1 Carta de Gonzalo Ribas Valdés a su padre Alvaro Hernández de Ribas, en Oviedo, Las Charcas, 24/III/1580, E. Otte, Cartas privadas de emigrantes a Indias, 1540-1616, Junta de Andalucía, Escuela de Estudios Hispano Americanos de Sevilla, 1988, p. 505.
2 Carta de Miguel de Avendaño a Mexía de Avendaño, Potosí, 24/II71573, Íbidem, p. 522.
3 Una mentalidad acorde con la época se expresaba en los libros llegados de España: “Que si tuviesse una noble y principal señora bien compuesta, sentada a lavar paños en el arroyo de una calle pública, aunque por otra cosa no te diesse pena della, en aquello que la viste hazer te enfadaría, y también en que no se mostraría uno sino muchas, porque su ser y estado sería de limpia y noble señora, y sus obras, de vil y baxa. Y puesto que por esto no te viniesse della olor ni sabor malo, ni sonido ni color desagradable, ni en alguna manera diesse enojo a tu apetito, pero desagradarte ia por si aquella desconformidad y baxa manera, y obra tan apartada de lo que ella es y representa”, Ver en Lucas Gracián Dantisco, Calateo español, Estudio preliminar de Margherita Morreale, Madrid, CSIC, 1968, p. 178.
4 Ver en la Miscelania Austral, de Don Diego Dávalos y Figueroa, en varios coloquios, interlocutores, Delio y Cilena con la defensa de damas. Dirigida al excelentísimo Señor Don Luys de Velasco, Caballero de la Orden de Santiago, Visorey, y Capitan general de los reynos del Piru, Chile, y Tierra firme. Con licencia de sv excelencia, Impreso en Lima por Antonio Ricardo, año MDCII. Coloquvio XL, 188-189 r.
5 Citado en la Edad de oro, edición de J. M. Oviedo, Barcelona, 1989, 256.
6 Ver en la “Petición de la ciudad de La Plata hecha a la Corte real en 1608 sobre la necesidad de tener indios yanaconas” (Querejazu Calvo, 1990: 186).
7 Diego Dávalos y Figueroa describía “la condición noble” de su difunto hermano, como “de alegre y venerable aspecto, de lengua expedita, de sonora y agradable voz, de agudo ingenio, de facunda elocuencia con graves y moderadas palabras que mostraban su claro y firme juicio, de singular bondad, ejercitando en letras humanas con conocida ventaja...verdadera y no fingida Cristiandad, de humanidad increíble, de soberana prudencia, de ánimo invencible, lo qual mostró en honrosísimas pruebas...alabada y aun envidiada fortaleza; usó entretenimientos loables y correspondientes a su profesión; assí cómo el de los caballos, exercitándose en ello con singular destreza y gala; seguía la caga, y el tiempo que a esto no acudía (porque en todo tenía moderación) lo gastaba en comunicar con philósofos y hombres doctos e otras ciencias; nunca se opuso contra nadie sin justificada causa. Exercitaba gallardía y diestramente las armas, con todo lo qual ganó y conservó muchedumbre de amigos”, cit. en Colombí-Monguió (1985: 50).
8 J. M. Barriadas, “Del Barroco literario en Charcas. Doce cartas de Alonso Ortiz de Abreu a su esposa, o las trampas del amor y del honor (1633-1648)”, Discurso de ingreso en la Academia Boliviana de la Historia (La Paz, 7 de julio de 2000), Sucre, 2000.
9 Ver en Lucas Gracián Dantisco, Galateo español, Madrid, CSIC, p. 195.
10 T. I, lib. II, tít. XVI, Ley lxxxxviij, Recopilación de las leyes de las Indias, Madrid, Consejo de Hispanidad, p. 394. Sobre la ropa de los ministros, ver en el B. Bravo Lira, “Símbolos de la función judicial en el derecho indiano”, en Poder y presión fiscal en la América española (siglos xvi, xvii y xviii). VI Congreso del Instituto Internacional de Historia del Derecho Indiano, Valladolid, 1986, p. 253.
11 Informe sobre celebraciones de las fiestas de la coronación del rey Luis Fernando I La Paz, 26/12/1708, AGI, Charcas, 220.
12 Ver en RAH, Fondo Mata Linares, LXXII.
13 Íbidem.
14 Provisión del Príncipe de Esquiladle, virrey del Perú, en virtud de Cédula de S. M. para que el las procesiones y actos públicos vaya el cabildo inmediato a la Audiencia y en dos coros, como ella, Lima, 9 de oct. de 1626, RAN, Colección Mata Linares, t. XXI, ff. 125-134.
15 “Ceremonial para las proclamaciones, fiestas reales, exequias de soberano, recibimientos, funciones eclesiásticas, etc”. Buenos Aires, 28 de febrero 1791, RAH, Fondo Mata Linares, LXXII, ff. 670-713.
16 Ver en “Obrados relativos al reglamento de trajes que deben vestir los abogados, escribanos, procuradores y demas subalternos”, ANB, U, 65, 1792.
17 Véase en las Actas capitulares de la ciudad de La Paz 1548-1562, La Paz, 1965, p. 44; B. Bravo Lira, “Símbolos de la función judicial en el derecho indiano”, en Poder y presión fiscal en la América española (siglos xvi, xvii y xviii), VI Congreso del Instituto Internacional de Historia del Derecho Indiano, Valladolid, 1986, 246-280.
18 M. E. Valle de Siles, “Obispo de La Paz Gregorio Francisco de Campos, un obispo ilustrado que presiente la independencia”, en Historia y cultura, n. XIX, 1991, p. 106.
19 “Expediente abierto con motivo del exceso de los derechos que se cobran en la curia eclesiasticas y del abuso introducido generalmente de llevar bastones los eclesiásticos de todas las clases y edades y a todas las horas y tiempos y con la profanidad de casquillos de oro y plata, borlas y cintas”, AGI, Charcas, Leg 220, 1754.
20 El “Viaje de Acarete de Biscay de Buenos Aires a Potosí (1658)”. Versión original de Voyage á Buenos Aires et delà au Perou, (París, 1672). Viajeros por la América Latina colonial, L. Irving (ed.), México, FCE, 1986, p. 124.
21 F. Solano, “Élites y calidad de vida en Chuquito a mediados del siglo xvii, según la correspondencia privada de un noble gatidano”, Histórica, vol. XVI, n. 2, dic. 1992, p. 231.
22 J. M. Barnadas, “Del Barroco literario en Charcas. Doce cartas de Alonso Ortiz de Abreu a su esposa, o las trampas del amor y del honor (1633-1648)”. Discurso de ingreso en la Academia Boliviana de la Historia (La Paz, 7 de julio de 2000), Sucre, 2000.
23 Íbidem.
24 Ver en Gonzalbo Aizpurú, “De la penuria y el lujo en la Nueva España. Siglos xvi-xviii”, en Revista de Indias, Sevilla, España, v. LVI, n. 206, p. 68.
25 Véase también, P. Gonzalbo Aizpuru, (coord.) “De la penuria y el lujo en la Nueva España. Siglos xvi-xviii”, en Revista de Indias, Sevilla, v. LVI, n. 206, 1996, pp. 49-75.
26 “Competencia de la gala prestigiosa y rica...eran los cabos bordados, hermoso lustre, las joyas del pecho, digno esmalte y el cintillo y plumaje de los sombreros ayrosos, perfiles que retocan en cada uno la imagen de la nobleza amante...todos de esta comitiba traía vastamente de lacayos con ricas libreas”. Informe sobre las celebraciones de las fiestas de la coronación del rey Luis Fernando I, La Paz, 26/12/1708, AGI, Charcas, 220.
27 Carta de Cabildo Eclesiástico de La Plata al Rey quejándose contra el arzobispo Méndez de Tiedra, 1614, AGI, Charcas, Leg. 135.
28 Ver en los libros registros-cedularios de Charcas (1563-1717) permisos para los oidores, obispos, corregidores a traer a los criados, pajes, mujeres de servicio y esclavos negros.
29 Expediente sobre que los rectores de esta Real Universidad pueden traer dos negros lacayos con espada conforme con la Real Cédula de 1798 relativa a los privilegios de la de Salamanca, La Plata, 17/XII/1804, ANB, U. 90, 1804.
30 Véase en el estudio preliminar por L. Hanke a la Relación general de la Villa Imperial de Potosí, Madrid, Biblioteca de Autores Americanos, t. 132, 1959, p. 31.
31 ALP, RE, 47/67, 1678 (Cit. en Lopez, 1998: 55)
32 G. Vigarello, “El adiestramiento del cuerpo desde la edad de la caballería hasta la urbanidad cortesana”, en Fragmentos para una historia del cuerpo humano, p. II, Michel Feher; Ramona Naddaaff; Adia Tazi (ed.), Madrid, Taurus, 1991, p. 152.
33 Véase en P. García Martín, “De caballos que hacen caballeros. Fiestas ecuestres de San Juan y honor nobiliario en la Europa mediterránea”, en Anuario IEHS, Instituto de Estudios Histórico-Sociales, Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional del Centro, Tandil-Argentina, n. 14, 1999, pp. 247-256.
34 Ver en la Historia de monja alférez, Catalina de Erauso, escrita por ella misma, Ángel Esteban (ed.), Madrid, Cátedra, Letras Hispánicas, 2002, p. 132.
35 Véase en M. Rössner, “La nieve de aquella sierra ofende a la flaqueza de mi vista” o la perfección humanista frente al “abismo andino: Dávalos y Figueroa y su miscelánea austral”, K. Kohut, S. Rose (eds.), La formación de la cultura virreinal, Madrid, Vervuert, Iberoamericana, 2000, p. 94.
36 Miscelania Austral de Don Diego Dávalos y Figueroa, en varios coloquios, interlocutores, Delio y Cilena con la defensa de damas. Dirigida al excelentísimo Señor Don Luys de Velasco, Caballero de la Orden de Santiago, Visorey, y Capitan general de los reynos del Piru, Chile, y Tiara firme. Con licencia de sv excelencia, Impreso en Lima por Antonio Ricardo, año MDCII. Coloquvio V, 17v.
37 Reflexiones de Rafael de Sopranis sobre el modo de vida de la gente en Charcas y de su amigo Fernando de Lizarazu. Véase en Francisco de Solano, op. cit., p. 237.
38 Esta forma de comportamiento está insertada a través de la palabra “policia” sinónimo de cortesía y urbanidad, polideza-politesse, se halla junto con la “bizarría o gallardía” a su vez tiene una estrecha relación con el término polido, proveniendo del lat. Politus- “elegante refinado” (Covarrubias, 1943). La relación entre los conceptos de “politeness”, “civilización” y “cortesía”, ver en los trabajos de Norbet Elias El proceso de civilización (1939/1993a) y la Sociedad cortesana (1969/1993b).
39 .J. Revel, “Los usos de la vida privada”, Historia de la vida privada, Del Renacimiento a la Ilustración, Bajo dirección de R. Chartier, Madrid, Taurus, 1998, t. III, p. 172.
40 Véase sobre las bibliotecas de la nobleza cortesana F. Bousa Álvarez (1992).
41 En 1592, Juan Ruiz Cabeza de Vaca se hizo cargo para conducir hasta Potosí y La Plata (en donde la pondría a la venta), de una consignación de libros que incluía las obras de Suetonio, de Cicerón, de Terencio, de Quinto Curcio y de Lucano (Lohmann Villena, 1999: 121). El interés por los clásicos se conservó en Charcas hasta el final de la época colonial: las investigaciones de M. Inch (2000) sobre las bibliotecas de Potosí en el siglo xviii relevan la popularidad de Cicerón, Salustio, Marcial, mientras que en las bibliotecas de los funcionarios de Charcas los clásicos latinos, muy corrientes hasta la década del 70 se redujeron a una mínima expresión y son reemplazados por los clásicos griegos. Véase en D. Ripodas Ardanaz, Bibliotecas privadas de funcionarios de la Real Audiencia de Charcas, Caracas, Academia Nacional de la Historia, 1975, p. 542.
42 En la capital del Virreinato del Perú a principios del siglo xvii existía la “Academia Antàrtica”, como una asociación de amigos españoles y criollos, unidos por el cultivo de las artes, letras y ciencias. Según el autor, había estas tertulias en otras ciudades peruanas, entre ellas la de Potosí. Diego Mexía. Primera parte del Parnaso Antartico de obras amatorias. Edición e introducción de Trinidad Barrera, Roma, Bilzoni Editora, 1990. Se trata el círculo de los intelectuales reunidos en torno a la Universidad de San Marcos y del Real Colegio. Una parte de los miembros la constituían los letrados como, por ejemplo, el doctor Don Francisco de Sosa y Rengifo, que entre otros puestos ocupaba el de oidor de la Audiencia de Charcas, o Antonio Maldonaldo de Silva, catedrático de prima de leyes, quien fue el corregidor de Potosí y de Lima (Colombí-Monguió 1985: 85). Sobre los poetas e intelectuales en el Virreinato del Perú del siglo xvii ver en Lohmann Villena, “Enrique Garcés, descubridor del mercurio en el Perú, poeta y arbitrista”, Sevilla, Anuario de estudios americanos, 1948, V, pp. 439-482.
43 A. Colombí-Monguió, “Erudición humanista en saber omnicomprensivo e identidad colonial”, K. Kohut, S. Rose (eds.), La formación de la cultura virreinal, I. Etapa inicial, Madrid, Iberoamericana, Vervuert, 2000, p. 75-93.
44 Los juegos florales era tradición poética heredada del medioevo por el Nuevo Mundo. Los concursos poéticos en la Edad Media surgieron en las cortes de buen amor, de ahí que en los certámenes poéticos los premios fueran entregados por una dama de alcurnia que personificaba el amor. Los jesuitas introdujeron los juegos florales en Nueva España, al organizar “carteles literarios” en sus colegios de México y Puebla, donde los vencedores de certámenes latinos y españoles recibían ricos premios (Weckmann, 1983(II): 629).
45 A. García Morales “Las fiestas de Lima (1632) de Rodrigo de Carvajal y Robles”, Sevilla, Anuario de estudios americanos, XLIV, 1978, pp. 141-171. Ocaña habla de la justa literaria en Potosí en honor de Virgen de Guadalupe “con muchos y muy curiosos versos, y a los dos mejores poetas se les dieron los premios, y si aquí hubiera de poner todos los versos, ansí latinos como castellanos, fuera menester nuevo libro” (Ocaña, 1969: 325).
46 Guiándose por una carta de 1764, Daisy Ripodas (1975) deduce que durante mucho tiempo no hubo en La Plata personas dedicadas al comercio de libros, y, cuando los hubo, sólo casualmente tenían libros especializados, ya que no eran libreros especializados sino proveedores de obras de fácil salida como novenas, gramáticas, libros de geografía y de literatura, de ensayos y entretenimientos al uso.
47 Don Mariano Rodríguez Olmedo, diputado principal la Provincia de Charcas, solicitó “que la ciudad de La Plata se la mantenga en sus títulos de Muy Noble Leal y Valerosa ciudad concediéndole un timbre a sus Armas y el tratamiento de excelencia al Ayuntamiento y el de Señoría a cada uno de sus individuos y que se le concede el establecimiento de una imprenta”, Madrid, 13/08/1814, Charcas, 424.
48 El libro de Erasmo “Colloquia familiaria”, La Haya, 1536, tenía el deán de Cabildo Eclesiastico de La Plata canónigo Juan Rodríguez de Cisneros en 1557. Un ejemplar de “Adagia” tenía Diego Felipe de Molina, canónigo de la Plata (1610). Datos proporcionados por Joseph Barnadas.
49 La adaptación de Gracían Dantisco de la obra Galateo overo de’ costumi (Venecia 1558) de Govanni Della Casa tenía mucho más eco que la traducción que Domingo de Becerra realizó en 1584 y publicada tres veces en Francia.
50 El héroe (Huesca, 1637), Eldiscreto (Huesca, 1646), Oráculo manualy arte de la prudencia (Huesca, 1647) y las tres partes de El criticón (Zaragoza, 1651, Huesca, 1653 y Madrid, 1657).
51 Leonard Irving menciona la presencia de famosas novelas picarescas la lista de los libros mandados a Potosí en 1629, por ejemplo, la de Mateo Alemán Vida de Guzmán de Alfarache Atalaya de la vida humana, Valencia 1605, que ocupa el segundo lugar de total de copias. Ver en L. Irving, “Pérez de Montalbán, Tomás Gutiérrez, and Two Book Lists”, Hispanic Review, vol. XII (1944), n. 4, pp. 275-287.
52 Los datos proporcionados por Hampe Martínez (1991) permiten registrar un interés en el siglo xvi tenian en Lima hacía los libros de Erasmo, Boscán y de Garcilaso de la Vega.
53 Los documentos de archivo muestran presencia de libros de cortesía en las tierras del Virreinato del Perú: el Galateo español, de Gracián Dantisco, era uno de los más populares. (Torre Revello, 1991). Véase en L. Irving “El Galateo español y su rastro en el Arancel de necesidades”, en Hispanic Review, XXX (1962), p. 317; Margarita Morreale, Estudio preliminar de Galateo español, de Lucas Gracián Dantisco, Madrid, CSIC, MCMLXVIII, pp. 5, 69.
54 Se trata de las novelas como Las harpías de Madrid, de Alonso Castillo Solórzano; El diablo cojuelo, de Luis Vélez de Guevara; El cortesano descortés, de Salas Barbadillo; y la obra de Pedro Calderón de la Barca, donde se reflejaban algunos tópicos del ideal que había formulado la tratadística cortesana.
55 B. Castiglione, El cortesano, traducción de Juan Boscán, Madrid, CSIC, 1942. Morreale, M, Castiglione y Boscán, El ideal cortesano en el Renacimiento español, Madrid, Real Academia Española, 1959, 2 vols.
56 C. Caro López, “Las minas del Perú, concubinas de los ambiciosos. La crítica moralizadora de la conquista de América”, Sevilla, Anuario de Estudios Americanos, v. LV-2, julio-diciembre de 1998, p. 444; M. Brioso Sánchez, H Brioso Sánchez, “La picaresca y América en los Siglos de Oro”, Sevilla, Anuario de estudios americanos, n. XLIX, 1992, p. 214.
57 D. Ripodas Ardanaz, “Imagen del indiano en el teatro español de setecientos”, Separata del Boletín de la Academia Nacional de la Historia, volumen LIV-LV, 1987, p. 293.
58 P. Ponce Leiva, “El poder del discurso o el discurso del poder: criollismo quiteño en el siglo xvii”, en Procesos, Revista ecuatoriana de historia, n. 10, 1997, Quito, pp. 3-20.
59 Juan de Cárdenas, Primera parte de los problemas y secretos maravillosos de las Indias, Colección de Incunables Americanos. Cultura hispánica, Madrid, 1945 (México, 1591). Cit. en Lohmann Villena, “Huellas renacentistas en la literatura peruana del siglo xvi”, en La tradición clásica en el Perú virreinal, Teodoro Hampe Martínez (comp.), Universidad de San Marcos, Lima, 1999, p. 121.
60 Cit en P. Ponce Leiba, Certezas ante la incertidumbre. Élite y cabildo de Quito en el siglo xvii, Quito, Abya Yala, 1998, p. 253.
61 Véase también en B. Lavallé, “Americanizad exaltada /hispanidad exacerbada: contradicciones y ambigüedades en el discurso criollo del siglo xvii peruano”, en El discurso colonial: construcción de una diferencia americana, C. Pupeney Hart, A. Chacón Gutiérrez (ed.), EUNA, Costa Rica, 2002, pp. 17-37.
62 Véase también en B. Lavallé, “Fray Martín de Murúa y los orígenes del discurso criollista en el Perú de comienzos del siglo xviii”, La formación de la cultura virreinal, Karl Kohut, Sonia Rose (eds.), Madrid, Vervuert, Iberoamericana, 2000, p. 378.