1 Adolfo Mier. Noticias y proceso de la Villa de San Felipe de Austria la Real de Oruro. Tomo I y II. IFEA, IEB, ASD1. 2006. p. 39.
2 José María Dalence, Bosquejo estadístico de Bolivia. (1851) 1975. Universidad Mayor de San Andrés. La Paz, Bolivia. p. 40.
3 Dalence, op cit. p. 41. Lo que no fue tomado en cuenta por Dalence fue la gran cantidad de líquido que se perdía por evaporación, en una región donde la radiación solar es extrema; por otro lado, se sabe hoy que el río Lakajawira, que lleva agua desde el Poopó al lago Coipasa, es un río intermitente en el que parte del cauce es subterráneo.
4 Dalence, op. cit. p. 161.
5 Este era por ejemplo el caso de los indios de Culta que pagaban tributo en I Huari y Challapata. Sobre el tema, ver Fernando Cajías de la Vega: Oruro 1781: sublevación de indios y rebelión criolla. IFEA, EIB, ASDI. (Tomo 1. pp. 60-61).
6 Por ejemplo, los indios de Pocpo y Milloma, de la región de Yamparácz (al este de Chuqui-saca), pagaban tributo en Condo Condo y los indios de Sicaya, quebrada de Arque (Cocha-bamba), lo hacían en Toledo y Challacollo. (Cajías: Oruro... pp. 63-64).
7 Dalence, op. cit. pp. 164-165.
8 Datos utilizados por Cajías, op. cit. pp. 85-87.
9 Op cit. pp. 163-164.
10 Cajías, op. cit. p. 91.
11 Los últimos estudios sobre la región llevados a cabo por el Instituto de Investigaciones en Arqueología y Antropología de la UMSA han demostrado la existencia de muchos centros poblados en la región de Oruro, que van desde el formativo hasta la etapa inca.
12 Mercedes del Río sostiene en su libro Etnicidad, territorialidad y colonialismo en los Andes. Tradición y cambio entre los soras de los siglos xvi y xvii. ifea, ieb, asdi. La Paz, 2006, que es muy probable que este último grupo, el de los soras, haya estado constituido, más bien, por mitimaes incaicos ubicados en ese lugar por el Inca, con el objetivo de asentar su poder y dominio sobre la región. pp. 66-78.
13 Sobre la historia temprana de la región ver el artículo de Zenobio Calisaya Velásquez: “Vida y milagros de la Villa de San Felipe de Austria. Ensayo histórico antropológico”, en varios autores, Ensayos históricos sobre Oruro. ieb-asdi. 2006. pp. 69-144. También el libro de Marcos Beltrán Avila Capítulos de la historia colonial de Oruro. ifea, ieb, asdi. (1925) 2006. pp. 169-173.
14 Concolorcorvo. El lazarillo de ciegos caminantes. Biblioteca de Presencia, cuaderno N° 11. La Paz. 1978. pp. 7-8.
15 Op. cit. p. 8.
16 Id. p. 9.
17 Fernando Cajías de la Vega. Oruro 1781: Sublevación de indios y rebelión criolla. Tomo 1. ieb-asdi-ifea. La Paz. 2004. p. 231.
18 Fernando Cajías, op. cit. p. 232.
19 Op. cit. p. 239.
20 María Concepción Gavira Márquez, Historia de una crisis: la minería en Oruro afines del periodo colonial. ifea, ieb, asdi. La Paz. 2006. p. 72.
21 Gavira, op. cit. p. 79.
22 AGI. Charcas 583. Informe de los oficiales reales al Presidente de la Audiencia de Charcas. Oruro. 1804. Citado por María Concepción Gavira, op. cit. pp. 82-83.
23 AJP. Minas 1700-1825. Año 1811. Citado por Gavira. p. 91.
24 Escribe José María Dalence sobre la producción agropecuaria de Oruro: “Como el territorio se encuentra dividido en muchas heredades pequeñas, está bien cultivado y produce en bastante copia los frutos de puna, como papas, quinua, cebada, cañagua, y algunas hortalizas; posee bastante ganado ovino de lana fina, y algún vacuno; los pastos consisten en la grama dulce y algunos salicores que engordan al ganado, comunicando a su carne gusto muy sabroso, por cuyo motivo ésta y sus quesos llamados comúnmente quesos de Paria, son estimados entre nosotros (...)”. p. 162.
25 Entre ellas debemos citar el uso comunitario de los bofedales y pastos, la agricultura de ladera y el uso de una rotación de cultivos y de descanso organizado por la misma comunidad, llamado sistema de ainoqa.
26 agn. Buenos Aires. Padrón de Oruro. 1786.
27 Fernando Cajías, op. cit. p. 77. El aumento de los forasteros con relación al de los originarios puede deberse tanto a un proceso de migración minera como a la política de división de la tierra entre los hijos.
28 Id. p. 71.
29 ABNB. EC. 1796. N° 68. Sobre la pobreza de cinco ayllus: Tapacarí, Carangas, Pacajes, Taraco y Mojón de Oruro. fs. 14.
30 Doc cit. fs. 14v. 12 de octubre de 1795.
31 Enrique Tandeter. Coacción y mercado. La minería de la plata en el Potosí colonial. 1692-1826. Centro Bartolomé de las Casas. Cusco. 1992. pp. 265-267.
32 agn. Buenos Aires. 1805. Hacienda. Leg 123 Exp. 3104. sala IX 34.6.1. Contra el subdelegado de Oruro por no haber enterado en Cajas Reales los tributos de su cargo.
33 abnb. EC. 198. 1804. fs. 6v-7r. Informe de don Juan Manuel Gaviño Rojas y Argandeña, cura de Toledo, sobre que la peste que aqueja a esta región no permite la normal contribución de los tributos.
34 Cajías, op. cit. p. 319.
35 Liliana Lewinski: “Una plaza de venta atomizada: la Cancha de Oruro, 1803 y 1812”, enOlivia Harris, Brooke Larson, Enrique Tandeter, La participación indígena en los mercados surandinos. Ceres. 1987. pp. 445-467.
36 Lewinski, op. cit. p. 446.
37 Lewinski establece el siguiente origen de los productos. Cereales: Cochabamba, Carangas, Challacollo, alrededores de Oruro. Frutas: Luribay, Cochabamba, costa del Perú, Yungas, Sica Sica. Verduras: Cochabamba, Luribay, Paria, Chayanta, Carangas, Toledo, Sica Sica, Yungas. Pescado fresco: Paria. Pescado seco: costa peruana. Aves: Cochabamba. Op. cit. p. 448.
38 AGN. Lima. Cajas Reales de Oruro. 1810-1814.
39 El sistema de intercambio de sal por maíz subsiste hasta la actualidad articulando los espacios de altiplano y valles de los antiguos señoríos. Sobre este tema es importante el audiovisual realizado por Ramiro Molina Rivero: El llamero y la sal.
40 Joseph B. Pentland, Informe sobre Bolivia. 1826. Casa de la Moneda. Potosí. 1975. p. 56.
41 Pentland, op. cit. p. 71. El autor presenta una explicación técnica complementaria que dice: “La gran profundidad a la que han penetrado las mejores minas de Oruro, por debajo del nivel del Desaguadero, hace que sea imposible drenarlas por medio de socavones. Pueden introducirse bombas que podrían lograr el propósito y procurar trabajarse muchas de las vetas más ricas y convertir las minas de Oruro nuevamente en productivas; pero en ningún lugar hay menos capital que en Oruro y es probable, en cuanto se refiere a sus habitantes, que las minas permanezcan largo tiempo en el actual estado de abandono”, pp. 71-72.
42 Bosquejo del estado en que se halla la riqueza nacional de Bolivia con sus resultados, presentado al examen de la Nación por un Aldeano hijo de ella. Año de 1830. Ana María Lema Coord. Plural-Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. La Paz. 1994. Existe un debate acerca de la verdadera identidad de El Aldeano. El ensayo realizado en la misma edición por María Luisa Soux, luego de analizar muchas opciones, llega a ciertas hipótesis sobre su identidad, presentando algunas posibilidades entre las que se halla la de José María Dalence. Raúl Calderón Jemio, a partir de nuevas fuentes, apoyó posteriormente esta hipótesis.
43 El Aldeano, op. cit. p. 77.
44 Op. cit. p. 78. Si se confirma a José María Dalence como el verdadero nombre de F.l Aldeano, sería él mismo uno de estos desterrados de su país nativo. Dalence fue subdelegado y miembro del Cabildo de Oruro durante el proceso de independencia, delegado a la Asamblea Constituyente de 1826 representando a Oruro y fue también prefecto del departamento.
45 Op. cit. p. 29.
46 Op. cit. p. 78.
47 Op. cit. pp 26-27.
48 Alcide D’Orbigny, Viaje a la América meridional. Tomo IV. Plural. La Paz. 2002. p. 1655.
49 Alcides D’Orbigny, op. cit. p. 1656. Continuaba sobre este tema diciendo: “Solamente la concupiscencia de los hombres podía desafiar todas las inclemencias de ese suelo helado de las llanuras de Oruro y sugerirles la idea de fundar allí una ciudad. Esta prosperó mientras las minas produjeron grandes riquezas; pero apenas la plata dejó de abundar, cayó para siempre en una profunda miseria”.
50 abnb. MI. T. 17 N° 9. 24-06-1831. Demostración del estado de este departamento en sus respectivos ramos. La diferencia en el cálculo de la población entre ambas fuentes es explicada de la siguiente manera: pudiendo asegurarse con certeza que su población es mayor que la indicada; porque como juzgan en los pueblos que los censos se forman con el objeto de imponer contribuciones o de alistar hombres para el ejercito, rehusan ser empadronados y se ocultan otro tanto sucede con la formación de la estadística que temerosos los propietarios de ser gravados con contribuciones, niegan el valor efectivo de sus fincas, y propiedades disminuyéndolo hasta el último grado, de modo que para que se realice una estadística exacta, es necesario una comisión especial en cada provincia o departamento que registrando las escrituras y posesiones se determine el verdadero valor de ellas, s/f.
51 abnb. Demostración del estado... s/f.