1 Cuando pedí a don Manuel que trazara un mapa del territorio de K'ulta, puso a Santa Bárbara en el centro, cruzado por la carretera este-oeste y la ruta llamera norte-sur. La Carretera Panamericana sigue el trazado de la antigua carretera construida en algún momento de fines del siglo xix o comienzos del XX para los vagones de tracción mular. Otra ruta anterior este-oeste, con gradientes demasiado empinados tanto para vagones como para vehículos motorizados, circunvalaba Santa Bárbara por el sur, mientras que la Panamericana lo hace por el norte. He recorrido sectores de la antigua carretera, que pasaba por Lagunillas y se dirigía más al oeste hacia Condo en lugar de hacia Challapata. Por el sudeste quizás se encaminaba a Porco y no a Potosí. Algunos tramos de esta carretera, actualmente en desuso, son claramente incaicos, formando un enlace este-oeste todavía no explorado del sistema vial incaico que ha estudiado Hyslop (1984).
2 Era una de las muchas samarayañas, lugares de ”descanso” donde la gente y los dioses descansan en sus peregrinaciones al y del templo de Santa Bárbara.
3 Una joven pareja vestida con atavíos urbanos era llevada a empellones por la plaza hacia la oficina por un grupo numeroso de gente airada, empujando e insultando a la desgraciada pareja hasta que estuvieron dentro de la oficina y el corregidor les pidió que se pacificaran. Resultó que se habían casado hacía poco en Potosí y habían retornado para recoger sus pertenencias antes de establecer su hogar en otra parte. Había sido un error, pues las pertenencias del joven se encontraban en una casa en la que todavía vivía su antigua esposa, que trataba de reemplazar por la nueva. Su propia parentela paterna había apresado a los flamantes casados, a los que se había unido la de su anterior mujer. La pareja recibió una terrible flagelación verbal, intercalada con empujones y bofetadas, hasta que finalmente el corregidor logró detener aquel proceder y mandó llamar a los parientes de la nueva esposa. El bigamo fue arrojado en la raquítica cárcel del pueblo, de una sola pieza (el único edificio del pueblo construido exclusivamente de piedra), mientras dos de las autoridades arrastraban a la novia hacia el templo. En los treinta pasos que distan entre el concejo y el templo mujeres de la masa lograron hacer trizas su traje de cholita acabado de comprar. Mientras las autoridades esperaban la llegada de las otras partes interesadas (como la parentela de la segunda esposa, de un caserío distante), fuimos admitidos al salón del concejo.
4 El cementerio fue trasladado del patio del templo en virtud de una disposición de higiene del siglo xviii.
5 La inmensa mayoría de cédulas de identidad que vi en aquella ocasión era de hombres, aunque muchas mujeres también las llevan. Lo que me pareció más digno de observar fue la profesión por la que la mayoría había decidido identificarse. Una pequeña minoría de hombres había elegido ”agricultor”; la gran mayoría, en cambio, ”comerciante”. Las pocas docenas de cédulas de mujeres que pasaron por mis manos, por el contrario, se dividían aproximadamente en parte iguales entre ”pastora” y ”tejedora”.
6 Aunque los resultados electorales han sido publicados, no está de más anotar que la votación local favoreció ampliamente a Siles Suazo y a su partido, la Unidad Democrática Popular. Una minoría de votos fue para Paz Estenssoro y el Movimiento Nacionalista Revolucionario. Ambos habían ya ocupado la presidencia y sus movimientos políticos de tendencia izquierdista habían tenido una influencia decisiva en la revolución nacional de los años cincuenta, con sus expropiaciones mineras y petroleras y su decreto de reforma agraria forzado por el sindicalismo agrario. La votación ratificó la subsistente simpatía por los cambios en la vida rural resultante de aquella revolución.
7 Por entrevista formal quiero decir amplias conversaciones privadas, sentados en una mesa con grabadora y cuaderno de notas, para las que previamente ya había preparado largas listas de preguntas. Las conversaciones más prolongadas las tuve con don Manuel Mamani de Vila Sirka, por un periodo de casi diez días. A insistencia de don Manuel, estas entrevistas fueron pagadas y realizadas lejos del territorio de K'ulta. Su insistencia en la remuneración, a una tarifa basada en (pero superior a) el jornal del trabajo minero que realizaba periódicamente, se apoyaba en esta sólida argumentación: diez días de interrogatorio ininterrumpido resultarían difíciles de llevar a cabo y le impedirían otros trabajos productivos. En especial, interrumpía su ya planeada gira comercial de larga distancia. Prefirió hacer las entrevistas lejos de K'ulta para evitar los oídos acechantes de sus coterráneos, que podían imaginarlo enredado en negocios inescrupulosos o envidiar (sus cobros y sus contactos de influencia). Exactamente el mismo argumento lo dio don José Camino de Lakachaka (ayllu Manxa-Kawalli), con quien pasé seis días menos productivos. En ambos casos las entrevistas tuvieron lugar en piezas alquiladas de La Paz. Don Manuel y yo nos establecimos por diez días en una pieza de hotel algo andrajosa. En el vestíbulo un comerciante de telas de Tarabuco se dedicaba a traficar con un capitalista hippie exportador. Todos nosotros compartíamos una sala de baño con unos gemelos colombianos, enanos nacidos sin piernas, que pagaban su pieza con el producto de su mendicidad por las calles principales de La Paz. Comíamos juntos en el mercado y algunas pocas veces en restaurante de mayor categoría (luego que don Manuel me convenció de que le comprara ropa de mejor calidad y un par de ansiadas botas de fútbol, para que no se sintiera mal). Don Manuel se tomaba su tiempo los días de mercado para gastar una parte de sus ingresos, por lo general en pieles de alpaca de alta calidad.
Dos veces obtuve el consentimiento de don Juan Choquerivi, el fundador del Cruce, para grabar su relato, en circunstancias casi formales. Don Bartolomé Mamani, el yatiri que ofició en varias ch'allas a las que asistí, también se sentó conmigo por varias horas, ayudándome a reconstruir las ch'allas que me había perdido una vez que se habían celebrado muchas. Como insistía en libar y beber un pequeño trago de alcohol cada vez que pronunciaba las palabras de una libación, la grabación resultó ser esencial en esas sesiones. Aquí las entrevistas fueron posibles más por la buena voluntad y endeudamientos recíprocos de larga data que por la retribución. Ambos hombres prefirieron trabajar por la noche y detrás de puertas cerradas, por las mismas razones que habían hecho que don Manuel y don José escogieran viajar a La Paz.
8 En un año ideal, la siembra de fines de septiembre y comienzos de octubre es seguida por la vuelta de las lluvias de noviembre a febrero; luego, las cosechas en abril; en mayo, se prepara la papa amarga (única variedad que se da bien en los campos de gran altura del cantón) para elaborar la modalidad deshidratada por congelamiento (ch'uñu) con que puede guardarse por años. También por entonces se deshidratan tiras de carne al frío nocturno, produciendo charki (de donde viene el término jerky). Pero en el cantón de Culta raramente hay un año agrícola ideal. Tormentas de granizo, heladas tempranas o tardías y lluvias inoportunas o insuficientes hacen de la agricultura una ocupación extraordinariamente arriesgada. Y todavía peor, ninguna de las tierras del cantón es apta para el cultivo de maíz y sólo unos pocos trozos abrigados permiten a veces cosechar pequeñas cantidades de las tan apreciadas variedades de papa janq'u imilla (chica blanca) o ch'yar imilla (chica negra). A veces se puede cultivar haba y cebolla en el refugio de las paredes de casas sin techo; también se siembra quinua en pequeñas cantidades. Una variedad de cebada que no llega a madurar suministra forraje animal, de utilidad cuando el granizo persistente mantiene a las llamas en el corral.
9 Challapata aloja el Batallón Rangers, los ”boinas rojas” entrenadas por EE. UU. y famosos por haber ejecutado al ”Che”.
10 Una vez fui testigo de la firma de otra de esas actas en un pleito injusto por homicidio, en que se llegó a un arreglo de las partes sin recurrir a instancias supracantonales. Posteriormente, yo mismo tuve que firmar uno de esos documentos.