1 Olivia Harris, Brooke Larson y Enrique Tandeter, La participación indígena en los mercados surandinos. Estrategias y reproducción social. Siglos xvi a xx, La Paz, CERES, 1987.
2 Cf. Angel Rosenblatt, La población indígena y el mestizaje en América, Buenos Aires, Editorial Nova, 1954; Nicolás Sánchez Albornoz, La población de América Latina en los tiempos precolombinos hasta el año 2000, Madrid, Alianza Editorial, 1973; Martin Minchom, “La evolución demográfica del Ecuador en el siglo xvii” Cultura, VII-24b, 1986, p. 459-480; N. Wachtel, Le retour des ancêtres..., op. cit., p. 386-396.
3 AGI/S, Quito 32. Para el año 1630 y el conjunto de la audiencia, adelanta la cifra de 85’000 tributarios, o sea 425’000 habitantes, a comparar con los 29’000 y 105’000 respectivamente para el año 1598.
4 R. B. Tyrer, Historia demográfica y económica..., op. cit., p. 48 y gráfico 1A, p. 81.
5 ANE/Q, Indígenas, C. 15, 19-1-1684.
6 El corregidor da testimonio al respecto en 1681: hacía depender la realización de la operación al término del pleito que intentaron los caciques de la región contra la entrega de mitayos a los vecinos de Cuenca (ANH/C, C. 107-181).
7 Las menciones de años difíciles son las siguientes: 1618, epidemia de sarampión; 1653, hambruna (ANE/Q, Indígenas, C. 6, 15-VII-1653); 1656-57-58, sequía (AHMC/C, 2.3); antes de 1663, malas cosechas, especialmente de maíz (ANE/Q, Fondo especial, vol. 8, n° 23, fol. 18); antes de 1666, “años pasados esteriles” y hambruna ese año (ANH/C, C. 114-389); antes de 1669,“años pasados esteriles” (ANH/C, C.107-176); antes de 1670, “en tiempo de la peste de virguela” (ANH/C, C. 117-575, fol. 4); 1674, hambruna. Para una comparación con las regiones centrales y septentrionales de la audiencia, ver S. A. Alchon, Native Society and Disease..., op. cit., p. 59, cuadro 4.1.
8 La cifra propuesta por Robson B. Tyrer (p. 69) para 1683 es poco diferente: 4’418.
9 En Sibambe, por ejemplo, según la declaración del cura del pueblo en 1675, Guayacondo contaba con catorce tributarios, Chabse con nueve, Yalancay con ocho, Guallag con cinco, Canac con cinco, y Linge con tres (ANot/A, P. n° 1).
10 N. Sánchez Albornoz, Indios y tributos..., op. cit., p. 159-166, ha mostrado, por lo demás, que la caída de la población tributaria originaria no significaba necesariamente la de la población indígena.
11 La liquidación de las cuentas del tributo por el trienio 1672-1675 ofrece la cifra de 3’435 tributarios en Alausí, Mollepongo y Guasuntos, cuando los caciques declaraban en 1680 que no había sino 620 indígenas que residían en la provincia “de los quales la mayor parte reside en la dha ciudad [de Cuenca]” (A/Not/A, P. n° 1,1672-1675, y ANE/Q, Indígenas, C. 14.6-XII-1680).
12 Mollepongo: ANot/A P. n° 5,1654; A/Not, P. n° 3, 1673-1677; ANot/A, P. n° 1,1685 y 1698; Chunchi: ANot/A, P. n° 7.
13 A menudo el escribano era poco preciso en cuanto a la localización del solar. Se limitaba con expresiones genéricas como “arriba de esta ciudad” (San Sebastián) o “abajo de esta ciudad” (San Blas).
14 La base que ha servido para su elaboración es una mezcla entre el esquema de Cuenca en 1557 según Octavio Cordero Palacios y el plano de Cuenca en 1889 dibujado por Tomás Piodil.
15 En Pomallacta en 1653, la manta, la fanega de maíz y la gallina subsistían todavía, pero los indígenas no debían ya más que diez reales (ANE/Q, Indígenas, C. 7,17-II-1657); en Gua-laceo en 1666, la pieza de tela había desaparecido y el dinero que se debía se elevaba a veintidós reales (ANH/C, C. 127-974 y C. 114-389).
16 Los indios de la encomienda de Tixán no pagaban más que un peso y medio por año (ANE/Q, Indígenas, C. 51, 5-IV-1733), en tanto que los de Mollepongo debían cuatro pesos y tres reales y medio (ANot/A, P. n° 1, 1682). En 1736, el visitador Joaquín Martínez de Arizala indicará la coexistencia de tasas diferentes, sin explicitar su afirmación.
17 AHM/C, Libro IX de cabildos de Cuenca, 14-XII-1643, fol. 211.
18 Cf. ANE/Q, Indígenas, C. 6,15-VII-1653, donde el cacique de Espíritu Santo exigía dos pesos por una fanega de maíz si los indígenas no podían pagarla en frutos.
19 “Esta tierra esta perdida y rrematada y para dar vn estallido con la poca justicia, gobierno y discusion que ay en ella y oy mas perdida y rrematada que nunca por faltar caveça a quien los yndios obedescan y por esta rraçon no se da vn mitayo” (ANE/Q, Fondo especial, vol. 3, n° 138, 1643, fol. 76: reclamo de la ciudad de Cuenca ante la Audiencia en 1643). “De suerte que estan totalmente arruinadas y perdidas las dhas haziendas de ganado mayor y menor como las sementeras de trigo y mais y ottras cemillas y legumbres de que a rresultado la suma pobressa en que se halla esta ciudad y peresen de hambre los dhos vecinos y tanbien las religiones de los conuentos” (ANH/C, C. 130-391: queja del prior del convento franciscano de Cuenca contra los caciques de Alausí).
20 ANH/C, C. 130-391.
21 AGI/S, Quito 90.
22 Se conoce el caso gracias al pleito entre el cacique y Miguel de Mora. Según éste, había sido reclutado por Gabriel Lasso para cobrar el diezmo, a razón de cuatrocientos pesos, asumiendo los costos. Después de dudar en razón del monto del arriendo, aceptó luego al conocer los garantes presentados por el cacique; sin embargo la operación fracasó y el administrador reclamó lo que se le debía. Don Gabriel Lasso negaba la veracidad de esta versión, alegando que no había firmado el contrato de arriendo del diezmo en pleno conocimiento del asunto, ya que previamente se le había embriagado (ANH/C, C. 79-311).
23 Cf. N. Manrique, Colonialismo y pobreza..., op. cit., p. 86-104.
24 ANE/Q, Indígenas, C. 35, 23-VI-1710.
25 Se conoce al menos siete casos en los que esta norma se repite: 1642 (ANH/C, C. 125-090); 1654 (ANE/Q, Indígenas, C. 23,6-XI-1694); 1662 (ANH/C, C. 114-907); 1667 (ANH/C, C. 129-080); 1681 (ANH/C, C. 107-181); 1695 (ANH/C, C. 112-065); 1697 (ANH/C, C. 79-563).
26 ANE/Q, Indígenas, C. 16, 19-I-1684.
27 ANH/C, C. 78-886.
28 ANH/C, C. 110-212.
29 Corvée, en francés, es el nombre que se aplicaba al trabajo obligatorio de los siervos en la Edad Media, y por extensión a todo trabajo impuesto (N. del T.).
30 Una provisión real emitida en 1634: AGI/S, Quito 12, r. 1, n° 13; la mita ordinaria era llamada “gañanes y pastores”.
31 Cf. G. Ramón, La resistencia andina..., op. cit., p. 165-182.
32 Los López de Galarza poseían igualmente encomiendas en Cotocollao (corregimiento de Quito), en Mira (Ibarra), en Mocha y Chumaquies (Ambato), y en San Andrés y Cubijies (Riobamba) (cf. J. Ortiz de la Tabla Ducasse, Los encomenderos de Quito. ..,op. cit., p. 116-120).
33 S. J. Stern, Los pueblos indígenas..., op. cit., p. 59-92.
34 Encomienda de Gabriel Hurtado de Avendaño: ANH/C, C. 78-159, C. 78-161 y C. 78-165; encomienda de Martín de Aybar: ANH/C, C. 125-239, y ANE/Q, Indígenas, C. 9, 22-III-1666.
35 La Asunción de Cañaribamba: ANH/C, C. 112-731; Sibambe: ANot/A, P. n° 1, 1663; Gua-laceo: ANH/C, C. 112-725.
36 Un panorama de los abusos de que eran víctimas los indígenas fue trazado en 1684 por el presidente de la Audiencia, don Lope Antonio de Munive, cuando efectuó una visita al corregimiento de Cuenca, estigmatizando las maniobras de los diferentes representantes de la sociedad dominante local (ANE/Q, Indígenas, C. 93, 9-1-1769).
37 Ver por ejemplo el litigio que opuso en 1649 a los caciques de Taday con Gerónimo Ortega de Orellana, encomendero de este pueblo (ANH/C, C. 112-540).
38 Ver Anne-Marie Brenot, Pouvoir et conflit au Pérou colonial au xviiie siécle. Gouverneurs, clientèles et ventes forcées, París, L’Harmattan, 1989.
39 ANE/Q, Indígenas, C. 6, 15-VII-1653.
40 ANH/C, C. 108-239, petición formulada por Juan Bijay, García Carguaguanga, Juan Guar-tapudlla y Juan Auqui “caciques principales y gobernadores de los pueblos desta Juridicion por nos y en nombre de los demas caciques principales hurinsayes y hanansayes”.
41 ANE/Q, Indígenas, C. 13, 13-V-1677.
42 ANH/C, C. 110-193.
43 ANE/Q, Fondo especial, vol. 8, n° 233. El funcionario escribía: “Esto es Señor en suma lo que tengo aueriguado, faltame el entrar en otras prueuas de los yndios de Alausi, y Atun-cañar. Ayer despache a los desterrados, orden que viniessen al pueblo de Xiron, que dista desta ciudad sinco o seys leguas”.
44 AGI/S, Quito 33.
45 AGI/S, Quito 89.
46 Ver por ejemplo la denuncia de clérigos presentada por el oidor Pedro de Venegas en 1677 (AGI/S, Quito 8, r. 19, n° 50).
47 ANE/Q, Indígenas, C. 93, 9-I-1769.
48 Luis Suplemasa: ANH/C, C. 128-026; Pedro Naulasaca: ANH/C, C. 114-369.
49 He aquí lo que escribía el portavoz de los indios tejedores de Alausí contra Alonso Infante en 1665: “Los grandes agrauios y excesos en que nos tratava [...] de mas de hazer nuestras tareas sacarnos de ellas y hazer que le pongamos leña y que le siruamos de guasicamas sacando asi mesmo cada semana vn mitayo velador y entregandole la cassa galinas cuyes platos y si acaso se mueren o quiebren lo cobran acatandonos con grandes molestias y be-jaciones” (ANE/Q, Indígenas, C. 89, 26-IX-1665).
50 Juan Muydumbay: ACA/C, Gob. Adm., n° 13-761; Diego Guartabisñay y Juan Mainato: ACA/C, Gob. Adm., n° 50-009.
51 Se trataba precisamente de las contribuciones forzadas y tasadas que don Lope Antonio de Munive había prohibido en 1684: “Que los yndios feligreses de ambos sexos con ningun pretexto ni titulo de debocion funerales y exsequias ofrendasen ynvoluntariamente ni con-tribuiesen para cofradia en fixo renta ni para fiestas ni pendones ni para la sera y papel de los monumentos en plata o en especie alguna” (ANE/Q, Indígenas, C. 93, 9-I-1769).
52 Cf. Fernando Velasco, Estructura económica de la Audiencia de Quito, Quito, Universidad Central del Ecuador, 1975; Manuel Miño Grijalva, “La economía de la Real Audiencia de Quito, siglo xvii”, en E. Ayala Mora (ed.), Nueva historia del Ecuador, op. cit., vol. 4, p. 47-103.
53 AGI/S, Quito, 11, r. 3, n° 56.
54 La literatura sobre los obrajes es muy abundante. Para consideraciones generales, ver Fernando Silva Santisteban, “Los obrajes en el corregimiento de Cajamarca”, en F. Silva San-tisteban, W. Espinosa Soriano y R. Ravines, Historia de Cajamarca, III, Siglos xvi-xviii, Cajamarca, Instituto Nacional de Cultura/Corporación de Desarrollo, 1986, p. 181-191. Sobre el obraje quiteño, ver R. B. Tyrer, Historia demográfica y económica..., op. cit., p. 85-260; Manuel Miño Grijalva, “El obraje colonial”, European Review of Latin American and Caribbean Studies, 47, 1989, p. 3-19; Javier Ortiz de la Tabla Ducasse, “El obraje colonial ecuatoriano. Aproximación a su estudio”, Revista de Indias, XXXVII-149/150, 1977, p. 451-541, y “Obrajes y obrajeros del Quito colonial”, AEA, XXXIX, 1982, p. 341-365. Se puede mencionar igualmente algunos estudios de casos: Rocío Rueda Novoa, El obraje de San Jo-seph de Peguchi, Quito, Ediciones Abya-Yala, 1988; Alejandra Kennedy Troya y Carmen Fauria Roma, “Obrajes en la Audiencia de Quito. Un estudio de caso: Tilipulo”, Boletín Americanista, 1987, p. 143-202.
55 R. B. Tyrer, Historia demográfica y económica..., op. cit., p. 133. Sin embargo en 1723 Esteban Joseph de Eques, vecino de Alausí afirmaba ser dueño de seis “haciendas y obrages en terminos de dho asiento” (Anot/A, R n° 2, 1723); por falta de mano de obra reclamaba el quinto de 173 indios vagabundos de Guasuntos y Pomallacta.
56 “Aunque ha algunos años que se fundo por ser de pocos yndios ha mediado poco y por no hauerse labrado en el en mucho tiempo sino jergas y sayales. [...] Al presente esta en arrendamiento por no tener los yndios con que costearlo y agora se labran paños en el rra-zonables avnque pocos y algunas fraçadas. [... ] Y hasta agora no es de mucha consideración” (AGI/S, Quito 9, r. 7, n° 52a).
57 AGI/S, Quito 69, fol. 301-315.
58 Ibid., fol. 382v y fol. 383.
59 ANE/Q, Indígenas, C. 20, 7-X-1692.
60 R. B. Tyrer, Historia demográfica y económica..., op. cit., p. 114, menciona en el caso del obraje de Alausí un arriendo anual de cuarenta y dos pesos.
61 Alberto Landázuri Soto, El régimen laboral en la Real Audiencia de Quito, Madrid, 1959, p. 112-115.
62 ANE/Q, Indígenas, C. 13, 24-VII-1679.
63 En más de un aspecto se trata, pues, de un movimiento de rebelión contra la explotación en el taller textil.
64 Molleturo: ANH/C, C. 78-443; Sayausí: ANH/C, C. 128-019; Molleturo: ANH/C, C. 128-039; Chacancay: ANH/C, C. 130-584; Cañaribamba: ANH/C, C. 94-145, “camino de las minas de azogues de Guena y Mollopongo, provincia de Cañaribamba”; Zuchug: ANH/C, C. 112-487by C. 112-460.
65 ANH/C, C. 79-684, C. 79-680, C. 79-685, C. 79-683, C. 79-681 y C. 79-682. Los documentos se refieren a pueblos acostumbrados del rubro “mina”: Sayausí, Molleturo, Azogues; pero mencionan localidades de potencial más aleatorio: Girón, Paute, Taday.
66 Registros de minas: ANH/C, C. 79-687 y C. 116-612; peticiones de mitayos: ANH/C, C. 116-612; Juan Villcas: ANH/C, C. 116-710. Se puede en fin mencionar el funcionamiento atestiguado de un molino de metal en una mina situada en el sector de Molleturo (ANH/C, C. 94-141).
67 Se puede mencionar, para que quede memoria, en la búsqueda de metales preciosos el descubrimiento de tesoros: Cojitambo (ANH/C, C. 111-734 y C. 107-963), Casuc y Chacpala (ANot/A, P. n° 1, 1678), Guataná (ANH/C, C. 79-544), Calispugyo (ANH/C, C. 125-134 y C. 115-846).
68 Ver ANH/C, C. s. n°, “cuentas de gastos para los años 1667-1669”.
69 ANH/C, C. 112-231.
70 ANH/C, C. 117-009.
71 ANH/C, C. 112-235.
72 Sobre la presencia de esclavos, ver ANH/C, C. 109-003; sobre los mitayos: ANH/C, C. 112-461, C. 108-264, C. 79-388 y C. 108-264; sobre los trabajadores libres: ANH/C, C. 127-997.
73 Documentos referentes a Zaruma: ANH/C, C. 78-390, C. 79-576 y C. 141-007.
74 ANH/C, C. 114-907.
75 ANH/C, C. 112-652.
76 AGI/S, Quito 54, n° 17.
77 AGI/S, Quito 69, fol. 66v.
78 “Estas prouinçias de quito el dia de oy por dibersos açidentes se hallan pobres y gastadas asi entre españoles como naturales y los animos de vnos y de otros poco alentados para acudir con sus caudales a tantas neçesidades presentes porque solo se sustentan de labores del campo y crianza de ganados las mercançías y otros granjerias son muy cortos” (AGI/S, Quito, 12, r. n° 3, n° 36).
79 Leonardo Espinoza y Lucas Achig, “Aspectos socio-económicos de la Sierra Centro-Sur en el siglo xviii: formas de producción y estructuración social”, en L. Espinoza (ed.), La sociedad azuayo-cañari: pasado y presente, Cuenca, IDIS/Editorial El Conejo, 1989, p. 111-125, ofrecen un cuadro general, y J. Chacón Zhapán, Historia del corregimiento..., op. cit., p. 117-131, analiza sobre todo el establecimiento de las haciendas.
80 Carlos Marchán Romero, “Estudio introductorio”, en J. M. Vargas, La economía política del Ecuador durante la Colonia, Quito, Banco Central de Reserva/Corporación Editora Nacional, 1987, p. 13-58.
81 ANE/Q, Indígenas, C. 93, 9-1-1769.
82 ANH/C, C. 112-012.
83 Se pueden dar algunos ejemplos: don Francisco Songo, principal de Chunchi y alcalde del tambo de Piñancay en 1672 (ANot/A, P. n° 6, 1672); don Ignacio Cajilima, alcalde del de Tiquizambe (ANot/A, P. n° 1, 1694).
84 ANot/A, P. n° 1, 1694.
85 Hay que precisar una vez más que la categoría “española” debe ser tomada con cautela. No está seguro que todos los “vecinos” de los protocolos fuesen blancos.
86 Cf. Gérard Béaur, Le marché foncier á la veille de la Révolution, París, Éditions de l’EHESS, 1984.
87 ANH/C, C. 106-811 y ANH/C, Not. 3, L. 501, fol. 154v, 24-III-1615.
88 ANH/C, Not. 3, L. 507, fol. 183.
89 Venta de Juana Carrillo a María de Saldaña: ANH/C, Not. 3, L. 514, fol. 12v; venta de María Pérez a Joseph Márquez: ANH/C, Not. 3, L. 516, fol. 35.
90 ANH/C, C. 106-811; ANH/C, Not. 3, L. 501, fol. 154v; en 1653, Marcial Senteno, sacristán (ANH/C, Not. 3, L. 514, fol. 46, 18-VII-1653), compró a un vecino un medio solar “bajo San Blas” por veinte pesos; en 1667, aparece como fallecido (ANH/C, C. 116-284).
91 Cf. C. Caillavet, “Les rouages économiques...” art. cit., p. 31-63; Fred Bronner, “Church, Crown and Commerce in Seventeenth-Century Lima: A Synoptic Interpretation” JGLA, 29, 1992, p. 75-89.
92 El retorno del rubro “deudas y créditos” al final de los testamentos, incluso en un anexo, muestra que su indicación dependía de la memoria del testador siendo así que muy pocos, como Diego Tasa Andicela o Pedro Chicaysa, tenían un libro de cuentas.
93 Rodrigo Caxas: ANot/A, P. n° 6, 1656; Juan Villcas: ANH/C, C. 127-995; Francisco Mano y Gabriela Caychi: ibid.
94 El sastre Pedro Chicaysa declaraba así: “Muchas personas españoles uezinos de esta Ciudad y mugeres y otras personas me deben cantidad de pessos de hechuras como consta por una memoria que dejo escripta” (ANH/C, Not. 3, L. 500, fol. 277).
95 María Suya: ANH/C, Not. 3, L. 519, fol. 414.
96 Sobre los pulperos de Quito, ver M. Minchom, The People of Quito..., op. cit., p. 103-109.
97 Hoy todavía, dos lados de la manzana que ocupa el monasterio de las Conceptas de Cuenca están acondicionados para acoger exiguas tiendas de artesanía y antigüedades. El tercero, en que se abre la portada de la iglesia, está cerrado por completo; el cuarto ha sido objeto de una operación inmobiliaria para la construcción de edificios de vivienda, reduciendo así la superficie que ocupa el convento en el espacio urbano.
98 Mateo Ynga, sastre indígena, tenía así su taller en la casa de Juan Blanco de Alvarado (ANH/C, C. 112-157).
99 Se puede verlas a todo lo largo del lado septentrional de la plaza. El que corresponde a la catedral vieja las ha perdido en un 50%, ya que los puestos adosados a la iglesia han sido derribados, pero queda señal visible de su antigua presencia en el pavimiento, y el santuario se abre hoy por la nave lateral.
100 El precio era el mismo para los del Sagrario en 1651, según la referencia del taller de un zapatero (ANH/C, C. 79-621).
101 ANH/C, C. 94-154.
102 ANH/C, C. 78-565.
103 Se consideró incluso la posibilidad de destinar al mercado un solar asignado a uno de los vecinos en el momento de la fundación de la ciudad y que no había sido ocupado. Pero ningún documento da fe de su funcionamiento, incluso si su localización corresponde a uno de los dos mercados minoristas con que cuenta hoy la ciudad.
104 Cf. Martin Minchom, “La economía subterránea y el mercado urbano: pulperos, “indias gateras” y “recatonas” del Quito colonial (siglos xvi-xvii)”, en S. Moreno Yánez, Antropología del Ecuador, Quito, Ediciones Abya-Yala, 1989, p. 197-209.
105 ANH/C, C. 117-618.
106 “[Los vecinos] les hasen seruir enbiendoles por leña, cobrandoles a quatro cauallos de leña por tarea cada semana, y a los mismos yndios haze bender en la plaza, y les cobra en plata, lo qual a hecho el general don Francisco Juan de Herrado, corregidor” (ANH/C, C. 112-065, fol. 4v).
107 Leonor de Tapia: ANH/C, Not. 3, L. 519, fol. 412; Carlos Duchigadnay: ANH/C, Not. 3, L. 512, fol. 696; Francisco García de Granda: ANH/C, C. 125-803.
108 Joseph Buestán: ANH/C, C. 114-197; ANE/Q, Indígenas, C. 81, 12-1-1760; Elvira Macas: ANH/C, C. 78-728.
109 Agustina Caxamarca: ANot/A, P. n° 4, 18-VIII-1675; Andrés Pacuruco: ANH/C, Not. 3, L. 515, fol. 179, 28-VII-1656.
* Valores estimados
* Más 39 casos donde interviene un cholo o un convento
* Más uno no precisado.