Acos, veinte años después. Fracasar no es morir, es volver a empezar
p. 209-269
Texte intégral
1A principios de los años 1960, la antropología y la sociología peruanas, marcadas por la herencia intelectual del indigenismo1, contribuyen al debate sobre los grandes problemas de la sociedad centrando su atención sobre el redescubrimiento de la riqueza y del patrimonio de las comunidades indígenas, que por entonces luchan por sobrevivir, y sobre el estudio del largo y difícil camino hacia la integración nacional2. Se trata, para los jóvenes investigadores egresados de la universidad de San Marcos y reagrupados alrededor de José Matos Mar —que ya en 1961 publica “Las actuales comunidades de indígenas: Huarochiri en 1955”3— y luego de Fernando Fuenzalida, de comprender y analizar los cambios estructurales experimentados por las comunidades indígenas en un contexto de profundas transformaciones políticas y económicas. La reforma agraria los conduce a establecer un balance de la situación de las comunidades y analizar su evolución reciente. En 1962, el proyecto “Chancay”del departamento de Antropología de la Universidad de San Marcos estuvo al origen de los primeros trabajos de campo desarrollados al principio en la parte baja del valle de Chancayy luego en la parte alta del valle, los cuales permitirán la compilación de una gran cantidad de información etnográfica. La Universidad de Cornell4, asociada al IEP (dirigido porJosé Matos Mar) y al departamento de antropología de San Marcos, financia el “Proyecto de estudio de cambios en pueblos peruanos, cambios en la sociedad rural”5. Con este proyecto y su realización aparece en esta época una generación entusiasta de antropólogos e historiadores. Varios importantes estudios fueron realizados en el valle del Mantaro, en la isla Taquile y en la región de Huarochirí, los cuales dieron lugar a la elaboración de memorias en la universidad de San Marcos, artículos publicados en la Revista del Museo Nacional y sobre todo a tesis que se convertirían en libros de referencia para los estudios andinos, la mayoría publicados por el entonces recién fundado Instituto de Estudios Peruanos.
2En los últimos 25 años el Perú ha atravesado por la peorcrisis de su historia republicana, ha sufrido los avatares de la extensión del terrorismo desde sus focos andinos hacia otras regiones, incluyendo la capital. Igualmente, han ocurridodurante este periodo graves sequías e inundaciones provocadaspor los fenómenos del Niño de gran amplitud. Al mismotiempo, aunque con efectos opuestos, la modernización de la infraestructura vial y la extensión de los servicios básicos de salud, educación, electricidad y telefonía a los pueblos serranosantes relativamente aislados, han afectado radicalmente las estructuras productivas y demográficas del país. Dichos eventos también han modificado durablemente la articulación campo-ciudad y el vínculo al mercado, e inducido unadisociación entre lugar de residencia y lugar de producción; una transformación de lo comunal ante el afianzamiento progresivo del Estado a través de las municipalidades y losgobiernos regionales, gracias a las nuevas atribuciones delos mismos.
3Una apreciación a escala nacional de estas transformaciones hubiera sido posible si contásemos en el Perú con censos de población y agropecuario recientes. Tal no es el caso pues los existentes fueron realizados hace ya más de una década. Ante la ausencia de fuentes de información actualizadas, hemos optado por identificar las grandes transformaciones comparando, tomando como base el caso de la localidad de Acos, la situación actual con la prevaleciente hace un poco más de veinte años atrás, cuando emprendimos un estudio detallado de la emergencia de la economía de mercado en esta comunidad. Para ello hemos realizado trabajo de campo durante el periodo 2002-2003 (entrevistas con los pobladores de Acos, consulta de los archivos municipales, etc.), cuyos resultados analizaremos conjuntamente con fuentes de información estadística hasta ahora no explotadas en el estudio de cambios demográficos (registros electorales distritales) y los censos de población (1993) y agropecuario (1994). El presente trabajo se compone de tres partes. En la primera hacemos un rápido recuento de 40 años de investigación social en el valle de Chancay, enfatizando las particularidades de Acos dentro del contexto regional. En la segunda parte analizamos el apogeo y crisis de la economía comunal de Acos en el último cuarto de siglo. En la tercera y última parte damos cuenta delas nuevas formas de articulación del espacio, poniendo der elieve que detrás del despoblamiento aparente de los pueblos de los valles de la vertiente occidental cercanos a las grandes ciudades costeras, se vislumbra la aparición de un nuevo tipo de poblador/productor que maneja múltiples registros de pertenencia/residencia, que reflejan sin duda un nuevo tipo de construcción familiar en la que la unidad espacial ya no es una condición necesaria.
1. 40 años de investigación en el valle de Chancay
4El valle de Chancay, situado a sesenta y cinco kilómetros al norte de Lima (ver Fig. 1) se convertirá en el campofértil de una investigación ambiciosa. En el alto valle, las comunidades indígenas, que poco a poco devendráncomunidades campesinas, son el foco de estudio de los jóvenesinvestigadores. La monografía sigue siendo el instrumentoesencial de su reflexión. La comunidad indígena es en eseentonces una institución de origen colonial cuyos miembros poseen y administran tierras en común, organizan su vida socialde manera comunitaria, compartiendo las mismas costumbres. No es tan hierática y cerrada como los estudios del principiodel siglo xx la quisieron mostrar y, como ya se ha demostrado, estaba penetrada desde hace mucho tiempo por las llegadas de inmigrantes mestizos y europeos, que jugaron el papel de agentes activos en los cambios ocurridos. Desde los años 1950, los cambios culturales y económicos que conducen a un grannúmero de las comunidades de los Andes centrales hacia la modernidad a través la adopción de innovaciones, son el objetode una particular atención no solo porque de esta manera dichascomunidades se “acercan” a la Costa, a sus centros urbanos y a Lima, pero también, porque con la modernización en marchadel agro se está operando una transición definitiva de unaeconomía de subsistencia a una economía de mercado (verCotler, 1959). En la Costa, el modo de organización plasmado en las haciendas también atrae la atención de los investigadoresque se convierten en los observadores privilegiados del fin de un mundo tradicional condenado por las grandes reformas estructurales del gobierno militar.

Fig.1-Valle de Chancay.
Peruanos y franceses
5Los primeros resultados de estas investigaciones son, en 1964, la tesis de E. Mendizabal Lozak sobre Pacaraos y el informe para el IEP de H. Caycho sobre las ciudades de Chancay y Huaral. El año siguiente, en 1965, R. Montoya sustenta su tesis sobre la comunidad “tradicional” de Pacaraos. Dos estudios van a tener un gran impacto: el primero, “Estructuras tradicionales y economía de mercado. La comunidad indígena de Huayopampa” publicado en19666 por Fuenzalida, Villarán, Golte y Valiente, revela una comunidad dinámica que, en razón de un cambio radical de cultivo, estaba en proceso de integración al mercado nacional y que, gracias al éxito económico alcanzado, lograba educara sus hijos, manteniendo al mismo tiempo una “verdadera” comunidad sin alteraciones mayores a pesar de las transformaciones; incluso parecía que sus cimientos se vieron reforzados. Frente a la imagen comúnmente difundida de uncampesinado indígena reacio al cambio, este estudio inducíaa pensar el porvenir del agro de otra manera. El segundotrabajo, “Dependencia y desintegración en la comunidad dePacaraos”, publicado en 1973 por Degregori y Golte, tuvotambién una gran influencia en los estudios antropológicos. Supuestamente más tradicional por el peso de su historiay desaventajada por su localización en el alto valle que laprivaba de producciones comerciales, esta comunidad mostrótambién una voluntad continua de desarrollar una economía mercantil. Los cambios operados, como la privatización delos terrenos irrigados, habían producido una diferenciaciónmarcada entre los comuneros poniendo en peligro la mismacomunidad. Estos dos estudios y los que se hicieron luego, demostraron que en el alto valle y en sus 36 comunidadesel proceso de mercantilización estaba en marcha, aunque demanera bastante diferenciada.
6Olivier Dollfus, geógrafo destacado en el servicio culturalde la Embajada de Francia7, arribado al Perú en 1957 y luegoDirector del Instituto Francés de Estudios Andinos entre 1967 y 1972, comparte su entusiasmo, la experiencia y aventura del valle de Chancay con sus colegas antropólogos, sociólogos y historiadores, peruanos y franceses. F. Bourricaud y H. Favre, en los Andes, C. Collin Delavaud en las haciendas costeñas y J. Piel especialista de la historia agraria, aportan igualmente en esta época su interpretación de la realidad peruana, de la transformación de dos mundos supuestamente antagónicos, el Ande y la Costa, pero que justamente en estos años parecen compenetrarse más que nunca. Con ellos y a partir de la enseñanza que difunden, nace en Francia la corriente de los Peruanistas. Rápidamente, sus estudiantes en la Sorbona, en la École Pratique des Hautes Études, en el Instituto de Altos Estudios de América Latina (IHEAL) y en la Universidad de París 7, emprenden a su vez trabajos de campo.
7O. Dollfus fue el que más animó e incitó a sus estudiantes a descubrir el Perú y a producir maestrías y tesis de doctorado, prolongando de esta manera la experiencia del alto valle de Chancay. Pero su aporte académico más importante reside en haber contribuido a revelar la geografía del Perú en una época en que, salvo los geógrafos peruanos, E. Romero y J. Pulgar Vidal, fueron pocos los estudiosos que tuvieron interés en entender los geosistemas y “medios naturales en los Andes” y haber insistido sobre la racionalidad andina en su relación con la naturaleza (Dollfus, 1968; 1971; 1981; 1991). Por su trayectoria que lo conduce a investigar igualmente en el Himalaya del Nepal, O. Dollfus desarrolló una reflexión comparativa sobre el uso del espacio montañoso, lo que le permitió entender mejor el reto que tuvieron que afrontar las poblaciones de altura así como sobre la evolución de la domesticación de la naturaleza. Este deseo y esa preocupación por entender las interacciones entre el hombre y su medio natural en toda su complejidad, lo acercó a disciplinas complementarias como la historia, antropología y sociología, enfoque pluridisciplinario que sus sucesores siguieron practicando.
8Los investigadores franceses que trabajaron en el Alto Chancay estudiaron comunidades vecinas de Huayopampa. Así, H. Locker, M. Gacon y P. Guinoiseau, J. Piel, A. Fioravanti-Molinié, F. Greslou y B. Ney centraron su atención sobre las comunidades de San Juan y Huascoy e I. Lausent estudió las de Pampas-La Florida y Acos. Las comunidades seleccionadas por el IEP tenían una ubicación geográfica muy distinta, lo que por efecto de rentas diferenciales, implicó un desfase en su proceso de integración a la economía de mercado. En el caso de las comunidades estudiadas por el IFEA, a pesar de ser comunidades vecinas y mantener estrechos lazos de parentesco, no gozaban de un mismo capital en agua y espacio agrícola. Por un lado, San Juan, la más desfavorecida, compartíasu sistema de riego con Huascoy. De las dos, San Juan erala más tradicional, ya que Huascoy —gracias a educadoresprogresistas comprometidos políticamente (APRA), como fue también el caso en Huayopampa—, fue más apta para captary adoptar los cambios. Por el otro lado, Pampas-La Florida, favorecida por un acceso libre al riego y un amplio maizal, con estrechas y constantes relaciones con su vecina San Agustín de Huayopampa, se presentó como una temprana seguidora del “modelo Huayopampa”8. La presencia activa de Sendero Luminoso en los primeros años de la década de 1980 impidió que se realice una síntesis de los trabajos producidos sobre estas tres comunidades y su relación con Huayopampa.
9El estudio realizado sobre Acos fue totalmente distinto. Acos, la única comunidad establecida al pie de estas trescomunidades, en la orilla opuesta del río Chancay, pertenece a la parte yunga, la más estrecha y árida del valle, en este “piso intermedio entre el piemonte y la sierra alta que corresponde tanto a la sierra como a la costa con una función de enlace” (Dollfus, 1981: 52). Acos, estudiada por I. Lausent entre 1976 y 1979 (Lausent, 1983), además de esta particularidad, tenía a la vez rasgos de Pacaraos por haber privatizado sustierras y desarrollado marcadas diferencias sociales, y deHuayopampa por haber realizado el mismo año su conversión a la fruticultura. Acos se singularizaba por haber empezado mucho más temprano, en el siglo xix, su integración a unaeconomía de mercado nutrida de contactos permanentes y de interrelaciones con las comunidades de altura y las ciudades de la costa. Los inmigrantes chinos establecidos en Acos y fuerade Acos constituyeron los agentes del desarrollo de relaciones mercantiles en todo el alto valle. Otra particularidad de Acos es de nunca haber cesado de ser una comunidad cuando en la realidad ya había, en los hechos, permitido una privatización avanzada de sus tierras.
10En 1982, el IEP que mantuvo su interés por el estudio de las evoluciones socioeconómicas del valle de Chancay, publicó “El desafío de Huayopampa, comuneros y empresarios” en base a los resultados de un nuevo trabajo de campo, quince años después del primero. Según los autores, Huayopampa ya había “renovado sus instituciones seculares ajustándolas a las exigencias del desarrollo mercantil” (Fuenzalida et al., 1982: 425). Huayopampa constituía un modelo en la medida que este logro no había fragilizado a la comunidad, la cualcontrolaba muy bien su expansión pues persistía una fuerte estructura comunal.
11En 2002, volvimos a Acos, veintitrés años después de nuestro último trabajo de campo efectuado a fines de los años 1970. Habían también transcurrido veinte años desde que Degregori y Casaverde volvieron a estudiar Huayopampa. Nuestras observaciones y conclusiones, como lo veremos luego, apuntan hacia perspectivas de desarrollo menos optimistas quelas que presentamos en ese entonces. No es exactamente, comoel título de este ensayo podría indicarlo, el relato del fracaso del proceso de integración al mercado nacional sino más bien la crónica de un fracaso coyuntural que se inscribe dentro de una tendencia de largo plazo al languidecimiento económico y demográfico de los pueblos y comunidades del alto valle de Chancay, fenómeno muy similar al que ocurre en otros valles de la vertiente occidental cercanos a Lima y otros grandescentros urbanos.
Acos, una comunidad especial
12Asentada sobre una terraza aluvial que domina al río Chancay entre el río Palca cuesta arriba y el río Chacur, cuesta abajo, Acos es una comunidad sin acceso a la verticalidad (y por ende sin control de diferentes pisos ecológicos) cuyo territorio se reduce a huertas y chacras dispuestas en aureola respecto al pueblo. Su papel de tambo en el periodo colonial se confirmó e intensificó en el siglo xix. La guerra de Independencia y luego la del Pacífico, golpearon este pueblo que tuvo que recibir tropas y abastecerlas. Su vocación de acoger tanto a los negociantes de ganado que venían a comprar en las comunidades vecinas como a los ganaderos que dejaban pastar y descansar a sus animales en sus alfalfares, hizo de Acos una plaza de encuentro y de tránsito, confirmando su papel de tambo. La presencia de artesanos y de una temprana colonia de peones y pequeños comerciantes chinos contribuyeron a intensificar las relaciones mercantiles con la costa. Acos se convirtió en el punto de partida paralos pequeños comerciantes chinos que iban a ofrecer enlas comunidades un gran surtido de productos agrícolas ymanufacturados, así como diversas novedades. Cuando no compraban a los comuneros productos agropecuarios como papas, manteca, chanchos, maíz o algunas hortalizas, lestrocaban en contra de productos escasos en las comunidades. Varios chinos decidieron instalarse en estas mismas comunidades (Pirca, Pacaraos, Coto, Huascoy, etc.) sin jamáspor lo tanto formar una colonia como la que existió en Acos. Constituyeron una red comercial cuyo centro de distribucióny recepción fue Acos, y acabaron por tomar el control de losintercambios en el alto valle. Con el tiempo, la mayoría deellos formaron familias en estos pueblos.
13Durante su auge, a postrimerías del siglo xix, el pueblode Acos contaba con 427 habitantes (Lausent, 1983: 77), incluyendo a los comuneros y a los residentes forasteros, chinos, austríacos e italianos. Su desarrollo atrajo también a muchos peones eventuales de las comunidades vecinas, en particular de Carac, Huaroquín y de otros valles como Parquín, Chiquián—en la provincia de Huaura— y lo más notable, de Huaraz, en el departamento de Ancash. El pueblo fue dominado por un lado por un grupo de comuneros mestizos propietarios y por el otro, por una micro-colonia de chinos comerciantes. Bajoel empuje económico y gracias a su ubicación central, Acos se convirtió en el centro de aprendizaje para panaderos, plateros, herreros, etc. Aun cuando las comunicaciones con el valle bajo y sus haciendas eran todavía difíciles —se necesitaba dos díaspara llegar a Huaral o a Canta—, la idea de progreso imperaba.
14A principios del siglo xx, el poder que los propietariosacapararon, monopolizando la producción de alfalfa destinadaa los ganaderos forasteros, se tradujo, bajo la impulsión deuna familia particularmente progresista, en la voluntad demodernizar la comunidad. Se construyó en 1908 una escuela yse trajeron profesores (pagándose una cuota proporcional a losingresos familiares) y, en el mismo año, se vendieron terrenosposeídos por la comunidad en la margen izquierda a lascomunidades de Pampas y San Juan. Los 500 soles así obtenidos sirvieron para constituir un “fondo comunal de préstamo”. Aun cuando estas iniciativas fueron aprovechadas por los que más recursos tenían, demuestran una dinámica sostenida por parte de la comunidad y sus dirigentes, la cual constituyó un motor de desarrollo en el valle.
15Cuando por fin y después de muchas negociaciones entre las autoridades de Acos y los hacendados S. del Solar y U. Piaggio (propietarios de las haciendas “Esquivel” y “Cuyo”, respectivamente), financieros del proyecto, llegó la carretera (su construcción duró de 1923 a 1931), el acceso rápido a la costa permitió la racionalización de la distribución y de la comercialización de los productos, principalmente los provenientes de los terrenos ubicados en la quebrada, así como el envío de los chanchos de engorde. Salieron las semillas de alfalfa para la exportación a Chile y los camiones llegaron diariamente para recoger los productos lácteos elaborados en Acos y destinados a la ciudad de Huaral. Con la nueva carretera solo se necesitaba medio día para alcanzar la ciudad y su puerto deChancay, desde donde se emprendía camino por tren hacia Lima.
16La atracción para trabajar como obreros agrícolas en elvalle bajo o como obrero de construcción en Lima, constituíauno de los motivos de una corriente migratoria en doblesentido, tanto de salidas como también de retornos. Los comuneros más pobres bajaban a trabajar de manera temporalpor un periodo de seis meses o de manera más permanentepor uno o varios años con la meta de regresar con un capitalque les permitiera comprar tierras a la comunidad. Este fueel caso de tan solo unos cuantos privilegiados, mientrasque los demás nunca regresaron de manera definitiva. Lascomunidades vecinas, que en tiempos anteriores habíanpermitido a sus comuneros salir a trabajar en Acos, cambiaronsu actitud organizando ellas mismas migraciones estacionalesde grupos de comuneros hacia la costa con el fin de aprovecharcomunalmente una parte de sus sueldos; estas faenas especialesayudaban a la comunidad a capitalizar y emprender obras. Estos movimientos migratorios privaron a Acos de la reservade mano de obra que necesitaba y que le proporcionaban las siete comunidades colindantes. Se incrementó entonces la llegada de peones provenientes de regiones con las cuales elpueblo tenía antiguos intercambios, es decir de la zona minerade Cerro de Pasco, de la zona cocalera de Huánuco y del máslejano departamento de Ancash.
17Resultado de una fuerte concentración de los podereseconómicos y de un monopolio de las mejores tierraspor un grupo de familias legítimas, la comunidad se plegómás temprano que las demás al concepto de progreso y ala economía de mercado pero el costo fue que empezó aperder sus fuerzas vivas. En este contexto Acos no suposalvaguardar su identidad como comunidad. Las costumbresligadas a actividades como la ganadería desaparecieron ylas hermandades también se desvanecieron. Se vendieron las últimas tierras comunales lo que implicó también ladesaparición de los rituales de champería o limpia-acequia. Por otra parte, la comunidad influenciada por una corrienteanti asiática muy fuerte —como la que actuaba con violenciaen Lima— empezó a hostigar, violentar y expulsar a suscomerciantes chinos.
18Así, los años 1940-1950 no fueron propicios a lacomunidad. Se extinguió la producción lechera destinadaa los mercados de la costa, que ya contaban con su propioabastecimiento y la producción de semillas de alfalfa para la exportación. Muchos de los hijos de los comuneros habíanemigrado sea para estudiar, sea para radicar en Huaral, Chancay o en Lima, inicialmente en los Barrios Altos. Lacarretera poco a poco se prolonga hacia las comunidades, las cuales empiezan a construir los tramos que las conectarán con el eje central Acos-Huaral. Acos ya no es más el paradero final del valle. Cada vez menos se usan los asnos (de los cualesAcos hacía la crianza y comercio), mulas y caballos para llevar cargas y comunicarse con las comunidades de Vichaycocha, Pacaraos o Baños. Según el Censo general de la villa de Acos en 1946, vivían en el pueblo 98 familias de las cuales 26 eran las de trabajadores eventuales (Lausent, 1983: 250). Seis años más tarde, en 1952, 36 comuneros se encontraban ausentes, lo que significaba que quedaba en el pueblo menos de la mitad de su población masculina (Lausent, 1983: 283).
Relato de un éxito
19M. Mansilla, miembro de una familia legítima, maestro y como tal uno de los comuneros más receptivos al progreso y a la modernidad, ya había decidido en 1932 experimentar en una de sus chacras el cultivo de un naranjal. Sin embargo, los naranjos no se aclimataron y la experimentación, inspirada y alentada por el éxito de los extensos naranjales que los hacendados de Huando hacían prosperar, no tuvo buena acogida. Solo fue cuando los pequeños propietarios de San Miguel, establecidos río abajo, y algunos comuneros de Huayopampa, experimentaron el cultivo de manzanos para remplazar a los alfalfares y buscar un nuevo cultivo comercial, que se aceptó el cambio de cultivo ya no a escala individual sino al nivel de la comunidad entera. San Agustín de Huayopampa y San Salvador de Pampas siguieron el ejemplo. Esta decisión adoptada en los cuatro pueblos fue apoyada por el recién constituido SIPA (Servicio de Investigación y de Promoción Agraria) que difundió por primera vez fertilizantes químicos e insecticidas.
20El paisaje empezó a modificarse; los alfalfares desaparecieron y prosperaron los viveros de manzanos a partir de semillas e injertos “robados” (no se dominaba todavía esta práctica). Se dejó crecer el maíz, en ese entonces cotizado favorablemente, entre las matas jóvenes hasta que produzcan frutas con el propósito de poder procurarse ingresos durante el periodo de transición. Para sobrellevar este periodo se contó igualmente con los ingresos obtenidos gracias a la venta de chirimoyas muy preciadas en Lima y en la costa. Pero cuando los chirimoyos empezaron a morir, atacados por la “plombajina negra” (sin duda proveniente de las haciendas), los acosinos todavía no habían finalizado su difícil transición hacia una economía totalmente dedicada al y dependiente del mercado. Fue entonces que el cultivo de las hortalizas (como los coliflores, melones, camotes, ajíes y frijoles) ayudó a encontrar el complemento monetario necesario para acabar con la transformación del pueblo.
21En el pasado vinculada administrativamente a Lampián, Acos deviene en 1957 la capital de un nuevo distrito que llevasu nombre. En ese entonces sus anexos son las comunidades de San Juan, Huascoy y Pampas-La Florida. Cosa extraña, estas tres últimas comunidades pertenecen al grupo “étnico” de los Atavillos, distinto al de Acos y se encuentran ubicadas en la vertiente opuesta, separadas de ella por el río Chancay. Esta asociación contra natura no se apoya sobre una matriz histórica común. Bajo toda lógica Acos hubiera tenido quepermanecer en el seno de Lampián, que era probablemente su comunidad “madre”, pero a ello se opusieron las pretensiones políticas de sus terratenientes. Esta separación incorporó a Acos dos comunidades pobres, San Juan y Huascoy que sededicaban a la ganadería y al cultivo de papas y maíz. Nuncaellas habían experimentado innovación alguna en la estructurade sus cultivos o actividades, lo que por el contrario ya habíaocurrido en Acos en varias ocasiones desde el siglo xix. Pampas-La Florida, en cambio, fuertemente golpeada por la pudrición de sus sembríos de papas —que afectó a casi todas las comunidades del alto valle— estaba madura para el cambio. Privada de los ingresos monetarios de la venta en Lima desus papas amarillas, los Pampasinos, vecinos y aparentados a la comunidad de San Agustín de Huayopampa siguieron su ejemplo. Abandonaron los cultivos sin riego de las alturas, su aldea colonial y se mudaron a su maizal para emprender esta urgente conversión a la fruticultura. En 1958, reivindicando sus estrechos lazos con Huayopampa, los Pampasinos piden separarse del distrito de Acos recién creado para adscribirse al de Atavillos Bajo. Acos se quedó con sus dos anexos San Juan y Huascoy, fuente de problemas mas no de ingresos.
22A principios de los años 1960, se observa un cambiocasi total de los cultivos. Además de manzanos los acosinos han plantado melocotones y blanquillos cuya producción, vendida en Lima, les resulta más ventajosa aun cuando otras regiones como Tacna, Ica y Chincha comercializan los mismos productos en la capital. Los paltos que tienen altos rendimientos también contribuyen a soportar la transición y a acceder a los fondos para las primeras inversiones necesarias al cuidado de los árboles. En este sentido, el SIPA orienta a los comuneros, permitiéndoles el acceso por primera vez a los préstamos bancarios. Este entusiasmo por la fruticultura, compartido tanto por los compradores en la costa como por los mismos comuneros, condujo a una sobrevalorización de las tierras comunales y privadas. La primera reformaagraria no logró menguar esta tendencia pero inspiró muchorechazo e impulsó la voluntad de acelerar más todavía laexpansión de la fruticultura. La segunda reforma agrariafue percibida como aún más amenazadora. Indujo a lascomunidades a retomar el control de las huertas alquiladas, bajo el temor de que estas pudieran caer entre las manos delos que las trabajaban (Ley nº 17716, 1969). Por dicha razón, al momento de levantar el plano catastral se ocultó, lo más posible, todas las formas indirectas de manejo de tierras practicadas en el pueblo de Acos. Su antiguo anexo, Pampas-La Florida, estuvo a punto de perder, de esta manera, las huertas que tenía arrendadas en Antacoto, frente a Acos. Es también en esta época, a favor de las reformas agrarias, que se materializan las viejas frustraciones. Es así que los dos anexos, San Juan y Huascoy, aprovechan los cambios políticos para formar una coalición en contra de Acos con el fin de gravar la fruticultura (que todavía ellos no dominan). El producto de este nuevo tributo, si hubieran logrado imponerse, tenía como objetivo obligar a Acos a aportar recursos para financiar obras en San Juan y Huascoy, con la esperanza de sacarlos de la pobreza.
2. Apogeo y crisis de la economía frutícola: Acos, 1975-2002
23Cuando en 1975 llegamos a Acos, la comunidad seencontraba desestabilizada por la segunda etapa de la reforma agraria. Los logros que los acosinos habían alcanzado se debíanen mayor medida a sus iniciativas e inversiones individualesantes que a la iniciativa y al compromiso comunal. La institucióncomunal, amenazada por SINAMOS que quería transformarla en cooperativa, había sobrevivido con mucha dificultad y habíalogrado conservar su título de comunidad.
24En 1976, la comunidad de Acos se extendía sobre una área de 118,61 has, divididas en 184 parcelas9 y gracias a unproceso de colonización expansionista provocado por unafuerte presión sobre el acceso a la tierra (en 1945 se contaban130 parcelas), los acosinos llegaron a controlar 180,45 has, habiéndose adquirido o arrendado tierras en los fundos delas comunidades vecinas de Coto, Canchapilca y Lampián. La propiedad privada representaba 22,1 % de su superficie cultivada es decir veinte veces más que en Huayopampa. Esta comunidad que se había convertido en los mismos años a la fruticultura, había preservado su espíritu comunal de suerte que manejaba recursos propios al abrigo de las ambiciones de pequeños propietarios. La posesión privada inalienable representaba el 68 % del total de la superficie agrícola y las tierras comunales trabajadas representaban tan solo 4,7 %mientras que los usufructuarios permanentes daban cuenta del 5,2 % del total. Los comuneros propietarios provenientes de familias legítimas seguían monopolizando el poder controlando tierras, la comercialización y la distribución de la fruta gracias a la adquisición de camiones. Los demás comuneros, poseedores y/o usufructuarios de pequeñas huertas, tenían que vender en la misma comunidad su fuerza de trabajo para sobrevivir.
El auge indiscutible de la fruticultura
25En el curso de la segunda mitad de la década de 1970 la calidad de la fruta mejoró considerablemente, sobre todo la de los melocotoneros recién plantados. Los precios ofrecidos en el mercado mayorista N° 2 en Lima, permitieron en esta época tener buenas ganancias. La venta de la fruta de menor calidad, distribuida en el norte del país, proporcionó ingresos suficientes como para poder adquirir cada vez más tratamientos y abonos para las plantas. De este modo, el acosino se profesionaliza como fruticultor. La comunidad, que desde años atrás sufre por la falta de rentas debido a la pérdida de sus tierras, perdió también su autoridad y el pueblo empezó a despoblarse; los hijos estudian en Huaral o en Lima y los comuneros adinerados van con mayor frecuencia a sus residencias de Huaral cuando no es de Lima. Este ausentismo creciente, añadido a una demanda igualmente creciente de mano de obra que requiere el auge de la fruticultura, obliga a los propietarios y poseedores de huertas, a emplear muchos peones tradicionalmente oriundos de la zona de Ancash. En 1979, los sueldos percibidos por los peones estables y eventuales sin calificaciones eran bajos, situándose alrededor de 400 soles mensuales más la alimentación diaria; pero algunos estables por ejemplo llegaron a tener una cobertura social equivalente a 100 soles (Lausent, 1983: 306). En plena paña, los podadores y cosechadores, remunerados al destajo, según el número de cajas, podían ganar entre 270 y 600 soles diarios.
26En 1980 era indiscutible el auge económico alcanzadogracias a la fruticultura. Más de 90 has de las 118,61 has se encontraban plantadas con árboles frutales, es decir el 77,8 % del parcelario. La densidad de plantación, superiora la de Huayopampa, era de 600 a 800 árboles por parcela. Solo quedaban 7 parcelas cultivadas con maíz, alfalfa y pan llevar (frijoles, melones, maíz, ajíes, lechugas, coles, cebollas). En 1976 se contaba 51 346 manzanos (95,2 % de los árboles frutales) y 622 melocotones (1,2 %). Los demás árboles eran paltos (3,6 %). En esta época todavía se intenta, a través de una inversión importante (posibilitada por el fácil acceso a los préstamos del Banco Agrario) obtener una mayor producción de calidad: extra (4 %), primera (6 %) y segunda (65 %). Una huerta de manzano de 500 árboles (promedio local) producía 1 860 kg (Lausent, 1983: 303-312) de los cuales se obtenía 965 800 soles (recuérdese que el salario mínimo vital era de 15 000 soles en diciembre de 1979). Los gastos inducidos por los tratamientos, fertilizantes, abonos, cosecha, acondicionamiento y la comercialización representaban 45 %del producto del valor de la venta. Quedaban 5 790 soles cuyamitad era reinvertida inmediatamente para la segunda cosechaanual. La renta, resultado de 6 meses de trabajo, era de 200 000soles, lo que equivalía a un sueldo mensual de 33 000 solesaproximadamente. En la costa, un maestro ganaba entre 15 000 y 20 000 soles y una empleada doméstica entre 8 000 y 9 000soles. En 1976 la mano de obra estable en Acos se componía de 29 hombres, 24 mujeres y una parte de sus 48 hijos presentes (Lausent, 1983: 306).
27Un poco más de un cuarto de siglo más tarde ya no se necesitan cuatro horas para llegar a Acos saliendo de Huaral; los esfuerzos realizados bajo el gobierno de Fujimori para desenclavar a las comunidades se concretaron a través de la construcción de una vía más rápida que atraviesa algunas haciendas del valle bajo. Al llegar uno encuentra Acos como hace más de veinte años atrás; la fisionomía del pueblo no ha cambiado, solo se han levantado cuatro nuevas construcciones, y un gran número de residencias permanecen cerradas. No se observa ni se siente la animación que daba vida a la calleprincipal pues sólo quedan tres fruteras esperando improbablesclientes de paso. En cuanto a los restaurantes que acogían a los viajeros y pasajeros que bajaban en camiones a Huaral o subían de la capital provincial hacia las comunidades de altura, ya no tienen este movimiento agradable que permitía a todos informarse de lo que pasaba en los pueblos situados a mayor altura y que era la oportunidad de encuentros e intercambios. Para desplazarse ahora se utiliza uno de los taxis que siempre estacionan en la calle principal en espera de clientes parasalir a gran velocidad con destino a Huaral. Sin embargo los restaurantes siguen abiertos y han mantenido sus actividades, aunque su clientela ya no es la misma de antes. Ahora se sirve el menú pagado por el patrón a los peones contratados en el momento; también reciben diariamente pensionistas como los empleados públicos cuya presencia está relacionada a los nuevos servicios del Estado.
28En 1980, a pesar de ser capital de distrito y de ubicarse a medio camino entre la capital de provincia y las comunidades más alejadas, Acos, salvo una pequeña comisaría rural yun enfermero siempre ausente, no disponía ni tampocodispensaba ningún servicio. Con la nueva pista se implantó en Acos un verdadero centro de salud. Actualmente se turnan dos médicos para atender a las comunidades del alto valle. Se puede acudir en Acos a un odontólogo y a una obstetriz, los cuales se movilizan hacia las otras comunidades cuando los necesitan. Un técnico de laboratorio, tres enfermeras y dosadministrativos componen el resto del equipo sanitario. Lacreación de este centro del Ministerio de la Salud así como de una Oficina agraria, era un sueño en los años 1980. De haber sido creados e instalados entre 1980 y 1990, estos dos puestos hubieran contribuido sin duda a contrarrestar la lenta perocontinua emigración de la fuerzas vivas de las poblacionesserranas del valle.
Ya no más manzanas, ya no es negocio
29Muchas huertas están a imagen del pueblo, es decirtristes, envejecidas y agotadas. Sobre los 51 436 manzanoscensados en 1976-77, 9 915 (19,3 %) tenían menos de cuatroaños e iban a comenzar a producir hacia 1981 (Lausent, 1983: 301). Los fruticultores todavía creían en la alta rentabilidadde su actividad y en la superioridad de la manzana sobreel melocotón, demasiado frágil para la venta (pues necesita muchas precauciones de acondicionamiento) y oneroso para cultivar. Hoy en día, muchos manzanos plantados entre el fin de los años cuarenta y los años setenta, al momento de la transición, que ya tienen entre 33 y más de 50 años, ya no dan frutos comercializables. Los árboles están agotados no solo por su avanzada edad sino también, según lo reconocen los fruticultores, por los abusos de tratamientos y de abonos debido a la exigencia de sacar dos cosechas al año y de frecuentes defoliaciones artificiales para lograrlo. Las plagas, muy presentes también en los naranjales del valle bajo, se han extendido e instalado en los fundos de las yungas. A pesar de la presencia de una agencia de Farmagro en Acos que distribuye —sin que el fruticultor tenga que desplazarse a Huaral— los productos destinados a combatirlas, no se logra erradicarlas totalmente.
30Anteriormente se curaban las plantas cada 21 días y posteriormente la frecuencia se fue incrementando a medida que las plantas envejecían y se tornaban más vulnerables. Así, se pasó a un tratamiento cada 15 días, luego a cada 8 días y según los acosinos, en Huayopampa, las curan cada 4 días. Antes también, se regaba cada 10 días; ahora, debido al muy bajo caudal del río, se tiene que esperar 18 días entre cadariego. En ausencia de un estudio de micro climatología delvalle, es difícil confirmar lo que comentan los campesinos; perono se puede negar que las lluvias llegan más tarde —en enero o febrero a veces— y si pueden ser más fuertes, también son más escasas. Siempre de acuerdo a los fruticultores, las plagas se han extendido sin que se les haya podido controlar debido a que se registra una menor diferencia entre las temperaturas diurnas y nocturnas. Pero no se puede culpar a los cambios climáticos de todas las dificultades que encuentran y ellos lo saben. Por ejemplo, se han percatado que la tierra de sus huertas se encuentra contaminada por el uso exagerado de productos químicos durante décadas enteras. Existe una toma de conciencia del problema que sin embargo no conduce aún a un cambio de actitud; es más fácil dejarse convencer de intensificar el uso de productos químicos por la oficina Farmagro establecida en Acos que “tener una conducta responsable con el medio ambiente... [utilizando] los nuevos detergentes ecológicos biodegradables”, según reza la recomendación de uno de los productos vendidospor esta misma empresa.
31A este doble problema del agotamiento de las plantas por la edad y el maltrato, se añadió uno más: la fuerte caídade la rentabilidad. En los años pasados, el fruticultor mediano lograba con solo 500 plantas obtener una renta semestral que duplicaba el sueldo de un maestro de escuela. La hiper inflacióngolpeó de manera diferencial a estos pequeños propietarios. Paradójicamente, los que tenían deudas y préstamos pendientes vieron los mismos prácticamente anulados por el efecto de la inflación. Una gran parte de los fruticultores de Acos estuvieron en este caso. Sin embargo, como consumidores se encontraron con las mismas incertidumbres pecuniarias que la mayor parte de la población.
32Debido a su baja calidad, los peros manzanos y las manzanas corrientes, las dos variedades más representadas en Acos, no pudieron competir con las variedades nacionales (provenientes de Ancash por ejemplo) de mejor aspecto, ni con las importadas desde el Ecuador y Chile, las cuales responden por el color y el calibre a los nuevos criterios del consumidor urbano. Esta incapacidad a producirun producto competitivo y en cantidad suficiente hadesalentado al fructicultor acosino que no ve más porveniren la manzana. Cuando se le paga 0,20 soles por kilo, prefiere gastar lo menos posible en insumos y abonos y, cuando le es posible, cuida sus mejores plantas para obtener las calidades extra y primera. En el caso de las demás matas de manzana, el fruticultor acosino ha reducido el ciclo de producción a tan solo tres o cuatro meses (en lugar de los 5a 6 meses habituales), optando así por vender las manzanas antes de su maduración, las cuales se destinarán a mercados locales y para un uso industrial. Esta fruta solo necesitará cosechadores sin calificación y será vendida por sacos. En 1980 los sacos eran de 50 kilos, ahora han pasado a 80 kilos. Aun si dispone de los fondos necesarios para invertir encajones, en enjabadores y papel, la fruta de calidad extra y deprimera en el mejor de los casos solo podrá ser vendida enel Mercado Mayorista Nº 2 y muy excepcionalmente podráformar parte de un lote destinado a un supermercado limeño.
33El melocotón, que en 1976 representaba tan solo el 1,2 % de los árboles frutales en Acos, ganó más espacio. Según los acosinos, los manzanos en fin de ciclo de producción fueron siendo poco a poco reemplazados por los melocotoneros que tenían mejor acogida en el mercado y cuyos precios de venta no sufrían tantas fluctuaciones y caídas. Actualmente los melocotoneros estarían representando alrededor de 40 % delos frutales10. Esta alta valorización del melocotón respecto al manzano se repercute sobre el valor de la venta de terrenos agrícolas y del alquiler alcanzado por las huertas, lo cual es a su vez un factor que restringe la producción.
34Una huerta de melocotones de 400 matas puede dar entre 500 y 800 jabas11 y se alquila por cosecha, es decir por un periodo de 6 meses, entre 3 000 soles ($ 869) y 7 000 soles ($ 2 000), suma que nos parece excepcionalmente elevada. Este alquiler, si tomamos la cifra intermedia de 5 000 soles (o sea $ 1 449), representaría para el dueño una renta mensual de $ 241,54 (quepuede oscilar entre $ 144 y un máximo de $ 333). En el caso de una huerta de manzanos con las mismas características, los precios son menos elevados: van de 1 800 soles ($ 521,73) a 2 500 soles ($ 724,63) lo que da, considerando el promedio de estas cifras, 2 150 soles ($ 623,18), una entrada mensual de $ 103,86. En 1979 se había calculado el ingreso mensual de una misma huerta a un equivalente de $ 471. Se ha producido, en elcurso de las últimas dos décadas, una verdadera caída de sus ingresos aun cuando el fruticultor puede considerarse como uncampesino privilegiado. Un maestro en 1979 ganaba dos veces menos que el propietario de una huerta; en 2002, si se sigue con la misma huerta de manzaneros, el maestro con sus 750 soles o sea $ 217 gana más que el mismo propietario de hace veinte años atrás. Los fruticultores de Acos tienen otras fuentes complementarias de ingresos provenientes de otras huertas y del producto de la venta de otras frutas (chirimoyas y paltas) y de panllevar, lo cual les permiten salir adelante.
35Según los acosinos entrevistados, los arrendamientos y en mayor medida aún las ventas de terrenos agrícolas son bastante inusuales. En realidad, encontramos el mercado de tierras tan congelado como lo estaba hace más de veinte años. A pesar de la pérdida de valor del cultivo de manzanos —queera el orgullo de Acos— la tierra siempre bastante codiciada, seha mantenido a un precio relativamente elevado. En efecto, auncuando la mayor parte de los acosinos han dejado de residirde manera permanente en su pueblo, ello no les impide seguirexplotando sus tierras conjuntamente con los que se quedaronen el pueblo, y ello ahora más que nunca en la medida quelos fruticultores ya decidieron cambiar de cultivo y volver a empezar.
Hacia una nueva era de transición
36En 1995, el volumen anual de los productos ingresados por habitante en el Mercado Mayorista Nº 2, era de 87,1kg; cinco años más tarde, en 2002, dicho volumen había caído a 74 kg12. Estas cifras son ilustrativas de los cambios estructurales desfavorables que contribuyen al marasmo de los fruticultores acosinos. Ellas son el resultado de dos tendencias: la estandardización de los productos en función de una nueva clientela y la recomposición e incremento del número de distribuidores de productos frescos. Los supermercados o autoservicios, que en 1990 distribuían entre 10 % y 20 % de los productos alimenticios, cubren ahora una mayor proporción de la demanda. Estos supermercados, como Santa Isabel y Wong13, destinados al estrato socioeconómico A, y Plaza Vea, Tottus y Metro para los estratos B y C, han desplazado parte de los minoristas y tienden a marginar al Mercado Mayorista Nº 2, fijando los precios a la compra directamente con grupos de productores escogidos por la calidad de su productos. Estosestablecimientos exigen una fruta seleccionada en funciónde criterios tales como un calibre estandarizado, una calidad homogénea, un abastecimiento regular y un acondicionamientoperfecto. Es evidente que el modo de consumo cambió entre 1980 y 2002, dejando al borde del camino a los pequeñosproductores no organizados y que solo pueden ofrecer unproducto demasiado “rústico”. Comunidades como Acos, apesar de haber progresado y mejorado su producción frutera, difícilmente pueden competir contra los productores nacionalesagrupados de Cañete y de Ancash, y menos aún contra losproductos importados de Chile o del Ecuador. La manzanay ahora también el melocotón nacional, se han convertido en frutas de consumo corriente, que no demandan las fuertesinversiones de las frutas tradicionalmente exportadas haciaEuropa y los Estados Unidos, como es el caso del mango y recientemente de la uva, exportada incluso a la China Popular.
37Por el momento los acosinos no están en condiciones de invertir en mejorar sus productos, por lo menos en lo que concierne los manzanos agotados y enfermos, ni de gastar en el acondicionamiento de la fruta, salvo en el caso de los melocotones. Parte de los acosinos no encontraron otra manera de enfrentar las crisis que se presentaron, que renunciando a alcanzar el nivel de calidad que les hubiera abierto las puertas de la gran distribución y asegurado un ingreso (aun cuando los precios en este caso son fijados por los mismos supermercados). Han preferido “rematar” su producción. Ya en 1980, cuando llegaba el momento de la cosecha, el fruticultor ya habíagastado casi la totalidad de su capital. Por ello necesitaba enla mayoría de los casos encontrados solicitar un préstamo parapoder emprender la nueva campaña: una cosecha clásica con enjabadores y cosechadores bien remunerados representaba enese entonces un gasto de 176 jornales en un mes (para una huertade 500 árboles produciendo un promedio de 12 toneladas de frutas —Lausent, 1983: 303-307—). Se había notado hace veinteaños la tendencia a recurrir a la venta en el árbol o en remate. Esta tendencia se ha generalizado actualmente: se vende algranel una gran parte de la producción. Esta nueva práctica implicó modificar la forma tradicional de la distribución y naturalmente de la venta.
38Varios comuneros fruticultores habían podido comprar camiones y convertirse en transportistas gracias a losingresos obtenidos en los años anteriores. Participaban con los mayoristas huaralinos y limeños en la distribución dela producción. El antiguo mercado de Huaral recibía antes únicamente la fruta de tercera y cuarta categoría que se vendía, sin pasar por Lima, a pequeños distribuidores informales. Con la construcción de un mercado mayorista local, los compradores se tornaron más exigentes. La fruta tiene ahora que tener una apariencia perfecta y pasar pruebas de toxicidad antes de ser aceptada. Este cambio en las exigencias se origina, como lo hemos indicado, por el hecho que el supermercado Metro que se dirige a una clientela popular (sectores B, C, D) compra ahora directamente en Huaral y no en Lima, como lo evidencia la caída mencionada del volumen de fruta ingresadoal Mercado Mayorista Nº 2 de Lima. Cuando la calidad de la fruta no puede responder a estos requisitos, una parte de ella es destinada a los mercados periféricos de la capital. Así, por ejemplo, una veintena de migrantes acosinos establecidos en la capital acopian la fruta de menor calidad en Puente Piedra y en Caquetá, a la entrada norte de la capital, para luegovenderla a fruteros de barrios y ambulantes. Sin embargo, este acceso al mercado limeño se ve dificultado en los meses de verano, cuando las manzanas y melocotones de baja calidad pueden difícilmente competir con las frutas de estación demejor calidad como la uva y el mango. Hace veinte años, los transportistas acosinos aseguraban la venta de la fruta queno encontraba salida en los mercados mayorista de Huaral y Lima, transportándola al norte hasta la frontera ecuatoriana para venderla directamente al consumidor. Ahora la llevan, o la envían con otros transportistas, solo hasta Trujillo donde la venden a empresas especializadas en la fabricación del famosodulce King Kong. Los mismos transportistas acosinos destinan ahora sus camiones a trabajar para otros productores, a veces fuera del valle. El horizonte del productor de manzana es muy sombrío y se encuentra en plena mutación y es por ello que los acosinos se preparan, como lo hicieron hace cincuenta años, a cambiar de cultivos y diversificar su producción en función de la nueva demanda del mercado.
39El chirimoyo y el palto son los dos árboles designadospor los acosinos para remplazar a los manzanos, preservando a los melocotoneros que mantienen una alta rentabilidad (han sido plantados entre hace 30 y 10 años y se encuentran bien cuidados). Antes de los años 1950, el chirimoyo era muy apreciado; sus frutos eran destinados a Lima y ya aportaban una renta complementaria apreciable a los agricultores. Una enfermedad empezó a decimar los árboles en 1956. Como no setrataba de plantaciones sino de árboles que servían de tapias, al igual que los guayaberos y limas, no se extinguieron. Lacomunidad que todavía posee un terreno para plantar, está preparando su propio vivero con la ayuda de una ONG. Por sulado, hay comuneros que individualmente consiguen plumillas de la reputada variedad Cumbe que injertan sobre troncosseleccionados. Lo que sorprende cuando se les interroga acercade la razón por la cual escogieron a los chirimoyos y a los paltos, responden que es porque resisten mejor a las enfermedades, que necesitan menos inversiones en abonos y insecticidas y quesu costo de producción y de distribución es menor, lo cual no es cierto. En efecto parecen haberse olvidado de las plagas del chirimoyo y de la fragilidad de la fruta durante el transporte así como de las dificultades que tuvieron en una época de sobreproducción para vender sus paltas.
40Escoger al chirimoyo es una legítima tentación (el precio de la fruta fluctúa entre 8 y 15 soles el kilo en los supermercados) pero se pueden emitir dudas sobre el posible éxito de esta tentativa en la medida en que hasta ahora la producción actual cubre la demanda. Si se incrementarala producción a nivel nacional, bajarían los precios lo quetampoco convendría a los productores. Solo valdría la penasi se tiene como meta la exportación, pero siendo una frutamuy delicada será difícil lograrlo. El palto también adoptadopor los acosinos como alternativa, prospera en Acos desdehace mucho tiempo; ya en 1980 había algunos de ellos que sededicaban a su cultivo con éxito. Ahora, cuando se trata de poder colocar la palta en el exigente mercado urbano, hay queapostar sobre variedades seleccionadas para poder alcanzarlos mejores mercados de venta.
41Como lo vimos, los fruticultores perdieron entre 1977 y 2002 casi la mitad de sus ingresos (48,8 %). Para enfrentar esta situación, se recurre y se retorna al cultivo de panllevar y hortalizas. Se puede encontrar de nuevo, junto a las vainitas cosechadas por las esposas de los peones, arvejas azules, zanahorias, cebollas, ajíes, etc. Recordando la época próspera en que se habían especializado en la venta de semillas de alfalfa, los acosinos reanudan con esta costumbre, produciendo nuevamente semillas para la venta, de suerte que actualmente se venden semillas de pallares y de frejoles para el mercado local, de Huaral particularmente.
42El año 2003 un grupo de asiáticos trabajando pararestaurantes (chifas) se puso en contacto con unos acosinospara proponerles cultivar culantao (arvejita china) y comprarlesla cosecha a buen precio. La presencia de mujeres peones (sin mencionar a los niños) más cuidadosas para pañar este tipo de producto era una ventaja para Acos. Los primeros meses de producción fueron muy rentables pero después de algunos meses, las plantas sufrieron ataques de pequeños gusanos y de pájaros. Tuvieron que abandonar la experiencia.
43Un joven comunero alquiló, en el año 2002, el uso del suelo de una huerta en producción. Sembró vainitas al pie de las matas de frutales. Para llevar a cabo su producción tuvo que invertir en herbicidas, abono y insecticidas. El alquilerdel terreno le costó 400 soles ($ 120) y la venta de su cosechaa 1 sol el kilo —cuando poco antes había sido cotizado eldoble— le dio 1 000 soles ($ 290), pero como sus inversionesen insumos se elevaban a 500 soles ($ 145) sólo le quedóapenas 30 dólares o 100 soles. Se arrepintió de su experiencia, aunque si no hubiese bajado el precio de la vainita, hubierapodido ganar $ 300. A pesar de las dificultades encontradases cierto que, en la situación actual, cultivar panllevar puederepresentar el aporte complementario para sobrellevar esteperiodo de transición.
Una oportunidad perdida: el turismo
44Aunque muy restringido y limitado a limeños de clase alta y media-alta, existe un turismo interno en crecimiento. Una investigación, llevada a cabo sobre el perfil del “nuevo consumidor” por Ad hoc Research C°, muestra que 40 % de este segmento de la población viaja por placer. La mayoría de los periódicos publica una sección sobre turismo destinada a alentar la población a descubrir el Perú profundo. Se enfatiza el turismo cultural a unas pocas horas de Lima, así comoel ecoturismo con la posible práctica de deportes como elcanotaje, el trecking, la pesca, etc. Los limeños, que en la época de Sendero Luminoso estuvieron en su mayoría privados de salidas fuera de la capital, redescubren los atractivos de los valles próximos de Lima, los cuales benefician de una red vial en relativamente buen estado y de infraestructuras para acoger el turista.
45Dentro de los destinos preferidos actualmente por los turistas se encuentra el vecino valle de Chillón que cuenta con hostales campestres con todo el confort urbano. En este valle colindante con el de Chancay, se puede descubrir los petroglifos de Checta, la casa de Santa Rosa en Quives, la ciudad de Canta y las ruinas de Canta marca. Se encuentran infraestructuras para acampar y pescar truchas. Por la carretera central donde los turistas hacen un alto para comer camarones en los restaurantes que bordean el río, se accede a Huarochirí (con su principal atractivo: el pueblo de San Pedro de Casta) y se puede también visitar las famosas ruinas de Marcahuasi. En el valle de Chilca, siguiendo el río Mala, se puede gozar de una vista excepcionalen Azpitia (llamado “balcón del cielo”), sobre inmensasplantaciones de manzanos. Sus habitantes han logrado un gran éxito desarrollando una restauración de calidad en este parador. En el valle de Cañete son más los deportes de aventuras que atraen a los turistas (canotaje, bicicleta de montaña y parapente).
46Frente a todas estas ofertas muy atractivas y a precios módicos para la gente que decide salir de Lima, ¿qué ofrece el valle de Chancay para satisfacer las preferencias de este nuevo ímpetu de turismo interno? El valle de Chancay, a pesar de tener en su parte costeña algunas playas y centros recreativos, no beneficia de la misma atracción que los demás valles14, no obstante de beneficiar en su parte alta (3 000 m) de los baños de Santa Catalina, los cuales no pueden sin embargo competir con los famosos baños de Churín en el vecino valle de Huaura.
47El conocido editorialista Rafo León, creador del programa televisivo “Tiempos de Viajes” en el canal 6 de la televisión peruana, presentó en el año 2003 un reportaje sobre el alto valle de Chancay y en particular sobre las ruinas de Rupac que se sitúan en Pampas-La Florida, el antiguo anexo de Acos. Su recorrido fue el siguiente: saliendo de Huaral siguió la carretera hasta el puente de Mataca, tomó el desvío, una trocha en mal estado que conduce a La Florida (2 500 m). Este tramo representa entre 5 y 6 horas de viaje. Luego, tomó una pista, recién construida por los mismos comuneros, que sale del pueblo y llega después de una hora al viejo pueblo de Pampas (3 100 m), ahora conocido como pueblo fantasma. Desde Pampas, al día siguiente, partió con arrieros que lo condujeron a la ciudadela de Rupac (3 horas de camino). Rafo León cuenta que, frente a la crisis, los comuneros de Pampas-La Florida buscaron valorizar su patrimonio cultural, ayudados por los hijos del pueblo que viven en Lima y Huaral. Obtuvieron del Instituto Nacional de Cultura que la ruinas fueran declaradas Patrimonio Cultural de la Nación lo que, en la espera de una ayuda financiera, les daba el derecho a cobrar 5 soles por cada entrada.
48Varias agencias de viajes para mochileros cultos como Amigos Tour, Cuestarriba, Condorzorro, Llaqtapuri, Awkitrek, Cordillera y Huellas Profundas, ofrecen casi semanalmente viajes poco costosos (80 soles) para descubrir las famosas ruinas. Se encargan del transporte, de las carpas, guía y cocina. Rafo León, luego de su reportaje escribía en su rubrica “Al Aire” (revista Etece del 1-8-2003) que a pesar de la belleza de las ruinas y del sitio, faltaban albergues, alojamiento para los visitantes así como comodidades higiénicas. Constataba que los comuneros, después de los esfuerzos hechos, no habían perseverado en su iniciativa pues el turista independiente no podía contar con los servicios mínimos. En cuanto a los turistas traídos por las susodichas agencias, no gastaban ni en el pueblo de La Florida ni en Acos situado al pie del cerro. Según lo anotaba, “vienen con sus carpas, su comida y materialde cocina y su agua mineral”. Esta incomunicación tanto en términos de relaciones humanas como por la ausencia de un aporte económico (salvo los 5 soles de derecho de entrada), no incentivan a los comuneros a mejorar sus instalaciones. Rafo León concluía en estos términos: “cuando acaban las visitas, se van los turistas, no han consumido nada en el pueblo y dejan sus desperdicios”. A pesar de estas quejas que justifican los comentarios que hizo en el reportaje televisivo y en la revista, el editorialista no dejó de maravillarse ante la majestad de la ciudadela de Rupac del Reino de los Atavillos.
49Pampas-La Florida, que dejó hace cuarenta y cinco años de pertenecer al distrito de Acos, quiere ahora unir sus esfuerzos con sus vecinas San Juan y Huascoy, que poseen conjuntamente la fortaleza prehispánica de Chiprac situada a medio kilómetro cuesta arriba de Rupac, con el fin de ofrecer un alojamiento decente a los turistas y sacar un provecho económico de esta nueva actividad. Ofrecerla visita de un conjunto arqueológico compuesto por los asentamientos prehispánicos de los tres pueblos constituiría una mayor atracción. Como capital del distrito, Acos ayudó a la construcción de un albergue comunal en el anexo de San Juan, el cual está por el momento paralizado. Acos y sus anexos no disponen de los fondos suficientes para acoger turistas y menos aún para retenerlos. Si se compara con los vallesvecinos, el distrito de Acos se encuentra desfavorecido. Por ejemplo la pista que sale de Huaral no está asfaltada y la trochaque conduce a los anexos está en pésimo estado y, valle arribade Acos, los baños de Santa Catalina de Collpa que podríanatraer a turistas costeños no pueden competir con los baños deChuichin (Churín) en el vecino valle de Huaura. Así, la citadelade Rupac, desconocida del público hace veinte años, todavía representa un potencial de desarrollo local, a condición de nohacer de él un enclave económico.
3. ¿Éxodo o nuevas formas de articulación del espacio?15
50La fuerte expansión demográfica ocurrida en el Perúurbano en los últimos cuarenta años (ver Cuadro 1) fue posibleen buena medida gracias al intenso movimiento migratoriointerno. Los flujos provenientes de las ciudades y pueblos de la Sierra alimentaron el crecimiento de la capital y de otras importantes capitales departamentales. Esta migración de los pobladores de la Sierra y de los pequeños pueblos de yungas hacia la capital y otras ciudades de la costa también afectó profundamente la demografía de los pueblos y comunidades del valle de Chancay.
El despoblamiento de los pueblos de altura
51La característica más saliente de esta evolución es sin lugar a dudas el estancamiento e incluso la disminución dela población de los valles interandinos del departamento de Lima. Las evoluciones demográficas son bastante complejas y solo son reflejadas parcialmente por las estadísticas censales. La tendencia central de los pueblos de altura y yungas es, al igual que otros pueblos con similares características, hacia la “litoralización” de la población en un movimiento migratorio directo hacia la capital o al extranjero y otro hacia las ciudades de la Costa en fuerte expansión y próximas, como las de Huaraly de Chancay.
Cuadro 1 – Evolución de la población en el departamento de Lima.

Fuente: INEI.
52Este proceso no es sin embargo reciente. Cuando Lima metropolitana crecía a un ritmo de 3,9 % anual en promedio durante el periodo intercensal 1972/1981, la población de las provincias serranas de Lima como Yauyos y Canta registraban tasas negativas de -0,8 % y -0,7 % respectivamente. Cajatambo y Oyón tenían un crecimiento casi nulo (ambas con 0,3 %anual). En el caso de la provincia de Huaral, que comprende actualmente al distrito de Acos, se registra un crecimientodemográfico sostenido de 2 % anual. Este ritmo de crecimiento se mantuvo durante el periodo 1981/1993 mientras que enlas otras provincias de altura del departamento de Lima seacelera la caída demográfica (Cajatambo, Canta, Huarochirí y Yauyos registran tasas negativas de –2,2 %, -1,2 %, -1,4 % y –1,5 %, respectivamente). En el caso de Huaral el sostenido crecimiento es en realidad el resultado de situaciones bastante contrastadas. Mientras que las ciudades de Huaral y Chancay ven duplicar su población entre 1972 y 1999, la población de los distritos de la parte alta del valle continuaban vaciándose de su población. Acos, que contaba con 890 pobladores en 1972 ha perdido 100 habitantes en 1993 (ver cuadro 2).
Cuadro 2 – Población de los distritos de Huaral 1972/1999.

Fuente: elaboración propia en base a los Censos de Población y precenso 1999, INEI.
53En ausencia de un censo es difícil pronunciarse sobre las evoluciones intervenidas en la última década. El pre-censo de 1999 indica que había 751 pobladores en el distrito de Acos (aunque la cifra reportada por el INEI es de 819 habitantes), es decir una disminución de 4 % de su población. El pueblo de Acos, con 415 habitantes en 1999, habría perdido así 42 individuos mientras que en Huascoy habría habido un incremento de 12 habitantes y la población de San Juan se habría mantenido en 98 habitantes. Sabiendo que la información proveniente del precenso es únicamente robusta en el caso del número de viviendas por localidad16, entonces podemos concluir que en el mejor de los casos no hubo crecimiento. Lo más probable, considerando que el número de viviendas disminuyó entre 1993 y 1999 de 163a 153, es que ha habido un moderado despoblamiento. Por su parte, las proyecciones demográficas del INEI arrojan para el año 2004 un total de 884 habitantes; cifra que no considera las migraciones internas de suerte que, en nuestra opinión, carecende validez al estar fuertemente sobreestimada. La información sin duda más robusta para apreciar la evolución demográfica enlos últimos años puede obtenerse cruzando las informaciones provenientes del Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (RENIEC) con la de la Oficina Nacional de procesoselectorales (ONPE).
54Según dichas fuentes, la población de electores (es decir los mayores de 18 años de edad) se ha mantenido estableen alrededor de 545 individuos, habiéndose constatado una disminución de 4,4 % desde las elecciones municipales de 1998. Más allá del estancamiento de la población electoral, su composición étarea y la importancia relativa de las abstenciones nos revelan elementos centrales de la dinámica poblacional. En un contexto de voto obligatorio, los acosinos residentes fuera de Acos pero todavía inscritos en su lugar de nacimiento y que se abstuvieron de votar, probablemente lo hicieron porque evaluaron que su costo de oportunidad era aún mayor. Podemos por consiguiente inferir que alrededor del 30 % de la población todavía registrada con domicilio en el distritode Acos, en realidad ya no reside en el mismo. Respecto a la composición por grupos de edades, constatamos que en el distrito de Acos, al igual que en muchos otros pueblos de la Sierra, los ancianos (mayores de 60 años) constituyen un grupo sobrerepresentado en la medida que dan cuenta del 31 % de la población cuando el promedio nacional es de tan solo 17 % (ver cuadros 5 y 6 en anexo y Fig. 2).

Fig. 2 – Porcentaje de ancianos según distritos (2001).
Cuadro 3 – Participación en los procesos electorales en el distrito de Acos.

Fuente: Elaboración nuestra en base a los resultados de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE).
55Teniendo en cuenta que la esperanza de vida en los pueblos empobrecidos de la sierra es inferior a la de las ciudades de la Costa que concentran el grueso de la población, el mayor porcentaje de ancianos respecto a la población total del distrito es un indicador indirecto de la importancia de la hemorragia demográfica sufrida por los pueblos serranos, y en particular los situados en la vertiente occidental y cercanos a Lima.
Las grandes mutaciones demográficas en el Perú
El rápido crecimiento demográfico y los cambios profundos en la distribución espacial de la población constituyen sin duda las más importantes transformaciones ocurridas en el Perú en el transcurso del último medio siglo. El despegue demográfico ocurrió principalmente durante la década de 1960, cuando la población crecía a un ritmo anualde 2,8 %. El crecimiento fue bastante mayor en las ciudades debido al efecto conjugado de las mejoras en las condiciones de vida en el área urbana y de la migración interna. La población en las ciudades creció durante el periodo intercensal 1961-1972 a una tasa promedio anual de 5,7 % mientras que la población rural estancaba a un ritmo de apenas 0,5 % por año. En las dos siguientes décadas esta situación se mantuvo en el área rural mientras que en el área urbana manifestó una desaceleración (a 3,6 % y luego a 2,8 % en promedio durante los periodos 1972-1981 y 1981-1993) producto de la disminución de la fecundidad. A pesar de la saturación de las capacidades de absorción de la capital, esta sigue concentrando el grueso de los contingentes migratorios. En efecto, los flujos migratorios hacia el departamento de Lima y la provincia del Callao se aceleran durante el periodo1993/1981 respecto al periodo 1972/1981 (39 % de incremento; los nacidos en otros departamentos pasan de representar el 7,5 % de la población a un 10,3 % de la población del departamento de Lima yde la provincia del Callao). El país dejó de ser rural para adoptar un rostro predominantemente urbano, aunque con un stock en la capital de cerca de 40 % de población nacida en otros departamentos. Si en el año 1940 65 % de la población residía en el área rural y el 35 % restante en las ciudades, estas proporciones se invierten en 1981, y en 1993 la participación de las ciudades se incrementa a 70 %. El departamento de Lima que representaba un 12,1 % de la población nacional en 1940, concentra el 28,6 % en 1993 y tendría un 35,7 % en 2003, según las proyecciones demográficas del INEI. Las provincias del departamento de Lima, en particular aquellas alejadas de la Costa, también sufren un estancamiento demográfico relativo en la medida en que, en 50 años, su población aumenta tan solo de un factor de 2,7 cuando la capital ve su población multiplicarse por un factor de 11,7 entre 1940 y 1999.
Fuente: En base a la información de los Censos de población 1961, 1972, 1981, 1993 y pre-censo 1999, Instituto Nacional de Estadística
e Informática (INEI).
Acosinos “golondrinos” de fin de semana, peones agrícolas inmigrantes estacionales
56Como lo señalamos en la introducción, solo 30 comuneros sobre los 125 con que contaba la comunidad residían de manera permanente en el pueblo de Acos en 1970 (Lausent, 1983: 339). Esta ausencia no se hacía notar de sobremanera porque siempre, a pesar de sus ocupaciones como maestros, obreros agrícolas, empleados, policías, pequeños comerciantes, venían a menudo a Acos para atender el cuidado de sus plantas (podas, fumigaciones, cosechas, faenas etc). Eran constantes idas y venidas de tal modo que resultaba difícil saber cuál era su residencia principal. En 1980, la situación no parecía haber cambiado y según nuestros cálculos, 76 % de los comuneros vivían fuera y sin embargo ejercían el control sobre más de 50 % de las tierras (Lausent, 1983: 358).
57Hoy en día, la población que se encuentra en un momento dado en el pueblo de Acos está compuesta por un lado por los acosinos residentes permanentes en Acos, acosinos “golondrinos” y por otro lado por la población flotante de obreros agrícolas. Aunque es difícil conocer el porcentaje de los acosinos “golondrinos” (ver estimaciones más adelante), ellos constituyen un contingente relativamente importante de los acosinos ausentes. Dichos pobladores se caracterizan por el hecho de mantener una doble residencia en Acos (sus domicilios oficiales) y en Huaral o en Lima. Estos acosinos “golondrinos” no residen de manera permanente en Acospero desarrollan allí parte de sus actividades económicas, en particular la fruticultura17.
58Según nuestras estimaciones en base al Censo de 1993 había 1 220 acosinos residiendo en otros distritos del departamento de Lima, es decir había más acosinos fuera de Acos que en Acos. Cabe anotar que se trata de una población joven pues la edad promedio de los emigrantes era de 34,4 años y el 70 % tenía menos de 46 años (el 23 % era menor de16 años) y estaba compuesta en 49,5 % por hombres y 50,5 % por mujeres. No se trata pues de una emigración laboral masculina sino más bien de familias que han escogido su residencia permanente fuera de Acos.
59Otra indicación puede ser aportada gracias a losresultados de las últimas elecciones presidenciales. Sabiendoque el voto en las elecciones presidenciales es obligatorio y quela abstención es sancionada con un multa y teniendo en cuenta los bajos ingresos de los pobladores de Acos, es plausibleconsiderar el porcentaje de abstenciones como una estimacióndel porcentaje de acosinos fuera del pueblo (estimaciónconservadora en la medida en que algunos sí regresan avotar y aprovechan para visitar a la familia y ocuparse de susnegocios en Acos).
60En cuanto a la población forastera, ella marca una característica específica del pueblo de Acos respecto a los otros pueblos del valle. En efecto, Acos se singulariza por su alta proporción de pobladores forasteros, cuya instalación en el pueblo es relativamente reciente. ¿Cuán importante es el número de trabajadores agrícolas eventuales atraídos a Acos de otros departamentos? Las cifras más recientes de las que se disponen son las del Censo de Población de 199318. Según el censo de 1993, sobre el total de 457 personas censadas, 188 (el 41 %) eran inmigrantes nacidos en otros distritos y los 265 restantes nativos de Acos19. Este contingente de trabajadores oriundos de otros departamentos, mayormente peones eventuales y pequeños comerciantes, constituye, como en el pasado, las fuerzas vivas que hacen vivir el pueblo y permiten que continúe la vocación agrícola de Acos.
61Naturalmente, no todos los no nacidos en Acos son peones, pero sí la mayoría, como se comprueba examinandolos datos mismos del censo del año 1993. En efecto, la presenciade estos peones agrícolas eventuales sin familia residentes enel pueblo se ve reflejada en la muy alta tasa de masculinidad (66 %) comparada ya sea con los promedios nacionales, o con lade otros pueblos de tamaño similar (todos ligeramente inferioral 50 %). Por otro lado, considerando el lugar de nacimientode los forasteros en Acos, sobre el total de nacidos en otros lugares, 98 individuos (es decir el 14 % de los pobladoresde Acos y el 48,3 % de los forasteros20), habían nacido enel departamento de Ancash. Ahora bien, esta corriente migratoria proveniente de Ancash ha sido tradicionalmenteuna fuente de mano de obra agrícola en el pueblo. Otrosdepartamentos que aportan mano de obra a Acos son Piura (con 42 individuos, 20,7 % del total de forasteros) y en menormedida Huánuco, Cerro de Pasco y Lambayeque (cada unocon cerca de 10 % de los efectivos nacidos fuera del pueblo).
62Hace 10 años, en el momento del censo, se constataba que el flujo de peones inmigrantes seguía vigente, proveniente de la región de Ancash y de Huaraz en particular. Así, se cuentan en la misma época 68 personas (de más de 5 años) que hablaban el quechua y una el aymara en el pueblo de Acos, en donde desde hace muchas décadas no se habla sino el castellano. Después de los huaracinos se vuelve también a encontrar la presencia de trabajadores oriundos de Cerro de Pasco y Huánuco que vienen en Acos desde el siglo pasado. Dentro de los migrantes recién llegados no sólo en Acos pero en este alto valle, se encuentran los ayacuchanos y algo excepcional, peones provenientes de los departamentos del norte. En el pueblo de Acos explicaron la presencia de ayacuchanos por la violencia bajo la cual vivían en estos años en sus aldeas. En 2002 dos familias ayacuchanas se han formado y establecido definitivamente en Acos. El caso de la migración proveniente del norte, sin duda de la región pobrey serrana de Ayabaca, es un fenómeno nuevo que puedeexplicarse de la siguiente manera.
63Los peones que aprendieron en Acos, ya en los años 1950-60, las prácticas frutícolas han capacitado a su vez a los de su tierra. Los acosinos dicen que se llevaron jóvenes matas, injertos, y semillas. Es cierto que, actualmente, Huaraz produce manzanas muy cotizadas en el mercado. Allá los terrenos son más propicios al cultivo de frutales. Si no arriban en proporciones tan elevadas como antes se debe, según los acosinos, a que ya no necesitan venir a trabajar en Acos pues ellos ya tienen también huertas y las cosechas se realizan en los mismos meses. Esta razón aunada al hecho que los sueldos han permanecido muy bajos, con malas condiciones de trabajo21 y que en el valle bajo se trabaja en mejor condiciones22, ha permitido a otros eventuales, sin duda más pobres aún que los huaracinos, ocupar el espacio que estos están abandonando. Lo que aparece actualmente es que hay menos peones estables que, como fue el caso en décadas anteriores, acaban por incorporarse al pueblo. Esto hace que se recurra en mayor proporción a una mano de obra estacional llamándola, ahora, desde más lejos en regiones que no guardan —como era el caso hasta hace poco— una vieja relación histórica con Acos. Después de haber utilizado en el siglo xix una mano de obra proveniente de las comunidades más cercanas, Acos, para asegurar su desarrollo tuvo que abastecerse en regiones conocidas pero lejanas como Cerro de Pasco, Huánuco y Huaraz. Los acosinos ahora tienen que buscarla muchomás lejos todavía para asegurar la continuidad tanto comocomunidad que como unidad de producción.
Fracasar no es morir23
64En 2002 los ingresos provenientes de la venta demelocotones y manzanas han disminuido y el nivel de vidade los trabajadores no ha mejorado en términos de ingresos:ganan 10 soles por día trabajado y reciben —según el tratohecho con el patrón— tres comidas diarias (equivalentes aseis soles) en uno de los restaurantes del pueblo. En el casode que los trabajadores eventuales hubieran migrado con sufamilia, es la esposa quien se encargará de preparar las comidasy en ese caso generalmente prefieren recibir los 16 soles. Las mujeres que acompañan a su pareja se emplean en la cosecha de tomates, vainitas etc. Los obreros agrícolas también tienen que costearse el alojamiento. En muchos casos se reúnen 4 ó 6obreros para alquilar una de la tantas casas vacías24. La gran diferencia con respecto a la situación de hace veinte años, es que tanto los obreros eventuales como los acosinos, pueden beneficiar de una atención médica en el nuevo centro de salud. Existe un verdadero trabajo sanitario25. Se despista la tuberculosis (existe un caso en 2003) y se atiende el problemade la salud infantil.
65La alcaldía ha confeccionado una lista de beneficiarios de la distribución del programa “Vaso de leche”26 destinada al Ministerio de Economía con el fin de recibir las asignaciones presupuestarias. Después de verificar las informaciones contenidas, hemos encontrado varios “errores” que son reveladores más bien del estado de relativo abandono en que se encuentran los pueblos del valle antes que de una voluntad de desviar fondos públicos. Los individuos que normalmente tienen que recibir esta ayuda del Estado son los niños de 0 a 14 años, los ancianos (más de 65 años), las mujeres gestantes, lactantes y los tuberculosos. Según la lista oficial, en Acos habrían 81 beneficiarios potenciales de dicho programa. Sin embargo, este número es exagerado pues, luego de examinar con detalle dicha lista, la cifra correcta se situaría más bien entre 46 y 50 individuos (34 niños, 9ancianos, 2 madres lactantes, 1 tuberculoso). El alcalde del pueblo no encontró mejor forma para poder obtener recursos suplementarios para poder atender a muchas otras personas y niños necesitados que no pertenecen al distrito de Acos pero que vienen todos los días de lugares alejados (fundos de Vilca, Canchapilca, Lampián) a la escuela del pueblo; sin mencionar a los habitantes de San Juan y de Huascoy que están en gran dificultad y en donde la desnutrición está bastante extendida dentro de la escasa población infantil y sobre todo en la población de los ancianos (información del Centro de Salud, Acos).
Cuadro 4 – Jefes de unidades agropecuarias y población el distrito de Acos.

Fuente: Censo Agrícola, INEI, 1994, Censo de población en 1993.
66Los problemas que encuentran las personas mayores en estos pueblos son relativamente nuevos. Anteriormente, siempre se podía contar con los parientes y vecinos de buena voluntad y en capacidad para ayudar a las personas ancianas27. La emigración acelerada en el curso de los últimos veinteaños ha privado a los que se quedaron de la ayuda necesariapara sobrellevar una vejez digna. Los jóvenes se van y losadultos que también envejecen no pueden atender a todoslos que requieren atención y es por eso que en varios casos, cuando la parte de la familia que ha migrado a la capital puede hacerlo, traslada sus ancianos a la costa o los interna en hospitales y asilos. En Acos, por ejemplo, solo quedan nuevepersonas de más de 65 años, no porque esta clase de edad selimite a esta cifra sino porque los demás han sido trasladadospor sus familias hacia Huaral o a Lima. Este envejecimientode la población que se percibe en las tres comunidades deldistrito de Acos, y que no es por cierto un fenómeno reciente, ha contribuido a cerrar el acceso a la tierra y a “minifundizar”el paisaje.
67La falta de recursos económicos en muchas familias obliga a veces a que las personas de edad pasen de la casa de unhijo a la de otro. La solución preferida es cuando los hermanos dan una pensión al miembro del hogar que se encargará del anciano. Pero no siempre los ancianos son bien tratados en razón de los conflictos que surgen a propósito de la transmisión de la tierra y bienes. En efecto, como lo habíamos observado en 1980 (Lausent, 1983: 338-384) las personas de edad que sobrepasan de los 60 años, se rehusan a traspasar sus tierras a través de la “donación” a sus parientes a cambio de una atención financiera hasta el fin de su vida; el traspaso puede ser entre todos los hijos que luego se turnan para aprovechar de la renta o bien se nombra a uno de ellos para que administre la huerta y reparta los beneficios a los demás hermanos. Esta práctica era corriente cuando la gente no vivía hasta edades avanzadas. Ahora ningún productor mayor de 60 años se separará de sus tierras. La situación que se ve en Acos y en sus propios anexos —como en muchos pueblos de la sierra— está totalmente bloqueada: paralización del mercado de tierras y precios elevados de los alquileres y ventas. Fue este un factor decisivo que aceleró el proceso de emigración de una poblaciónsin futuro en el pueblo hacia el valle bajo y Lima; emigración que había empezado ya a principios del siglo xx.
68Esta migración siempre había existido pero no habíalogrado separar las familias ni hacerles perder el contactocon el pueblo. Es a partir de 1970 que algunos jóvenesempiezan a salirse de los límites departamentales mirandohacia Bolivia y España. Luego, en los años 1980-90, elmovimiento migratorio hacia la costa u otros destinos máslejanos se amplificó. Los jóvenes que vivían en la costa, como otros miles de jóvenes, no encontraron otra soluciónque intentar esta vez una salida del país. En el valle alto, estos mismos años, se instala Sendero Luminoso (en Coto—vecina de Acos— en particular) y la fuerte inflaciónprovoca el desconcierto entre los hogares.
69Entre los que escogieron irse sobresale un grupo particular. Se trata de veinte acosinos residentes en Huaral que tenían entre sus amistades a jóvenes nikkei, peruanos de origen japonés28. Animados por la oportunidad que se presentaba de emigrar al Japón y la ayuda que proporcionaban las agencias especializadas en este tipo de migración, compraron una nueva identidad japonesa y viajaron al Japón con apellidos japoneses. Como la mayor parte de los más de 100 000 peruanos que se fueron en esta época al Japón, trabajaron en fábricas y reunieron un pequeño capital. Cinco se quedaron en el Japón y los demás volvieron al valle de Huaral con la idea de crear una empresa de transporte y para ello, se asociaron con otros inmigrantes acosinos que habían viajado y regresado del Canadá. No se olvidaron de Acos que, a causa del poco tránsito, sufría deaislamiento. Fundaron una agencia de transporte llamada“Taxis del Valle” cuya eficiencia y, utilidad es muy apreciada por los acosinos y todos los habitantes del valle de Chancay. El Japón no fue la única destinación de los hijos de Acos. La familia Taboada (son nueve hermanos) está desperdigada en Italia, Argentina y Japón. Chile y España recibieron también a Acosinos, como a tantos otros peruanos. Existe un sitio Web “Huaral City” a través del cual intercambian informaciones de sus comunidades y se comunican entre sí los que se fueron del valle y después de una primera estancia en Huaral salieron al extranjero. Los intercambios de gente del valle que viven ahora en Estados Unidos, en Suecia, Venezuela, Colombia, son nostálgicos; mencionan sus experiencias en Huaral, ciudad que les permitió salir, pero pocos hablan de su verdadero pueblo serrano de origen. La divisa es mirar hacia adelante, nunca hacia atrás.
Volver a empezar: “Triunfemos Acos”
70El actual presidente de la comunidad es un profesor jubilado. S. Avia siempre ha sido un hombre inquieto, provocador y persuadido que la acción y la reflexión política eran necesarias para cambiar las cosas. Calificadode “comunista”, acusado sin pruebas de ser senderista, se comprometió en el sindicalismo, en el poderoso SUTEP29. Tenía muchos proyectos para Acos y sus anexos pero lo marginaron por temor de verle un día en el poder y exigir el retorno de las propiedades y posesiones privadas en el seno de la comunidad. El tiempo transcurrió y ahora quela situación es crítica, los acosinos resolvieron elegirlo presidente de la comunidad. Esta elección revela, de partede los que lo escogieron, un cambio de mentalidad, la voluntad de cambiar y mejorar la comunidad, darle máspeso y defender a los productores.
71La misma reacción parece haberse expresado en abril de 2002 con la elección, mucho más política, del alcalde distrital: W. Ramos Pariasca a la cabeza del movimiento independiente“Triunfemos Acos”. W. Ramos es contador juramentado en Huaral, en donde tiene una oficina y viene cada fin de semana a trabajar a Acos. Es parte de los hijos de Acos que fueron a formarse profesionalmente a la costa pero que mantienensu condición de propietarios. En la lucha electoral Ramos Pariasca derrotó al partido del alcalde cesante “Movimiento Democrático Huaralino”, al cual se le podía reprochar de ser el portavoz exclusivo de los acosinos residentes en la capital provincial.
72El tercer signo de cambio se ha manifestado durante la reciente elección (12/12/2002) del Presidente de la Región Lima. El distrito de Acos votó por el que fue finalmente elegido, el aprista, M. A. Mufarech. La comunidad de Acos fue siempre conservadora30: votó por A. Fujimori hasta en la tercera elección y sus opciones electorales se oponían siempre alas de su anexo Huascoy, profunda y tradicionalmente aprista. Con las últimas elecciones, uno puede imaginar que las tres comunidades trabajarán juntas para encontrar soluciones ala crisis que atraviesan. El primer paso lo tienen que hacer las autoridades comunales y el consejo distrital conjuntamente, buscando ayuda ante las nuevas instituciones públicas yorganismos privados u ONGs, muy presentes en el Perú. En efecto los 25 000 soles otorgados anualmente por el FondoNacional de Cooperación y Desarrollo Social (FONCODES) para el distrito, no permiten resolver los problemas actuales, ni tampoco emprender obras duraderas.
73Uno de los problemas que tiene que resolver lacomunidad es el de mantener su propia existencia, es decir ser capaz de continuar a funcionar como comunidad. Losrecursos son tan escasos que para sobrevivir como institución, la comunidad, cuyos comuneros están en su mayoría fuera, tiene que recurrir a los programas de ayuda del gobierno. Este es el caso del programa “A Trabajar Rural”. Gracias aestos fondos, la comunidad va a subvencionar los productores que menos tienen o que están en la imposibilidad de cumplir con sus compromisos como comuneros. Fue el caso estaprimavera con las tareas de limpia-acequias o champeríaque necesitan movilizar a un gran número de brazos. Como muchos comuneros no están presentes o no tienen los medios económicos para mandar peones a hacer el trabajo en su lugar, la comunidad, a través del programa, les ayuda dándoles6 soles de los fondos recibidos por el programa “A trabajar rural”, aportando además 4 soles por su cuenta; permite así a la vez ayudar a los comuneros en dificultad y subvencionar la contratación de peones.
74Hemos visto las duras condiciones de vida de los peones no solamente en Acos sino también en todos los fundos de la quebrada y en las huertas de la comunidades vecinas. Con un ingreso promedio de 300 soles mensuales y una crisis de producción que les deja varios días sin trabajo, los peones eventuales son los que más sufren y a pesar de su deseo de instalarse de manera permanente en Acos nunca podrán integrarse a la comunidad. Ya en 1968, durante laReforma Agraria, tres peones habían solicitado ingresar en la comunidad, es decir cumplir con los cargos requeridospero también recibir una parcela. Uno logró integrarla pero, por falta de tierras disponibles, los demás tuvieron queesperar con la promesa, incumplida, que la comunidad, una vez recuperado el terreno en litigio con Lampián, les ibaa proporcionar las parcelas prometidas. En 2002, algunos peones casados con acosinas (lo que legitimaba su pedido) volvieron a solicitar establecerse como comuneros. Tampoco lo lograron por falta de tierras. El único nuevo comunero esun policía jubilado que compró años atrás una chacra en Acos y que está dispuesto a cumplir sus cargos. A la comunidadle falta recursos propios y tierras; tiene menos de 10 has sobre un total de 118 has; por esta razón ha vuelto a entablarjuicio con la comunidad de Lampián para poder recuperar las tierras de Patería. Uno de sus proyectos más urgentes es también parcelar un terreno que le queda, de acceso difícil, en el paraje de La Cruz. ¿Será suficiente para volver a dinamizar el pueblo? El estatus de la tierra en Acos en este momento es uno más de los problemas importantes que tienen que resolverlos comuneros. El ministerio de agricultura está solicitando a los comuneros que pretenden ser propietarios, posesionarios o usufructuarios de sus terrenos producir los documentos que prueben su legítima posesión. Aquí, sus intereses van en contra de los de la comunidad que ellos quieren proteger y conservar.
75Constatamos que, tal como funciona la comunidad, es muy difícil para ella innovar. Sin embargo, no podráhaber una buena reconversión sin esta capacidad deencontrar soluciones fuera del marco tradicional. Lo quese observó hasta ahora son tentativas de reconversión mayoritariamente a nivel individual. Algunos casos puedena mediano plazo aportar un empuje a la comunidad. Porejemplo J. Jurado, acosino, ingeniero agrónomo, estáaprovechando un terreno familiar para experimentar, con la ayuda de una ONG, una aclimatación de cepas deuva, reproduciendo la experimentación de los pequeñospropietarios de Vilca. A un nivel más colectivo, en lamedida que se agrupan varios agricultores de diferentescomunidades, se experimenta también con el apoyo de una ONG, la producción de miel “ecológica”. Por su lado, lamunicipalidad del distrito de Acos participa en proyectosde mayor envergadura que aportarán, si logran realizarse, las atracciones que tanta falta hacen al alto valle para que sedesarrolle el turismo. A dos kilómetros, se prevé construiruna gran represa para la crianza de truchas (actividadque tiene éxito desde hace varios décadas en los vallesvecinos). Otra obra está proyectada: la renovación de los baños de Collpa en la comunidad de Santa Catalina para que pueda competir con los baños de Muichui. Son varios los proyectos que podrían intentar salvar la economía del alto valle y con ella la suerte de comunidades que están en peligro de desaparecer a mediano plazo. ¿Podrán este conjunto heteróclito de proyectos constituir una solución durable a su lento y al parecer inexorable declive?
76Acos, que a principios de los años 1980 aparecía como una comunidad exitosa y progresista, se encuentra actualmente, al igual que muchas otras comunidades campesinas y pueblos de la Sierra del Perú, en peligro de extinción. No tanto por una mala gestión por parte de sus miembros sino precisamente y paradójicamente por la razón inversa. En efecto, el temprano éxito en la transición hacia una economía volcada al mercado, principalmente urbano, significó al mismo tiempo unaampliación de los horizontes y las aspiraciones. Los hijos fueron enviados a colegios de Huaral o de la capital en donde adquirieron calificaciones que luego los convirtieron en migrantes permanentes. En el mismo sentido, las considerables mejoras en las infraestructuras públicas, en lugar de retener a la población facilitaron la consolidación de un nuevo tipo de poblador. Este se caracteriza por manejar registros de pertenencia múltiples. Residente en la ciudad de Huaral oen Lima, pero también agricultor dedicado al cuidado de sus huertas con el beneficio de poder contar con una mano de obra agrícola compuesta por obreros inmigrantes cuyo estatuto flotante les permite reducir los costos. La dinámica demográfica estancada desde hace casi un siglo nos indica claramente que las dinámicas productivas de largo plazo no logran fijar a la población. Sin embargo esa relativa estabilidad demográfica es solo una apariencia. En realidad, un poco más de un tercio de las fuerzas vivas de Acos está constituida de agricultores golondrinos que mantienen un pie en la comunidad y otro en sus residencias urbanas de Huaral o de la capital. Ello no solamente en razón de sus actividades agrícolas sino también como una manera de preservar las propiedades adquiridas durante el proceso de desintegración de la comunidad y sobre las cuales no pueden todavía procurarse los títulos formales y abrir de esta manera el mercado de tierras. Es quizás éste el escollo más importante pues supone a la vez un cambio profundo de estructuras productivas e igualmente implica despojarse del arcaísmo de sus estructuras comunales, responsables de su lenta desaparición, inventando de esta manera una nueva comunidad.
77Las transformaciones institucionales en curso, en particular el proceso de conversión de ciertas comunidades campesinas en municipios distritales31, tienden a debilitar las estructuras comunales y con ellas la gestión colectiva de los terrenos comunales cuyo usufructo privado ha devenido preponderante. Acos, al igual que un gran número decomunidades de la sierra peruana, no escapa a estas tendencias.¿En qué medida la extensión del “Programa de Titulaciónde Comunidades” que intenta conservar la gestión comunalpodrá contrarrestar la lenta pero inexorable marcha hacia la desagregación de lo comunal que conllevan la privatización de las tierras comunales y la “municipalización” de lascomunidades?

Anexo Estadístico
Cuadro 5 – Población inmigrante en los distritos de la provincia de Huaral en 1993.

Nota: mayores de 5 años.
Fuente: elaboración propia en base a los Censos de Población 1993, INEI.
Cuadro 6 – Población electoral (2001) y porcentaje de la población de 60 años y más en los distritos de la provincia de Huaral.

Fuente: elaboración propia en base a los datos de resultados electorales de la ONPE.
Cuadro 7 – Características sociodemográficas y de vivienda.
DEPARTAMENTO: LIMA
PROVINCIA: HUARAL
DISTRITO: SAN MIGUEL DE ACOS



Fuente: INEI - IX CENSO DE POBLACION Y IV DE VIVIENDA 1993
Bibliographie
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MONTOYA ROJAS, R., 1965 – Emigración de una comunidadcampesina de la sierra peruana: Pacaraos. Tesis de Bachiller, UNMSM.
Notes de bas de page
1 En 1957 José María Arguedas publica en la Revista del Museo Nacional, T. XXVI, “Evolución de las Comunidades Indígenas. El Valle de Mantaro y la ciudad de Huancayo”.
2 Anteriormente el trabajo de Richard Adams publicado en 1953 “Estudio de la comunidad de Muquiyauyo” en la Revista del Museo Nacional (T. XXII) había demostrado la utilidad de los trabajos monográficos.
3 Publicación colectiva del Instituto de Etnología de la Universidad de San Marcos.
4 Con un equipo de investigadores dirigido por William F. Whyte. Entre los trabajos realizados, uno de los más interesantes es el de Henry Dobyns (1964).
5 Los resultados de las investigaciones realizadas en el marco del proyecto fueron copublicados en 1966 por las dos instituciones.
6 Se hizo una primera visita a la comunidad de Huayopampa en 1963 (ver informe de Arroyo et al.).
7 Entre su primera estadía en el Perú en junio de 1957 y hasta el verano de 1962, O. Dollfus tiene como cargos: Jefe del servicio cultural y de la cooperación de la Embajada de Francia en Lima y profesor en la UNMSM de Lima. Posterioremente profesor en la Sorbona, ocupa el puesto de directordel IFEA de 1967 a 1972.
8 Podríamos ilustrar la situación con una comparación con un tren cuya locomotora hubiera sido Huayopampa, el primer vagón Pampas-La Florida, el segundo Huascoy, seguido muy cerca por San Juan.
9 Según las correcciones y actualizaciones aportadas al catastro
levantado entre 1967 y 1970 (Oficina de Catastro Rural: Z-A IV, hoja 43, Acos 1973). Ver Lausent, 1983: 338.
10 Según el III censo agropecuario de 1994, en el distrito de Acos existíaun total de 189 unidades agropecuarias de las cuales 122 se dedicaban a la producción de manzana, y 118 a la de melocotones y duraznos, ocupando 95,4 has y 39,5 has, respectivamente.
11 No se trata de sacos sino de jabas (100 jabas para 400 matas en producción de las cuales 20 son de primera y segunda calidad y la 80 jabas restantes de tercera y cuarta categoría).
12 Ver la Revista Agraria CEPES, n° 48, septiembre de 2003.
13 Actualmente en Lima, los dos distribuidores principales cuentan con, el primero: 12 supermercados Wong, 6 Super Metro y 9 Metro; y el segundo: 20 Santa Isabel, 8 Plaza Vea y 3 Tottus. Otros autoservicios aseguranla distribución de mercancías de primera necesidad pero con escasa oferta de productos frescos.
14 Los limeños tienen un acceso muy fácil a la autopista del sur que suelen tomar en el verano —todos sectores sociales confundidos—, para ir a las playas (hasta el kilómetro 120) y en invierno a la búsqueda del sol de los valles sureños. Si este flujo no se dirige hacia el norte es en parte por su falta de atracción pero también por que el camino es mucho más largo y la ruta se encuentra en peor condición; además las salidas por Ventanilla y por Puente Piedra no son muy seguras, particularmente por la noche.
15 Agradezco a Javier Herrera por su colaboración en la elaboración de esta sección.
16 En el caso de la población solo se obtuvo información directa de población en el área urbana e indirecta en el caso del área rural. Más aún, se imputó un tamaño de hogar promedio de 5 miembros en los casos en que no se obtuviera información.
17 Sobre este tema ver Brougère (1992).
18 IX Censo de Población y IV de Vivienda 1993, INEI, Lima. Este censo fue realizado el 11 de julio de 1993 en el momento de realizar las cosechas más importantes cuando más peones se necesita, lo que puede explicar la presencia de un número muy importante de personas no nacidas en Acos constituido en su mayoría de trabajadores eventuales.
19 A nivel del distrito se contaba 200 no nacidos en Acos, 2 de los cuales se encontraban en el anexo de San Juan y ninguno en Huascoy.
20 No están contabilizados aquí los peones que trabajan en los caseríos de Limoncillo, Collas, Caractama y Buena Vista, que se suman a 17 personas a quienes no se les hizo la pregunta.
21 Únicamente los obreros agrícolas calificados, o con alguna una especialidad (podadores, enjabadores) pueden aspirar a remuneraciones aceptables.
22 En la comunidad vecina de Lampián 10 % de la población estaba conformada por gente de Ancash. En el distrito de Huaral, 15 % de la población era oriunda de Ancash (Censo de población 1993, INEI).
23 Esta reflexión casi filosófica, se la hizo un acosino fruticultor y transportista que tuvo mala suerte pero sobresalió. Le gustó tanto que pintó el lema sobre su nuevo camión.
24 IX Censo de población 1993, INEI. El pueblo de Acos tenía en 1993, 163 viviendas para 116 hogares (algunas personas tienen dos casas por efectode herencias) siendo 112 las ocupadas. 29 casas eran alquiladas y otras 23 tenían un modo de ocupación no determinado. Solo 99 casas reciben agua, 63 tienen un baño dentro o fuera y 92 tienen alumbrado eléctrico.
25 El hospital San Juan Bautista de Huaral recibe la informaciónestadística de la posta de salud, datos que lamentablemente no pudimos consultar.
26 Alcaldía de Acos. Lista de beneficiarios del programa “Vaso de leche”, 26/03/2002.
27 IX Censo de población, 1993, INEI. En la comunidad de Huascoy en1993, sobre una población de 208 personas 41 tenían más de 65 años y había solo 5 niños de menos de un año.
28 El valle de Huaral fue entre 1920 y 1945 el centro de una muy importante colonia japonesa que hizo fortuna en la agricultura, la compra de haciendas y el comercio. Todavía en la ciudad de Huaral existe una gran cantidad de descendientes de japoneses (Lausent, 1991).
29 Sindicato Único de Trabajadores de la Educación del Perú.
30 En las últimas elecciones presidenciales (3/6/2001) el distrito de Acos dio casi por igual sus votos a Perú Posible (A. Toledo) y Unidad Nacional (L. Flores).
31 Ver en este sentido del Castillo (2003).
Auteur
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Isabelle Lausent-Herrera
Centre National de la Recherche Scientifique
E-mail: lausent_herrera@csi.com
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