1 Sobre la encomienda y los encomenderos, ver Teodoro Hampe Martínez, “Sobre encomenderos y repartimientos en la diócesis de Lima a principios del siglo xvii” JGLA, 29, 1986, p. 47-74; José de la Puente Brunke, Encomienda y encomenderos en el Perú. Estudio social y político de una institución colonial, Sevilla, Diputación provincial de Sevilla, 1992; Javier Ortiz de la Tabla Ducasse, Los encomenderos de Quito, 1534-1660. Origen y evolución de una élite colonial, Sevilla, EEHA/CSIC, 1993.
2 Federico González Suárez, Historia General de la República del Ecuador, Quito, Eifel, [1890] 1964, p. 242-243, indica, para apuntalar su exposición, un documento de archivos privados, la información de servicios que Diego de Sandoval efectuó en 1541.
3 AGI/S, Patronato 90-A, r. 1, n° 23 y n° 26.
4 AGI/S, Quito 26, y Libro IV de cabildos de Cuenca, fol. 68; BRAH/M, Colección Muñoz, A/92.
5 K. Spalding, Huarochirí…, op. cit, p. 124-164; Nelson Manrique, Colonialismo y pobreza campesina. Caylloma y el valle del Colca. Siglos xvi-xx, Lima, Desco, 1985, p. 39-71; Galo Ramón, La resistencia andina. Cayambe, 1500-1800, Quito, Centro Andino de Acción Popular, 1987, p. 120-137.
6 Ella no permite, lamentablemente, considerar la problemática de los conflictos, alianzas y negociaciones entre caciques y encomenderos, según el modelo de análisis propuesto por Steve J. Stern para Huamanga (Los pueblos indígenas del Perú y el desafío de la conquista española, Madrid, Alianza Editorial, 1986).
7 Fernand Braudel, Civilisation materielle, économie et capitalisme, xve-xviiie siècle, t. I, Les structures du quotidien, París, A. Colin, 1991, p. 449-462.
8 Sobre las relaciones entre sierra y selva, ver Françoise-Marie Renard-Casevitz, Thierry Saignes y Anne-Christine Taylor, Al este de los Andes, Quito, Ediciones Abya-Yala/IFEA, 1988; sobre la llanura del litoral, ver C. Caillavet, “Entre sierra y selva…”, art. cit., p. 71-91.
9 A pesar de esta realización, Gil Ramírez Dávalos, en su probanza de méritos de 1559, es mucho más locuaz sobre la fundación de otra ciudad, Baeza, que sobre Cuenca, que simplemente menciona (AGI/S, Patronato 101, r. 1, n° 19). La cita reproduciendo el título de guarda mayor que el virrey le había concedido, en que éste declaraba (fol. 69): “Por my horden se a fundado en la prouincia de tomebamba un pueblo de españoles yntitulado la çiudad de quenca por mandado de gil rramirez daualos a quien probey por gobernador de las prouinçias de quito y de aquella tierra el qual me a ynbiado la traça de la dha çiudad con rrelaçion de que el asiento della es muy bueno y con muchas calidades.”
10 Quito, 1534; Guayaquil, 1535; Portoviejo, 1535; Popayán, 1536; Pasto, 1539; Loja, 1548; Zaruma, 1550; Zamora, 1550; Baeza, 1559; Tena, 1560; Riobamba, 1575.
11 Uno de esos propietarios fue Rodrigo Núñez de Bonilla, vecino de Quito y encomendero de Macas. Francisco (o más bien Gonzalo) Pizarro parece haber sido igualmente dueño de uno.
12 Víctor Manuel Albornoz, Libro primero de cabildos de la ciudad de Cuenca. 1557-1563, Cuenca, Dirección de publicaciones municipales, 1957, p. 3-13 (en adelante Libro I).
13 Más tarde la porción costera del corregimiento de Cuenca perteneció a Guayaquil.
14 La identificación de los caciques citados plantea un cierto número de dificultades: Leo-pudlla no aparece sino en un solo documento en esta forma, en tanto que cacique de Sig-sig (el patronímico “Pudlla” es el de un linaje noble de la parcialidad de Burín); Juan Duma pertenecía a una de las más antiguas y prestigiosas dinastías cacicales cañaris, que dependió posteriormente de ese mismo pueblo; don Diego puede ser identificado, como lo hace Udo Oberem, con Diego Vilchumlay, cacique de Toctesí, Pan y Asmal; don Luis puede ser asociado con Luis Juca, cacique de Paccha, más bien que con Luis Chabancallo, cacique de Pomallacta, que fue “gobernador y alcalde de los indios de la provincia de Tome-bamba” en 1579, función contemporánea del posterior establecimiento de instituciones coloniales locales (U. Oberem, “Los Cañaris y la conquista española…”, art. cit., p. 263-274, y Víctor Manuel Albornoz, Fundación de la ciudad de Cuenca en América, Cuenca, s. ed., 1941).
15 Los caciques por su parte invocaron el mismo argumento cuando declararon: “Se les sigue muy gran bien y provecho, a causa de que la dicha ciudad de Quito está más de cincuenta leguas de sus Repartimientos; y de los agravios que algunas personas les hacían, no podían alcanzar justicia por la mucha distancia que había a la dicha ciudad de Quito; y que agora, habiendo justicia de Su Majestad en la dicha ciudad de Cuenca, serán favorecidos y amparados dellla” (Libro I de cabildos de Cuenca, p. 11-12).
16 En dos oportunidades, las autoridades de Quito debieron enviar misiones y expediciones contra “condotieres” ávidos de aventuras y de enriquecimiento: Pedro Vergara en 1541, Hernando de Benavente en 1551 (AGI/S, Patronato 112, r. 1, n° 8: Probanza de Ginés Fernandez, 14-11-1564). De la misma manera, los indios de los sectores de Cañaribamba y de Chaparra dificultaban el comercio entre Tumbes y Quito, por los ataques que perpetraban contra los comerciantes que tomaban esta ruta (cf. C. Caillavet, “Entre sierra y selva…”, art. cit., p. 152).
17 Libro I de cabildos de Quito, vol. II, p. 111.
18 Ginés Hernández declaraba en 1564, por ejemplo, en su relación de servicios: “Boluio a quito con Rodrigo de Salaçar para yr a poblar la conquista y descubrimiento de las quixos çumaco y la canela […] y porque a la sazon ouo efecto la dha poblazon se fue desde la dha ciudad al descubrimiento de macas donde estaua el capitan hernando de beneuente donde agora esta poblada otra çiudad nueuamente del qual dho descubrimiento salio con el dho capitan a la prouincia de tomeuanua con yntento de boluer a entrar en el dho descubrimiento por parte que ubiese mejor entrada para la tierra” (fol. 7v). Y, más adelante: “Uino con el dho capitan hernando de Venauente desde la dha prouincia de tomeuanba a la ciudad de loxa a se juntar con el capitan alonso de Mercadillo con los quales entro a la conquista y descubrimiento de la dha ciudad de çamora” (AGI/S, Patronato 112, r. 1, n° 8, fol. 7v).
19 Algunos años más tarde, en 1570, una sublevación de los jívaros, a la cabeza de los cuales se hallaban dos mestizos, destruyó la ciudad de Logroño, donde perecieron varios españoles. Este suceso marcó profundamente los espíritus, suscitando vivos temores. Mantuvo vigente durante todo el siglo xvii el mito de la conquista de los indios jívaros rebeldes y del renacimiento de Logroño (cf. AGI/S, Quito 8, r. 14, n° 40, 1580: AGI/S. Quito 30, 1640; AGI/S, Quito 14, r. 8, n° 34d, 1677).
20 En la práctica el Cabildo, así como los demás servicios previstos, fueron todos reunidos en el espacio reservado originalmente a las tiendas, o sea en el lado sur de la plaza; aún hoy la municipalidad se halla allí (para el comentario del plano de Cuenca en 1600, ver cap. II, p. 118-123).
21 El dibujo de la ciudad que ofrece Felipe Guamán Poma de Ayala (Nueva corónica y buen gobierno, México, Siglo xxi/IEP, [1615] 1980, p. 926) es una representación estereotipada de la ciudad, semejante a casi todas las demás, con la representación de la plaza, de la iglesia y de algunas casas, que no permite formarse una idea de la ciudad española en sus orígenes, a diferencia del de Riobamba (p. 924), con su plano en damero y solares a medio construir.
22 Cf. Lucas Achig, “La estructura de poder en relación con los sistemas e instituciones administrativas de España en los siglos xvi y xvii, y su expansión en el Nuevo Mundo: el caso de Cuenca”, Segundo encuentro de historia y realidad económica y social del Ecuador, vol. 1, Cuenca, Banco Central del Ecuador/IDIS, 1978, p. 198; Juan Chacón Zhapán, Historia del Corregimiento de Cuenca (1557-1777), Quito, Banco Central del Ecuador, 1990, p. 263-274 y 332-340.
23 Ver Les villes dans le monde ibérique, París, Éditions du CNRS, 1982; La ville en Amérique espagnole coloniale, París, Service des Publications de l’Université de la Sorbonne-Nouvelle-Paris III, 1984; Francisco de Solano, Estudios sobre la ciudad iberoamericana, Madrid, CSIC, 1986.
24 RHG-AQ, I, p. 137. El obispo de Quito, Pedro de la Peña, iba más lejos al decir en 1573: “Las caserias y poblaciones de los naturales desa prouincia estan muy apartados y en tierras muy asperas y montuosas y las hizieron en tiempo de su ynfidelidad para poderse defender de sus enemigos y conuenia que estuuiesen poblados en parte donde nuestras justicias y saçerdotes los pudiesen uer y dotrinar mas comodamente” (AGI/S, Quito 209, vol. I, fol. 7v).
25 ANH/C, C. 115-815.
26 En el caso de Girón se menciona así los antiguos pueblos siguientes: Amagse, Malcat, Pu-calá, Singa, Pillacay; en el de Paute: Pacar, Hasmal, Toctesí, Paute y Cobsal.
27 Sobre este tema, ver Ramón Gutiérrez (coord.), Pueblos de indios. Otro urbanismo en la región andina, Quito, Ediciones Abya-Yala, 1993; Thomas Gómez, “Indiens et terre en Nouvelle-Grenade (1593-1843), les resguardos: Structures de protection ou spoliation déguisée?”, Caravelle, 28, 1977, p. 11-31; Horacio Larrain Barros, Demografía y asentamiento indígenas en la sierra norte del Ecuador en el siglo xvi, Otavalo, Instituto Otavaleño de Antropología, 1980; Linda A. Newson, “Indian Population Patterns in Colonial Spanish America”, LARR, XX-3, 1985, p. 41-74; Cristóbal Landázuri, “Territorios y pueblo: la sociedad Pasto en los siglos xvi y xvii”, Memoria, 1, 1990, p. 57-108.
28 ANE/Q, Cacicazgos, vol. 81, fol. 27-32v; cf. Deborah L. Truhan, “De repartimientos a reducción. La experiencia colonial del pueblo de San Francisco de Paccha (corregimiento de Cuenca)” Universidad Verdad, 7, 1995, p-95-124.
29 Se trata de don Luis Juca, cacique principal de Tarqui y de San Luis (o San Luis de Tarcán), con los principales siguientes: don Juan Huachoy y don Rodrigo (Tarcán), don Andrés Misco (Pichacay), don Pedro Farichuxa (Gima), don Pedro Tacuri (Tatancay); los indios mitimaes de Nultisapa debían igualmente reagruparse.
30 ANH/C, C. 107-198, fol. 7.
31 ANE/Q, Cacicazgos, C. 1, n° 9.
32 AGI/S, Escribanía de Cámara 909-B, fol. 763, 791, 792.
33 “Estaba fundado, antiguamente mas de dos leguas distantes de donde oy esta fundado” (ANH/C, C. 78-489).
34 RHG-AQ, I, p. 391 y 137.
35 En 1605 una indígena de Tiquizambe reivindicaba tierras en Quitantay Utacpala (o Utuc-pula), “población vieja antes de reducirse en alausi” (ANE/Q, Indígenas, C. 1, 30-VIII-1605).
36 ANE/Q, Indígenas, C. 24, 6-V-1697.
37 En 1663, en el marco de un conflicto entre los caciques de Cañaribamba y los de Oña respecto al aporte de mitayos para el tambo, Salvador Chuquimarca, gobernador del primer pueblo, pedía “que los yndios que pertenecen al pueblo de Cañaribamba se rreduzgan a el y que se guarden los mandamientos hechos por uestro oydor el licenciado don Diego de Zorrilla siendo uisitador” (ANH/C, C. 112-012).
38 Cf. Ronald Escobedo Mansilla, El tributo indígena en el Perú (siglos xvi-xviii), Pamplona, Ediciones de la Universidad de Navarra, 1979; Nicanor Jacome, “La tributación en el Perú”, Bulletin de ’’IFEA, III-1, 1974, p. 49-80; Chantal Caillavet, “Tribut textile et caciques dans le nord de l’Audience de Quito”, MCV, XVI, 1980, p. 179-201.
39 ANE/Q, Indígenas, C. 1, 9-IV-1603.
40 ANE/Q, Indígenas, C. 6, 15-VII-1653.
41 El obispo de Quito, Luis López de Solís, mencionaba en una carta de 1598 al rey los efectos nefastos de esta reforma: “Se ha uisto el daño que les a rresultado por que totalmente an oluidado y dexado el tejer y hilar y criar y los officios de que solian usar y las rrepublicas se hallan mui faltas el dia de oy de lo que solian abundar y los precios de las cosas se han subido demasiado y sobre todo por ir a buscar la plata se desnaturalisan de sus pueblos y andan ociosos y vagabundos” (AGI/S, Quito 76, r. 49).
42 ANH/C, C. 107-197.
43 AGI/S, Patronato 240, n° 3. La razón que se argumentaba para explicar esta desafección era el descenso de la población indígena, golpeada por diversas epidemias (AGI/S, Patronato 240, r. 4).
44 La misma Audiencia se hacía eco en 1681 de esos cambios de asignación: “Los yndios y naturales del dho pueblo de cañarivamva se an rrepartido algunos que fuesen a seruir la mita de las obras a la çiudad de quenca. Hareis que los tales yndios de oy en adelante no vayan mas a servir los tales mitas de obras y en su lugar hareis que vayan a seruir a las dhas minas los yndios que os paresciere” (AGI/S, Quito 22).
45 ANH/C, Not. 3, L. 501, fol. 543.
46 Libro V de cabildos de Cuenca, 28-II-1587, fol. 249.
47 ANH/C, C. 107-197, fol. 8.
48 Ver por ejemplo Libro V de cabildos de Cuenca, 14-VII-1581, fol. 90v.
49 ANE/Q, Cacicazgos, vol. 17, fol. 38.
50 ANE/Q, Fondo especial, vol. 1, n° 17, 1608, fol. 25. ¿Se trata del que ordenó el magistrado de Quito Cabezas de Meneses, y del cual se hacía eco el Cabildo de Cuenca en 1587 (Libro VI de cabildos de Cuenca, 9-XII-1587, fol. 11)?
51 En 1589-1590, por ejemplo, los regidores se pronunciaron contra la decisión de aumentar a dos pesos el salario del mitayo (Libro VI de cabildos de Cuenca, 7-IV-1589, fol. 75v, y 5-IV-1590, fol. 114).
52 Otros impuestos eran cobrados por los curas: las obvenciones, las cofradías, etc., de los que nos acuparemos en la (p. 278 y p. 310 nota 51), en razón de la escasez de fuentes sobre el período. Sobre el diezmo, ver Rossana Barragán y Sinclair Thompson, “Los lobos hambrientos: diezmos y conflictos en Charcas colonial”, Revista Andina, 22, 1993, p. 305-348.
53 Además de los malos tratos y violencias perpetrados por el cobrador del diezmo y sus ayudantes, los abusos denunciados con más frecuencia eran la aplicación de una tasa superior a la costumbre establecida, el empleo de medidas no reglamentarias, la percepción indiferenciada (hubiese habido consecha o no), la imposición sobre el número de cabezas de ganado y no sobre el aumento de los rebaños, la selección de animales en gestación, el pago en especie o en dinero en función de la coyuntura, etc.
54 “El exceso con que todos los corregidores tratan y contratan es tan grande que justamente se pueden llamar mas cogedores que corregidores; […] en lugar de administrar justicia a los naturales, roban haziéndoles hilar, tejer alfombras, cumbes, y pauellones, cortar madera, sacar aca biña y todos los demás frutos de la tierra” (AGI/S, Quito 9, r. 8, n° 57). La palma recae sin duda en Antonio de Villacís, corregidor de Cuenca de 1610 a 1612, cuyas exacciones se hallan abundamentemente documentadas gracias al amplio juicio de residencia conservado (AGI/S, Escribanía de Cámara 909-A, 909-B, y Quito 29). En cuanto a los curas, los oidores los describen bajo una luz poco halagadora: “Los mas de los rreligiosos y clerigos que estan puestos en los pueblos de indios para entender su conuersion y doctrina les hazen muchas molestias y uexaciones siruiendo dellos contra su uoluntad y sin paga en muchos generos de serviçios personales ocupandoles en los ministerios de sus casas” (AGI/S, Quito 209, vol. I, fol. 60v).
55 Carlos Sempat Assadourian, Heraclio Bonilla y Antonio Mitre, Minería y espacio económico en los Andes. Siglos xvi-xx, Lima, IEP, 1980; Ruggiero Romano,“Sens et limites de l’“industrie” minière en Amérique espagnole du xvie au xviie siécle”, JSA, LIX, 1970, p. 129-143.
56 Se trata de Hatunsicchos, Condono, Latacunga, Quizna, Chimbo, Enyba, Carahole, Ysabago, Chillo, Tandacato, Tomavela, Pansaleo, Mulahalo, Tenecuchi, Angamarca, Pallatanga. Según Pedro de Valverde y Juan Rodríguez, en 1576 cada equipo comprendía de cincuenta a ochenta indígenas (RHG-AQ, I, p. 238).
57 Libro II de cabildos de Quito, vol. II, p. 230-231.
58 AGI/S, Quito 32, fol. 2-5. Pedro de Cieza de León exageraba sin duda la riqueza de las minas de la región, evocando ciertamente los yacimientos de Santa Bárbara, cuando estimaba el valor del metal precioso extraído en 800,000 pesos (Crónica del Perú, op. cit, I, p. 148).
59 “Fueron las mas ricas que ha auido e ay en toda esta tierra e despues desto se poblo la ciudad de quenca en la dha prouincia de tomebanua ques vna muy buena ciudad donde de pocos años a esta parte se an descubierto minas muy ricas de plata e oro” (AGI/S, Patronato 112, r. 1, n° 8: Testimonio de Diego de Herrera, fol. 13).
60 En 1562 Martínez de Modoya obtuvo una provisión real que le asignaba 250 indios para la puesta en valor de las minas (AGI/S, Patronato 188, n° 28).
61 AH-BCE/Q, Colección de Cédulas Reales dirigidas a la Audiencia de Quito, t. I, 1575 (en adelante CCR-AQ).
62 AGI/S, Quito 8, r. 11, n° 28.
63 AGI/S, Patronato 240, r. 6, n° 3, y Quito 8, r. 15, n° 43.
64 AGI/S Quito 8, r. 21, n° 55.
65 AGI/S, Quito 88.
66 Mapa de los recursos geológicos y mineros del Ecuador, Quito, IGM. Sobre el mercurio y la actividad minera: Carlos Contreras, La ciudad del mercurio: Huancavelica, ¡570-1700, Lima, IEP, 1982; María Dolores Fuentes Bajo, “El azogue en las postrimerías del Perú colonial” Revista de Indias, XLVI-177, 1986, p. 75-105.
67 Libro IV de cabildos de Cuenca, fol. 15v-19, luego Libro V de cabildos de Cuenca, 11-I-1580, fol. 35v, y 26-X-1584, fol. 173v.
68 AGI/S, Quito 209, vol. 1, fol. 47v.
69 RHG-AQ, I, p. 96.
70 AGI/S, Patronato 118, r. 1, n° 5.
71 AGI/S, Patronato 240, n° 3.
72 Sobre la actividad minera en Cuenca, ver Juan Chacón Zhapán, Historia de la minería en Cuenca, Cuenca, IDIS, 1986, p. 31-80, y los libros de cabildos que registran las licencias de construcción de molinos: Malal, dos (1562), trece (1563-1564) y dos (1566); Molleturo, una (1566); Gualleturo, una (1575); Todos Santos, una (1581); Pauna y Cochisqui, una (1586).
73 Libro II de cabildos de Cuenca, 8-X-1563, p. 5.
74 AGI/S, Quito 8, r. 21, n° 56.
75 Tomás P. Conde, Los Yaguarzongos. Historia de los Shuar de Zamora, Quito, Ediciones Mundo Shuar, 1981.
76 RHG-AQ, I, p. 57. Otra fuente indica la cifra de dieciséis vecinos solamente en 1556 (CCR-AQ, t.I, 1566).
77 Juan de Salinas en su Relación de Zamora (1570-1571) escribía: “En todos los terminos de la dicha ciudad se han descubierto y labrado muchos mineros de oro y se labran […] muchas minas, como dicho tiene, de que se han sacado gran cantidad de oro, de que han venido mucho provecho e interes a los quintos Reales y a todos los particulares de aquella tierra” (RHG-AQ, I, p. 101).
78 AGI/S, Quito 211, vol. I, fol. 118.
79 AGI/S, Quito 8, r. 11, n° 25.
80 “Llevan cargas suyas de pan y harina y otras comidas, y de lo procedido pagan sus tributos” (Hernando de Pablos, “Relación de Cuenca”, RHG-AQ, I, p. 278); “Pagan sus tributos de cargarse para Zamora y toda la gobernacion [de Yagualsongo]” (Pedro Arias Dávila, “Relación de Pacaybamba”, id., p. 394).
81 AGI/S, Quito 8, r. 2, n° 4 (1565), y Quito 7 (1586).
82 Hernando de Barahona indica que habiendo recibido setecientos indígenas no disponía, en 1568, más que de cien (AGI/S, Patronato 115, r. 2, n° 5); la mayor parte de los encomenderos no tenían más que algunas decenas, demasiado poco para asegurar una producción de oro rentable.
83 AGI/S, Quito 211, vol. 1, fol. 157.
84 AGI/S, Patronato 115, r. 2, n° 5.
85 Alonso Anda Aguirre, Zaruma en la colonia, Quito, Casa de la Cultura Ecuatoriana, 1960.
86 AGI/S, Quito 76, r. 32, fol. 579v.
87 Frédérique Langue, “Minas ecuatorianas de principios del siglo xix, ‘sanguijuelas’ y ‘holgazanes’” RAHN/A, 5, 1986, p. 101-124.
88 La petición de los mineros en 1626 proporciona una cronología de estas concesiones: 1571, 1580, 1593, 1604, 1607, 1614, 1621 (AGI/S Quito 31).
89 Esos indígenas provenían de los corregimientos de Pasto, Otavalo, Quito, Latacunga, Rio-bamba, Chimbo, Cuenca y Loja; debía designarse un indígena de cada siete para que partiese a Zaruma (AGI/S, Patronato 240, r. 9, y Quito 8, r. 21, n° 55).
90 AGI/S, Patronato 240, n° 5.
91 La medida de extensión utilizada era la media legua, o sea 1,500 varas y 5 tercias, expresada en cuadras.
92 Libro IV de los cabildos de Cuenca, 2-VII-1576, fol. 56 r/v.
93 Libro II de cabildos de Cuenca, 16-VII-1565, p. 124, y Libro IV de cabildos de Cuenca, 17-11-1576, fol. 30v.
94 Libro 1 de cabildos de Cuenca, 18-IV-1557, p. 19-25; Juan de Salazar de Villasante, RHG-AQ, I, p. 95; Juan López de Velasco, Geografía y descripción universal de las Indias, Madrid, Editorial Atlas, BAE 248, [1574] 1971, p. 220; Hernando Pablos, RHG-AQ, I, p. 373.
95 Libro I de cabildos de Cuenca, 7-V-1563, p. 400.
96 “Atento que hay muchos solares de que se ha fecho merced a vecinos desta ciudad, los cuales no los han poblado en el término ni conforme a las mercedes que les están fechas y que muchas personas a quien se le han dado están fuera desta jurisdicción y no han fecho en los dichos solares cosa alguna […] mandaron que todos los vecinos a quien les está fecho merced de solares los comiencen a edificar […] so pena de vacos” (Libro I de cabildos de Cuenca, 25-1-1560, p. 237).
97 “Solia ser uezino de la çiudad de san francisco del quito que es quarenta leguas de cuenca a do al presente reside y el marques de cañete le mando yr a hazer vezindad contra su bo-luntad a la çiudad de cuenca porque entonces enpençaba a poblar para que otros se anymasen a yr a poblar a ella […] y agora que la dha çiudad de cuenca esta poblada y muy multiplicada y çeso la causa de la yntençion que tuuo de se pasar a cuenca pide que pueda tornarse a la çiudad de quito” (AGI/S, Quito 20-B).
98 Antonio Vázquez de Espinosa, “De la ciudad de Cuenca y sus provincias y ríos de su distrito”, en Luis A. León, Compilación de crónicas, relatos y descripciones de Cuenca y su provincia. Segunda parte, Cuenca, Banco Central del Ecuador, [1614] 1983, p. 115 (en adelante CRD-C, 2).
99 AGI/S, Quito 24.
100 Cf. Pío Jaramillo Alvarado, Historia de Loja y su provincia, Quito, Casa de la Cultura Ecuatoriana, 1955; Chantal Caillavet, “Les rouages économiques d’une société miniére: échan-ges et crédit. Loja: 1550-1630”, Bulletin de l’IFEA, XII-3/4, 1984, p. 31-63; María Concepción Bravo Guerreira, “Un proceso de regionalización precoz en el virreinato del Perú. El caso de Loja: siglos xvi-xix” Revista de Indias, XLVIII-182/183, 1988, p. 23-58; Galo Ramón, “Loja y Zaruma: entre las minas y las muías”, REHE, 7, 1990, p. 111-143.
101 Este esquema se halla presente en todas las ciudades, como ha analizado Christopher H. Lutz (Historia sociodemográfica de Santiago de Guatemala, 1541-1773, Antigua, CIRMA, 1984, p. 81-115) en el caso de Santiago de Guatemala. El estudio de la presencia indígena en Cuenca y el análisis de la evolución de este modelo urbano se efectuarán posteriormente (cf. cap. II, p. 106-111).
102 AGI/S, Quito 9, r. 12, n° 91a.
103 Libro V de cabildos de Cuenca, 7-1-1585, fol. 184.
104 Mientras que Gil Ramírez Dávalos había fijado el jornal en cuatro granos de oro, los regidores pedían su disminución a tres (Libro I de cabildos de Cuenca, 8-IV-1560, p. 256, y 11-IX-1559, p. 204).
105 Libro II de cabildos de Cuenca, 11-XII-1606, fol. 12, y 18-VIII-1606, fol. 7.
106 Se puede retomar aquí, con algunas precauciones sin embargo, la descripción que ofrecía en 1616 el presidente de la Audiencia de Quito de las ciudades de su jurisdicción: “Las poblaciones de españoles son cortas y de poca vezindad saibo la desta ciudad de quito que por ser la caueça es la mayor y tiene mas gente. Unas y otras llenas de pobres y necesidades que como lo principal de que bibe y se sustenta por no tener minas de plata y de oro muy pocas y costosas de benefiçias son labranças y criança de ganados” (AGI/S, Quito 10, r. 3, n° 15).
107 J. López de Velasco, Geografía y descripción universal de las Indias, op. cit., p. 220.
108 Sobre la geografía agrícola de las ciudades preindustriales y el establecimiento de diversos cinturones de abastecimiento, ver Jean-Claude Perrot, Genèse d’une ville moderne. Caen au xviiie siècle, París-La Haye, Mouton/Éditions de l’EHESS, 1975, p. 177-241.
109 A. Vázquez de Espinosa, “De la ciudad de Cuenca…” CRD-C, 2, p. 116.
110 El interés de los propietarios en la producción frutera fue tal que el Cabildo decidió en noviembre de 1558 delimitar y repartir tierras en este sector (Libro I de cabildos de Cuenca, 18-XI-1558, p. 142).
111 Libro IV de cabildos de Cuenca, 7-XII-1577, fol. 147.
112 Ibid., 13-1-1578, fol. 156v-157.
113 Cf. Carlos Sempat Assadourian, El sistema de la economía colonial. Mercado interno, regiones y espacio económico, Lima, IEP, 1982.
114 Libro V de cabildos de Cuenca, 9-IX-1579, fol. 17v.
115 John Hyslop, The Inka Road System, New York, Academic Press, 1984.
116 Libro I de cabildos de Cuenca, 29-IV-1558, p. 94, y Libro II de cabildos de Cuenca, 21-I-1564, p.31.
117 Cf. AGI/S, Quito 9, r. 7, n° 53a, y Quito 10, r. 10, n° 122a. Sobre la sal, ver Adam Szasdi, “Don Diego Tomalá, cacique de la isla de la Puna”, Estudios sobre política indigenista española en América, III, 1977, p. 157-182; Chantal Caillavet, “Le sel d’Otavalo (Équateur). Continuités indigénes et ruptures coloniales”, MCV, XV, 1979, p. 329-363.
118 ANH/C, C. 112-719.