Cuatro categorías económicas de adolecentes trabajadores en Lima
p. 141-178
Texte intégral
1El trabajo adolescente en Lima se distingue por una heterogeneidad que no se encuentra en las zonas rurales del Perú, donde predominan las actividades agrícolas. Esta constatación resalta la originalidad y la riqueza de este tema, pero alerta al mismo tiempo sobre el peligro de involucrarse en un confuso trabajo de campo. En aras de buscar la pertinencia, esta investigación se ha construido alrededor de cuatro categorías económicas justificadas en este capítulo:
- el trabajo doméstico extrafamiliar (categoría económica 1),
- la venta y los servicios realizados en un punto fijo (categoría económica 2),
- el comercio ambulatorio y otros servicios en la calle (categoría económica 3),
- la recolección, clasificación y venta de desechos reciclables (categoría económica 4).
2Esta organización del trabajo empírico integra un conjunto de actividades muy variadas y ha permitido constituir una muestra de 42 adolescentes trabajadores que residen en la metrópoli de Lima-Callao, cuyas entrevistas sirven de base al análisis de sus trayectorias escolares.
I. El trabajo doméstico extrafamiliar
1. Caracterización y justificación
3El trabajo doméstico extrafamiliar realizado por adolescentes, mujeres y varones se cumple en un espacio privado fuera de su propio hogar. Se trata de una actividad adolescente que existe desde la época incaica (Porto-carrero 1999), en la que niños y niñas pueden trabajar hasta días enteros a cambio de un alojamiento, alimentos o una remuneración. Para evitar confundir el trabajo doméstico adolescente con las tareas que los jóvenes realizan para apoyar a sus familias, podemos definir esta categoría económica como el conjunto de actividades necesarias para el funcionamiento de una familia que un adolescente, mujer o varón, realiza en el domicilio de un tercero a cambio de un ingreso monetario o en forma de beneficios no financieros (alimento, alojamiento). El trabajo doméstico extrafamiliar incluye actividades como la limpieza y el arreglo del interior de una casa, el lavado y planchado de la ropa, el cuidado de los niños, la atención domiciliaria de una persona de tercera edad, la cocina, el lavado de los platos y también la compra de alimentos u otros productos domésticos para el consumo familiar.
4Una de las mayores características del trabajo doméstico adolescente es su subestimación. Al realizarse en un espacio privado, este tipo de actividad es mucho menos visible que las actividades económicas realizadas por los adolescentes en los mercados o en la calle. Por otro lado, los empleadores tienden a disfrazarlo como una simple ayuda y consideran al adolescente trabajador doméstico como un miembro adicional de la familia o un ahijado. Esta situación es frecuente en la modalidad de trabajo doméstico “cama adentro”, en la que una adolescente procedente de una zona rural es alimentada y alojada en el domicilio de la familia donde trabaja. Los resultados de la ENAHO 2008 muestran que entre los adolescentes de 14 a 17 años que ocupan una actividad económica en las zonas urbanas del país, el 29,8% se dedica a actividades relacionadas a la categoría de trabajo doméstico extrafamiliar (“trabajo doméstico personal”, “lavandería, limpieza” y “servicios”) (INEI 2009) (cfr. tabla 13, capítulo 2). Entre la misma población de adolescentes trabajadores de 14 a 17 años, el Censo Nacional 2007 indica que esta categoría económica emplea a una enorme mayoría de adolescentes mujeres —el 93,1% contra el 6,9% de varones, “hogares privados con servicio doméstico” (Alarcón G. 2009),1lo que revela una división del trabajo entre mujeres y varones que se establece claramente desde la adolescencia.
5La elección de esta actividad como categoría económica y su consideración como una de las dos más importantes en esta investigación, responde a que el trabajo doméstico es la actividad más común entre las formas de ocupación económica de los adolescentes en Lima. Estas cifras indican que las actividades domésticas encargadas a los y las adolescentes constituyen un fenómeno común, sobre todo en los barrios populares donde los servicios de guardería o de limpieza son valorados por los habitantes que pueden asumir este gasto cotidiano para el cuidado de sus hijos o el mantenimiento del hogar mientras ellos están en el trabajo.
2. Pamplona Alta y Baja
6Esta encuesta sobre las actividades domésticas extrafamiliares de los adolescentes fue enteramente realizada en la zona de Pamplona, situada en el distrito de San Juan de Miraflores (SJM), en la zona sur de Lima (cfr. mapa 4), más precisamente en los barrios de Villa San Luis, 12 de Noviembre, Nueva Rinconada, La Capilla (Pamplona Alta) y Residencial (Pamplona Baja). Según los datos del PNUD de 2005, el distrito de San Juan de Miraflores tiene más de 335.237 habitantes,2 y más de un tercio se encuentra en la zona de Pamplona, que se extiende sobre los cerros en dirección al noreste del distrito (al este de la avenida Pista Nueva).3 San Juan de Miraflores comenzó a poblarse en los años cincuenta, en el sector de Ciudad de Dios, y la zona de Pamplona Alta a inicios de los años sesenta, con las invasiones urbanas de familias pobres de Lima o provenientes de la sierra. El barrio de Nueva Rinconada es la última área de Pamplona Alta poblada a finales de los años noventa y abarca las zonas más altas de los cerros de esta zona de Lima. Se distingue por ser uno de los sectores marginales más pobres de la capital (foto 3).
7En el aspecto demográfico, la población de San Juan de Miraflores está compuesta mayoritariamente por jóvenes, niños y niñas: el 34% de los habitantes tiene menos de 15 años y el 21% entre 15 y 20 años (INEI 2003). Según la misma fuente, el 26% del total de los niños y niñas inscritos en la enseñanza primaria presenta un estado de desnutrición crónica y cerca del 30% de la población en edad escolar no asiste a un centro educativo.4En cuanto al hábitat y los niveles de pobreza, el 21,1 % de las viviendas se encuentra en una situación de hacinamiento (número inadecuado de habitantes con relación al tamaño del hogar), más de 14% no cuenta con acceso al agua y el 55% de la población vive bajo la línea de pobreza monetaria, contando dentro de este último grupo un 10% bajo la línea de extrema pobreza (INEI 2003). El instituto Apoyo clasifica al 25,6 % de la población de San Juan de Miraflores en el nivel socioeconómico E, equivalente a una situación de profunda exclusión social (Apoyo 2005). Por su parte, el PNUD indica que el ingreso familiar per cápita promedio en San Juan de Miraflores es de S/. 633,90 al mes, lo que coloca a este distrito entre los seis más pobres de Lima (PNUD 2005).
8El barrio de Nueva Rinconada, situado en la zona alta de Pamplona Alta, donde se realizaron un gran número de entrevistas, es conocido por sus numerosas porquerizas (también conocidas como “chancherías”) clandestinas. Los residuos de alimentos son recolectados en las calles de San Juan de Miraflores para la cría de cerdos. Antes de ser cocinados en las puertas de las casas, estos restos son almacenados en grandes cilindros de hierro. La carne de los cerdos alimentados con estos residuos no tiene ningún control sanitario y es vendida directamente al público, lo cual constituye un foco de infecciones alimenticias y un peligro para la salud de las personas del barrio.
3. Perfil de la muestra
9En esta categoría económica, se ha constituido una muestra de 13 adolescentes entre 12 y 17 años, que realizan algunas de las actividades que representan la diversidad de ocupaciones de este grupo: limpieza, lavado de ropa, cuidado de niños, asistencia a domicilio de una persona de tercera edad, cocina, lavado de la vajilla o compra de alimentos. Para garantizar la distribución representativa de ambos sexos de los jóvenes trabajadores domésticos de Lima (es decir, considerando una amplia mayoría de mujeres), y habida cuenta de mis observaciones en el mismo sentido, opté por colocar en esta muestra una proporción casi exclusiva de niñas (12 mujeres contra un varón adolescente) para reflejar la situación estudiada. En cuanto a la escolaridad de estos 13 adolescentes, también traté de encontrar el máximo de casos de adolescentes descolarizados (4 casos) para poder comparar su trayecto social con la de los que se quedaron en el sistema escolar (9 casos). La tabla 14 detalla la muestra de esta categoría económica5 Cabe precisar que las actividades realizadas por cada adolescente trabajadora doméstica no se realizan necesariamente en la misma casa cada día de la semana. Algunas, como Jessica o Gisela, comparten su tiempo dedicado al trabajo entre dos domicilios, e incluso entre dos actividades diferentes (por ejemplo limpieza y guardería). El denominador común en todos estos casos es que las adolescentes también se hacen cargo de una parte de los quehaceres domésticos en su hogar (especialmente limpieza y cocina), además del trabajo, que se realiza a menudo en su barrio de residencia. A propósito de esto, la tabla 18 permite observar que la mayoría de las adolescentes viven y trabajan en el mismo barrio (Villa San Luis, 12 de Noviembre, Nueva Rinconada, Pamplona Baja) en una especie de circuito popular. Por último, cabe señalar que el trabajo doméstico adolescente se realiza fuera de todo tipo de control salarial o por parte de las autoridades públicas. Esta característica no solo refuerza la invisibilidad de esta categoría económica, sino que conlleva los eventuales riesgos de abusos a los cuales las adolescentes pueden enfrentarse.

Foto 3: Vista de Pamplona Alta desde el barrio de Nueva Rinconada (7 de noviembre de 2006)

Foto 4: Raquel, adolescente de 15 anos, en compañía de los dos niños que cuida en la mañana cerca de su domicilio en Pamplona Baja (10 de octubre de 2006)
II. La venta y los servicios realizados en un punto fijo
1. La actividad comercial “fija” (mercados cubiertos)
10La política de ajuste estructural realizada en el Perú a partir de los años noventa, condujo a un proceso de desindustrialización y de tercerización de la mano de obra en el país, particularmente en las grandes ciudades de la costa (Lima, Trujillo, Piura, Chiclayo). Como consecuencia, en los últimos quince años, la inserción profesional de los actores económicos se desarrolló en el sector de servicios y las actividades de menor tamaño, también conocidas como “microempresas”, que se apoyan en una estructura de tipo familiar. El comercio al por menor6 en un punto fijo (principalmente en los mercados) se transformó en una actividad alternativa de autoempleo ocasional o de “refugio” para numerosos trabajadores que anteriormente integraban la economía “formal” y que buscaban una fuente estable de ingresos. Por otra parte, significó un potencial de desarrollo económico y de actividad de negocios a largo plazo (en particular para los migrantes andinos). El comercio al por menor representa una posibilidad de desarrollo local cuando estos actores económicos adquieren capitales cuyos beneficios son reinvertidos en el mejoramiento de su negocio. Esto permite consolidar progresivamente los espacios de comercio popular y crear polos de desarrollo en diferentes puntos de distritos, como Villa María del Triunfo (VMT) o Villa El Salvador (VES).
11Lima cuenta con cerca de 600 mercados al por menor (Calderón Sánchez y Corzo Arroyo 2006) que desempeñan un papel fundamental en el sistema de distribución diaria de alimentos en la capital. En las grandes zonas periféricas de la ciudad (norte, este y sur), se formaron a partir de los años setenta los conglomerados comerciales constituidos por mercados al por menor formales (“campos feriales”) y de comerciantes informales (ambulantes) que circulan alrededor de los primeros para aprovechar el paso de los clientes/consumidores. Estas estructuras formales e informales (es decir que pagan o no impuestos) realizan su actividad de manera continua a lo largo de la semana, abasteciendo a la población local de alimentos (procedentes del mercado mayorista de La Parada ubicado en el distrito de La Victoria). Estos espacios de comercio al por menor son una fuente relativamente importante de creación de empleos y de ingresos para los actores que participan en ellos, pero carecen de planificación para representar un desarrollo en el largo plazo. Actualmente, su localización, instalación e infraestructuras son insuficientes para satisfacer la demanda de los consumidores y sus exigencias en la calidad del servicio comercial y de las normas de higiene. Además, en los últimos años, estos mercados han entrado en un juego de competencia con las grandes cadenas comerciales que se han incrementado de 12 grandes locales en los años noventa a más de 50 en el año 2006 (Calderón Sánchez y Corzo Arroyo 2006).
Tabla 14. DETALLE SOBRE LA MUESTRA DE LA CATEGORÍA ECONÓMICA “TRABAJO DOMÉSTICO EXTRAFAMILIAR”


Fuente: Cavagnoud, trabajo de campo 2006.
2. Caracterización y justificación
12Se entiende dentro de la categoría de ventas y servicios en un punto fijo a todas las actividades de comercio realizadas por adolescentes varones y mujeres que se producen en los mercados cubiertos, así como en las tiendas y otras estructuras fijas, tales como las tiendas de abarrotes, en las que las mercaderías no son trasladadas durante el horario de trabajo. Este punto es fundamental porque permite distinguir esta categoría económica del comercio ambulatorio, que implica una movilidad constante de productos y servicios puestos a disposición de los clientes. Los mercados representan la principal estructura física de las actividades de esta categoría de empleo adolescente, y se convierten en espacios de socialización en la vida de los barrios populares. Pero esta categoría económica deja espacio también a otras áreas de trabajo, como las empresas ubicadas en un punto fijo, y tiene por tanto la intención de concentrar todas las formas de comercio de bienes y de servicios que no implican movilidad durante las horas de trabajo.
13El empleo de los adolescentes en esta categoría económica implica su acceso al dinero en efectivo al momento del pago de los clientes (intercambio de un producto o un servicio por dinero) y se realiza, en la mayoría de los casos, en el marco de la microempresa familiar o en la de un vecino o amigo de la familia del adolescente. De hecho, la estructura de estos puestos está compuesta por un número reducido de empleados (entre 2 y 5) y los adolescentes no entran en la modalidad económica del salariado, lo que significa que no poseen ningún contrato de trabajo y que su movilidad de un puesto a otro es grande, en función de las necesidades del mercado local. El trabajo de campo realizado con este grupo de adolescentes trabajadores intentó reflejar al máximo la diversidad de comercios de bienes y servicios presentes en los mercados de los barrios populares. De esta manera, la recolección de datos registró una gran variedad de actividades en cuanto a los productos o servicios comercializados, especificados en la tabla 15, que describe la muestra realizada.
14Las cifras proporcionadas por el INEI en su encuesta de 2008 sobre el trabajo infantil y adolescente en el Perú indican que el 18,9% de los y las adolescentes de 14 a 17 años económicamente activos en zonas urbanas está involucrado en una actividad comercial en un punto fijo (mercados, quioscos y tiendas diversas, al por menor o al por mayor), contra el 4,5% de los adolescentes del mismo grupo de edades en el medio rural (cfr. capítulo 2). Considerando que estos datos se aplican a la metrópoli de Lima-Callao, se observa que cerca de la quinta parte de los adolescentes trabajadores de 14 a 17 años en la capital están involucrados en esta categoría económica, convirtiéndola en la segunda más extendida en Lima, luego del trabajo doméstico.
3. Mercados estudiados
15El trabajo de campo realizado en esta categoría económica se concentró en dos mercados de la zona periférica sur de Lima: el mercado del Terminal Pesquero en el distrito de Villa María del Triunfo y el mercado 8 de Agosto en el distrito de Villa El Salvador (cfr. mapa 4).
El mercado del Terminal Pesquero de Villa María del Triunfo
16El mercado del Terminal Pesquero está ubicado junto a uno de los dos terminales de venta de pescado al por mayor de Lima, que le da su nombre. Este mercado cubierto es una estructura económica formal (cada comerciante paga un alquiler, impuestos, gastos corrientes y seguridad, y es oficialmente reconocido por las autoridades) compuesta por dos módulos (rodeados de vendedores ambulantes instalados sobre las veredas) que reúnen a cerca de 300 puestos comerciales7 dedicados a la venta de productos alimenticios (frutas y verduras, carne y aves de corral), de consumo doméstico (productos de limpieza, ropa y ferretería), de diversión (CD y DVD) y también servicios (restaurantes y peluquería).
17Los comerciantes de este mercado y sus clientes habituales son vecinos del barrio, lo que convierte a este lugar en un espacio de intercambio entre los residentes de los alrededores. Es también el escenario de una multiplicidad de interacciones, no solo entre comerciantes y clientes sino también entre vendedores de puestos contiguos, y entre padres e hijos en la medida en que la mayor parte de los puestos de venta de este mercado son microempresas familiares a las que casi todos los miembros del hogar acuden para brindar su ayuda.

Foto 5: Vista del interior del mercado del Terminal Pesquero de Villa María del Triunfo (9 de marzo de 2006)
18El distrito de Villa María del Triunfo —en el que se ubica este mercado— fue fundado en 1961 y posee 355.761 habitantes (PNUD 2005), lo que lo convierte en uno de los más poblados y con mayor densidad de la capital (5.041,25 habitantes/km2). Los únicos datos socioeconómicos de los que se dispone sobre este distrito provienen del Instituto Apoyo e indican una presencia muy débil de la clase media superior (NSE B) con una representación del 1,3% de la población, contra el 35,6% de clase media inferior (NSE C), el 22,8% de los estratos populares (NSE D) y el 40,4% de la población que vive en condición de exclusión (NSE E), lo que hace de este el distrito con mayor concentración de familias en esta situación en la metrópoli de Lima-Callao8 (Apoyo 2005). Los datos del PNUD confirman esta posición: Villa María del Triunfo presenta un ingreso mensual per cápita promedio de S/. 623,50 y un IDH de 0,6914, lo que sitúa a este distrito entre los más pobres de la capital peruana (PNUD 2005).
El mercado 8 de Agosto de Villa El Salvador
19El mercado 8 de Agosto se encuentra al sur de Villa El Salvador, en la zona conocida como “Pachacamac”. Este mercado debe su nombre a la fecha de su fundación, el 8 de agosto de 1994, por Alfredo Huamán, quien actualmente dirige este espacio comercial.9 Los vendedores, quienes anteriormente trabajaban como ambulantes, se vieron beneficiados por la ley 27301, promulgada durante el gobierno de Alberto Fujimori (1990-2001), que pretendía privatizar terrenos del Estado a favor de asociaciones de comerciantes con el fin de formar mercados cubiertos como este. Esto permitió a cada uno de estos actores económicos inscribirse en los registros públicos de la municipalidad, obtener un estatus formal y poner término al comercio ambulatorio, obligándoseles a presentar regularmente un certificado sanitario que respete las medidas de higiene y fumigación.

Foto 6: Vista del interior del mercado 8 de Agosto en Villa El Salvador (16 de octubre de 2006)
20Este mercado reúne 132 puestos de trabajo, que emplean cada uno entre 2 y 3 personas. Al igual que en el mercado del Terminal Pesquero, los comerciantes de este espacio se dedican esencialmente a la venta de productos alimenticios (carne y aves de corral, frutas y verduras),10 de consumo doméstico (productos de limpieza, ropa), de diversión (CD y DVD) y también de servicios (restaurantes y peluquería). Se calcula que cerca de 40 adolescentes trabajan en este mercado, pero esta cifra varía de acuerdo al momento del día y al día de la semana, puesto que generalmente son más numerosos por las mañanas, y los sábados y domingos. Los comerciantes que trabajan en este mercado constituyen la clase popular de Villa El Salvador (NSE D) que reúne al 50,9% de la población de este distrito en 2005, contra el 26,6% de clase media inferior (NSE C) y el 22,4% de clase social con los ingresos más bajos (NSE E), siendo la clase media superior (NSE B) casi inexistente en este distrito sureño de Lima (Apoyo 2005).
21Villa El Salvador nació en 1971, durante el régimen militar del general Juan Velasco Alvarado, a raíz de una ola de invasiones que movilizó aproximadamente a 2.500 familias a áreas desérticas situadas a unos treinta kilómetros al sur de la zona central de Lima. En este espacio en formación se experimentaron rápidamente nuevas teorías de planificación urbana basadas en la participación ciudadana, en las cuales el abastecimiento del comercio minorista no se dejó de lado. En un contexto de recursos limitados proporcionados por el Estado, los comerciantes del mercado de Villa El Salvador formaron en 1989 el Frente Único de Comerciantes Minoristas de Villa El Salvador (FUCOMIVES) para encontrar un modo de organización comunitaria y enfrentarse con una situación económica nacional muy desfavorable. Hoy, el comercio minorista de Villa El Salvador es una actividad económica realizada íntegramente por habitantes del distrito y el 76% de los puestos de trabajo de este sector económico son ocupados por mujeres (Calderón Sánchez y Corzo Arroyo 2006). Existen en este distrito 34 mercados “formales” fijos y cubiertos que son propiedad de los mismos comerciantes y 38 mercados ambulantes “informales” instalados en la vía pública llamados paraditas.11 Se observa que los mercados fijos y cubiertos no alcanzan su plena capacidad de funcionamiento debido al alto número de vendedores ambulantes instalados en la vía pública y dentro de estos recintos comerciales. Por otro lado, las condiciones sanitarias y de higiene, la inseguridad (robos menores), la dudosa calidad de algunos de los productos ofrecidos, así como las difíciles condiciones para los peatones y vehículos dentro y fuera de los mercados, colocan a estos espacios comerciales en una competencia con las grandes cadenas comerciales que atraen a la mayoría de la clase media emergente de la zona sur de Lima. Estos mercados cubiertos son administrados por comerciantes de clase popular y su actividad está dirigida, principalmente, a personas de la misma clase social. Se trata pues de un circuito popular entre actores que pertenecen mayoritariamente al mismo nivel socioeconómico.

Foto 7: Una comerciante de frutas y verduras del mercado 8 de Agosto en Villa El Salvador (16 de octubre de 2006).
4. Perfil de la muestra
22En esta categoría se ha seleccionado una muestra de 13 adolescentes que trabajan en alguna de las actividades de este sector económico. Para garantizar la representación referida a la distribución entre los sexos, y teniendo en cuenta un equilibrio relativo entre mujeres y varones, esta muestra ha dedicado una proporción pareja entre los sexos (siete mujeres y seis varones).
23En cuanto a la condición escolar de estos adolescentes, se ha considerado cinco casos de adolescentes descolarizados y ocho escolarizados. Es importante mencionar los casos particulares de dos adolescentes (Elizabeth y Briseyda) que no trabajan específicamente en un mercado; la primera se dedica al comercio de bienes (venta de vidrios y marcos en San Juan de Miraflores) y la segunda a servicios (embalaje de revistas en una fábrica ubicada en el mismo distrito). Al presentar estas dos situaciones, se busca mostrar que la actividad comercial de venta de bienes o de servicios no se limita a la modalidad de contratación en los mercados (aunque es la más común), sino también a otras estructuras en las que se emplean a adolescentes.
24La tabla 15 detalla la muestra de esta categoría económica12 y presenta dos modalidades de empleo de los adolescentes en los mercados: en el marco de la microempresa familiar y el comercio de terceros. La mayoría de los adolescentes de esta muestra trabaja en su distrito de residencia. Once de los trece adolescentes que aparecen en la tabla trabajan en uno de los dos mercados mencionados anteriormente(Terminal Pesquero y 8 de Agosto). Dos adolescentes (Elizabeth y Briseyda) complementan este grupo con dos modalidades diferentes de comercio de bienes y servicios en un punto fijo, lo cual refleja la diversidad de esta categoría. Se observa enseguida en la tabla 15 que los adolescentes que trabajan en un comercio fijo y que han abandonado la escuela son aquellos que trabajan más durante la semana (10 a 12 horas de trabajo durante 6 ó 7 días de la semana), dedicando casi íntegramente su tiempo fuera de la escuela a su actividad económica.
25A diferencia del trabajo doméstico adolescente, que se realiza en un espacio privado, las actividades comerciales en un punto fijo llevadas a cabo por estos adolescentes se efectúan a la vista de todos los transeúntes. En el mercado del Terminal Pesquero de Villa María del Triunfo, un registro efectuado entre el 3 de marzo y el 3 de mayo de 2006, durante varias salidas de campo, permitió contar entre 15 y 39 adolescentes que trabajaban allí (entre cerca de 300 trabajadores adultos). Sus condiciones de trabajo en un lugar público circunscrito en el ámbito del espacio y del tiempo, y realizado la mayoría de las veces bajo la autoridad de un adulto —y en particular de uno de sus padres— les proporciona cierta protección. Esta situación varía significativamente para los adolescentes que participan en actividades ambulatorias, como se presenta más adelante.
Tabla 15. DETALLE DE LA MUESTRA DE LA CATEGORÍA ECONÓMICA “VENTA Y SERVICIOS REALIZADOS EN UN PUNTO FIJO”


Fuente: Cavagnoud, trabajo de campo 2006.
III. El comercio ambulatorio y otros servicios en la calle
1. Caracterización y justificación
26La tercera categoría económica de este trabajo se refiere al comercio de bienes y servicios que, a diferencia de la categoría anterior, se realiza sin una referencia geográfica determinada. Incluye el concepto de movilidad como denominador común a todas las formas de empleo agrupadas en esta categoría. Este grupo reúne a los adolescentes que trabajan en actividades comerciales con un desplazamiento físico permanente en la calle (por ejemplo, de un autobús a otro o entre los autos en una intersección de avenidas), y a los que trabajan en un lugar determinado en la vía pública con un desplazamiento diario de mercancías después de cada día de trabajo (a menudo en compañía de otro miembro de la familia). En esta categoría, es fundamental detenerse en la calle como espacio de trabajo y socialización diaria de los adolescentes en el establecimiento y desarrollo de su actividad económica. En el caso de México, Ruth Pérez López explica que “trabajar en el sector informal implica para los jóvenes desarrollar las competencias necesarias para realizar esta actividad, por ejemplo, saber controlar las relaciones de poder, aprender a negociar los puestos para vender, saber protegerse de la policía, saber en qué lugares comprar sus productos para aumentar sus beneficios, etc.” (Pérez López 2005: 8). En el caso de Lima, estas características del comercio ambulatorio han sido desarrolladas por Antonella Invernizzi, quien insiste en la autonomía progresiva adquirida por el niño o niña al realizar su actividad en la transición a la adolescencia (Invernizzi 2001). Esta precisión es importante porque sienta uno de los criterios distintivos del trabajo de los adolescentes propuestos en el capítulo 5.
27Las cifras del INEI de 2008 sobre el trabajo de niños, niñas y adolescentes en el Perú indican que el 7,1% de los adolescentes trabajadores de 14 a 17 años en las zonas urbanas del país se dedica a la venta ambulatoria, mientras que el 1,1% trabaja en la entrega de encomiendas (ocupación incluida en esta muestra), lo que lleva la representación relativa de esta categoría económica al 8,2% dentro de este grupo de edades en las zonas urbanas del país. Este dato no se refiere ni al total de la población adolescente (12-17 años), ni a la situación de Lima, pero es posible extrapolarlo como una base estadística disponible para dar cuenta de la extensión de estos tipos de trabajo adolescente en la capital peruana. Esta categoría reúne formas de actividad económica relativamente menos frecuentes que los dos primeros grupos de referencia, razón por la cual se ha integrado un número menor de casos (10 en lugar de 13, como en los dos primeros grupos). Sin embargo, su manifestación diaria en las calles de Lima la convierte en la modalidad de trabajo adolescente más conocida por la población, así como uno de los blancos privilegiados de las ONG y otras organizaciones benéficas. Todos estos motivos le otorgan un lugar importante en el presente trabajo.
2. Comercio ambulatorio y economía “informal”
28El comercio ambulatorio constituye una estrategia de supervivencia frente a una situación global de falta de empleo estable. Se presenta a la vez bajo una modalidad móvil (circulación permanente en la calle) o inmóvil (las paraditas en Lima, es decir los puestos de venta en la calle que desaparecen cada tarde y vuelven exactamente al mismo lugar al día siguiente) y se distingue por ciertos elementos comunes, tales como:
- la facilidad de acceso a las actividades con un margen de movilidad muy abierto,
- la flexibilidad de las ocupaciones involucradas y de los horarios,
- la calle como espacio de socialización diaria en el establecimiento y desarrollo de las actividades,
- el control de las relaciones de poder en el lugar (negociación con otros trabajadores ambulantes y autoprotección frente a las intervenciones de la policía),
- la utilización de recursos locales,
- la propiedad familiar e incluso individual de las empresas,
- la escala limitada de las operaciones y de las ganancias obtenidas,
- la utilización de técnicas simples y el número reducido de trabajadores,
- la adquisición de aptitudes fuera del sistema escolar “oficial”, las ocupaciones sin ningún reglamento y abiertas a la competencia,
- la búsqueda de una actividad económica y del lugar preciso donde realizarla para cubrir las necesidades del mercado inmediato (Cavagnoud 2010a).
29Más ampliamente, el comercio ambulatorio de bienes o servicios expresa la manifestación visible de un fenómeno socioeconómico llamado “economía informal” por los sectores dominantes que pertenecen a la economía “formal”. La existencia del sector informal revela el estado de una sociedad que escenifica un conflicto de intereses económicos entre los actores del mundo formal y los del mundo informal, siendo este último en el que se integran los adolescentes vendedores ambulantes o que realizan servicios en la vía pública.
30En varios sectores de Lima, esta situación genera tensiones entre los vendedores ambulantes y los servicios de orden municipal, así como entre los vendedores ambulantes y los comerciantes “fijos”. En ciertos barrios populares de Lima, resulta muy difícil distinguir el límite entre las actividades económicas formales e informales, e incluso a veces este tiende a desaparecer para dar lugar a una relación casi simbiótica entre ambas, puesto que se hace imposible determinar si un negocio específico se sitúa del lado formal o informal. En algunos casos, se puede hablar de un proceso de formaliza-ción dentro de la informalidad, como por ejemplo en ciertos puestos de venta en la calle que ocupan el mismo lugar desde hace varios años y que pagan varios soles al día para asegurarse su espacio. En esta situación, podemos citar el caso de María, la madre de Anderson, quien desde hace más de diez años paga diariamente la suma de S/. 1,50 al guardián del mercado del Terminal Pesquero de Villa María del Triunfo para instalar su carretilla de venta de “chicharrón” en la entrada de este centro comercial (foto 8).
31En las plazas públicas y las grandes avenidas de Lima, la economía del comercio ambulatorio responde a un contexto urbano caracterizado por una multiplicación de los movimientos humanos entre el domicilio, el trabajo, los lugares de enseñanza y los centros de diversión, constituyendo un conjunto de clientes “ambulantes” en el espacio público. En este sentido, las actividades económicas ambulatorias representan una oferta interdependiente de la existencia de una demanda de productos, la misma que está compuesta por un gran número de “consumidores ambulantes” presentes en las calles de Lima y que consolidan estas formas de actividad económica.

Foto 8: Puesto de venta de platos de chicharrón a la salida del mercado del Terminal Pesquero en Villa María del Triunfo (6 de abril de 2008)
3. Estrategia de campo y localización
32Dada la volatilidad de esta categoría económica y la dificultad de entrar en contacto (en la calle) con adolescentes que trabajan en una de las actividades que la componen, fue difícil llevar un trabajo de campo tan uniforme como en los dos primeros grupos. Algunos de los adolescentes trabajadores ambulantes considerados en esta muestra fueron encontrados a través del trabajo de campo en una de las dos primeras categorías económicas (trabajo doméstico y comercio en un lugar fijo). Otros adolescentes fueron directamente abordados en la calle, lo que obligó a crear una relación casi inmediata de confianza para realizar una entrevista (como en el caso de Martín, vendedor de golosinas; Óscar, lustrabotas; y Felipe, limpiador de parabrisas). Por último, tres adolescentes trabajadores ambulantes (José, Enrique y Xiomara) fueron contactados a través de la organización MANTHOC, ubicada en San Juan de Miraflores. La dispersión espacial de la actividad de estos adolescentes hizo imposible centrarse en una zona específica de Lima. La tabla 16 muestra, en particular, el lugar de residencia de estos adolescentes y sus áreas de trabajo en Lima, lo que permite observar la movilidad diaria de su actividad económica en la ciudad.
4. Perfil de la muestra
33Se constituyó una muestra de 10 adolescentes de 12 a 16 años empleados en una de las actividades que reflejan la diversidad de esta categoría. Para eso, se ha integrado múltiples ocupaciones: la venta de golosinas y cigarrillos en las calles y autobuses de la capital, la venta de de pasteles en los pasillos de los mercados, la venta de alimentos (preparados en el domicilio) en un lugar específico (en especial en las entradas de los mercados o en los paraderos de buses), el transporte de paquetes en los mercados, el lustrado de zapatos, la limpieza de parabrisas y también las actividades de entretenimiento, como cantar y tocar un instrumento musical en los buses o hacer malabarismo en los cruces de las avenidas (esta última actividad va acompañada a veces por la venta de golosinas). Según diversos estudios realizados en las calles de Lima, existe una clara mayoría de varones en esta categoría económica, razón por la cual se ha considerado en esta muestra una proporción mayor de varones que de mujeres (ocho contra dos) para intentar constituir una fracción representativa de la realidad estudiada. En cuanto a su situación escolar, a lo largo de este trabajo de campo se ha encontrado dos adolescentes descolarizados contra ocho que continúan —aunque con algunos matices— sus estudios (José, Enrique y Xiomara están inscritos en el MANTHOC y Óscar sigue cursos en un instituto no escolarizado). La tabla 16 permite ver que las dos adolescentes trabajadoras ambulantes consideradas en la muestra permanecen escolarizadas, mientras que solo tres de los ocho adolescentes varones siguen inscritos en el sistema escolar “regular”. Los tres lugares privilegiados por los adolescentes para la venta ambulatoria, son los accesos o el interior de los mercados, que por su naturaleza concentran una importante circulación de flujos económicos, los cruces de avenidas donde los semáforos detienen temporalmente la circulación y permiten a los adolescentes ofrecer a los conductores sus productos (sobre todo golosinas y cigarrillos) y los autobuses que transportan a un gran número de consumidores ambulantes. La elección del lugar que realizan los adolescentes y sus parientes es altamente estratégica en la medida en que buscan colocarse en lugares específicos en los que existe un flujo potencial de dinero más intenso. En este sentido, cabe resaltar el caso de Óscar, lustrabotas, quien está instalado al pie de la torre del centro comercial de San Isidro (uno de los distritos más ricos de Perú) y que llega a ofrecer sus servicios a los hombres de negocios que entran y salen permanentemente del edificio.
34Respecto de la distancia entre el barrio de residencia de los adolescentes trabajadores ambulantes y su lugar de actividad, observamos en la tabla 16 que, en la mayoría de los casos, el traslado desde su domicilio hasta su lugar de trabajo es de por lo menos una hora. El mapa 3 muestra que los adolescentes viven en distritos periféricos de Lima (Puente Piedra, Villa El Salvador, Villa María del Triunfo, San Juan de Miraflores, incluso Callao) y van diariamente a los distritos acomodados de la capital (San Isidro, Miraflores, Jesús María, Lince, Pueblo Libre, etc.) o a los sectores periféricos donde la actividad comercial es fuerte (mercado del Terminal Pesquero en Villa María del Triunfo) en un punto estratégico.
Tabla 16. DETALLE DE LA MUESTRA DE LA CATEGORÍA ECONÓMICA “COMERCIO AMBULATORIO Y SERVICIOS EN LA CALLE”


35Sigue…
36…vienne
Fuente: Cavagnoud, trabajo de campo 2006-2007
Mapa 3. DESPLAZAMIENTOS DIARIOS DE LOS ADOLESCENTES TRABAJADORES AMBULANTES ESTUDIADOS A TRAVÉS DE LA METRÓPOLI DE LIMA-CALLAO

IV. La recolección, clasiñcación y venta de desechos reciclables
1. Las Lomas de Carabayllo
37El trabajo de campo sobre los adolescentes involucrados en la recolección, clasificación y venta de desechos reciclables ha sido casi íntegramente realizado en una zona urbano-marginal situada al extremo norte de Lima, llamada Las Lomas de Carabayllo. Esta zona se encuentra en el distrito de Carabayllo, catalogado como uno de las más pobres de la capital peruana13 (cfr. mapa 3). Cuenta con una población de cerca de 30 mil habitantes distribuidos en 42 barrios, donde viven aproximadamente cinco mil familias que se encuentran, en su mayoría, en condiciones de exclusión. La zona árida de Las Lomas de Carabayllo comenzó a poblarse a inicios de la década de 1980,14 en respuesta a una aceleración de la urbanización de las tierras en el margen de la zona agrícola del valle de Chillón, como consecuencia de la lotización de las cooperativas formadas sobre la base de la reforma agraria del general Juan Velasco Alvarado, llevada a cabo durante la década de 1970.
38El vertedero de El Zapallal, ubicado en medio de Las Lomas de Carabayllo, es administrado desde la década de 1980 por una empresa brasileña (Relima) en acuerdo con la municipalidad. No obstante, el sitio es utilizado como vertedero público por los servicios de limpieza de la ciudad de Lima desde la década de 1950. La presencia de este inmenso vertedero fomentó la proliferación de almacenes clandestinos de materiales destinados a la clasificación, luego al reciclaje, y suscitó la aparición de una serie de actividades conexas, como la recolección y la transformación de materiales, el transporte de basura por camiones e incluso la ganadería doméstica de carne de cerdo, patos y cuyes a partir de los restos alimenticios encontrados entre la basura. La recolección, clasificación y venta de desechos se ha erigido como una de las principales fuentes de ingresos para las familias pobres de esta zona marginal de Lima.
2. Caracterización y justificación
39El proceso de reciclaje de desechos reúne a un conjunto de actividades complementarias que van desde la búsqueda de diversos residuos junto a los caminos, los accesos al mercado o los rellenos formales e informales a pie o con un camión (etapa de recolección); a la comercialización de estos residuos (etapa de venta) después de una fase de selección entre lo que es recuperable (plástico, cartón, papel, chatarra, restos alimenticios) y lo que no lo es (etapa de clasificación). Estas diferentes actividades vinculadas al reciclaje pueden realizarse de manera autónoma, ya sea asumiendo una de las tres etapas (o las tres a la vez), o bien de manera dependiente, trabajando en un camión de recojo o en un almacén clandestino especializado en la clasificación de desechos que funciona como microempresa clandestina, es decir apartada de todo procedimiento legal.15 Dentro de estos almacenes clandestinos, muy presentes en los alrededores del vertedero oficial de Las Lomas de Carabayllo (barrios de Villa Rica, Valle Sagrado, Nueva Jerusalem, Juan Pablo II), el trabajo de clasificación se hace en función de la llegada de los camiones de recojo de basura procedentes de los distritos de la zona norte y del centro de Lima.16 Los propietarios de estos locales compran a estos camiones de recolección los residuos que poseen algún valor comercial en la cadena del reciclaje y les dan un tratamiento, contando en este proceso con la participación de adolescentes mujeres y varones. Después de esta etapa de clasificación, los propietarios de estos almacenes comercializan estos materiales clasificados con intermediarios, quienes a su vez los revenden a empresas más importantes de reciclaje ubicadas fuera de Las Lomas de Carabayllo (particularmente una que se encuentra en el distrito de Victoria) y que funcionan de manera formal.

Foto 9. Un almacén clandestino de residuos listos para ser clasificados en el barrio de Villa Rica en la zona urbano-marginal de Las Lomas de Carabayllo, al norte de Lima (1 de octubre de 2006)
3. Las diferentes modalidades de actividad en el reciclaje de desechos
40La participación económica de los adolescentes en las diferentes actividades ligadas al proceso de reciclaje de desechos anteriormente descrito (recolección, clasificación y venta) presenta modalidades diversas de acuerdo con su participación —o no— en el funcionamiento de un almacén clandestino. Esta tipología ha sido establecida sobre la base de mis observaciones e informaciones recogidas a través de entrevistas informales en el campo.
El trabajo independiente
41Se refiere a la modalidad que involucra a los adolescentes, mujeres y varones, que se dedican a la recuperación de materiales destinados al reciclaje para luego venderlos a los propietarios de almacenes clandestinos. Los adolescentes obtienen materiales reciclables en zonas cercanas a su domicilio en Las Lomas de Carabayllo (avenidas, mercados, vertederos informales) y recolectan principalmente botellas plásticas, cajas de conserva, cartón, papel e incluso pedazos de vidrio. Logran recolectar por este medio hasta 20 kg de materiales clasificados por día, los mismos que luego comercializan (ya sea solos o con sus padres) con propietarios de almacenes clandestinos (caso de David).
El trabajo semidependiente
42En esta modalidad, los adolescentes (varones en particular), solos o en grupo, piden a los choferes de camiones de recojo de basura acompañarlos en sus vehículos para recoger diversos materiales en su recorrido por los distritos de la zona norte de Lima. De esta forma, recolectan plástico, pedazos de vidrio, latas de conserva, zapatos, cartón y hasta restos de comida para la alimentación de animales domésticos, que luego son revendidos a propietarios de almacenes que se dedican a la clasificación de estos cúmulos de basura. Estos adolescentes llegan a ganar hasta S/. 40 por unas 12 doce horas de trabajo, en parte durante horas de la noche para evitar los controles policiales. Cabe resaltar además que este trabajo se realiza de manera esporádica, puesto que las autoridades prohiben este tipo de actividad económica, tanto cuando es efectuada por adultos como por adolescentes. No obstante, muchos adolescentes desafían estas prohibiciones de las fuerzas públicas porque los ingresos que genera esta ocupación son significativamente superiores a los que pueden obtener trabajando en un almacén clandestino (casos de Deiwiss y Giancarlo).
El trabajo dependiente
43Los adolescentes, mujeres y varones, trabajan para el propietario de un almacén clandestino de reciclaje de desechos siguiendo cuatro etapas:
- la descarga (depende de la capacidad física de cada adolescente): los camiones llegan a la entrada de los almacenes llenos de grandes bolsas de residuos en desorden, estas son bajadas de los vehículos y almacenadas en la superficie del almacén,
- la clasificación (adolescentes de ambos sexos): luego de que los propietarios de los almacenes compran estas grandes bolsas llenas de materiales reciclables, los adolescentes seleccionan y clasifican la basura por el tipo de material (plástico, metal, papel),
- la limpieza y el acondicionamiento de los materiales clasificados (adolescentes de ambos sexos): los adolescentes se encargan de retirar las etiquetas (“pelar las botellas”) y las tapas de las botellas, separar el papel blanco (llamado por los recicladores “papel archivo”), quitar el caucho de los zapatos (“pelar zapatillas”), clasificar los vidrios por colores e incluso limpiar los envases de aluminio en que se sirve la comida en los aviones,
- el empaquetamiento (adolescentes de ambos sexos) y la carga (sobre todo varones que ayudan a los adultos): los materiales reciclados se colocan en grandes bolsas de aproximadamente 40 kg de capacidad, estas son atadas y cosidas para luego ser cargadas en camiones que comercializan estos desechos clasificados.
44Los adolescentes que trabajan en este tipo de estructura dependen de una persona adulta que acompaña y supervisa su actividad (casos de Elias y Jonathan). Sus ganancias se encuentran generalmente entre los S/. 10 y S/. 15 por una jornada entera de trabajo.
El trabajo familiar no remunerado
45En esta modalidad de actividad económica, realizada en el marco de la microempresa familiar, los adolescentes (mujeres y varones) y otros miembros de la familia se encargan de limpiar y clasificar los desechos comprados por los padres a los camiones de recojo de basura o, en menor medida, recolectados por los mismos adolescentes en los alrededores del domicilio familiar. Los residuos son almacenados, de manera ordenada, en extensas áreas situadas dentro de la casa. Los adolescentes participan en la selección, clasificación y limpieza de estos residuos (lavar y quitar las etiquetas de las botellas plásticas, por ejemplo), que luego son revendidos por los padres a camiones clandestinos, que los llevan, a su vez, a fábricas de reciclaje (caso de Cynthia y su madre Cenih).
4. Perfil de la muestra
46En esta categoría económica se constituyó una muestra de seis adolescentes de 11 a 17 años empleados en una de las actividades que reflejan el conjunto de ocupaciones de este cuarto grupo: la recolección de material en la calle, la clasificación en el domicilio familiar o en un almacén y el recojo de residuos en un camión. Según las observaciones de campo que indicaban una clara mayoría de varones en estas actividades, se eligió introducir en la muestra un mayor número de estos (cinco varones y una mujer) para respetar la representatividad entre los sexos. Sobre la situación escolar de estos seis adolescentes, procuré equilibrar el número de casos de adolescentes escolarizados y descolarizados (tres en cada situación).17 Puesto que esta actividad adolescente no estaba tan extendida en Lima como la del trabajo doméstico o la del comercio en los mercados y en las calles, decidí otorgarle un número menor de casos para poder ponderarla en relación con el conjunto del trabajo.
47La tabla 17 detalla la muestra de esta cuarta categoría y permite ver que los adolescentes que trabajan un mayor número de horas a la semana son aquellos que viven una situación de descolarización. En este contexto, cabe resaltar que David presenta un caso particular porque es el único adolescente de esta muestra que vive en la zona sur de Lima. Trabaja en el reciclaje solamente los fines de semana con su padrastro.
48Por último, cabe mencionar que mi elección de integrar este tipo de actividad económica se debe a que es cada vez más frecuente ver en las calles de Lima (especialmente en los barrios de clase media y alta) a adolescentes en busca de materiales reciclables (papel, vidrio, cartón) en la basura depositada en las calles, a cualquier hora del día o de la noche.
Tabla 17. DETALLES SOBRE LA MUESTRA DE LA CATEGORÍA ECONÓMICA “RECOLECCIÓN, CLASIFICACIÓN Y VENTA DE DESECHOS RECICLABLES”


Fuente: Cavagnoud, trabajo de campo 2006.
49Las cuatro categorías económicas que acabamos de presentar han permitido formar una muestra de 42 adolescentes trabajadores residentes en la metrópoli de Lima-Callao. Esta muestra permite observar diversas tendencias estadísticas vinculadas al perfil de las familias de estos adolescentes que son analizadas en el capítulo 4.
Mapa 4. LUGAR DE RESIDENCIA DE LOS ADOLESCENTES TRABAJADORES DEL CONJUNTO DE LA MUESTRA

Notes de bas de page
1 Datos estadísticos del INEI de 2007.
2 Con una densidad de 13.980 habitantes por km2 y una tasa de crecimiento demográfico de 3,6% entre 1993 y 2003 (contra 2,4% en promedio en todo Lima).
3 Las invasiones recientes desde finales de los años noventa en el sector de Nueva Rinconada impiden dar una estimación más precisa.
4 La tasa de analfabetismo es del 4,8% en el distrito, y del 8% específicamente para las mujeres.
5 Esta tabla no especifica las variaciones de horario de trabajo entre los días de semana (lunes a viernes) y los fines de semana (sábado y domingo). Se ha considerado este aspecto en el análisis cualitativo de los capítulos 5 al 7.
6 Operación de intercambio directo de pequeña escala entre el comerciante y el consumidor.
7 Exactamente 287 según el conteo realizado en la salida de campo del 27 de febrero de 2006.
8 Según Apoyo, el distrito de Villa María del Triunfo reúne el 15,1 % del nivel socioeconómico E de Lima.
9 En esa fecha, el mercado se formó alrededor de la actividad de 64 comerciantes que querían abandonar su situación ambulante para mejorar sus condiciones de trabajo.
10 Papas (diferentes clases), camotes (papa dulce), yuca, cebollas, pimientos (rocoto y ají), pimientos rojos, limones verdes, zanahoria, pepino, tomate (de diferentes clases) zapallo/calabaza, ajo, jengibre (kión), menestras y diferentes hierbas, etc.
11 Asimismo, existen aproximadamente 16 mil establecimientos comerciales y locales listados (fuente: “Villa El Salvador en cifras”, DESCO, Programa Urbano 2001) y un número indeterminado de quioscos y otros comercios ambulantes más o menos importantes.
12 Esta tabla no especifica las variaciones del horario de trabajo entre los días de semana (lunes a viernes) y los fines de semana (sábado y domingo). Este elemento ha sido considerado en el análisis cualitativo de los capítulos 5 al 7.
13 El 31% de las familias de Carabayllo vive en el nivel socioeconómico E según la clasificación del Instituto Apoyo, lo que lo hace el segundo distrito con más hogares pobres en la zona norte de Lima (después de Puente Piedra) y uno de los cinco con los ingresos más bajos del conjunto de la capital. Las Lomas de Carabayllo se encuentra en la parte noroeste del distrito (en oposición al centro moderno del distrito en la Avenida Túpac Amaru) y comienza su extensión en el kilómetro 34 de Panamericana Norte. El acceso es posible solamente a partir de la zona de El Zapallal, que pertenece al distrito vecino de Puente Piedra.
14 Exactamente a partir de 1983, según un documento titulado “Estado situacional del Eje Lomas de Carabayllo” publicado por el Centro de Investigaciones y Proyectos Urbanos y Regionales (CIPUR).
15 En Las Lomas de Carabayllo, se ha contado hasta 11 almacenes clandestinos de este tipo y más de una treintena en la zona de El Zapallal, en el distrito de Puente Piedra.
16 Carabayllo, Comas, Independencia, Los Olivos, Puente Piedra, San Martín de Porres e incluso San Miguel.
17 Esta categoría de ocupación adolescente, que es cada vez más visible en las calles de Lima, se efectúa con mucha dispersión, por lo que no existe ningún dato estadístico sobre este fenómeno en la capital.
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