Conclusiones
p. 301-308
Texte intégral
1El auge de la historia política en las últimas dos décadas ha cambiado la visión del siglo xix no solo en el Perú, sino en gran parte de América Latina. Ahora se tiene una idea mucho más definida de los cambios introducidos por la independencia, de las ideas y proyectos políticos, de las elecciones y del rol de la prensa y de la esfera pública. El gran número de estudios sobre el mundo político del siglo xix ha dejado en claro que la historia política en el Perú (y no solo en el Perú) es un tema que vale la pena estudiar. Sin embargo, esta historia política se ha interesado más por los términos, discursos, conceptos y proyectos que por las instituciones, partidos y luchas sangrientas. Existe un gran número de trabajos que analizan folletos, libros y discursos políticos del siglo xix y se han vuelto a publicar textos que durante muchas décadas estaban totalmente olvidadas. Pero existen pocos estudios sobre instituciones o partidos políticos. La política ya no se analiza como la lucha de diferentes intereses (económicos y sociales) por el poder, sino como una esfera del ser humano que tiene sus reglas y dinámicas propias. La historia política se dedica a descifrar estas reglas analizando el significado de los textos y símbolos políticos. Así la historia política se ha desvinculado de la historia social y económica y en muchos casos se ha desvinculado incluso de la historia del poder. Este proceso demuestra que hay cada vez más historiografía especializada sobre el Perú. Pero es importante no confundir la historia intelectual, de conceptos o de pensamiento político con la historia del poder político. Describir el discurso de Manuel Pardo no equivale a describir su actuación política. En el presente estudio del Partido Civil se ha intentado analizar la historia política como historia del poder político. Por eso se han combinado elementos de historia social, económica e institucional para comprender mejor los significados de los actos, textos y símbolos políticos.
2Para concluir vale la pena resumir siete tesis sobre la historia decimonónica del Perú y la historia de la democracia en el Perú.
- A mediados del siglo xix surgió en Lima una clase social debido, sobre todo, a la exportación del guano. Esta clase social se puede denominar «burguesía» porque generó su riqueza a través de negocios en mercados nacionales e internacionales. Sin embargo, la burguesía limeña tenía algunas peculiaridades que la distinguían claramente de la mayor parte de las burguesías europeas. En primer lugar, la burguesía limeña no se veía enfrentada a una nobleza o a una clase de trabajadores industriales. La burguesía limeña no era clase media, sino clase alta. Además, no existió una burguesía de importancia fuera de Lima. La burguesía limeña no era una formación social supralocal. El poder económico de la burguesía radicaba en su control del mercado financiero y de las exportaciones (guano, azúcar, salitre, etc.). Es obvio que muchos de estos negocios dependían directamente de la política estatal (guano, salitre, ferrocarriles, etc.) mientras que otros por lo menos requerían cierta benevolencia del Estado (finanzas, exportaciones, etc.). Por eso, esta burguesía desde su surgimiento a mediados del siglo xix estaba muy interesada en influir si no controlar la política del Estado peruano. Lo hizo a través de diversos mecanismos hasta que finalmente decidió, a comienzos de los años 1870, de poner a uno de los suyos en la silla presidencial. La importancia de la política en el quehacer económico se combinaba con la importancia del mundo privado y familiar. La burguesía limeña era númericamente pequeña y por eso era posible ejercer el control sobre muchos mecanismos económicos a través de lazos familiares o amicales. Todo ello resultaba en que el éxito comercial se debía tanto a los contactos políticos y privados como al mercado. Exagerando un poco se puede decir que era una burguesía sin capitalismo. Estas peculiaridades se reflejaban también en la cultura y la vida diaria de esta burguesía. Muchos de sus aspectos más bien parecen caracterizar a una clase alta capitalina que a una burguesía emergente. Esto se refiere a la valoración de los antepasados, al lugar de residencia, a las distinciones étnicas, al poco peso de la educación, a la casa como espacio semipúblico y al rol de las mujeres. Sería equivocado describir el modo de vivir simplemente como una herencia colonial. Muchos de sus aspectos recién se introducían en el siglo xix y correspondían al siglo xix.
- El pensamiento político de esta burguesía se inscribía en el liberalismo decimonónico que postuló fundamentalmente dos aspectos: en primer lugar un Estado-nación que acabara con el antiguo régimen, y en segundo lugar una economía de mercado. Para los limeños la cuestión del Estado se limitaba en grandes rasgos a cuestiones de estabilidad política. Sus negocios requerían esta estabilidad. No fue simplemente el Contrato Dreyfus lo que chocó a los burgueses limeños. Fue también el actuar del Estado frente a la amenaza de los buques de guerra españoles y el derrocamiento de Prado por un levantamiento. Todo eso demostró que el Estado peruano no era capaz de garantizar un marco que permitiera hacer negocios sin mayores problemas. Las ideas desarrollistas de la burguesía (o del liberalismo en general) se inscribían dentro de esta lógica. No solo Manuel Pardo, sino muchas personas más soñaban con un Perú próspero y fuerte. Para eso, pensaban, el Estado tenía que contribuir con una infraestructura de comunicación (ferrocarriles, carreteras, diques, etc.). Sin embargo, los pensadores liberales no defendían intervenciones directas del Estado para desarrollar la economía del país. Pensaban que la economía de mercado curaría todos los males del Perú. Pero era obvio que esto no iba a pasar y había varios autores que claramente criticaban que una política de laissez-faire no ayudaría al país. La mayoría de los que iban a fundar el civilismo no solamente abogaban por la «no intervención» en cuestiones económicas, sino también defendían sistemas de trabajo que estaban en contra de muchos de sus postulados liberales. Así por ejemplo, Manuel Pardo defendía la mal disimulada trata de chinos y él mismo era uno de los peruanos que más dinero había invertido en este comercio. A diferencia de algunos movimientos liberales en otros países latinoamericanos, el liberalismo peruano era bastante moderado a pesar de algunas excepciones individuales que no tenían mucho peso político. Antes de la guerra con Chile no existía una política secularizadora coherente y tampoco se intentó destruir las comunidades campesinas con políticas diseñadas en Lima. En los discursos políticos de la época, iglesia y propiedades comunales eran temas que apenas aparecían.
- El Partido Civil fue sobre todo un partido político; es decir, una organización política cuya meta principal era ganar poder. El partido no se fundó como partido, sino como club electoral para la elección presidencial de 1871-1872. El éxito de este club se debió a que era capaz de movilizar muchísimo apoyo para la candidatura de Pardo tanto en Lima como en el resto del país. Hacer esto no fue fácil. Al contrario requería levantar estructuras de comunicación y de distribución de medios financieros, propagandísticos, etc. Los líderes del Partido Civil eran capaces de hacerlo porque eran hombres con mucha experiencia organizativa tanto en el mundo empresarial como en el mundo de las asociaciones civiles. Además disponían de mucho dinero lo que era fundamental para llevar a cabo una campaña semejante. Tanto en las elecciones de 1871-1872 como en elecciones posteriores el club (o el Partido Civil respectivamente) era capaz de movilizar a las clases urbanas medias y bajas en su favor. Logró en especial ganar a buena parte del artesanado para su causa. Pero esto no significa que estos grupos sociales estuviesen representados en el partido. Al contrario, el análisis de sus miembros revela el poco peso que tenían los artesanos. El club electoral pardista no constituía ninguna novedad en el Perú. Había habido clubes similares en las elecciones anteriores y existían otros clubes en las elecciones de 1871-1972. Lo que era sorprendente era la fuerza del club y el hecho de que el aparato organizativo de la campaña sobreviviera a las elecciones. Entre 1872 y 1876 Manuel Pardo como Presidente de la República transformó sus contactos de la campaña en estructuras administrativas públicas poniendo a cientos de sus seguidores en puestos públicos. De esta manera se fortalecieron los lazos de la campaña y al salir Pardo de la presidencia eran bastante estables. Además, el trabajo en las dos cámaras del Congreso había reforzado la unión de los congresistas civilistas. Cuando Pardo salió al exilio en 1877, los múltiples lazos no se disolvieron, sino al contrario una junta directiva reemplazó a Manuel Pardo. Recién ahora el partido pardista se transformó en un partido político moderno. Tanto las elecciones como el trabajo en el Congreso llevaron al partido a introducir estructuras organizativas que habían sido totalmente desconocidas en el Perú. A partir de entonces, se establecieron cuotas para los miembros del partido, se empezó a distribuir un periódico (vinculado al partido), la cúpula directiva del partido se reunía regularmente sin que hubiese campaña electoral y se introdujeron votaciones internas de los congresistas civilistas para garantizar su voto unánime en el Congreso. Estos elementos organizativos permitían al partido sobrevivir la muerte de Manuel Pardo. La Guerra con Chile llevó a la destrucción del partido ya que arrasó las bases económicas de la burguesía limeña. El Partido Civil que surgió después de la guerra era un partido nuevo y habrá que investigar en qué aspectos se pareció y en cuáles se distinguió del partido de antes de la guerra. Es obvio que llevaba el mismo nombre y se basaba también en la burguesía limeña. Pero faltan investigaciones para conocer mejor la vida interna del segundo Partido Civil.
- La importancia del Partido Civil para la historia del Perú radica más bien en su existencia que en las reformas que realizó. La presidencia de Manuel Pardo no cambió el rumbo del país y las medidas implementadas estaban destinadas a resolver problemas ecónomicos de corto plazo o cuestiones de poder. Las grandes reformas de Pardo en el sector de la educación y la administración existían solo sobre el papel y no se implementaron. Pardo sabía esto porque recibía informes de todas partes del Perú. Así el gobierno de Pardo sirve como un buen ejemplo del centralismo peruano. El ascenso al poder de Pardo se debió a la fuerza de un grupo social limeño. Pero este grupo se interesaba más por sus negocios que por el desarrollo del país. Por eso se concentró en evitar levantamientos en contra del gobierno y no implementó las reformas proyectadas. El centralismo era expresión de la fuerza política de un grupo social limeño (la burguesía). Pero a la vez era expresión de su desinterés por el país. No se trataba de un centralismo que intentase cambiar el país. A la burguesía limeña le bastaba mantener la paz política para seguir con sus negocios que tenían poco vínculo con el resto del Perú. Por eso, en la década de 1870 surgieron pocos debates sobre el camino que debía tomar el país. El Partido Civil nunca publicó un programa político o algún manifiesto sobre el futuro que deseaba para el país. Los discursos de Pardo eran discursos sobre temas específicos. Los años 1870 fueron el gran momento político de la burguesía limeña. Probablemente nunca había tenido ni volvió a tener tanto poder. Antes no había existido y después las empresas extranjeras ganaron más importancia y las clases bajas urbanas iban a ser cada vez más fuertes. Sin embargo, los años 1870 no eran una década de reformas, sino una década de estabilidad y continuidad.
- El análisis del Partido Civil confirma que las elecciones eran una institución importante en la vida política peruana del siglo xix. Durante la década de 1870 gran parte de la población masculina participó de una manera u otra en el proceso electoral. Sin embargo, las elecciones no eran democráticas en ningún aspecto. El día de los comicios todos los partidos intentaban impedir por la fuerza que sus adversarios votaran. No era el voto el que hacía posible la participación política, sino la campaña electoral. Como los actos violentos eran parte de los comicios, los partidos buscaban organizar a sus seguidores en todos los pueblos del Perú. Por eso fundaban clubes, invitaban a banquetes, regalaban dinero y prometían puestos y ascensos. En las ciudades y pueblos más grandes, las clases medias y populares tenían bastante libertad para decidir a quién apoyar. No eligían el día de los comicios, sino en la campaña electoral a quien iban a apoyar. Y el apoyo no era simplemente dar el voto, sino ingresar a un club electoral, ir a las marchas durante la campaña o incluso luchar el día de las elecciones con arma en mano. Todo esto tenía como consecuencia que las elecciones jugaran un rol importante para la expansión de la participación política (por lo menos en las ciudades). En los años 1870 artesanos limeños vinculados al Partido Civil reclamaron una recompensa política. Como el partido no podía prescindir del apoyo de ellos se les incluyó como candidatos a diputados suplentes. Un artesano del Cuzco incluso ganó una curul en el Congreso (contra el candidato civilista).
La historia electoral del Partido Civil corrige un elemento de la teoría de partidos de Max Weber, que se basa en ejemplos europeos. Según el modelo de Weber el partido de notables surge cuando rige una ley que restringe el electorado. Con la ampliación del electorado las campañas electorales requieren un aparato partidista. Debido a esta exigencia electoral surgen partidos burocráticos en los cuales poco a poco los políticos profesionales empleados dentro de la burocracia partidista toman el poder. De ahí el poder político se traslada de los notables (cuyo poder radica en su posición social) a los burócratas cuyo poder radica en el manejo del aparato político. La historia del Partido Civil en el Perú se escapa del modelo de Weber porque en el Perú existía un electorado amplio sin que hubiese surgido una clase obrera. De ahí, los notables intentaban controlar al electorado mediante sus relaciones de clientelaje. Pero como las diferentes facciones de notables luchaban entre ellos, en muchos casos surge una competencia por el apoyo de las clases medias y bajas. Finalmente el artesanado en las ciudades es capaz de sacar provecho de esta competencia y ganar un espacio político a cambio del apoyo que brinda al Partido Civil. Antes el Partido Civil tenía que pagar el apoyo con dinero o favores pero no con poder político. Tomando en cuenta el modelo de Weber, el ejemplo del Partido Civil demuestra que un electorado amplio no necesariamente crea un partido burocrático. Sin embargo es obvio que para los notables es difícil controlar un electorado amplio. Después de una década de elecciones, la clase media y los artesanos se dan cuenta de su rol y exigen una recompensa política. Por lo tanto, aunque los notables eran capaces de controlar las elecciones en gran parte del país, las elecciones después de un tiempo abren espacios de participación tanto a nivel del Estado (elecciones y Congreso) como a nivel de los partidos (el Partido Civil). Dicho de otra manera: Las elecciones tienden a democratizar una sociedad aunque no se cumplan las normas que deben regir, sea según las leyes o según la lógica intrínseca del procedimiento electoral. - Al igual que las elecciones, la sociedad civil jugó un rol fundamental en el surgimiento del Partido Civil. La sociedad civil contribuyó a generar una conciencia de sí misma en la burguesía limeña. Asociaciones como los Clubes Nacional y de la Unión fueron cruciales para la identidad burguesa limeña. En otras asociaciones se forjaron contactos entre la clase alta y el artesanado y también había asociaciones civiles con fines políticos. Los hombres que fundaron el Partido Civil en 1871 tenían una rica experiencia en el mundo asociativo que supieron utilizar para sus fines electorales y políticos en general. Además el mundo asociativo era una esfera (más o menos nueva) que era difícil de controlar desde el palacio de gobierno o por las armas de un caudillo. La sociedad civil generó un espacio de participación política antes desconocido. Sin embargo, las numerosas asociaciones estaban lejos de cualquier ideal democrático. Por lo general sus jerarquías repetían de modo bastante fiel las jerarquías sociales. Cuando había gente de clase alta en una asociación socialmente mixta, esta gente ocupaba puestos de dirección y los otros miembros tenían que obedecer. En este sentido la sociedad civil se parecía al mundo electoral: Las estructuras de las asociaciones y el acto de votar no eran democráticos. Sin embargo el conjunto de la sociedad civil y el proceso electoral como un todo abrieron espacios de participación. Es obvio que estos espacios no hubiesen existido sin cierta libertad de asociación y de reunión. Al igual que la libertad de prensa era la conditio sine qua non para la esfera pública, la libertad de asociación y reunión era crucial para cualquier proceso de participación. Aunque es de suponer que estas libertades quedaban limitadas a las ciudades y grandes pueblos (analizados en este estudio), vale la pena recalcar que no fueron la bondad de algunos líderes o el proyecto de algún partido, sino las elecciones y las libertades (de reunión, asociación y prensa) las que con el transcurso del tiempo abrieron espacios de participación política.
- El Congreso de la República fue una institución importante para el surgimiento del Partido Civil. En el Congreso había grupos parlamentarios que solían votar juntos en todas las legislaturas analizadas en este trabajo. Estos grupos fueron cruciales para la formación de corrientes políticas. Además el Congreso fue una tribuna importante para los debates políticos. Obviamente fue la tribuna de lo que se suele llamar el «Perú oficial». Pero este Perú formaba parte del país igual que el «Perú profundo». El Congreso fue una de las muy pocas instituciones donde se encontraban hombres (de la elite) de todo el país. Así el Congreso contribuyó a forjar una identidad nacional en la elite del Perú. Como uno de los poderes del Estado, el Congreso tenía poco peso político frente al ejecutivo. Muchos parlamentarios no cumplían sus deberes e incluso hubo casos de corrupción. Pero a pesar de eso nadie negaría que el Congreso jugaba un rol central en la política oficial. Dentro del Congreso incluso se debatía sobre este rol y los deberes de los diputados. Por estas razones sorprende el poco interés que la historiografía ha dedicado a la historia parlamentaria. Mientras que se han redescubierto las elecciones y la sociedad civil, la historia del Congreso pasó al olvido. Sin embargo, en una historia de la República del Perú el Congreso debe ocupar su sitio al lado de los otros poderes del Estado, de las elecciones, de la esfera pública, de las asociaciones y de los partidos políticos.
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