2 Una línea de estudios sobre el oro recientemente desarrollada en Colombia, explora la significación del oro entre culturas indígenas actuales pero se centra en pueblos que usan el oro transformado metalúrgicamente y no han estado relacionados con la producción del metal (cf. Falchetti 1.997; Vasco 2001). Tal circunstancia hace que sus perspectivas simbólicas estén articuladas a las características que tiene para quienes le asignan valores como material transformado metalúrgicamente y no como productores de la materia prima. El significado del oro sigue estando referido a las sociedades metalúrgicas.
3 Esta concepción de la técnica hace eco de las ideas que orientan la llamada etnología o antropología de las técnicas (ver Lemonnier 1986,1993.) y la tecnología cultural (Cresswell 1972,1990; Ingold 1990), las cuales nutridas de ideas de seminales de autores como C. Marx, A. Leroi-Gouhran, C. Levi-Strauss, M. Mauss, y A.G. Haudricourt, se han desarrollado para trascender la descripción de las técnicas (herramientas y productos) como un fin en sí mismo; ocupándose del contenido social de las herramientas, y en general de la cultura material, ambas perspectivas llaman la atención sobre la necesidad de ver los sistemas técnicos en sus relaciones recíprocas con el resto de los aspectos de la vida social. Apartándose del marcado énfasis sobre las variaciones “estilísticas” en la cultura material (los rasgos tecnológicos que comunican información), retoman los aspectos más físicos de la cultura material, es decir, de aquellos atributos más directamente implicados en la acción sobre materia o energía” (Lemonnier 1986).
Las convergencias analíticas entre la antropología de la tecnología y la tecnología cultural, derivan de la concepción común de una técnica como “la interpretación física de esquemas mentales aprendidos a través de la tradición y que tienen que ver con cómo funcionan las cosas, cómo hay que hacerlas y usarlas” (Lemonnier 1993:3). Esta definición implica, como lo señala el mismo autor, que las técnicas son representaciones sociales que sólo en parte tienen que ver con fenómenos materiales stricto sensu. Son sistemas estructurados, el lugar de interacciones y ajustes constantes entre gestos, materiales, herramientas, experiencias, conocimientos y representaciones culturales (Cresswell 1993; 1986).
4 Cañoneros o playeros, y montañeros son categorías locales a lo largo del cañón del Cauca; anteriormente, se empleaba el término caucano para identificar a los cañoneros.
5 Asentamientos ubicados en áreas por encima de los 1000 msnm como el Naranjo e Higabra, en jurisdicción de Buriticá, eran considerados cañoneros o playeros por cuanto hasta hace unos 30 años su principal actividad era el barequeo en la quebrada La Mina. Con la fuerte disminución del recurso han reorientado su producción hacia la agricultura y con ello ingresan a la categoría de montañeros.
6 El compadrazgo es una relación que vincula a personas de dos familias en el momento en que se realiza un ritual ligado al ciclo vital, particularmente el bautismo y el matrimonio. El compadre o comadre suele buscarse entre miembros no ligados por consanguinidad, lo que constituye una estrategia de búsqueda de aliados por fuera del grupo familiar.
7 Estas equivalencias quedan evidenciadas en el comentario de un barequero de Mogotes a propósito de los resultados azarosos del barequeo: “la caza, las mujeres y el barequeo son una aventura; en el barequeo puede que se encuentre buena o poca sal; en cacería una buena o mala presa, y con las mujeres... nunca se sabe”. Se trata de una definición masculina y por lo mismo, contiene la visión de los hombres sobre el lugar de éstas en la cultura. Su condición común de aventura refiere al carácter incierto de búsquedas (culturalmente críticas) realizadas en terrenos en los que no se tienen bajo control las variables que definen los caminos de la búsqueda ni la calidad de los resultados.
8 Los hombres también participan activamente del proceso de enculturación llevado a cabo a través del barequeo, pues al igual que las mujeres lo realizan en compañía de los hijos. Sin embargo, a diferencia de ellas, barequean cuando no se ocupan de otras actividades que les proporcionan ingresos o recursos, ya como asalariados, en la caza, en la pesca o en la agricultura. En tanto las mujeres, en la medida en que no participan de estas actividades, y se ha perdido el valor de productos de la cestería, la alfarería, etc., que en tiempos anteriores les proporcionaban productos de cambio altamente valorados, sólo tienen como opción para la consecución de recursos la cría de animales domésticos como cerdos y gallinas (a muy baja escala), y el barequeo. Éste sin embargo, es la única alternativa productiva permanente y segura.
9 El concepto de cadena operatoria como la “serie de operaciones que llevan a una materia prima de su estado material a un estado fabricado” (Lemonnier 1986:149, citando a Cresswell), implica que la obtención del oro como materia prima sería solo una fase de la cadena operatoria de la metalurgia. Sin embargo, como dejé dicho al comienzo, la minería como proceso extractivo constituye un campo independiente que demanda unas operaciones que nada tienen que ver con la transformación del metal obtenido. En consecuencia, el concepto de cadena operatoria se refiere aquí a la serie de operaciones vinculadas a la producción del oro como materia prima, las cuales van desde la extracción del material que lo contiene hasta su separación final.
10 El término es usado aquí en un sentido restringido como el conjunto de procedimientos y acciones humanas aplicados a unas herramientas y sobre una materia para obtener un producto. Este sentido limitado no deja de considerar que tales procedimientos constituyen “la interpretación física de esquemas mentales aprendidos a través de la tradición y que tienen que ver con cómo funcionan las cosas, cómo hay que hacerlas y usarlas” (Lemonnier 1993: 3).
11 Para el lavado de las terrazas elevadas se utiliza la técnica conocida como monitor, pero ésta no es una práctica propia del barequero. Con respecto a la técnica de canalón, la diferencia estriba en el empleo de motobombas para bombear e incrementar la presión del agua conducida desde la fuente por una larga y gruesa manguera con la que lavan los sedimentos. En esta modalidad, la introducción de una herramienta mecanizada permite intensificar el lavado, hecho que, con respecto a las técnicas anteriores, modifica la organización social de la producción; la efectúan varios hombres adultos -de tres a cuatro- los cuales se asocian para participar del producto según el aporte de cada uno. Tal transformación técnica implica también un cambio en el carácter de la actividad: deja ser barequeo para configurarse como minería.
12 En algunas zonas -ríos Porce, Nechí o Bajo Cauca- en lugar del cubo se emplea una batea llamada “cantonera” o “cargadora”. Se trata de una batea muy grande de forma alargada provista de un asa o mango corto, con la cual se extrae y se carga el material para lavar. Del mismo modo, para recoger la arena se emplean los “cachos”, un par de trozos de madera de forma cóncava.
13 En el presente, el precio de una batea puede oscilar entre 100.000 y 150.000 pesos (unos 40-50 dólares).
14 Entre los barequeros de Mogotes la productividad mínima diaria se estima en un Real, por el cual obtienen entre 5000 a 6000 pesos (ca. de 2 dólares). En Colombia, esta cantidad representa unas dos quintas partes de un salario diario mínimo.
15 Entre muchas culturas del mundo, incluida la occidental, la sal es equivalente semántico al alimento (Godelier 1980, 1996; Bernstein 2001). Localmente, la identificación del oro como sal podría constituir una alusión vernácula al valor de cambio del metal en épocas pasadas, tanto precolombinas como coloniales. En efecto, en crónicas de conquista (Simón 1981, t. V) y documentos coloniales (Friede 1979) reportan que en esta región del cañón del Cauca como en otras zonas mineras, el producto más apreciado por los nativos era la sal, el cual adquirían en transacciones individuales y en mercados regionales a cambio de oro. Cuando los españoles incursionaron en el valle del río Porce, en desarrollo de los primeros intercambios con los indígenas de la región, mineros también, el producto por el que más daban oro era la sal (Castillo 1998).
16 Para la caracterización de este sistema de pensamiento me apoyo en la interpretación que Córdoba (1991) hace de los barequeros de Barbacoas.
17 Este principio ha orientado todas las políticas sobre la explotación del metal desde los comienzos mismos de la colonia (Poveda 1984, Álvarez 1984). La primera Cédula Real sobre las minas fue promulgada por Fernando de Aragón en 1504 en la que se estipulaba que “todas las minas fuesen comunes, y a todos se les permitiese buscarlas, catearlas y laborarlas, donde quiera que las pudiesen hallar [...]” (en: Poveda 1981:15). Los barequeros reconocen la propiedad sobre la tierra, y la necesidad de obtener autorización del dueño cuando la explotación de los placeres auríferos se lleva a cabo en áreas distintas a las playas y al lecho de ríos y quebradas.
18 Para desarrollar este tema me he apoyado significativamente en los trabajos de Córdoba (1993) y Duque y Espinosa (1994), que recogen ideas de los barequeros de Barbacoas y Oro Bajo.
19 La noción de regalos del río está particularmente afianzada para clasificar aquellos objetos y elementos útiles, transportados por la corriente desde lugares alejados. En esta lógica, dado su origen diluvial, el oro ostenta la misma categoría.
20 Pareciera que entre el deseo de saber, y el saber se debaten valores propios de dos ordenes culturales antagónicos, según se expresa en la valoración positiva o negativa del saber adquirido por esta vía, y en la sanciones impuestas al transgredir las reglas de cada uno de ellos: la desaparición del oro o el encantamiento.
21 Las entidades femeninas que habitan el río se replican simétricamente en el medio terrestre cumpliendo funciones similares. Seducen a los hombres que transgreden el orden social tal como lo indica este relato, en el que parte de la representación de la sirena es transferida a las monas “[...] por ahí han visto a una mona de pelo largo, ondulado y amarillito, con vestido blanquito, muy bonita siempre la ven por detrás, y llama a los hombres cuando la ven. Una vez que la persiguió tarde de la noche que es la hora que sale, cuando la alcanzó ella voltio y tenía cara de calavera, en esa cantó el gallo y le dijo por esta vez te salvaste!”
22 Los cañoneros y barequeros diferencian el oro de los tesoros y los encantos, del que se encuentra en las guacas, las cuales refieren a riquezas, generalmente de oro y plata, enterradas por indios y españoles; los primeros en las tumbas, los segundos en las casas donde vivían.