El altiplano y sus comunidades
p. 27-45
Texte intégral
1El investigador José Tamayo Herrera (1982) identifica acertadamente los períodos históricos en la historia del altiplano que sirven como contexto para las transformaciones sociales y de la economía en el mismo. Se trata de ocho períodos definidos a partir de hechos fundamentales en su historia como: 1. Período de la desestructuración y de los enclaves misionales y mineros (1533-1657); 2. Período del auge minero fugaz, de la autonomía frustrada y de la urbanización del altiplano (1657-1767); 3. Período de la coyuntura destructora, las consecuencias de la rebelión de Túpac Amaru y la decadencia del altiplano (1780-1830); 4. El gran período y los interciclos. Período de la instauración del circuito lanero y del predominio arequipeño; 5. Período de la penetración comercial arequipeña con medios técnicos limitados (18301875); 6. El Período de la lucha por la tierra, el de la penetración imperialista en el altiplano y el del auge de la «intelligentsia» puneña (1857-1895-1932); 7. Período de la falsa paz y de la modernización tecnológica de la ganadería altiplánica (1932-1956); y finalmente, 8. La modernización compulsiva del altiplano (1956-1980).
2Esta clasificación sirve para entender la historia total del altiplano y la manera en que se transforman sus espacios. Así, tenemos que la propiedad de la tierra en esta última etapa de modernización compulsiva origina un cambio y la paulatina desaparición de las grandes haciendas y de los terratenientes y con ello del predominio del sistema económico y social que tenía como centro la desigual articulación de comunidades y haciendas. Pero es necesario entender cómo deviene el altiplano en ese conjunto de transformaciones que van de la mano con los procesos sociales y culturales.
3Sobre el altiplano investiga Nils Jacobsen en el extenso período que va de 1780 a 1930. Sostiene que el sistema de hacienda y de poder local se basó en las estructuras coloniales que articulaban a las poblaciones campesinas con los hacendados, en el movimiento productivo y comercial hacia el exterior, abarcando las relaciones asimétricas entre los grupos étnicos, colonos y los comerciantes (Jacobsen, 1993: 4). Analiza lo que significa la representación de la sociedad en este período. Así, distingue entre los términos ayllu, parcialidad y comunidad en los documentos jurídicos del siglo xix y encuentra con frecuencia el término ayllu para denotar a un grupo social compuesto por varias familias con un origen común. Fue usado con el mismo significado que el de parcialidad para denotar una antigua noción de estructura, como «parcialidad Urinsaya, ayllu Cullco» (1869), que en el caso de segmentos territoriales se podría estar refiriendo a las mitades (Jacobsen, 1993: 87). Por ello concluye que parcialidad y ayllu fueron frecuentemente usados para denotar los aspectos territoriales e institucionales de las comunidades, mientras que el tercer término —comunidad— es casi inexistente en el Período Colonial. El uso del término comunidad aparte del de parcialidad y ayllu se establece en el siglo después de la Independencia, destacando por su empleo en las transacciones notariales y documentación administrativa. Jacobsen abarca un período en el que analiza la transición al sistema capitalista a través de grandes ciclos productivos que van de la mano con la dinámica social y cultural en un período de gran depresión que concluye con la etapa de crisis del ciclo de comercialización de lanas y fibras.
4Según Giraldo y Franch, se configuraron dos períodos entre 1850 a 1880 y de 1880 a 1920 de expansión y constitución del gamonalismo que solventaron un estilo de vida y de cultura política que propició el advenimiento de la denominada «República Aristocrática» (Burga & Flores, 1979). Luego, con el auge de la comercialización exterior de la lana con el desenvolvimiento del capital comercial, se articula centros de producción regionales con una baja capitalización y relaciones productivas basadas en la intensificación de la producción ganadera y un máximo control de los mecanismos de producción en las haciendas.
5El control de la producción con el auge de las exportaciones se vio reflejado principalmente en tres aspectos:
«Una alta organización administrativa y jerárquica de las haciendas, el mejoramiento de técnicas1 de manejo ganadero e intensificación en el uso de los recursos; así como el control y mayor explotación de la fuerza de trabajo» (Giraldo & Franch, 1979: 98).
6El sociólogo francés François Bourricaud realiza una tipificación de la sociedad del altiplano, identificando varios procesos que van desde las características esenciales de la vida de la ciudad, con una detallada descripción de la ciudad, su población, su diferenciación étnico cultural y lo que se consideraba una división entre castas y clases. También considera una delineada estructura agraria en los espacios rurales. Para la época, Bourricaud vislumbra las grandes transformaciones que se avizoraban. El investigador afirma que el sistema de hacienda se basó en la vigilancia del trabajo cotidiano y de la producción: «los rodeantes fueron una especie de policía montada encargados de vigilar a los colonos de las haciendas» de manera que supervisaban la labor de los pastores indígenas, cuidando que ningún animal se pierda, ni que los pastores de las haciendas hagan pastar a sus animales en los pastizales del patrón (Bourricaud, 1967). Sin embargo, subraya la existencia de un marco legal y de derecho consuetudinario que salvaguardó la propiedad comunal de los indígenas. Él definió así el uso de la palabra comunidad:
«Grupo indígena, cuyo reconocimiento jurídico está subordinado al cumplimiento de ciertas condiciones, investido de ciertos derechos y al que se imponen ciertas reglas en cuanto al funcionamiento de su administración interior». Además agrega que la legislación protegía su existencia: «Los terrenos de la comunidad son inalienables, según el artículo 58 de la Constitución de 1920; así se impide su acaparamiento por el misti. Los comuneros eligen a cierto número de representantes —personeros— para la administración de los intereses comunes» (Bourricaud, 1967: 93).
7Un proceso gradual de cambio en la estructura agraria, la posterior toma de tierras y los movimientos sociales, demandaron la expropiación de la propiedad hacendataria y su transferencia al campesinado. La Reforma Agraria en el gobierno de Velasco Alvarado (1968-1975) impulsó modelos cooperativos de manejo de los recursos, expropiando las haciendas a los latifundistas. Según Zurita y Caballero (1991: 135), en Puno la Reforma Agraria no tuvo un carácter distributivo, sino altamente concentrador: 743 fundos expropiados se integraron en 42 empresas asociativas. La Cooperativa Agraria de Producción (CAP), la Sociedad Agrícola de Interés Social (SAIS) y la Empresa Rural de Propiedad Social (ERPS) fueron las principales formas empresariales de la Reforma Agraria.
8Para definir la nueva realidad agraria de Puno y el motor de su economía agropecuaria, sobre todo ganadera, Tamayo refiere que se produjo una concentración de la propiedad de la tierra pues si hasta 1969 había 950 grandes propietarios y 1 000 propietarios medianos, que poseían casi 3 000 000 de hectáreas, luego 100 empresas reformadas poseen más de 1 800 000 hectáreas; es decir, la fusión de haciendas en empresas campesinas y la suma de fundos produjo la aparición de latifundios aún más grandes, de verdaderos superlatifundios como la CAP Gigante en Lampa con 222 837 hectáreas. La Reforma Agraria concentró la propiedad de la tierra en Puno, ya no en manos de terratenientes, sino en manos de los administradores de las empresas. También ocurrió una concentración de capitales pues sumadas las majadas de las ex haciendas, se unificaron en enormes rebaños, de miles de cabezas de ganado vacuno, lanar y auquénido en manos de esos mismos administradores de las empresas campesinas (Tamayo, 1982: 131).
9La idea de la propiedad autogestionaria y de la producción empresarial eran aspectos de la modernización que provenía del Estado. Pero en ese momento, la existencia de los huacchilleros2 limita la eficiencia y la rentabilidad capitalistas de las empresas, ya que compiten por los mismos recursos naturales (Scurrah & Esteves, 1987: 331). Luego, el sistema de asociación posibilita el mantenimiento de las formas organizadas del manejo comunitario de los recursos y también de la selección y calidad del ganado. Los aspectos ligados a la producción y al manejo tecnificado de los animales son controlados por el grupo dirigente que organiza a los miembros socios y vigila la producción.
10Con la crisis de las empresas asociativas, diversos actores y agrupaciones políticas entran en escena. La iglesia con sus promotores comunales, las ONGs y la izquierda, particularmente el PUM (Partido Unificado Mariateguista), a pesar de sus distintos conflictos internos, defienden su propuesta colectivista de formación de empresas comunales y de la participación política de los gremios campesinos. Como resultado del proceso se declara la reestructuración de la propiedad. La propiedad se reparte entre los ex trabajadores de las empresas asociativas, lo que da lugar a la formación de nuevas comunidades sobre la base territorial de las ex empresas asociativas y a una necesidad de regularizar la situación de la propiedad que presenta complicaciones y disputas. A partir de mediados de la década de 1980, se incrementaron las comunidades tituladas (Trivelli, 1992), otorgándose a su vez beneficios a sus miembros para que formen empresas comunales.
11Este marco institucional sirvió como contexto para volver a la idea de comunidad y reforzar la pertenencia a la misma como estructura social. Pero además se incentivaron desde el gobierno aprista los Proyectos Especiales que consistieron en proyectos productivos territoriales en las regiones, a la vez que se desarrollaron una serie de políticas agrarias, como la cuestionada implementación del Banco Agrario. La intervención de los proyectos de desarrollo entre la década de 1980 y 1995 tuvo entre otros fines contribuir a disminuir la pobreza con el aumento de la producción y mejorar la precaria infraestructura rural en la que sobrevivían, además de mejorar los servicios básicos, algunos de los cuales carecen hasta la actualidad.
12Por su parte, Sendero Luminoso (SL) sosteniendo la lucha armada como práctica se separa de la izquierda maoísta y defiende su propio proyecto de guerra popular, y en Puno también realiza incursiones en las comunidades dedicadas a las actividades agropecuarias. Así se genera el clima de caos y violencia en «la zona roja» del departamento de Puno. Sendero Luminoso incursionó despreciando toda forma de gestión, lo cual a su vez fomentó la desarticulación de la organización de las autoridades campesinas. Sin embargo, la organización campesina en el altiplano resiste la incursión de los grupos armados. La población rural campesina dedicada a las actividades agropecuarias fue principalmente afectada por la violencia de los grupos armados.
«Conclusión 5. La CVR ha constatado que la población campesina fue la principal víctima de la violencia. De la totalidad de víctimas reportadas, el 79 por ciento vivía en zonas rurales y el 56 por ciento se ocupaba en actividades agropecuarias. Estas cifras contrastan con el censo de 1993 según el cual el 29 por ciento de personas vivían en zonas rurales y el 28 por cieento de la PEA nacional estaba ocupada en el sector agropecuario» (CVR, 2003: 316).
13La CVR ha establecido que la presencia del PCP-SL en los Andes y la respuesta contrasubversiva del Estado, revivió y militarizó viejos conflictos intracomunales e intercomunales. Catalogó como enemigos de clase a los sectores de la sociedad rural más conectados al mercado o a las redes e instituciones regionales o nacionales, y decretó su destrucción. Su guerra campesina contra el Estado se convirtió en muchos casos en enfrentamientos entre campesinos (CVR, 2003: 318). Esta situación también configura para el campesino la decisión de migrar y perder su único medio de subsistencia: la propiedad de sus tierras para desenvolver sus actividades productivas.
14Pero los ataques de Sendero también destruyeron la capacidad productiva rural, muchas de ellas infraestructuras que fueron implementadas por el Estado, los proyectos o las ONGs, tal como lo ha señalado la Comisión de la Verdad y Reconciliación:
«El conflicto abarcó una proporción mayor del territorio nacional que cualquier otro conflicto, provocó enormes pérdidas económicas expresadas en destrucción de infraestructura y deterioro de la capacidad productiva de la población y llegó a involucrar al conjunto de la sociedad» (CVR, 2004: 433).
15Es decir, el conflicto armado agudizó las contradicciones económicas, destruyendo muchas veces las posibilidades de mejoras económicas a partir de proyectos productivos.
16El gobierno de Alberto Fujimori Fujimori (1990-2000) con la Ley de Tierras favoreció la propiedad individual legalizada al interior de las comunidades campesinas, a partir de la cual argumentando mayores posibilidades para la industria y la agroexportación, se disuelve definitivamente la propiedad comunal sin construir políticas agrarias que atiendan las demandas básicas del campo, como el acceso al crédito y la regulación sobre las normas comunales de propiedad, entre otros (Urrutia, 1995: 5). Lo cual significó dejar sin un proyecto alternativo de política agraria a los espacios rurales.
17El régimen de las comunidades campesinas e indígenas y la promulgación de la denominada «Ley de Tierras», en 1995, define un nuevo régimen de propiedad sobre las tierras comunales liberalizando el mercado de las tierras agrarias e incluyendo a las comunidades indígenas y campesinas. Las tierras comunales son amenazadas así por intereses comerciales u otros de terceros. La tierra en el caso de las comunidades constituye parte esencial y fundamental para su subsistencia como comunidades y, sin duda, para el mantenimiento de su identidad étnica y cultural (Pulgar-Vidal, 2002: 72), poniendo en evidencia que en esta discusión de los marcos institucionales adecuados las comunidades campesinas e indígenas se encuentran en desventaja.
18En este contexto los programas de los proyectos dieron un giro a la realidad campesina, se trataba de fomentar la gestión de los campesinos/comuneros pobres para que se hagan cargo de la producción luego de la conformación de rebaños propios mixtos de menor calidad que los de la empresa asociativa y de la parcelación de la tierra. Recientemente se reflexiona cómo a través de la historia el pastor ha pasado de indígena a indigente. Cabe destacar que en el discurso y la praxis de las propuestas de desarrollo la población de los espacios que provienen de una rica tradición de producción regional de lana y fibra pasa a ser tipificada como pobre (Del Pozo-Vergnes, 2004).
19Esta realidad obligó a nuevas estrategias de transferencia de conocimientos y de tecnología que fue asumida desde 1964, en el altiplano, por la cooperación técnica y la ayuda internacional. Luego de un conjunto de transformaciones estructurales de la realidad altiplánica, de la estructura de la propiedad y de los procesos políticos y económicos, cobra fuerza concretizando la idea del pastor que se convierte en alpaquero, o microproductor agropecuario, que con ayuda de los proyectos se vuelve un microempresario, desarrollando estrategias productivas para articularse directamente al mercado.
20Es importante distinguir las transformaciones de la propiedad en el altiplano y establecer diferencias entre las comunidades y parcialidades. En Puno identificamos varios tipos de comunidades. Las primeras son las denominadas parcialidades, que teniendo su origen en la cultura aimara se vincula con algunos aspectos de su organización tradicional. Algunas de ellas tienen su origen en la organización indígena que precede a la etapa colonial y así mantuvieron su autonomía dentro del mismo sistema.
21En algunos espacios, especialmente en la zona circunlacustre, todavía se mantienen comunidades tradicionales que conservan rasgos culturales de las organizaciones originarias. Además existió un segundo tipo de comunidad que aún teniendo su origen en el ayllu o grupo familiar, se mantuvieron como comunidades cautivas al interior de las haciendas o que se asociaron por su dinámica a las mismas. En el altiplano, la zona occidental coincide con un proceso de transformación temprana originado por la modernización de la producción agrícola y pecuaria que se configura con los circuitos productivos de la región, producto de la comercialización de lanas y fibras en el siglo xix. Sin embargo, posteriormente en la parte occidental fueron en su mayoría afectadas por la Reforma Agraria —antiguas haciendas pasaron un proceso de afectación por la Reforma Agraria y luego de reestructuración que en algunos comprendieron procesos sucesivos de tomas de tierra—.
22Finalmente encontramos a aquellas que se han formado en un período contemporáneo e incluso post Reforma Agraria3. En ellas se desenvuelve una vida cotidiana ligada a la producción agropecuaria, en una etapa de post violencia en la cual se percibe la coexistencia de una tradición cultural en proceso de cambio, transformación donde se puede identificar también permanencias, junto a los acomodos organizativos que tienen las comunidades donde sus miembros, marcados por una estructura hacendataria y posteriormente de la empresa asociativa, se consideran miembros de las asociaciones que formaron luego de su desarticulación. Su lucha constante es encontrar alternativas productivas, a través de las cuales puedan ejercer también su ciudadanía. Pero su vida se desenvuelve desde el vínculo campo-ciudad. Incluso es marcada una condición de transformación en las comunidades que de acuerdo a su cantidad de población pasan a convertirse en centros poblados y aspiran a convertirse en distrito para percibir mejores ingresos a través de sus municipios. En su mayoría responden a una estrecha articulación política y de representación estatal.
23En la actualidad como producto del proceso histórico, las comunidades no son estructuras cerradas sobre sí mismas, sus recursos y cambios tecnológicos, sino que entre sus miembros se tejen vínculos hacia el exterior para compartir las estrategias de manejo de los recursos que se encuentran en el espacio territorial que ocupan.
1. Características geográficas
24Puno es el departamento altiplánico del Perú entre los 3 000 y 4 800 msnm, región del lago rodeada por montañas que procedía de la denominación hispana para referirse a los grupos étnicos Colla al norte y este, Lupaca al sur y oeste, y Pacajes al sur y este del lago. Cuenta con 13 provincias: Puno, Azángaro, Carabaya, Chuchito, El Collao, Huancané, Lampa, Melgar Moho, San Antonio de Putina, San Román, Sandia y Yunguyo. El área que comprende el análisis de los proyectos para esta investigación es la microrregión comprendida entre Azángaro y Huancané de un lado, así como la microrregión ubicada entre Lampa y Melgar. La provincia de Azángaro tiene un área de 4 970 km2 y se divide en 15 distritos: Acalla, Arapa, Asillo, Azángaro, Caminaca, Chupa, José Domingo Choquehuanca, Muñani, Potoni, Samán, San Antón, San José, San Juan de Salinas, Santiago de Pupuja y Tirapata. La provincia de Huancané tiene un área de 2 805,85 km2 y se divide en 8 distritos: Cojata, Huancané, Huatasani, Inchupalla, Pusi, Rosaspata, Taraco y Vilquechico, y cuentan cada una con un conjunto de comunidades y parcialidades, algunas de ellas creadas después de la Reforma Agraria (fig. 1).

Figura 1 – Mapa de ubicación del ámbito de los proyectos Pampa Puno I, Pampa Puno II y CECI Alpaca. Fuentes: IGN, MTC, Proyectos Pampa I, Pampa Puno II y CECI Alpaca. Elaborado por Carol Burga C. (diciembre, 2007)
25Huancané es una provincia situada alrededor en la zona circunlacustre del Lago Titicaca, que configura parte del corredor aimara que se extiende al sureste del departamento incluyéndola. En las partes bajas que rodean al lago, tiene una configuración de pequeñas parcelas agrícolas con cultivos diversos. En las zonas estudiadas se mantiene una profunda diferenciación socioeconómica como parte de la condición campesina o bien la condición de productor pecuario, de pastor, productor o ganadero; es decir, la interrelación entre ambas actividades que definen la condición de la producción agropecuaria. A partir de las mismas se establece una diferenciación social, el productor con mayor capacidad puede ser considerado como rico.
26La provincia de Lampa que tiene por capital a la propia Lampa, cuenta con una extensión de 5 791,73 km24, con una población aproximada de 50 000 habitantes; se divide en 10 distritos: Cabanilla, Calapuja, Lampa, Nicasio, Ocuviri, Palca, Paratía, Pucará, Santa Lucía y Vila Vila. La provincia de Melgar tiene por capital a Ayaviri y se dividide en 9 distritos: Antauta, Ayaviri, Cupi, Llalli, Macari, Ñuñoa, Orurillo, Santa Rosa y Umachiri. Ambas provincias pertenecen al corredor quechua del atiplano peruano ubicadas al norte y al oeste del departamento.
27Las comunidades quechuas y aimaras del departamento de Puno, zona altiplánica del Perú, se encuentran ubicadas por encima de los 3 800 msnm, por lo cual se dedican principalmente a la ganadería de altura y a la agricultura de cultivos andinos.
28Sin embargo, en la mayoría de las comunidades agropastoriles de la parte quechua donde se ubican grandes extensiones de pastizales de propiedad familiar, el antiguo huacchillero de las haciendas y de las empresas asociativas es ahora el pastor alpaquero, que a su vez cuando tiene acceso a los pisos intermedios o bajos cultiva productos altoandinos. Es un pequeño o microproductor agropecuario propietario de su propio rebaño familiar, con sus parcelas y es a su vez socio de la comunidad.
29Además subsisten el pastor o agricultor pobre o por encargo, de la familia o la comunidad, generalmente mujeres, que no poseen ganado propio, que pastorean y cultivan para otros comuneros. Según su capacidad adquisitiva, su condición social y su entorno cultural el campesino, pastor o productor agropecuario sentará las bases para el mejoramiento de ganado, para optar o no por la incorporación de conocimientos y tecnologías o para seguir los sistemas agroecológicos adecuados. Con la intervención de los programas de los proyectos y los conocimientos proporcionados por sus miembros, los miembros de las comunidades agropastoriles, varones y mujeres desarrollan experiencias acumuladas de diferentes formas de manejo de los recursos agropastoriles, configurando así sus propias visiones de desarrollo.
30Es necesario diferenciar los sistemas productivos que se desarrollan en este espacio. Tapia, Cahuana, Inchupa y Cutipa (1994) distinguen 7 zonas agroecológicas para los sistemas circunlacustres: suni (alta y baja), puna seca, puna húmeda, cordillera oriental, cordillera occidental y los nevados. En las zonas circunlacustres, suni alta y suni baja, para los cultivos de quinua, quinua de color, papa, papa amarga y cañihua, han identificado sistemas de rotación de cultivos y de descanso denominados aynokas y laymis. También se han diferenciado los agroecosistemas propios de las zonas más altas en el altiplano, como las jalcas en la zona norte y la puna seca, la puna húmeda y la janka en la zona central y centro sur (Tapia et al., 1994). Así, se determinó la mayor vocación para la producción de vacunos y ovinos en la sierra septentrional, que en la sierra sur está complementada con la crianza de camélidos como la llama y la alpaca, así como la presencia, en forma silvestre, de rebaños de vicuñas.
31En la zona circunlacustre, se desarrolla una agricultura semi-intensiva que se ve afectada por las variaciones del clima y las precipitaciones. Tapia establece que, a nivel nacional, en este espacio se concentra gran parte de la ganadería vacuna (aproximadamente 30 %), ovina (75 %) y sobre todo de camélidos (90 %). Propone un plan de pastos y ganadería que fomente la crianza de camélidos, incluidas alpacas, llamas y el manejo de vicuñas. Señala la necesidad de una ley de pastos que tenga como aspecto prioritario regulaciones del uso con el establecimiento de cercos; el apoyo para la instalación de sistemas de riego; ayuda en la comercialización de nutrientes que mejoren el balance alimentario del ganado en las épocas críticas; un estricto programa de control de sanidad animal, además de destinar fondos de la comercialización de fibra a un mejor sistema de clasificación, registro y aretado5, la introducción de pastos foráneos, el manejo y la sanidad tecnificada, la comercialización de fibra y carne de camélidos. Estos son los sistemas de producción a los cuales los proyectos buscan aportar en el altiplano. Es necesario preguntarse en qué medida estos proyectos contribuyen al mejoramiento de los mencionados sistemas. Sin embargo, cabe tomar en cuenta que en el espacio altoandino los sistemas productivos también son producto de las transformaciones espacio temporales6.
32Dentro de la enorme gama de actividades y de vínculos sociales que las actividades agropastoriles contribuyen a establecer, podemos preguntarnos cómo es que el pastor tradicional se convierte en un productor alpaquero. Un conjunto de ideas acerca de los pastores de altura son difundidas por las investigaciones. La idea de que los pastores de altura tienen en el animal su esfera completa de producción (Tomoeda, 1988) es una de ellas. Se han utilizado diferentes figuras para hablar de la relación con el ganado: «el animal es mi chacra» grafica bien la actividad pastoril, los conocimientos invertidos en los ciclos estacionales de actividades para el cuidado y reproducción de los animales necesarios para lograr la obtención del producto final, la fibra o lana. Así se asumió que los hombres poseen más injerencia en estos cuidados, sobre todo en los aspectos rituales para el ciclo de reproducción de los animales, mientras que las mujeres se dedicaban al acompañamiento cotidiano de los animales. Según esta visión, la cosecha de lana es la principal actividad económica desarrollada por los pastores, siendo el entramado cultural, religioso y económico lo que fundamentaba las relaciones sociales en la comunidad (Flores Ochoa, 1968; 1977; 1988). Pero más adelante el propio Flores Ochoa (1988) explica las alteraciones en el ecosistema por la introducción de ovinos por intervención de la cooperación neozelandesa.
33Uno de los más reconocidos investigadores sobre el tema es Jorge Flores Ochoa, quien desde su primer contacto con los pastores de Paratía fue el primero en abordar desde la perspectiva cultural ecológica y etnográfica la vida cotidiana y la problemática agropastoril. La imagen del pastor tradicional ha sido muy difundida por autores como Flores Ochoa, Tomoeda, entre otros; de allí que se destaque las imágenes de los pastores de las comunidades de altura quienes por su propia necesidad de abastecerse de productos de otros ambientes ecológicos han desarrollado relaciones de comercio e intercambio con comunidades agrícolas ubicadas en pisos más bajos desde antes de la época colonial (Custred, 1974; Casaverde, 1977). Por tal motivo, los hombres en grupos familiares salían en caravanas, cargados de productos de la puna, como lana, tejidos, carne y cueros, desplazándose por meses en largos circuitos para obtener diversos productos, como fruta y maíz (Flores Ochoa, 1977)7.
34Los pastores de puna actuales en el altiplano son los hombres y las mujeres dedicadas a la crianza de camélidos altoandinos (alpaca, llama y vicuña), pero también ovinos y vacunos en las comunidades y parcialidades quechuas y aimaras del Perú. Estas poblaciones viven en la altiplanicie del Perú en ecosistemas por encima de los 4 000 metros de altura, siendo considerados como población campesina en la formulación de las políticas agrarias. Su verdadera estrategia de supervivencia es el pastoreo y la producción pecuaria ya que en sus elevados pisos ecológicos se desarrolla una agricultura incipiente. Las condiciones de vida en sus cabañas de pastoreo son precarias, pero en ocasiones intentan ofrecer mejores condiciones de vida a los miembros de sus familias fuera del ámbito de las comunidades, es decir, en los pueblos y ciudades cercanas, adonde migran temporal o definitivamente buscando principalmente educación para sus hijos.
35Actualmente poseen recursos naturales deteriorados por la sobreexplotación de los mismos, particularmente por el sobrepastoreo, y una cada vez menor población de animales que les impide proveerse de los medios necesarios para la subsistencia8. Otro aspecto desfavorable con el que tienen que lidiar son los intermitentes cambios climáticos que traen las sequías y las heladas.
2. Actuales proyectos de desarrollo agropecuario en Puno
36Tomando en cuenta que la realidad en el altiplano peruano continúa teniendo como eje central a los proyectos productivos de desarrollo agropecuario, presentamos a continuación un listado de los principales proyectos que se desarrollan en la actualidad y que guardan relación con los proyectos a ser analizados en esta investigación.
2. 1. Proyecto Corredor Puno-Cusco
37Reconociendo las oportunidades sociales y económico productivas que tienen las poblaciones en los departamentos de Puno y Cusco, el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y el Fondo Nacional de Cooperación para el Desarrollo Social (FONCODES) se han asociado para formular y ejecutar el Proyecto Desarrollo del Corredor Puno-Cusco9.
38El eje dinamizador del proyecto es la demanda de recursos complementarios de campesinos y microempresarios de las localidades del corredor para alcanzar mayores niveles de eficiencia en sus actividades productivas, comerciales y/o de servicios.
39Busca contribuir con la reducción de las condiciones de pobreza de las familias rurales y fomentar el diálogo y realimentación de políticas públicas, mediante el desarrollo de las capacidades en la gestión de negocios y el incremento de sus ingresos, así como el fortalecimiento de los mercados.
40El ámbito de ejecución del proyecto, se ubica en la zona sur de los andes peruanos, donde históricamente se han desarrollado complejos sistemas de articulación social, económica y cultural, conocido como Eje o Corredor Puno-Cusco.
41Se trata de un espacio geográfico continuo que se extiende desde las zonas altiplánicas de Puno (4 500 msnm), hasta la selva de la Convención en Cusco (1 000 msnm).
42El Proyecto Corredor Puno-Cusco viene trabajando diferentes iniciativas de apoyo a los productores tanto con Sociedad de Productores de Alpacas y Llama (SPAR) como también con el Consejo Nacional de Camélidos Sudamericanos (CONACS-Puno) en lo que se refiere a acopio y comercialización de fibra y lana.
2. 1. 1. PRODESUR Y DESCO -PROGRAMA REGIONAL SUR. Arequipa, Ayacucho y Puno. Perú
43El Programa Regional Sur (descosur) es una unidad desconcentrada del Centro de Estudios y Promoción del Desarrollo (DESCO), es un referente del proceso de desarrollo del sur del Perú. Su ámbito de acción proyectado comprende 6 provincias de los actuales departamentos de Arequipa, Ayacucho y Puno.
44El objetivo general de PRODESUR es contribuir a que las organizaciones e instituciones privadas y públicas locales y provinciales participen activamente en el proceso de descentralización y regionalización, generando y promoviendo mecanismos de planificación participativa estratégica y operativa local y provincial, el control social o de vigilancia ciudadana de los gobiernos locales y regionales y la inversión pública y privada.
45Durante casi dos décadas, el ámbito de acción de DESCO en el departamento de Arequipa ha sido la provincia de Caylloma. En ella han desarrollado una serie de proyectos de diversa índole, tanto productivos como sociales, desde la rehabilitación de andenes, mejora y construcción de infraestructura de riego, vinculados a la ampliación de frontera agrícola y la introducción de nuevos cultivos, pasando por el trabajo de manejo y mejora genética de camélidos sudamericanos domésticos (alpaca y llama), incluida la transformación de sus productos derivados, hasta tareas de saneamiento ambiental, desarrollo de capacidades y educación y el trabajo de promoción de la gobernabilidad generando instancias de planificación y concertación distritales y provinciales.
46Los espacios y ejes temáticos de intervención priorizados y desarrollados hasta el año 2006 son:
- La provincia de Caylloma, relacionada principalmente a los temas de camélidos sudamericanos, manejo de recursos naturales (agua y suelo), cultivos andinos, ganadería vacuna (orientada a productos lácteos) y medio ambiente.
- La provincia de Lampa, los temas camélidos sudamericanos domésticos y cultivos altoandinos.
- La provincia de Caravelí, los temas olivicultura, vitivinicultura, frutales y agroindustria, en 9 distritos de un total de 13. Estimándose 2 080 familias beneficiarias (entre directos e indirectos), agrupadas en organizaciones de productores y sociales.
- La provincia de Páucar del Sara Sara, los temas ganadería vacuna (orientada a productos lácteos) y cultivos andinos.
- En la Reserva Nacional Salinas y Aguada Blanca (RNSAB), a través de un contrato de administración parcial (2007-2011), DESCO buscará mejorar las prácticas de manejo y recuperación de los pastos naturales, tolares, yaretales y queñuales, la recuperación de las poblaciones de vicuñas y guanacos, y el mantenimiento de los humedales reconocidos como sitios Ramsar. Ubicada en las provincias de Arequipa y Caylloma del departamento de Arequipa y General Sánchez Cerro del departamento de Moquegua.
- En la ciudad de Arequipa funciona la oficina principal de descosur, financiado principalmente por EED de Alemania, en el marco del proyecto PRODESUR (Programa de desarrollo de capacidades institucionales y productivas en 6 provincias del sur peruano). Las actividades específicas que realiza, además de gestionar el programa, consisten en impulsar eventos de análisis y debate sobre el desarrollo descentralizado de la macroregión sur, la democracia y la participación ciudadana. Coejecuta dos proyectos con el Grupo Propuesta Ciudadana: Vigila Perú y Vigila Minero y coordina sistematizaciones, investigaciones y publicaciones.
2. 1. 2. CITE Camélidos Sudamericanos
47Con el objetivo de coadyuvar en la solución de estos problemas y de incrementar la competitividad de la cadena productiva alpaquera artesanal, el MINCETUR funda el CITE Camélidos Sudamericanos, el cual se inauguró el 7 de diciembre de 2002. El CITE Camélidos Sudamericanos ha sido creado e instalado en Puno, región que dispone de la mayor producción de fibra de alpaca a nivel nacional y mundial. Las estadísticas del INEI muestran que Puno tiene la mayor población de alpacas, con 1 832 150 cabezas, las cuales representan el 53 % de la población nacional. Tiene además la población más representativa de llamas, con 418 240 cabezas y de ovinos con 3 896 450 cabezas.
48Su condición de primer productor hizo de Puno el centro de la actividad alpaquera en las fases de crianza, esquila y acopio, sirviendo también de base para la industria del hilado asentada en Arequipa. Sin embargo, en los últimos años en Puno se ha fortalecido una mediana industria en este rubro cuyo mercado principal es Bolivia.
49Puno también tiene una gran presencia en la producción de tejidos en hilo de alpaca, especialmente de chompas, y es actualmente el principal proveedor de las empresas exportadoras, tanto de Perú como de Bolivia.
50A pesar de las ventajas naturales que tiene el departamento, existen problemas en la comercialización como: inestabilidad de precios, dispersión de la oferta alpaquera, débil organización empresarial en el sector de los criadores de alpacas, etc. De igual manera, existen dificultades en la actividad artesanal para constituir una oferta exportable, debido a algunas deficiencias en términos de calidad, cantidad, bajos niveles de productividad, etc.
2. 2. Instituto Mallku
51Es una ONG sin fines de lucro que se encuentra ejecutando actualmente su proyecto: «Mejora de capacidades productivas y de comercialización de las familias alpaqueras del extremo sur del Perú y fomento de la sensibilización de la población regional sobre la importancia de la defensa del ecosistema altoandino, Perú».
52La institución cooperante Acción para la Cooperación en el Sur (ACSUR-Las Segovias), comprende el Collao y Chuchito en el departamento de Puno. Abarca los distritos Capaso, Santa Rosa, Santa Cruz y Pisacoma y a los centros poblados Tupala, San José, Ancomarca, Santa Rosa y Chinga.
53El proyecto se propone incidir en uno de los aspectos básicos de la crianza alpaquera para efectuar un efectivo salto cualitativo de los rendimientos de la producción en comunidades, lo que significa mejorar la producción y manejo de las praderas nativas, que son sustento de los camélidos, así como también incrementar la oferta alimentaria destinada al consumo humano de las familias aimaras.
2. 3. SER-Puno
54Con el apoyo de SER-Puno se vienen realizando varias acciones de apoyo a la producción de ganado altoandino, así ha ayudado a preparar un Plan Estratégico Concertado de Desarrollo de Camélidos Sudamericanos. En él se planifica de manera concertada con visión hasta el 2011, lo que será una alianza estratégica entre los principales actores involucrados en el desarrollo de proyectos productivos para el aprovechamiento de la ventaja comparativa del recurso camélido, llamas, alpacas, vicuñas y auquénidos en la región. Es así que fomenta la formación de comisiones de acuerdo a las áreas temáticas de intervención: Mejoramiento Genético; Promoción y Comercialización con valor agregado de la fibra de camélidos; Transformación de los productos derivados de los camélidos; Organización; Investigación y transferencia tecnológica; Sanidad animal y Recursos Naturales. Todo ello con una participación de las asociaciones de productores y las organizaciones estatales.
55Sirva este marco de descripción de las iniciativas y proyectos de desarrollo agropecuario de la actualidad para que desde el presente nos proyectemos a lo que en el pasado fueron las propuestas de las instituciones que ayudaron a configurar las actuales visiones del desarrollo en las comunidades.
Notes de bas de page
1 Nótese la referencia a un proceso de tecnificación en las haciendas poscoloniales.
2 Esta es una especie de concesión o permiso para pastorear que proviene del tiempo de la hacienda. Se denominaba huaccho al ganado propio de menor calidad del pastor, formado por las mismas especies que se manejaban al interior de la hacienda y empresa asociativa: alpa Estas cifras contrastan conel censocas, ovinos y vacas, cedido a los pastores o adquiridos por ellos.
3 Respecto a las comunidades post Reforma Agraria y la labor cotidiana, véase Yeckting (2003).
4 Fuente: INEI en Perú (Proyecciones de población por años calendario, según departamentos, provincias y distritos, 1990-2002). Elaboración de PEISA.
5 Se refiere a la introducción de un arete en la oreja del animal para marcar su registro genealógico o para su certificación.
6 Como se entiende en la definición espacio-temporal.
7 Cabe destacar que en algunos lugares donde las carreteras no son vías de acceso que faciliten la conexión entre diversos pisos agrícolas y no agrícolas continúan las prácticas de intercambio, en otros lugares se realiza con desplazamientos por las carreteras.
8 Para que un rebaño o hato se convierta en productivo se requiere por encima de las 100 cabezas; existen rebaños familiares que no llegan a sobrepasar las 20 cabezas.
Le texte seul est utilisable sous licence Licence OpenEdition Books. Les autres éléments (illustrations, fichiers annexes importés) sont « Tous droits réservés », sauf mention contraire.
Sociedad y gobierno episcopal
Las visitas del obispo Manuel de Mollinedo y Angulo (Cuzco, 1674-1694)
Pedro Guibovich Pérez et Luis Eduardo Wuffarden
2008
Indigenismo y nación
Los retos a la representación de la subalternidad aymara y quechua en el Boletín Titikaka (1926-1930)
Ulises Juan Zevallos Aguilar
2002
Los Andes y el reto del espacio mundo
Homenaje a Olivier Dollfus
Jean-Paul Deler et Évelyne Mesclier (éd.)
2004
Memorias en conflicto
Aspectos de la violencia política contemporánea
Raynald Belay, Jorge Bracamonte, Carlos Iván Degregori et al. (éd.)
2004
De los Andes hasta Pará
Ecuador - Perú - Amazonas
Marcel Monnier Edgardo Rivera Martínez (trad.)
2005
Del trono a la guillotina
El impacto de la Revolución Francesa en el Perú (1789-1808)
Claudia Rosas Lauro
2006
Ladrones de sombra
El universo religioso de los pastores del Ausangate (Andes surperuanos)
Xavier Ricard Lanata
2007
