Sr. Dollfus, Olivier Dollfus, Olivier: impresiones y certezas
p. 395-402
Texte intégral
“La organización del mundo se hace siguiendo una lógica
que es la de los oligopolios. Los oligopolios son conjuntos
compuestos de elementos, por definición poco numerosos,
entre los cuales hay, permanentemente, competencia,
rivalidades, conflictos, pero también negociaciones y
acuerdos para regularlos. Conflictos y rivalidades que se
ejercen tanto en el campo del adversario, como también
donde aquellos que no forman parte directamente del
oligopolio pero a quienes se quiere convertir en clientes o
en dependientes de él, a quienes se trata de atraer hacia su
área de influencia.” (Dollfus, 1987: 130).
1¡“Es un trabajo interesante; sin embargo no es más que un esqueleto”! Con estas lacónicas palabras, grabadas para siempre en mi memoria, comenzó la entrevista de algunos minutos que me había concedido el Sr. Dollfus en su departamento. Despuésde haberle presentado un bosquejo de programa —evaluó rápidamente el contenido científico de algunas páginas que le había entregado— regresé a mi casa, enojado y desmoralizado. Era febrero de 1983.
2Profesor de geografía e historia en un colegio de lasafueras de París, terminaba mi tesis de doctorado sobre el crecimiento rápido e incontrolado de Puerto Príncipe y había presentado mi candidatura al Instituto Francés de EstudiosAndinos (IFEA) con la esperanza de obtener un puesto deinvestigador. El director del Instituto, Jean-Paul Deler, quepreparaba un programa de investigación urbana sobre el área andina, me había aconsejado presentar un proyecto sobre la evolución, la consolidación y la integración de los barriospopulares de Quito y Guayaquil. Me invitó a presentar miproyecto a Olivier Dollfus, quien continuaba interesándose en los estudios que se desarrollaban en el seno del Instituto. Desdemi época de estudiante conocía al Sr. Dollfus por sus escritos; ¡había estudiado con bastante empeño sus textos publicados enrevistas de geografía a mediados de los años 1970! Respetaba y admiraba al científico, no conocía al hombre.
3Al salir de esta corta entrevista, ya tenía una idea de él: un personaje impresionante, intimidante e inaccesible. Seguí sus consejos y reforcé —es poco decirlo— el bosquejo de mi proyecto de investigación. Elaborar semejante programacuando se ignora todo de América andina y de los contextos político, económico y social del área de estudio, definir losejes de investigación y construir hipótesis en semejantescondiciones era una misión que me parecía imposible.
4Siguiendo los consejos (¿las órdenes?) de Olivier Dollfus, traté, en base a la lectura de los doctorados sustentados a inicios de los años 1980 en la Universidad de Créteil, de presentar un programa de investigación correctamente redactado, que se apoyase en estudios recientes centrados sobre la problemática de la evolución de los barrios populares. Un primer mensaje, evidente, había sido entendido. Las áreas de estudio no son herméticas: además siendo los factores idénticos, los análisis efectuados en ciudades africanas y asiáticas permiten elaborar hipótesis de trabajo, que hay que probar mediante el trabajo decampo, para analizar los procesos en curso en las metrópolis latinoamericanas.
5De entrevistas a conversaciones de muy corta duración, cuya fecha y hora se fijaban con semanas de antelación, mi programa iba mejorando. Después de varias semanas de arduo trabajo, logré presentarle al Sr. Dollfus un documento más estructurado, más consistente y mejor redactado, que intentaba sintetizar hipótesis y conclusiones presentadas por investigadores que habían trabajado sobre el tema de las ciudades latinoamericanas, africanas y asiáticas.
6Estas reuniones de trabajo, muy fructíferas por cierto, me ponían en un estado de gran perturbación. Durante quince días, trabajaba en biblioteca, redactaba y daba cuerpo al programa deinvestigación. La víspera de la presentación ante el Sr. Dollfus, comenzaba a prepararme y a dudar: ¿llegaré a la hora exacta—al minuto preciso—? ¿habré seguido bien los consejos delProfesor? ¿estará al fin satisfecho? ¿soportaré una vez más un sinnúmero de críticas? Durante el trayecto en París desde la Puertade Vincennes hasta la Plaza de la Concordia, tenía un nudo en la garganta y en el estómago. Retrocedía en el tiempo: ¡me encontraba en un estado semejante a aquel que vivía, en época de colegial, antes de los exámenes de matemáticas o de física!
7Cuando mi candidatura fue seleccionada, me di cuenta de cuánto le debía al Sr. Dollfus. Por un lado, sus consejos, destilados con cuenta gotas, me obligaron a profundizar misconocimientos, a estudiar las temáticas urbanas, a perfeccionarel contenido científico de mi programa (elaboración de lashipótesis de estudio, consolidación de la problemática) ya estudiar los contextos histórico, político, económico ysocial del área andina, que son indisociables de las formasde crecimiento urbano y de las dinámicas espaciales de susmetrópolis. Por otro lado, sus exigencias me permitieron llenar mis más graves lagunas bibliográficas, avanzar en términos de temática y de metodología y preparar un proyecto de investigación sobre un área geográfica y unas aglomeraciones cuyos mecanismos de funcionamiento y cuyas dinámicas meeran desconocidos.
8En octubre de 1983 sustenté mi tesis, y el primero denoviembre llegué a Quito, donde iba a trabajar durante dos años, muy decidido a limitar los contactos con este personajeque me intimidaba y me impresionaba tanto… pero no sucedióasí. En efecto, durante veinte años nuestros caminos se iban a cruzar frecuentemente. Sin embargo, han sido necesarios muchos años para que yo me sienta más en confianza con él, para que lo conozca mejor, para que lo aprecie cada vez más y para que el Sr. Dollfus pase a ser Olivier Dollfus y luego, sólo Olivier. Él forma parte del pequeño grupo de geógrafos que me han ayudado, me han guiado en mi recorrido profesional, me han enseñado a “hacer” investigación, me han permitido superar los obstáculos y han apoyado siempre mis esfuerzos en los períodos en los que yo dudaba. Hoy, sigo teniendo necesidad de sus consejos, de sus críticas y de sus sugerencias; siguen siendo “modelos” y trato, con mayor o menor éxito, de ser digno de la confianza que depositaron en mí.
9Durante mi estadía de dos años en Ecuador… que llegó a durar nueve años, nos reunimos con regularidad tanto en Francia como en Perú y Ecuador. Estas ocasiones me hanpermitido conocerle mejor, traspasar los contactos que seestablecen dentro del marco profesional e ir más allá del modelocientífico que él representaba —y representa aún— para mí.
10Para comenzar, fueron primero los “desayunos IFEA” quetomábamos en Quito. Muy temprano, todos los investigadoresdel Instituto que trabajaban en Ecuador se reunían cuandoOlivier Dollfus daba su “vuelta de inspección”. Después deun copioso desayuno caracterizado por un ambiente relajado, él “pasaba revista a las tropas” durante breves conversaciones durante las cuales medía el estado de adelanto de los estudios de cada uno, centraba los problemas, analizaba los objetivos científicos, aconsejaba y establecía planes de trabajo que había que respetar. Entonces me di cuenta que no era el único en sentirme intimidado por estas reuniones cronometradas; esto, de alguna manera, me tranquilizó.
11Después de esta prueba de rendición de cuentas detalladas, Olivier Dollfus se movilizaba por la capital ecuatoriana durante el resto del día: reuniones con las contrapartes institucionales, visita de librerías en búsqueda de las últimas publicaciones, almuerzos con amigos, etc. A veces, prueba temida, pasabauna parte del día con alguno de nosotros en su área de trabajo. Había que saber responder a sus preguntas, argumentar y defender sus posiciones, interpretar los silencios, proyectar sus estudios en el futuro. ¡Era imposible hacer trampa durante estas desconcertantes salidas al campo que hacían recordar los exámenes orales de los concursos!
12La mayoría de los investigadores estaban impresionados, no solamente por la hiperactividad permanente y el dinamismo de Olivier Dollfus sino aún más por el interés que ponía en todos los objetos de estudio y el conocimiento que tenía de ellos, la amplitud de su cultura y el campo de sus capacidades. Dominaba siempre la temática que manejaba el investigador, conocía a los especialistas que trabajaban sobre el tema y había leído las obras y artículos relativos al tema. Además, aun cuando sus sugerencias y críticas eran siempre fundadas y permitían a todos progresar, él nunca las hacía de manera despreciativa o como para demostrar su superioridad.
13Sin embargo, más allá de estas reuniones de trabajo, que yo consideraba siempre lapidarias, afloraba otra faceta del personaje, que no se devela fácilmente. Cuando la agendade Olivier Dollfus se lo permitía, hacíamos algunas compras o cenábamos juntos. Durante estos “otros” momentos, lasdiscusiones se volvían más generalistas y más personales: una apertura del interior. Estos momentos privilegiados se fueron renovando regularmente.
14Luego de estos dos años pasados en el IFEA, los vínculos personales y profesionales no se distendieron. Dentro del marcodel programa interinstitucional Atlas informatisé de Quito, queduró siete años, fue algo totalmente natural que Olivier Dollfusintegrara el Comité de evaluación. Dentro de este programa comencé a diversificar mis temas de investigación. La apertura a los procesos de globalización y de internacionalización de los intercambios, primero, dentro de los contextos ecuatoriano y latinoamericano y luego, diez años más tarde, en aquellos de los territorios de ultramar franceses y de su entorno regional, me llevó a profundizar mis conocimientos y a trabajar a partir de los textos fundadores escritos por economistas, historiadores y geógrafos.
15Aunque Olivier Dollfus no haya “inventado” el términode globalización, en geografía es él la autoridad en este tema. Su visión global del mundo contemporáneo, sus brillantesanálisis y sus múltiples estudios relativos al sistema mundo han contribuido a la evolución de mis investigaciones. Desde el artículo fundador que publicó en L’Espace géographique en 1987 (“Ainsi va le monde: hypothèses sur le système mondial”) hasta la obra editada por las Presses de Sciences po en 1997 (La mondialisation) pasando por el segundo libro del primer volumen de Géographie universelle publicado en 1990 (“Le système monde”), los estudios de Olivier Dollfus no pueden ser ignorados.
16Los estudios que efectué sobre el espacio Mundo se han inspirado muchísimo en los análisis llevados a cabo durante más de un decenio por Olivier Dollfus, quien me regaló a comienzos de los años 1990, una copia de las reflexiones que integró en sus obras en preparación. Me he inspirado mucho en los trabajos de Olivier Dollfus tanto para el estudio delas fotografías, de los mapas y de los encartes publicitarios insertos en la prensa diaria ecuatoriana que muestran el peso de los medios de comunicación en el sistema mundo de los años 1960 a los años 1990, como para los mapas temáticos que ponen en evidencia el grado de participación y de integración del Ecuador y también de los espacios ultramarinos franceses en este sistema. He tratado de aplicar sus análisis y sus conclusiones reinterpretándolos y adaptándolos a mis campos de estudio. Él fue un precursor, porque cinco años después de la publicación de su última obra, sus estudios siguen siendo de actualidad y su análisis prospectivo está confirmado. Los acontecimientos recientes lo prueban: en el marco de lasdinámicas del espacio mundo, un nuevo sistema se instala, marcando el fin del siglo xx (1989-1991) y el inicio del siglo xxi (2001): “Ainsi va le monde…”.
17Después del seminario que marcó el término del programa Atlas informatisé de Quito en 1992, en el cual participóactivamente Olivier Dollfus, y de mi retorno a Francia, nuestras relaciones se tornaron más estrechas. Él desempeñó un rol importante en mi bifurcación profesional y en mi paso del IRD a la universidad: seguí sus consejos después de haber conversado mucho acerca de las ventajas y de los inconvenientes respectivos de las situaciones de investigador y de profesor investigador. Algunos años después de mi partida hacia los departamentos de ultramar, era lógico que Olivier Dollfus se convierta en el director de mi “habilitación para dirigir investigaciones”. Cuando llegó la hora de la sustentación de la memoria en 1996, estuve muy feliz de encontrar en el jurado a todos los geógrafos que habían seguido mis estudios desde la preparación de mi DEA en 1980, y que me habían apoyado en los momentos difíciles y los períodos de duda. Olivier forma parte de estos cuantos personajes que marcan una vida profesional. Aunque él no me enseñó los Andes, sí contribuyó en mi aprendizaje sin que yo me diera cuenta. Aunque él no me haya enseñado la geografía —nunca fueprofesor mío en la universidad— sí participó ampliamente en mi formación, me abrió la mente y me permitió abordar mis cambios de lugar de trabajo y mis investigaciones sucesivas consólidas herramientas conceptuales y metodológicas.
18A pesar de la distancia y las incertidumbres de la vida, nuestras relaciones siguen siendo fuertes. Siempre tenemos mucho gusto en almorzar juntos cuando estoy en Francia y en intercambiar ideas, anécdotas y recuerdos; y durante estas visitas informales, sigo aprendiendo de Olivier.
19Un personaje inaccesible. Por supuesto que no. Pero me tomó muchos años antes de convencerme de ello. Cuánto camino recorrido desde cuando lo llamaba Sr. Dollfus hasta llamarlo Olivier…
“Es inútil imaginar que el Mundo de los próximos decenios no será sacudido por crisis, algunas regionales, otras más globales, tal vez ecológicas, algunas con un fundamento económico, otras con un fundamento cultural, y que nacerán de las tensiones y de las rivalidades entre los pueblos y los Estados, y a veces de su imprevisión. […] El conocimiento del mundo, tal como es, es una de las mejores maneras de prepararse para el futuro. Prometeo debe ganarle a Fausto” (Dollfus, 1990: 529)
Bibliographie
Bibliografía
DOLLFUS, O., 1987 – Ainsi va le monde: hypothèses sur le système mondial. L’espace géographique, 16(2): 129-133.
DOLLFUS, O., 1990 – Le système monde. In: Géographie Universelle (Roger Brunet, dir.): 273-529; París: Hachette-RECLUS. Libro 2 de Mondes nouveaux (Vol. 1), con la colaboración de Durand-Dastès F., Ferras R., Knafou R.
Auteur
-
Henry Godard
Institut Français d’Études Andines
E-mail: mailto:hgodard@ifea.org.pe
Le texte seul est utilisable sous licence Licence OpenEdition Books. Les autres éléments (illustrations, fichiers annexes importés) sont « Tous droits réservés », sauf mention contraire.
Sociedad y gobierno episcopal
Las visitas del obispo Manuel de Mollinedo y Angulo (Cuzco, 1674-1694)
Pedro Guibovich Pérez et Luis Eduardo Wuffarden
2008
Indigenismo y nación
Los retos a la representación de la subalternidad aymara y quechua en el Boletín Titikaka (1926-1930)
Ulises Juan Zevallos Aguilar
2002
Los Andes y el reto del espacio mundo
Homenaje a Olivier Dollfus
Jean-Paul Deler et Évelyne Mesclier (éd.)
2004
Memorias en conflicto
Aspectos de la violencia política contemporánea
Raynald Belay, Jorge Bracamonte, Carlos Iván Degregori et al. (éd.)
2004
De los Andes hasta Pará
Ecuador - Perú - Amazonas
Marcel Monnier Edgardo Rivera Martínez (trad.)
2005
Del trono a la guillotina
El impacto de la Revolución Francesa en el Perú (1789-1808)
Claudia Rosas Lauro
2006
Ladrones de sombra
El universo religioso de los pastores del Ausangate (Andes surperuanos)
Xavier Ricard Lanata
2007
