Capítulo 2. Cuestionamientos desde la Antropología y las ciencias sociales
p. 77-82
Texte intégral
1. Teorías de la dependencia
1El punto de partida del desarrollo en América Latina fue el debate de 1950 sobre el papel del Estado en la economía. Estas ideas constituyen el pasado de la idea del desarrollo en América Latina, donde es posible rastrear las tesis de la teoría de la dependencia que postularon la falta de crecimiento económico, de desarrollo industrial y la circulación desigual de materias primas e insumos desde el centro hacia la periferia por la tendencia hacia una centralización de la producción en el Estado.
2Investigadores de Argentina, Brasil y Chile abordaron teóricamente la situación de estancamiento de las economías latinoamericanas en el siglo xx. Como ya se ha mencionado, en los posteriores debates sobre las teorías de la dependencia, es necesario destacar que en la teoría de la dependencia confluyeron diferentes miradas a América Latina que se refieren a las desigualdades en el avance económico, social y político. La creación de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) desde 1950 ayudó a proveer una base intelectual para su posición hasta 1985. Postulados como los de Raúl Prebisch y Hans Singer en 1950 defendieron la necesidad de políticas de sustitución de importaciones y el fortalecimiento de la producción interna de los países de la periferia.
3En respuesta, intelectuales de América Latina como Teodosio dos Santos y Aníbal Quijano en el Perú mostraron la condición periférica con una crítica a los postulados de la modernización, especialmente la industrial. Es una interpretación predominantemente sociológica aunque posteriormente dará lugar a la discusión sobre algunos aspectos culturales. Ellos sostuvieron que los países de la periferia experimentaban deterioro de los términos de intercambio con el centro, así como el proceso de dominación de la economía por el monopolio integrado internacionalmente (Dos Santos, 1969: 90). Teóricos de la dependencia como Gunder Frank plantean la idea del «desarrollo del subdesarrollo». Como producto de esta discusión el subdesarrollo era la incapacidad de invertir en infraestructura e innovación institucional para la expansión de la producción de las exportaciones agrícolas y las materias primas (Hayami & Ruttan, 1989).
4Otras instituciones como el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) y la Universidad de Harvard discutieron por qué en América Latina no se lograba un desarrollo nacional. Se postuló el carácter dualista de América Latina, como una sociedad con mercados insuficientes y la ineficiencia de un desarrollo espontáneo y dirigido por el Estado.
2. Las políticas indigenistas y el etnodesarrollo
5En México después de la revolución de 1910, se agudiza el debate sobre la problemática de la situación del indígena. Posteriormente, luego del Congreso Indigenista de Pátzcuaro en 1939 surge el indigenismo estatal que da origen al Instituto Nacional Indigenista (INI). Se abordan varias problemáticas a partir de la ingerencia de promotores y asesores en las políticas estatales. Se abordó predominantemente la noción de «regiones de refugio» para los espacios o áreas culturales habitados por las poblaciones indígenas consideradas con una tendencia a la marginación histórica y a la explotación económica. Los antropólogos se convirtieron en asesores en proyectos de distintos sectores relacionados con la problemática indígena. Se crean secretarías descentralizadas y se impulsan programas educativos, de alfabetización, bilingües, de desarrollo agrícola, entre otros. También se promueven procesos de reforma agraria porque uno de los objetivos fue transformar los históricos problemas de dominación y explotación. Los resultados estuvieron sujetos a la crítica por el impacto limitado en la población indígena, inclusive en las zonas de influencia de las secretarías y por el aumento de burocracia que originaron. Otro aspecto definitivamente problemático fue su falta de efectividad por no ser medidas vinculantes que obligaran a las diferentes agencias estatales a cumplir sus recomendaciones como parte de sus funciones (Marroquín, 1972). Es Guillermo Bonfil Batalla (1982) quien propuso el proceso de etnodesarrollo como alternativa a la integración y al desarrollismo. Luego de una larga experiencia de origen de las políticas públicas en sectores rurales en América Latina y los países andinos entre 1910-1950, las organizaciones indígenas asumieron reivindicaciones de autonomía y autodeterminación. Esta experiencia de los congresos indigenistas tiene un profundo impacto especialmente en México, Ecuador y Perú.
6La situación de las regiones en 1940 se expresaba en un pluralismo regional, que se denominó «archipiélago social y cultural» por la falta de articulación económica y social. La economía se clasificó en tres tipos: capitalista, feudal e indígena. La propiedad de la tierra fue motivo del principal debate de las ideas de José Carlos Mariátegui que junto con la influencia de la Revolución Mexicana y Revolución Rusa impactaron en la discusión sobre la situación del indígena, que fue cambiado desde 1969 a su condición de campesino. A su vez, se dan las olas de migración del campo a la ciudad. El instituto indigenista fue fundado en 1946 con Luis E. Valcárcel, quien a su vez también funda el Departamento de Etnología en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Se impulsan proyectos de Antropología Aplicada como Vicos que buscaban integrar a los indígenas en la cultura moderna, pero en su lugar consiguieron cambiar las estructuras de producción locales a cargo de nuevos patrones. Los científicos sociales que impulsaron el proyecto se convirtieron en los nuevos patrones, primando una actitud paternalista. Sin embargo, se puso énfasis en el cambio técnico para impulsar la agricultura y la transformación capitalista, que reemplazó a los administradores tradicionales por la administración rotativa e impulsó la inversión (Marroquín, 1972: 189).
7Sin embargo una vez retirado el proyecto, las transformaciones logradas fueron dejadas de lado. Por su parte, el proyecto Puno-Tambopata impulsó el artesanado y cooperativismo en las comunidades altoandinas. Luego algunos de sus postulados son tomados para el proceso tardío de Reforma Agraria en el cual no participaron cuadros indígenas (Marroquín, 1972: 189). Sin embargo, en el Perú se abandona la tutela indigenista para iniciar los procesos de intervención entre poblaciones consideradas como indígenas y campesinas para asumir la idea de procesos de desarrollo.
8En Ecuador, en 1950, la población indígena se concentraba principalmente en dos de las cuatro regiones que comprendía el país: la sierra y el oriente. En la costa existieron pequeños núcleos. Algunas de las características atribuidas a la población indígena fueron el aislamiento comunal y la organización tradicional; se sostuvo que las comunidades indígenas estaban ubicadas en regiones aisladas. Se consideró como problema principal el agrario. El problema de la tierra en las zonas indígenas consistió en el latifundio y el minifundio, una marcada concentración de la tierra en pocas manos con abundancia de parcelas de tamaño reducido.
9El sistema de posesión de la tierra tuvo una compleja estructura basada en el predominio de la hacienda y de sus diferentes sistemas de trabajo. Posteriormente, se habla de la «administración étnica» y de la «representación ventrílocua». El sistema de hacienda predomina hasta el proceso de Reforma Agraria que se consideró demasiado débil. Una de las metas del indigenismo oficial en Ecuador fue que la población indígena logre integrarse al sistema capitalista, sin perder su identidad y valores. El Instituto Indigenista fundado en 1942, en Ecuador, no contó con un apoyo regular del Estado, sin embargo sus profesionales tuvieron como objetivo fomentar la conservación del folklore, la inclusión de indígenas en los principales programas educativos para que sean formados como profesores, así como la prestación de asistencia técnica en proyectos para promover su incorporación social (técnicas de cultivos, artesanías, pequeñas industrias, prácticas higiénicas, agua y caminos). Una de las principales críticas al indigenismo estatal es que careció de una real política indigenista y que se centró en aspectos como la acción comunal sin lograr atender al contexto regional (Marroquín, 1972). Lo más importante de este contexto es que se propició el énfasis en el «desarrollo comunitario», paradigma que posteriormente será abandonado.
10Pero es luego del levantamiento indígena en Ecuador, en 1990, que la atención de los organismos multilaterales origina el contexto en el que las políticas indigenistas y sus propuestas de desarrollo comunitario se transforman en etnodesarrollo. Como sostiene Bretón:
«La fortaleza adquirida por el movimiento indígena ecuatoriano —y la pertinencia de muchas de sus demandas sentidas como propias por franjas importantes de la población mestiza de las áreas rurales y de la periferia urbana— desembocó en una demostración de fuerza también sin equivalente en América: los sucesivos levantamientos que entre 1990 y 1994 hicieron temblar los cimientos del Estado-Nación» (Bretón Solo de Zaldívar, 2001: 58).
11Ese hecho fundamental —desde la óptica de las potencialidades de las demandas étnicas— da cuenta del interés mostrado por las financieras multilaterales (encabezadas por el Banco Mundial) en el capital social y en financiación de proyectos directa o indirectamente relacionados con el mundo organizativo indígena, recogiendo así en buena parte la experiencia de muchas ONGD que llevaban años en esa línea de actuación. Solo así se explica que en 1998 las áreas de mayor concentración de proyectos de desarrollo rural no fueran necesariamente aquellas caracterizadas por una mayor extensión y profundidad de la pobreza y la indigencia, sino aquellas caracterizadas por la presencia de importantes contingentes de población indígena (Bretón Solo de Zaldívar, 2001: 58).
3. El Post Desarrollo
12El Post Desarrollo es una corriente de pensamiento crítica a la modernidad, al discurso y a la práctica del desarrollo que se origina en 1991 en una confluencia entre el pensamiento post moderno y las teorías sobre la situación post colonial en lugares como la India, África y América Latina. Así se propone la de-construcción del discurso y la práctica del desarrollo entendiéndolo como una imposición, dinámica y sistemática que no resulta beneficiosa para las poblaciones de los países intervenidos. Una de las principales posiciones sobre el post desarrollo es la de James Fergunson quien en The Anti Politics Machine (1994) sostiene que debemos analizar las relaciones entre proyectos de desarrollo, control social y la reproducción de relaciones de inequidad (Gardner & Lewis, 1996: 72). Allí Fergunson muestra cómo el reporte del Banco Mundial sobre Lesotho incurre en errores que no son producto de una mala investigación, sino de la necesidad de presentar el país de una forma particular (Gardner & Lewis, 1996: 73). Sostiene que:
«En el preámbulo del reporte, la única razón dada a por qué Lesotho ha permanecido con un bajo nivel de desarrollo social y económico, es que hasta alrededor de 1950 el gobierno británico no realizó realmente ningún intento por introducir ningún desarrollo. Además agrega El discurso del ‹Desarrollo› no asume usualmente que el gobierno tiene absolutamente total control, claro, pero es sistemáticamente tendiente a producir análisis en el cual sugiere que lo que está bajo el control del estado es determinante, mientras lo que se relaciona más allá del control es secundario»1 (Fergunson, 1994: 64).
13Lesotho es referido en el reporte como tradicional y desolado, con una agricultura aborigen y una economía estancada, lejos de lo que ocurre en realidad para un país que ha estado interconectado con Sud África (Gardner & Lewis, 1996: 73).
14Para Escobar, la principal referencia a las políticas del desarrollo es el discurso de Trumann que como presidente de los EE. UU. proponía una transformación total del resto de sociedades catalogadas como no desarrolladas. En la visión de Trumann, el predominio de la ciencia y de la tecnología eran los ingredientes principales que harían de esta revolución las más masiva posible. Solamente de esta manera se podía ampliar el sueño americano de la paz y de la abundancia a toda la gente del planeta.
«La premisa de este discurso de post-guerra es que el cambio económico rápido necesita ajustes dolorosos. Así, las filosofías antiguas tienen que ser desechadas; las viejas instituciones sociales que desintegrarse; los vínculos con el credo y la raza tienen que estallar; y una gran cantidad de personas que no podían lidiar con el progreso frustrarán sus expectativas de una vida cómoda» (Escobar, 1994: 4).
15Escobar (2006) además muestra la compleja y problemática relación tejida entre desarrollo y Antropología al diferenciar la Antropología para el desarrollo y la Antropología del desarrollo; es decir, la práctica de formulación de proyectos y políticas en los que puede aportar la Antropología; y una visión crítica de la misma que nos ayuda a entender la noción del desarrollo a través de la historia de sus distintos valores y prácticas.
16Majad Rahnema y Victoria Bawtree (1997) realizan el Post-Development Reader donde reúnen un conjunto de escritos clásicos y contemporáneos acerca de la crítica al desarrollo como La construcción y deconstrucción del Tercer Mundo a través del Desarrollo de Escobar, Desarrollo como Pobreza Planificada de Ivan Ilich o La Ciencia occidental y su destrucción del conocimiento local de Vandana Shiva. De esta manera se resume gran parte de la discusión sobre el discurso y la práctica del desarrollo que tienen como objetivo imaginar una era que trascienda el predominio del paradigma del desarrollo; es decir, una era del post desarrollo. Para Gupta (1998), el subdesarrollo se vuelve una forma de identidad en el mundo post colonial, lo que la gente piensa que es, cómo llegaron a serlo y qué pueden hacer para modificar su situación está moldeado por las instituciones, ideología y prácticas del desarrollo. Tomando en cuenta el debate planteado, proponemos una mirada antropológica a la construcción de los modelos de desarrollo detrás de los proyectos y de su impacto entre los miembros de las comunidades del altiplano peruano.
Notes de bas de page
1 Traducción propia.
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