1 Restrepo, Historia de la Revolución, op. cit., III, p. 220; Stephen K. STOAN, Pablo Morillo and Venezuela, op. cit., pp. 68 y ss., da datos diferentes. La expedición habría zarpado el 17 de febrero, y estaría compuesta por 18 navios de guerra y 42 de transporte.
2 Comunicación oral de Juan Marchena Fernández al Primer congreso sobre las fuerzas militares en América Latina, siglos xviii y xix, Veracruz, México, 26 de octubre de 2000.
3 Sobre este punto, véase Rebecca A. EARLE, Spain and the Independence of Colombia 1810-1825, University of Exeter Press, 2000, pp. 70-72.
4 El general Pascual Enrile al ministro de la guerra, 19 de junio de 1817, en Antonio RODRÍGUEZ VILLA, El Teniente Don Pablo Morillo, primer conde de Cartagena, Marqués de la Puerta (1778-1837), Madrid, Real Academia de la Historia, 1908, «Documentos justificativos, años 1816 a 1818 inclusives de la expedición a Costa Firme», III, p. 303.
5 Morillo al ministro de la Guerra, Calabozo, 22 de diciembre de 1817. Ibid.. p. 475.
6 Carta de Morillo, 24 de abril de 1821, al secretario de ultramar, AGI, Gobierno. Caracas, leg. 55.
7 «Memoria de los comisarios de la junta de pacificación Linares y Mixares», 27 de junio, 1821. AGI, Gobierno, Caracas, leg. 55. bloque 65.
8 Pablo MORILLO. Mémoires du Général Morillo, Comte’ de Carthagène, Marquis de la Puerta, relatifs aux principaux événements de ses campagnes en Amérique de 1815 à 1821 [...], París, 1S26. pp. 122-123.
9 Sebastián de COVARRUBIAS, Tesoro de la lengua castellana o española, Barcelona. Editorial Alta Fulla, 1987 [1611]. [voz GUERRA] «Guerrilla, quando entre particulares ay pendencia y enemistad formada, que unos a una parte y otros a otra: pero éstas castigan los príncipes de las repúblicas severamente».
10 Diccionario de la Real Academia Española, Madrid. 1817. voz «Guerrilla».
11 Véase sobre este tema Dictionnaire d’art et d’histoire militaires, Paris, PUF, 1988, artículo «guerra popular»; Walter LAQUEUR, Guerrilla. A Historical and Critical Study, Londres. Weidenfeld and Nicholson, 1977, sobre todo su análisis de los cursos de Clausewitz sobre la kleiner Krieg, pp. 112 y ss.
12 Jean-René AYMES, La guerre d’Indépendance espagnole, París-Bruselas-Montreal, Bordas. 1973.
13 John LYNCH, Caudillos en Hispanoamérica 1800-1850, op. cit., p. 45.
14 Remigio MÁRQUEZ, Tratado de guerrilla para el uso de las tropas ligeras de la República de Colombia dedicado a los heroes de Boyacá y dado al luz Por el Teniente Coronel Comandante principal de Matricula C. Remigio Marguez, Santa Marta, Imprenta del Seminario por Tadeo Rodríguez, 1821 (se puede consultar en la Biblioteca Nacional de Colombia, Fondo Pineda N.° 123.
15 Algunos han distinguido, como modo de combate, la pequeña guerra (propia del siglo xviii, relacionada con la táctica técnica de combate) y la guerra de guerrillas (pos revolucionaria). Cf. Hervé COUTAU-BEGARIE, Traité de stratégie, París, Economica, 1999, pp. 218 y ss.
16 Artículo «Guerrilla» de la Enciclopedia Británica, vol. X, Londres, 14ava. ed., 1926. Véase también su célebre obra que narra sus experiencias en Arabia y en el Líbano y Siria durante la primera Guerra Mundial: Seven Pillars of Wisdom (1926).
17 Ibid.
18 Algunos teóricos ingleses, particularmente molestos por esta forma de guerra, trataron de demostrar la eficacia de la guerra irregular para definir los conflictos convencionales, por motivos estéticos o éticos. Pensamos sobre todo en Basil Liddell Hart. Véase por ejemplo The Ghost of Napoleon, Yale University Press, New Haven, s. f.; Thoughts on War, Londres, Faber and Faber, 1944; Strategy, Nueva York, Frederick Praeger, 1955.
19 Sobre este tema, véase Bernard PESCHOT. «La notion de petite guerre en France (xviie siécle)», en Les Cahiers de Montpellier, 28, 1983, II. Sobre La Mière de Corvey, Walter LAQUEUR, Guerrilla..., op. cit., pp. 112-114.
20 Para estas partes, remitirse al mapa N.° 3 en el Apéndice.
21 En un trabajo reciente sobre las guerrillas españolas, John Tone ha observado también que las bandas navarras no se sublevaron contra el invasor francés o por patriotismo o por el rey, sino para defender su valle o su provincia. Desde el momento en que afloja la presión militar, los grupos se dispersan. (La guerrilla española y la derrota de Napoleón, op. cit.).
22 José de AUSTRIA, Bosquejo de historia militar, op. cit., II, passim.
23 Daniel Florencio O’LEARY, Bolívar..., op. cit., I. p. 414.
24 José de AUSTRIA, Bosquejo de historia militar, op. cit., II, p. 314.
25 Según José Antonio ARMAS CHITTY (Historia del Guárico, San Juan de los Morros, Universidad Experimental Rómulo Gallegos, 1978-1979, II, p. 35) habría nacido en Chaguaramas en 1775, y sería de origen navarro.
26 Rafael LÓPEZ DE CASTRO, Tradiciones y leyendas de Zaraza, Caracas, Academia Nacional de la Historia, 1986.
27 José de AUSTRIA, Bosquejo de historia militar, op. cit., II, p. 321; O’LEARY, Memorias, op. cit., I, p. 417.
28 José Antonio ARMAS CHITTY, Historia del Guárico, San Juan de los Morros, Universidad Experimental Rómulo Gallegos, 1978-1979, II, pp. 41-49. El autor cita las familias Mellado, Bravo, Mujica, Julián Infante, Rondón, Belisario, Ledesma, Ramírez, Hernández y Hernández, Hurtado, Torrealba, Machado, Naranjo, etc.
29 Artículo «Guerrilla», loc. cit.
30 José de AUSTRIA, Bosquejo de historia militar, op. cit., II, p. 321.
31 RESTREPO, Historia de la Revolución, op. cit., III, p. 232.
32 Salvador de MOXÓ, Memoria militar sobre los acontecimientos de una de las provincias de Venezuela que el Capitán General de ellas y presidente de su Real Audiencia, mariscal de Campo Salvador de Moxo presenta al Excmo. Sr: Secretario de Estado y del despacho universal de Guerra, Imprenta de Puerto Rico. 1817, AGNV, Traslados, Colección Guayana y Margarita, N° 447B. pp. 7-8.
33 Tomás SURROCA, Relación.... op. cit., fol. 158.
34 Salvador de MOXÓ, Memoria militar sobre los acontecimientos de la Isla de Margarita una de las provincias de Venezuela que el Capitán General de ellas y presidente de su Real Audiencia, mariscal de Campo Salvador de Moxo presenta al Excmo. Sr. Secretario de Estado y del despacho universal de Guerra, Puerto Rico, Imprenta de Puerto Rico, 1818, AGNV, Traslados, Colección Guayana y Margarita, N.° 235, p. 8.
35 José de AUSTRIA, Bosquejo de Historia Militar de Venezuela, op. cit., II, p. 385. Francisco Javier YANES, Relación documentada de los principales sucesos ocurridos en Venezuela desde que se declaró Estado independiente hasta el año 1821, Caracas, Academia Nacional de Historia, 1943, p. 244.
36 Tomás SURROCA, Relación.... op. cit.. fol. 145v.
37 Morillo al ministro de la Guerra, 8 de mayo de 1817, en Antonio RODRÍGUEZ VILLA, Don Pablo Morillo, op. cit., III, p. 392.
38 Oficio de Piara Blanco, Upata, 2 de marzo de 1817, BA, V, 611.
39 Proclama de Piar a los indios de Tupupuy y otros lugares, 7 de febrero de 1817, OL, XV, 164.
40 «Monagas y Sedeño en Guayana», relación escrita por el general de brigada Juan Manuel Olivares, en BANH. N.° 104, XVII, marzo 1944, p. 90.
41 Instrucciones secretas para Pablo Morillo, AGI, Estado, Caracas, leg. 64, doc. 18, fol. 13.
42 Morillo al ministro, Santa Fe de Bogotá, 31 de agosto, 1816, en Antonio RODRÍGUEZ VILLA, Don Pablo Morillo, op. cit., III, p. 176.
43 «Oficio de Andrés Palacios», Chita, Archivo Restrepo, vol. 3, fols. 436-437.
44 Oswaldo DÍAZ DÍAZ, La reconquista española, contribución de las guerrillas a la campaña libertadora 1817-1819, Bogotá, Ediciones Lemer, 1967, p. 280.
45 Véase la serie de documentos emanados de estos tribunales, AGNC, Archivo Anexo, Purificaciones. Todos los patricios no se dirigen al llano. José Manuel Restrepo decide refugiarse en Jamaica, en Kingston, y luego en los Estados Unidos. Dejó un diario de esta odisea: Autobiografía. Apuntamientos sobre la emigración de 1816, e índices del Diario Político, Bogotá, 1957, sobre todo «Apuntamientos que hice en 1816 de la provincia de Antioquia a la de Popayán», pp. 65-77, y «Diario del viaje que hice de la ciudad de Rionegro en la provincia de Antioquia, a la de Kingston, en la isla de Jamaica. Año de 1816», pp. 81-101.
46 «Autos del Consejo de Purificaciones de Santafé», AGNC, Archivo anexo. Purificaciones, vol. 2, fols. 184-205.
47 José Hilario LÓPEZ, Memorias.... op. cit., pp. 45-77.
48 José Antonio PÁEZ, Autobiografía, op. cit., I, p. 58.
49 Ibid., p. 64.
50 En el sentido weberiano de término, es decir regidas por las leyes de los «cuerpos primarios » de que proceden. Por regla general, también heterocéfalas en el occidente, es decir, que el jefe es de distinto origen que sus hombres. Max WEBER, Economía y sociedad, México, FCE, 1964, I, 40.
51 Restrepo, Historia de la Revolución, op. cit., III, p. 246.
52 «Apuntes sobre la guerra de la independencia», en El Nacional, N.° 122, 29 de julio de 1838, en BA, V, 546.
53 Los coroneles José Antonio Paredes y Fernando Figueredo, los tenientes coroneles José María Carreño, Miguel Antonio Vázquez, Domingo Mesa, José Antonio Páez y el sargento mayor Francisco Conde. (RESTREPO, Historia de la Revolución, op. cit., III, p. 252.)
54 «Apuntes sobre la guerra de la independencia». El Nacional. N°. 123, 5 de agosto de 1838, en BA. V. 549.
55 Francisco Javier YANES. Relación.... op. cit., I, p. 285.
56 Véase la definición precisa de «mesnada» en la p. 283.
57 Sobre este punto véase la biografía precisa de Sergio Elias ORTIZ, Franceses en la Independencia..., op. cit.
58 Elias CANETTI, Masa y poder, Barcelona, Círculo de Lectores, 2002 (Obras completas, I), «La muta», pp. 107-149, sobre todo, pp. 113-121.
59 Se debe distinguir este empleo del término guerrilla como muta restringida y guerrera de la guerrilla genérica como organización irregular de combatientes irregulares.
60 Campagnes et croisières dans les États de Vénézuéla et de la Nouvelle-Grenade, pour un officier du 1° régiment de lanciers vénézuéliens, traducido del inglés, París, 1837, p. 111. El libro, anónimo, es atribuido al capitán irlandés Vowell.
61 Pablo MORILLO, Manifiesto, AGNV, Independencia, Traslados, vol. 444, p. 26.
62 Páez crea su primer batallón de infantería Bravos de Páez a fines de 1816, o principios de 1817. Véase su Autobiografía, op. cit., I, p. 117.
63 Alexander ALEXANDER, La vida de Alexander Alexander, escrita por él mismo, Caracas, Ediciones de la Presidencia de la República, 1978 p. 49.
64 AGNC, República, Guerra y marina, t. 323, fols. 31-36.
65 Pablo Morillo al ministro de la Guerra, Caño de Atamaya, 28 de febrero de 1819, en Antonio RODRÍGUEZ VILLA, Don Pablo Morillo, op. cit., IV, p. 9.
66 La «rochela», en Venezuela, se distingue en esto de la «cumbe», que es un grupo de esclavos fugitivos (o cimarrones). Véase Nelson MONTIEL ACOSTA, «Los llaneros cimarrones al margen del gobierno colonial», en Tierra Firme, N.° 30, VIII, 1990, pp. 257-268 y Frédérique LANGUE, Histoire du Venezuela de la conquête à nos jours, Paris, L’Harmattan, 1999, p. 93.
67 AGNC, República, Guerra y marina, t. 326, fol. 176 rv.
68 Pablo Morillo al ministro de la Guerra, Calabozo, 12 de mayo de 1819, en Antonio RODRÍGUEZ VILLA, Don Pablo Morillo, op. cit.. p. 104.
69 José Antonio PÁEZ, Autobiografía, op. cit. I. p. 16 y Rafael URDANETA, Memorias del General Rafael Urdaneta, op. cit., p. 104.
70 Vicente LECUNA, Crónica razonada de las guerras de Bolívar, op. cit., I, passim.
71 «Apuntamientos históricos del general Santander», citado en José Manuel RESTREPO, Historia de la Revolución, op. cit., III, p. 299.
72 Véanse los discursos del «Congreso» de San Diego de Cabrutica, en las pp. 289 y ss.
73 John LYNCH, «Bolívar and the Caudillos», loc. cit., y Caudillos en Hispanoamérica 1800-1850. op. cit.: Domingo IRWIN G., «Ejército y caudillismo en el siglo xix: el caso venezolano », en Montalbán. Caracas, 23, 1991. p. 315.
74 Reproducido en BA, V. 423-425 y FAV, II, pp. 160-164. Comentado por AUSTRIA. Bosquejo de historia militar..., op. cit., pp. 423-425.
75 BA, V, 423.
76 Ibid., 424.
77 Ibid. Intervención de Carlos Padrón.
78 Ibid., 425. Intervención de Miguel Peña.
79 Ibid, 424.
80 Análisis de los 33 oficiales presentes en nuestra base de datos que participaron en la junta de San Diego de Cabrutica.
81 BA, V, 424.
82 27 de mayo, BA, V, 427.
83 Esta afirmación amerita una discusión rigurosa. No se puede negar la razón a Páez cuando confirma la debilidad de la presencia de la Iglesia en los llanos. «Jamás llegaba a sus oidos el tañido de la campana que recuerda los deberes religiosos, y vivian y morían como hombres a quienes no cupo otro destino que luchar con los elementos y las fieras, limitándose su ambición á llegar un día á ser capataz en el mismo punto donde había servido en clase de peón». (PÁEZ, Autobiografía, op. cit., I, p. 7). Las estadísticas de John Lombardi indican la débil presencia del clero secular en las parroquias de los llanos. Pero se recuerdan la presencia del clero regular y sus numerosas misiones (véase el cap. III, B, 1). Se puede objetar, sin embargo, que la debilidad de las instituciones eclesiásticas seculares no implica necesariamente la ausencia de las creencias religiosas. Las familias dicen por ejemplo el rosario todas las tardes, como lo demuestra el testimonio del capitán Vowell, a propósito de las «costumbres patriarcales» en los llanos: «[...] Pero el patriarca de la familia siempre reune en torno a él a sus hijos y domésticos a los que dice el rosario u oración de la tarde, que estos repiten devotamente. Es muy raro que se abstengan de esta ceremonia religiosa en América del Sur. Yo diría, en apoyo de esta afirmación que [...] incluso vi guerrilleros de los bosques de Las Palmas (y la autoridad es buena en esta ocasión), mostrarse no menos afanosos en observarla». Campagnes et croisiéres..., op. cit., p. 135.
84 El 27 de marzo de 1816, BA, V, 427.
85 Leslie Manigat subraya por su lado los aspectos positivos de la experiencia antillana del Libertador. Leslie MANIGAT (ed.), Bolivar el les Peuples de Nuestra América, Burdeos, Presses Universitaires de Bordeaux. 1990. pp. 29-42.
86 Pétion a Bolívar, Puerto Príncipe, 25 de febrero de 1816, BA, V, 405.
87 RESTREPO, Historia de la Revolución, op. cit., III, p. 262.
88 Paul VERNA, Pétion y Bolívar. Cuarenta años (1790-1830) de relaciones haitiano-venezolanas, Caracas, 1969, p. 207.
89 Campagnes et croisières dans les États de Vénézuéla et de la Nouvelle-Grenade, op. cit., p. 26, 82, 88. 128, 184.
90 Paul VERNA. Pétion y Bolívar, op. cit., p. 221.
91 Vicente LECUNA, Crónica razonada de las guerras de Bolívar, op. cit., I, p. 425.
92 RESTREPO, Historia de la Revolución, op. cit., III, p. 263.
93 FAV, II, 168.
94 Este cuestionamiento nos devuelve al tema más general y muy discutido del personalismo del poder en América Latina. Sobre este punto, véanse las anotaciones esclarecedoras de Graciela SORIANO DE GARCÍA-PELAYO, El personalismo político hispanoamericano del siglo xix. Criterios y proposiciones metodológicas para su estudio, Caracas, Monte Ávila Editores, 1996, y «El personalismo político hispanoamericano del siglo xix», en Politeia, Caracas, N ° 20, 1997, pp. 11-27.
95 Max WEBER, Economía y sociedad, op. cit.
96 Promoción acordada por Bolívar a Tomás Figueredo, Los Cayos de San Luis, 16 de marzo de 1816. AGI, Estado, Caracas, leg. 69, fol. 45.
97 Estas transacciones simbólicas están bien relacionadas y descritas por Diego Vallenilla, «Noticias sucintas de la Provincia de Cumaná durante la Revolución», en Archivo Restrepo, vol. 1. fol. 78.
98 Oficio del general Monagas, Villa del Norte. 7 de mayo de 1816, BA. V, 450.
99 Ibid.. p. 451.
100 RESTREPO, Historia de la Revolución, op. cit., III. p. 264.
101 Marino a Monagas, Villa del Norte, 7 de mayo, 1816, AGI, Estado, Caracas, leg. 69, fol. 9.
102 Mariño a Rojas, 7 de mayo, 1816, ibid., fol. 13.
103 Su firma en 1821, antes de Carabobo, demuestra su escaso conocimiento de la escritura. (AGNC, República, Guerra y marina, t. 332, fol. 270.)
104 Sin duda Marino a Arizmendi, AGI, Estado, Caracas, leg. 69, fol. 33. Se recuerda que Mariño y Arizmendi eran capitanes de las milicias de Margarita en el siglo xviii.
105 «Manuel Piar, general de división de los Exercitos de Venezuela y en Gefe del Centro, Etcétera». AGI, Estado, Caracas, leg. 69, fol. 37.
106 Morillo al ministro de la Guerra, 1.° de abril, 1816, en Antonio RODRÍGUEZ VILLA, Don Pablo Morillo, op. cit.. III, p. 43.
107 Véase sobre todo PÁEZ, Autobiografía, op. cit., I, p. 17.
108 «Diario de operaciones del general Piar», 16 de febrero de 1817, OL, XV, 202.
109 «Apuntes sobre la guerra de independencia». El Nacional, N.° 122, 29 de julio, 1838, BA, V, 546.
110 Piar a Páez, Bendición, 28 de noviembre, 1816, BA, V, 499.
111 Relatado por Páez, Autobiografía, op. cit., I, p. 101.
112 Ibid. La cita completa, muy interesante, es como sigue: «El sistema de guerrillas es y será siempre el que debe adoptarse contra un ejército invasor en países como los nuestros donde sobra terreno y falta población. Sus bosques, montañas y llanos convidan al hombre a la libertad, y le acogen en sus senos, alturas y planicies para protegerle contra la superioridad numérica de los enemigos. En las montañas y bosques no debe jamás el patriota tomar la ofensiva pero en las llanuras jamás despreciará la ocasión que se le presente de tomar la iniciativa contra el enemigo y acosarle allí con tesón y brío. A este género de táctica debimos, los americanos, las ventajas que alcanzamos cuando teníamos aun ejército numeroso y bien organizado. A la disciplina de las tropas españolas, opusimos el patriotismo y el valor de cada combatiente, á la bayoneta, potente arma de la infantería española, la formidable lanza manejado por el brazo mas formidable del llanero, que con ella, á caballo y á pié, rompía sus cuadros y barría sus batallones; a la superioridad de su artillería, la velocidad de nuestros movimientos, para los que nos ayudaba el noble animal criado en nuestras llanuras. Los llanos se oponían á nuestros invasores con todos los inconvenientes de un desierto y si entraban en ellos, nosotros conocíamos el secreto de no dejarles ninguna de las ventajas que tenían para nosotros».
113 «Proclama de Bolívar a los habitantes del llano», El Sombrero, 17 de febrero de 1818, OL, XV, 579.
114 Él es el que ocupa el territorio más «salvaje»: la cuenca del Caura, que en nuestros días sigue siendo un espacio mal dominado y muy aislado del resto del país.
115 Daniel Florencio O’LEARY, Bolívar..., op. cit., II, p. 93.
116 Bolívar a Monagas, Barcelona, 13 de enero, 1817, BA, V, 573.
117 RESTREPO, Historia de la Revolución, op. cil., III, p. 93.
118 «Comunicación del general Piar para el comandante del Ejército de Apure, que para la época lo era el Comandante José Antonio Páez», Bendición, 28 de noviembre, 1816, BA, V, 499.
119 Sobre este punto véanse los esclarecedores comentarios de Alvaro VALENCIA TOVAR, El ser guerrillero del Libertador, Bogotá, Instituto Colombiano de Cultura, 1980, p. 140.
120 «Expediente instruido de orden de Morillo para averiguar los sucesos ocurridos relativos á la pérdida y retirada del Ejército de la ciudad de Guayana en 1817», por José de Olazarra, Villa de Calabozo, 31 de octubre. 1819. en Antonio RODRÍGUEZ VILLA. Don Pablo Morillo..., op. cit., IV, p. 35.
121 Tomás SURROCA, Relación..., op. cit., «Sitio tercero de Guayana principiado por Manuel Piar, y acabado por la república entera de Venezuela».
122 Álvaro VALENCIA TOVAR, El ser guerrero del Libertador, op. cit., p. 143.
123 «Orden general del Ejército», San Félix, 12 de abril de 1817, BA, V, 634.
124 Anzoátegui, de Barcelona, había recibido el grado de teniente coronel de manos de Bolívar en los Cayos de San Luis, y fue nombrado comandante de la Guardia de Honor. El comerciante Salom, nacido en Puerto Cabello, fue parte del exilio haitiano; participa en la Batalla de La Victoria y en el sitio de Cartagena; conoce bien a Bolívar, aunque es más cercano a Anzoátegui. Torres, nacido en Carora, había caído prisionero de su hermano, un capitán realista, y luego fue enviado a Puerto Rico. Hace la Campaña Admirable a órdenes de Bolívar, participa en la retirada de Urdaneta y el sitio de Bogotá por Bolívar, quien lo asciende a teniente coronel en Haití y le confía el batallón virtual Caracas. Bruno es hermano suyo.
125 URDANETA, Memorias..., op. cit., p. 125. El juicio de Urdaneta sobre Piar es necesariamente negativo y lo presenta como el jefe de la reivindicación racial de los mulatos —motivo por el cual fue ejecutado—. Trata de justificar su muerte presentándolo como cabeza de una clientela parda.
126 AGNV. República. Gobernación de Guayana (1818-1820), vol. 1. fols. 135-136.
127 John Lynch. «Bolívar y los caudillos», loc. cit.
128 URDANETA, Memorias..., op. cit., p. 107.
129 Esta «obsesión» es objeto de un subtítulo de Álvaro VALENCIA TOVAR, El ser guerrero del Libertador, op. cit., p. 148: «La obsesión de Caracas».
130 «Oficio de Bolívar para Piar», Barcelona, 10 de enero de 1817, BA, V, 572.
131 Véase por ejemplo la «Comunicación del Jefe Supremo al Comandante en Jefe del ejército de la Nueva Granada», Barcelona, 10 de enero de 1817, BA, V, 571: «[...] mientras que ocupando los Llanos con el gran ejército que debe darnos esta reunión, se verán los españoles en el caso de encerrarse dentro de Carácas ó los Valles de Aragua, y nosotros podremos obrar libremente en un terreno inmenso abastecido de víveres, y atacarlos después de consultadas nuestras fuerzas y combinados nuestros movimientos y operaciones».
132 Campagnes et croisiéres..., op. cit., pp. 24-25.
133 La figura de José Antonio Páez es en efecto eminentemente compleja e híbrida. Jean-Baptiste Boussingault, el científico francés al servicio de la república a finales de la guerra, dejó un interesante retrato suyo: «Esperaba ver un tunante, un atamán de los cosacos, cuya lanza había matado a tantos españoles, [pero] tenía ante mí aun delicioso caballero de buen porte, de fisonomía muy afable, de estatura media, admirablemente llevada, de cuerpo asombrosamente flexible [...]». Jean-Baptiste BOUSSINGAULT, Mémoires..., II. p. 67.