Reflexiones sobre el territorio peruano en torno a las propuestas del Plan Nacional de Desarrollo Territorial 2004-2013
p. 325-336
Texte intégral
1¡Cómo evocar el nombre de Olivier Dollfus sin pensar en el Perú y en sus territorios! Etimológicamente, territorio viene de tierra. Pero no se limita a ser el positivo espacial de nuestro planeta. Su contenido semántico es rico en fenómenos psicológicos, sociales y espaciales.
2Claude Raffestin (1977) nos dice que el territorio esuna reordenación del espacio y puede ser considerado comoel espacio formado por el conjunto de signos culturalesque caracterizan a una sociedad. Asimismo ‑Guy di Meo (1996) afirma que el concepto de territorio reúne las dosnociones de espacio social y espacio vivido y a partir de esove cómo el territorio condiciona nuestra alteridad, nuestro sentimiento de pertenencia, de identidad colectiva. Asíes que el territorio constituye el campo de lo simbólico. Por eso Denis Retaillé (1997) se pregunta si el territorio, por su doble función política y simbólica, por los efectosde solidaridad que genera, no es finalmente una “formaespacial de la sociedad que permite reducir las distanciasdentro del territorio y establecer una distancia infinitadel otro lado de las fronteras”. También es importanterecordar que “el espacio necesita del espesor del tiempo, de las repeticiones silenciosas, de maduraciones lentas del trabajo del imaginario social y de la norma para existir comoterritorio” (Marié, 1982).
3En continua gestación, el territorio es el rostrohumanizado del espacio donde los abanicos de paisajesrevelan el alma profunda de las sociedades, sus orígenes, susherencias, sus valores pero también sus necesidades y suscapacidades. Ahí está el valor humano de lo que Bachelard llama “los espacios de posesión, los espacios defendidos contra las fuerzas adversas, los espacios amados...” (1957). Por eso el insigne filósofo chileno Luis Oyarzún decía en su Defensa de la Tierra que “la tierra es tu retrato. Mírate en estos cerros secos, agrietados, satánicos. Aquí no brotan semillas, nisiquiera malezas. ¿No es este tu propio rostro?” (1973). Vale aplicarlo a nuestra realidad peruana y ver en el territorio los valores de una sociedad, verlos en estos cerros pelados, en los ríos cloacas, en la erosión extensiva, en la baja productividad de las tierras de riego, en esta veloz desertificación, en esta selva talada y quemada, en este retroceso de los hielos.
4Ciertamente que inscrito en el orden de la materialidad, de la realidad concreta de una tierra, nuestro territorio nacional cuenta con un extraordinario capital natural poco o mal conocido debido a una escasa y memorística formación geográfica. El Perú es un territorio con muchas riquezas:
5 % de la aguas superficiales del mundo;
más de 12 000 lagos y lagunas andinos, centros privilegiados de fauna acuática;
84 de las 112 zonas de vida existentes en el mundo;
11 ecorregiones;
y 8 regiones naturales;
un territorio morada de una extraordinaria mega-biodiversidad, con 25 000 especies de plantas de las cuales4 200 plantas nativas utilizadas, 1 100 plantas medicinales y 776 especies de plantas alimenticias. Entre ellas destacan 9 especies de papas domésticas con más de 2 000 variedades y 200 de papas silvestres. Asimismo, nuestro país ocupa el primerrango mundial en cuanto a especies de aves (1 721), el segundo rango para peces (1 700), y el tercero para anfibios (315) y mamíferos (461). Nuestro territorio andino es el hábitat de más del 80 % de la población mundial de camélidos sudamericanos. Sin embargo unas sombras acompañan estas luces y varias especies florísticas y fáusticas se encuentran en grave peligro de extinción.
5Pero, sin duda alguna, el territorio es más que un espacioconstituido por el soporte físico y la oferta ambiental. Es más que el conjunto de los ecosistemas funcionales, verdaderas fábricas de vida. Es esta lenta y continua gestación creada por la unión de las comunidades con su entorno, diálogo cotidianodefinido por una arquitectura compleja de relaciones. Elterritorio es vivo y vivido por colectividades, comunidades, personas que valoran su universo simbólico y lo acondicionan según su saber hacer, sus herencias culturales, sus percepcionesy también sus capacidades de inserción en espacios mayores. La historia del pasado está inscrita y escrita en el territorio, en la cuevas de Lauricocha, Guitarrero, Telarmachay, en la quebrada de Cupisnique, en las primeras aldeas de Kotosh y en innumerables sitios que constituyen el patrimonio cultural y territorial de la Nación.
6¿Cómo no recordar aquí a Olivier Dollfus que desde la geomorfología lanzó múltiples puentes articulando modelados, stock florístico, clima, modalidades de utilización del espacio por las sociedades (Dollfus & Lavallée, 1973) e inició así líneas de reflexión transdisciplinar para comprender el modo de construcción del territorio? Para este cultor de la geografía y delterritorio, el acercamiento sistémico permite pensar el territoriopara actuar en él. Pero también sabe que todo acercamiento sistémico significa haber profundizado el estudio temático. Lo muestra una y otra vez en sus diferentes obras sobre la geomorfología andina (Dollfus, 1974). No limita el estudiogeomorfológico a un nuevo inventario de los modelados. Se acerca a los procesos morfológicos, sus interrelaciones con los elementos geográficos y climáticos, y descubre la dinámica actual de los sistemas de erosión, aporte de vital importanciapara toda gestión del riesgo natural. Pero nuevamente, nose limita a un riesgo, piensa en “sistemas de riesgos, es decir que la intensidad o la amplitud de los daños causados noestán necesariamente en función de un solo fenómeno ni de un solo proceso sino que son provocados por la relaciónde la naturaleza de los fenómenos naturales diferentes” (Dollfus, 1991: 87). Geógrafo físico en un primer tiempo, Dollfus muestra ser geógrafo pleno. Si creó el conceptode sistema mundo, es porque el enfoque sistémico explicaconstantemente su metodología de acercamiento a todoespacio, sea a nivel mundial, sea a nivel local y traduce asísus diferentes lecturas de los territorios.
7Cuando en el Perú actual, el Plan Nacional de Desarrollo Territorial 2004‑2013 (PNDT) traduce una visión territorialconstruida en torno a corredores económicos y ejes deintegración y desarrollo ”con la finalidad de consolidar losfuturos espacios macrorregionales” (PNDT, 2003: 4), ¡cómono recordar a los responsables del desarrollo nacional lametodología de lectura de los territorios propia a Olivier Dollfus y su enfoque sistémico! ¡Cómo no hacerlo al constatarque el Proyecto del PNDT reconoce que la inversión constituyeel contenido central del Plan!, aunque cuando subrayaacertadamente la necesidad de lograr una visión de conjunto que optimice el uso de los recursos en el tiempo, evite lasduplicaciones, reduzca los costos indirectos y considere lasinterrelaciones e impactos del conjunto de los proyectoslocalizados sobre un territorio común.
8Podríamos afirmar que la mirada del PNDT sobre elterritorio es el estilo de mirada totalmente opuesta a la de Dollfus por reforzar la fragmentación espacial y acentuarlas exclusiones. Al descansar la propuesta en la constitución de cuatro corredores de integración económica, seis ejes económicos longitudinales y un circuito económico, reduce el territorio a una geometría lineal sustentada por proyectos de inversión de los cuales 20 % son proyectos hidráulicos, 29 % de infraestructura de transporte, 28 % de saneamiento urbano, y 23 % de electricidad y telefonía. La población potencialmente beneficiada en el año 2013 representará el 39 % de la población nacional.

Fig. 1 - Los corredores y ejes de integración regional.
9Es grave optar por la linealidad del territorio y limitarlo a corredores, ejes y circuitos, despojándolo de su realidad de área, de espacio continuo y vivo. Eso puede generar fuertes tensiones territoriales y aumentar las inequidades y brechas territoriales actuales. Se puede observar que:
el mar no se integra a la dinámica territorial aunqueel litoral se densifica en torno a ciudades sin base productiva y con informalidad sin productividad;
la Amazonía queda postergada, espacio de saqueo
de recursos naturales y no se integra a la dinámica territorial;
la vertiente amazónica conoce una fuerte explotación de los recursos naturales con los consecuentes conflictos con los grupos indígenas;
la urbanización se da desde los más pobres, se hace sinservicios y conlleva al colapso de las infraestructuras existentesen todo el país, incluyendo Lima Metropolitana.
10Es sumamente grave crear territorios sin lugares, sinidentidad, limitados a ser un conjunto de ejes económicos y no apostar por un desarrollo humano, devolviendo su papel a la educación y la atención a la salud pública, las cuales, como lo subraya incansablemente el Premio Nobel Amartya Sen (s.f.), “han sido el eje fundamental para contribuir al cambio social y económico en el mundo entero”.
11El territorio es un continuo espacial hecho de muchoslugares a menudo sumamente poblados y también de “vacíos y extensiones poco pobladas” (Dollfus, 1991: 126) y resulta del encuentro de los hombres con su entorno; nada más concreto que la diversidad territorial, síntesis de todas las diversidades. Para entender esta diversidad territorial basta acercarse a los lugares que como lo subraya Dollfus “están cargados de información y constituyen esta memoria del tiempo y delos hombres y memoria de la naturaleza siempre presentes” (Dollfus, 1991).
12Un Plan Nacional de Desarrollo Territorial debe velar en primera instancia sobre el desarrollo y su fin es la persona, todas. Como lo subraya Morin desarrollo es“integración, combinación, diálogo permanente entre los procesos tecno-económicos y las afirmaciones del desarrollo humano que contienen, en sí mismas, las ideas de solidaridady de responsabilidad” (Morin, 2000). Pero solamente sepuede abarcar la densidad de los conceptos cuando existeel conocimiento previo y fino de los territorios, espacios producidos localmente e infiltrados por el mundo como loseñala una y otra vez Dollfus (1997). Los calificativos del desarrollo humano, equitativo, integrado, ambientalmentesustentable, solidario, no pueden quedar solamente en untorbellino de conceptos sin incursionar en la práctica y ubicarseespacialmente porque “de lo local a lo global, los fenómenos[…] en cada escala, cambian de valores, sino de naturaleza o de sentido; algunos se adicionan, otros se multiplican por efectode sinergia, otros se borran” (Dollfus, 1997: 141).
13Y eso nos lleva a mirar nuestra propia realidad, reconocer nuestros diferentes territorios, su peculiaridad, su capitalhumano, su capital natural, su nivel de abandono, su exclusión. Por eso, al preguntarnos sobre los mencionados “saldos”humanos (29 % de la comunidad nacional) mencionados por el PNDT, podemos intentar entenderlos desde la visión propuestapor Dollfus en su libro sobre la “Mondialisation” (Dollfus, 1997:97), es decir ver en nuestra situación un Estado desbordado que no se compromete más en ciertos campos económicos (industrias) y en acciones de responsabilidad social (saludpública, educación, vida cultural). De ahí que Dollfus plantea junto con B. Badie (Dollfus, 1997: 97). la pregunta acerca del “ocaso de los territorios” o del “deterioro del papel territorial de los Estados”. Permite explicar en parte la marginación y el olvido territorial que sufre el país, aunque en el caso peruano, es casi una constante observar, a lo largo de la historia, esta actitud de dar la espalda a sus territorios, al mar y al litoral, a los glaciares, a las riberas de los ríos, a los desiertos y a la Amazonía, la gran olvidada.
14Hoy día, el país cuenta con 1818 distritos. Solamente17 % de ellos escapan a la pobreza. Por eso hay que incluir en un PNDT y de manera prioritaria:
el territorio de los distritos de mayor extrema pobreza del país, Choropampa en Chota, Acobamba en Sihuas, Cajamarquilla en Ocros, Patambuco en Sandía y Salcabamba en Tayacaja, territorios carentes de agua, desagüe, luz, posta médica;
el territorio de los 201 distritos de extrema pobreza y de los 592 de gran pobreza;
el territorio de la mayor inseguridad alimentaría con niveles de desnutrición superiores a 50 % que abarca 157 distritos;
el territorio de los 215 distritos caracterizados por el más alto índice de inaccesibilidad;
el territorio de los pueblos a oscuras y del fuerte déficit de cobertura de servicio eléctrico que comprende 854 distritos.
15Pero mucho más allá de una demarcación política, elterritorio agrupa y asocia lugares, congrega personas y les confiere un sentido colectivo. Conviene señalar:
los territorios de las comunidades y el territorio de los grupos no contactados;
el territorio de los pequeños mineros y mineros informales cuyas condiciones de trabajo son subhumanas y que aportan al país importantes beneficios;
el territorio de las grandes endemias, de la malaria, de la leishmaniosis.
16A escala más local, urbana, cómo dejar de mencionar:
el territorio de las pirañas quienes recalifican los lugares mediante las prácticas que tienen de ellos;
el territorio de los drogadictos, de las prostitutas, de los mendigos;
el territorio de los botaderos y de los recicladores de basura;
el territorio de los afectados por el alcoholismo y la violencia;
el territorio de las bandas que asaltan roban y secuestran;
el territorio del contrabando y de la informalidad.
17Estos territorios nuestros, mal o poco conocidos son tierrasde exclusión, revelan nuestras necesidades y sufrimientos, traducen nuestras múltiples pobrezas materiales, mentales, espirituales y requieren con urgencia que el PNDT se oriente a una búsqueda del bien común, a un desarrollo territorial con rostro humano. Nada más contrario a un acondicionamiento del territorio, el desarrollo que favorece únicamente los ejes de asegurada potencialidad económica.
18Desarrollar el territorio no es solamente labrar en la piedra, en el metal o en el cemento el futuro del país, esdesarrollar las personas que viven en esta malla territorial, darles una educación que les permita reconquistar autoestima y dignidad y emprender otras relaciones con la sociedad y con su entorno.
19Desarrollar el territorio es iniciar un proceso lento, altamente creativo, con una opción clara por la vida, por todas las vidas. Ciertamente deben existir elecciones territoriales a nivel nacional que favorezcan este proceso. Debe buscarse “entornos territoriales innovadores” en la perspectiva llamada por Milton Santos (2001) “Desarrollo Solidario o Alternativo”, es decir:
territorios que se inspiran en los valores de calidad y ciudadanía, en la inclusión plena de sectores marginados en la producción y en el usufructo de los resultados, sin rechazar la idea de desarrollo económico, pero imponiéndole límites y subordinándola a los imperativos no económicos;
territorios que privilegian la escala local, tanto en el objeto como en la acción social;
territorios que destacan formas de producción nocapitalista y estrategias económicas autónomas, con tecnologías apropiadas.
20Estos entornos territoriales innovadores pueden darse a escala de las cuencas, lo que permitiría además generar unagestión integrada de recursos hídricos como lo plantean la GWP (Global Water Partnership), el Capnet, la Wetnet y otras redes cuya estructura descansa en la creación de ámbitos propicios, es decir en un buen gobierno, en tener roles institucionalesclaros e instrumentos de gestión adecuados.
21Desarrollar el territorio es un proceso complejo e integral. Exige integrar sistemas, valorar los servicios ambientales de losecosistemas vitales, realizar inversiones decididas en poblacióny favorecer el empoderamiento para no correr el riesgo deseguir gozando de un “desarrollo esquivo” como lo llamaMáximo Vega Centeno (2003).
22Finalmente, ante las exigencias apremiantes de planes nacionales y regionales de desarrollo territorial, hay que mencionar algunas afirmaciones de Olivier Dollfus tan válidas hoy como en 1991. En la conclusión de su libro sobre Territorios andinos, reto y memoria nos recuerda que si bien es cierto que los Andes constituyen en el Perú un “pasado que se glorifica, un presente del que se recela”, pero también “un desarrollo en que desde varias generaciones los responsables del país ya no creen” (1991: 214). Por eso es esencial recuperar una mirada sistémica sobre los territorios, conjugando las diferentesescalas, y destejiendo los procesos para construir escenarios debienestar para el futuro.
Bibliographie
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Format
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Auteur
-
Nicole Bernex
Pontificia Universidad Católica del Perú
E-mail: nbernex@pucp.edu.pe
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