6 D. Valbuena, op, Sermón en el Solemníssimo Octavario, que el Real Convento de San Pablo de Sevilla celebró en honra de la Emperatriz Maria, Reyna de los Angeles y Señora Nuestra, por desagravio de el sacrílego incendio con que la herética pravedad injurió su Santa Imagen en los Estados de Flandes, Sevilla, Juan Gómez de Blas, 1638, fol. 7.

    7 L. Herrera, op, Sermón del Venerabilíssimo Sacramento del Altar, Corona de nuestra Fee, predicado en la Solemníssima Fiesta, que celebró el Real Convento de S. Pablo de Sevilla, en el Domingo infraoctava del Corpus, Sevilla, Juan Gómez de Blas, 1661, fol. 26.

    8 J. Pastor, op, Sermón predicado en el Insigne y Real Convento..., op. cit.., p. 18.

    9 L. Herrera, op, Sermón del Venerabilíssimo Sacramento del Altar..., op. cit., fol. 4.

    10 F. Valles, op, Sermón predicado en la Solemníssima Fiesta del Santíssimo Sacramento, que se hizo en el Real Convento de San Pablo de Sevilla, el Domingo infraoctava del Corpus Christi de este año de 1620, Sevilla, Matías Clavijo 1620, fols. 5-6.

    11 L. Herrera, op, Sermón del Patriarca español..., op. cit, fol. 16.

    12 G. Reyes, op, Sermón que predicó el Padre [...] a las honras..., op. cit., f. 9.

    13 L. Herrera, op, Sermón del Patriarca español..., op. cit., fol. 1.

    14 A. Vergara, op, Oración fúnebre en las exequias del Señor Doctor D. Juan de Texada y Aldrete [...]. Díxola en el día que dicha santa Iglesia celebró sus honras, Sevilla, Thomás López de Haro, 1679, p. 4. Son también diversas las citas en las que, forzando el calificativo de «dominicana», le hacen significar «perros del señor» ( «domini canes»).

    15 «[...] son como dientes, que naciendo de carne son como de güeso fuerte contra los herejes, y viven tan desnudos de desseos y afectos de carne, como si nunca uvieran nacido della» (P.Valderrama, osa, Sermón que predicó el Padre [...] en San Pablo de Sevilla en la fiesta de la Canonización de San Raymundo, Sevilla, Francisco Pérez, 1601, fol. 3)

    16 F. Guerrero, op, Oración fúnebre y panegírica en las honras, que al cabo de año se hicieron en el real Convento de San Pablo de Sevilla a la Buena Memoria del Siervo de Dios el V. P. Pdo. Fr. Pedro de S.María Ulloa, Sevilla, s. e., 1691, p. 8-9.

    17 F. Balza, Sermón que predicó el Doctor [...] el Domingo infraoctava de la Pascua del Nacimiento de nuestro Señor Iesu Christo, fin del año 1619, en la solene festividad que la Casa Professa de la Compañía de Iesús celebró a la Beatificación del Bienaventurado y Glorioso Padre Francisco Xavier, Sevilla, Juan Serrano de Vargas y Ureña, 1620, fols. 7-8.

    18 L. Alicante, ofm, Sermón que predicó en el Colegio de San Pablo de la Compañía de Iesús de la ciudad de Granada en la canonización del Patriarcha San Ignacio de Loyola y del Apóstol San Francisco Xavier, Granada, Bartolomé de Lorençana y Ureña, 1623, fol. 9.

    19 «Fundó esta religión con el calor y fuerça de Iessús y así, aunque a la vista parece que el bienaventurado Ignacio es el fundador, y a él llamemos a boca llena padre, y él ordenasse constituciones y reglas y los cuatro votos solemnes, no quiso que nos llameys Iñiguistas de Iñigo, ni que tengamos otro nombre sino del que desto fue padre de S. Ignacio, y en cuya virtud salió a la luz esta religión» (G. Castilla, sj, Sermón predicado en la Casa Professa de la Compañía de Jesús de Sevilla, a 31 de Iulio de 1610, día en que se celebra el Glorioso Tránsito del Bienaventurado Padre S. Ignacio, su fundador, Sevilla, Matías Clavijo, Sevilla, 1610, p. 30).

    20 «Más claro, viene a hazer compañías, que compañía se llama esta esclarecida religión, y Compañía de Iesús, porque tienele como patrón y capitán, y viene a sí mismo a regir y capitanear soldados» (L. Córdoba Ronquillo, ostt, Sermón predicado en el Collegio de la Compañía de Iesús de Málaga en la Octava de las solenníssimas fiestas que hizo a la canonización de sus gloriosos sanctos S. Ignacio y S. Francisco Xavier, Málaga, Juan René, 1622, p. 6).

    21 «[…] los religiosos desta sagrada orden son soldados de Iesús, capitan divino» (D. Lugónez, ofm, Sermón que predicó el P.[...] en la Casa Professa de la Compañía de en Sevilla, martes 21 de Junio de 1622, en la Beatificación del glorioso S. Luis Gonzaga, Sevilla, Francisco de Lyra, 1622, fol. 21).

    22 G. Castilla, sj, Sermón predicado en la Casa Professa de la Compañía de Jesús de Sevilla..., op. cit., p. 21.

    23 D. Lugónez, ofm, Sermón que predicó el P.[...] en la Casa Professa de la Compañía de en Sevilla..., op. cit., fols. 11-16.

    24 G. Castilla, sj, Sermón predicado en la Casa Professa de la Compañía de Jesús de Sevilla..., op. cit., p. 26. Con el nombre de Franciscos se refiere a los insignes jesuitas Francisco de Borja y Francisco Javier.

    25 P. Valderrama, osa, Sermón que predicó el P.M.F.[...] en la fiesta de la Beatificación del glorioso Patriarca San Ignacio, Sevilla, Francisco Pérez, 1610, fol. 18.

    26 D. Lugónez, ofm, Sermón que predicó el P.[...] en la Casa Professa de la Compañía de en Sevilla..., op. cit., fols. 11-19.

    27 F. Balza, Sermón que predicó el Doctor [...] el Domingo infraoctava de la Pascua del Nacimiento..., op. cit., fol. 6.

    28 A. Toro, op, Contra la moneda falsa y sus perjudiciales efetos, Llerena, s. e., 1692, p. 1.

    29 D. Estella, ofm, Modo de predicar y «modus concionandi», t. 2, Madrid, Instituto Miguel de Cervantes, 1951, p. 122.

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    • Miguel Ángel Núñez Beltrán Ceira

      Universidad de Sevilla

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    1 A. Navarro, ofm, Sermón que predicó el P. [...] en el insigne Convento de San Pablo de la ciudad de Sevilla [...] al entierro i cuerpo presente del Padre Maestro F. Francisco de la Cruz, Sevilla, Alonso Rodríguez de Gamarra, 1608, fol. 2.

    2 L. Herrera, op, Sermón del Patriarca español y Padre de Predicadores S. Domingo de Guzmán, predicado en su festivo día y Convento de Portaceli extramuros de Sevilla, Sevilla, Juan Gómez de Blas, 1644, fol. 8.

    3 G. Reyes, op, Sermón que predicó el Padre [...] a las honras que la Provincia de España celebró por los Duques de Lerma, como Patrones suyos, en la junta que se hizo en Benavente, Toledo, Tomás de Guzmán, 1613, fol. 9.

    4 J. Pastor, op, Sermón predicado en el Insigne y Real Convento de Santo Domingo, en la Ciudad de Xeres de la Frontera, su mismo día, Málaga, Juan de Orduña, 1619, p. 15.

    5 Ibid., p. 9 y 11.

    6 D. Valbuena, op, Sermón en el Solemníssimo Octavario, que el Real Convento de San Pablo de Sevilla celebró en honra de la Emperatriz Maria, Reyna de los Angeles y Señora Nuestra, por desagravio de el sacrílego incendio con que la herética pravedad injurió su Santa Imagen en los Estados de Flandes, Sevilla, Juan Gómez de Blas, 1638, fol. 7.

    7 L. Herrera, op, Sermón del Venerabilíssimo Sacramento del Altar, Corona de nuestra Fee, predicado en la Solemníssima Fiesta, que celebró el Real Convento de S. Pablo de Sevilla, en el Domingo infraoctava del Corpus, Sevilla, Juan Gómez de Blas, 1661, fol. 26.

    8 J. Pastor, op, Sermón predicado en el Insigne y Real Convento..., op. cit.., p. 18.

    9 L. Herrera, op, Sermón del Venerabilíssimo Sacramento del Altar..., op. cit., fol. 4.

    10 F. Valles, op, Sermón predicado en la Solemníssima Fiesta del Santíssimo Sacramento, que se hizo en el Real Convento de San Pablo de Sevilla, el Domingo infraoctava del Corpus Christi de este año de 1620, Sevilla, Matías Clavijo 1620, fols. 5-6.

    11 L. Herrera, op, Sermón del Patriarca español..., op. cit, fol. 16.

    12 G. Reyes, op, Sermón que predicó el Padre [...] a las honras..., op. cit., f. 9.

    13 L. Herrera, op, Sermón del Patriarca español..., op. cit., fol. 1.

    14 A. Vergara, op, Oración fúnebre en las exequias del Señor Doctor D. Juan de Texada y Aldrete [...]. Díxola en el día que dicha santa Iglesia celebró sus honras, Sevilla, Thomás López de Haro, 1679, p. 4. Son también diversas las citas en las que, forzando el calificativo de «dominicana», le hacen significar «perros del señor» ( «domini canes»).

    15 «[...] son como dientes, que naciendo de carne son como de güeso fuerte contra los herejes, y viven tan desnudos de desseos y afectos de carne, como si nunca uvieran nacido della» (P.Valderrama, osa, Sermón que predicó el Padre [...] en San Pablo de Sevilla en la fiesta de la Canonización de San Raymundo, Sevilla, Francisco Pérez, 1601, fol. 3)

    16 F. Guerrero, op, Oración fúnebre y panegírica en las honras, que al cabo de año se hicieron en el real Convento de San Pablo de Sevilla a la Buena Memoria del Siervo de Dios el V. P. Pdo. Fr. Pedro de S.María Ulloa, Sevilla, s. e., 1691, p. 8-9.

    17 F. Balza, Sermón que predicó el Doctor [...] el Domingo infraoctava de la Pascua del Nacimiento de nuestro Señor Iesu Christo, fin del año 1619, en la solene festividad que la Casa Professa de la Compañía de Iesús celebró a la Beatificación del Bienaventurado y Glorioso Padre Francisco Xavier, Sevilla, Juan Serrano de Vargas y Ureña, 1620, fols. 7-8.

    18 L. Alicante, ofm, Sermón que predicó en el Colegio de San Pablo de la Compañía de Iesús de la ciudad de Granada en la canonización del Patriarcha San Ignacio de Loyola y del Apóstol San Francisco Xavier, Granada, Bartolomé de Lorençana y Ureña, 1623, fol. 9.

    19 «Fundó esta religión con el calor y fuerça de Iessús y así, aunque a la vista parece que el bienaventurado Ignacio es el fundador, y a él llamemos a boca llena padre, y él ordenasse constituciones y reglas y los cuatro votos solemnes, no quiso que nos llameys Iñiguistas de Iñigo, ni que tengamos otro nombre sino del que desto fue padre de S. Ignacio, y en cuya virtud salió a la luz esta religión» (G. Castilla, sj, Sermón predicado en la Casa Professa de la Compañía de Jesús de Sevilla, a 31 de Iulio de 1610, día en que se celebra el Glorioso Tránsito del Bienaventurado Padre S. Ignacio, su fundador, Sevilla, Matías Clavijo, Sevilla, 1610, p. 30).

    20 «Más claro, viene a hazer compañías, que compañía se llama esta esclarecida religión, y Compañía de Iesús, porque tienele como patrón y capitán, y viene a sí mismo a regir y capitanear soldados» (L. Córdoba Ronquillo, ostt, Sermón predicado en el Collegio de la Compañía de Iesús de Málaga en la Octava de las solenníssimas fiestas que hizo a la canonización de sus gloriosos sanctos S. Ignacio y S. Francisco Xavier, Málaga, Juan René, 1622, p. 6).

    21 «[…] los religiosos desta sagrada orden son soldados de Iesús, capitan divino» (D. Lugónez, ofm, Sermón que predicó el P.[...] en la Casa Professa de la Compañía de en Sevilla, martes 21 de Junio de 1622, en la Beatificación del glorioso S. Luis Gonzaga, Sevilla, Francisco de Lyra, 1622, fol. 21).

    22 G. Castilla, sj, Sermón predicado en la Casa Professa de la Compañía de Jesús de Sevilla..., op. cit., p. 21.

    23 D. Lugónez, ofm, Sermón que predicó el P.[...] en la Casa Professa de la Compañía de en Sevilla..., op. cit., fols. 11-16.

    24 G. Castilla, sj, Sermón predicado en la Casa Professa de la Compañía de Jesús de Sevilla..., op. cit., p. 26. Con el nombre de Franciscos se refiere a los insignes jesuitas Francisco de Borja y Francisco Javier.

    25 P. Valderrama, osa, Sermón que predicó el P.M.F.[...] en la fiesta de la Beatificación del glorioso Patriarca San Ignacio, Sevilla, Francisco Pérez, 1610, fol. 18.

    26 D. Lugónez, ofm, Sermón que predicó el P.[...] en la Casa Professa de la Compañía de en Sevilla..., op. cit., fols. 11-19.

    27 F. Balza, Sermón que predicó el Doctor [...] el Domingo infraoctava de la Pascua del Nacimiento..., op. cit., fol. 6.

    28 A. Toro, op, Contra la moneda falsa y sus perjudiciales efetos, Llerena, s. e., 1692, p. 1.

    29 D. Estella, ofm, Modo de predicar y «modus concionandi», t. 2, Madrid, Instituto Miguel de Cervantes, 1951, p. 122.

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    Núñez Beltrán Ceira, M. Ángel. (2008). Misión terrenal del oficio divino. Visión de las órdenes religiosas desde el Sermonario Clásico Español. In F. Cazal (éd.), Hommage à Francis Cerdan / Homenaje a Francis Cerdan. Toulouse: Presses universitaires du Midi. https://doi.org/10.4000/books.pumi.35461
    Núñez Beltrán Ceira, Miguel Ángel. « Misión terrenal del oficio divino. Visión de las órdenes religiosas desde el Sermonario Clásico Español ». In Hommage à Francis Cerdan / Homenaje a Francis Cerdan, édité par Françoise Cazal. Toulouse: Presses universitaires du Midi, 2008. doi:10.4000/books.pumi.35461.
    Núñez Beltrán Ceira, Miguel Ángel. « Misión terrenal del oficio divino. Visión de las órdenes religiosas desde el Sermonario Clásico Español ». Hommage à Francis Cerdan / Homenaje a Francis Cerdan, édité par Françoise Cazal, Presses universitaires du Midi, 2008, https://doi.org/10.4000/books.pumi.35461.

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    Cazal, F. (éd.). (2008). Hommage à Francis Cerdan / Homenaje a Francis Cerdan. Toulouse: Presses universitaires du Midi. https://doi.org/10.4000/books.pumi.35191
    Cazal, Françoise, éd. Hommage à Francis Cerdan / Homenaje a Francis Cerdan. Toulouse: Presses universitaires du Midi, 2008. doi:10.4000/books.pumi.35191.
    Cazal, Françoise, éditeur. Hommage à Francis Cerdan / Homenaje a Francis Cerdan. Presses universitaires du Midi, 2008, https://doi.org/10.4000/books.pumi.35191.
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