Prólogo a la edición en español
p. 13-24
Texte intégral
1Da la impresión de que actualmente todos estuviesen hablando sobre los glaciares, desde ingenieros peruanos y científicos internacionales, funcionarios estatales de alto nivel, estudiantes universitarios hasta taxistas. En julio de 2013, aproximadamente 2000 personas de 19 países asistieron al Foro Internacional de Glaciares en Huaraz. Representaban dependencias estatales, universidades peruanas e internacionales, comunidades locales y ONG. La prensa le otorgó gran publicidad, incluyendo la difusión en televisión e Internet de entrevistas con expertos en el tema. Los funcionarios de Lima y el Callejón de Huaylas —desde la Autoridad Nacional del Agua (ANA) y el Ministerio de Ambiente hasta el alcalde de Huaraz— hablaron en el evento internacional y señalaron cómo los glaciares y la adaptación al cambio climático se han insertado en las principales agendas gubernamentales. Tal como explicó Hugo Jara Facundo, jefe de la Autoridad Nacional del Agua, durante su discurso inaugural:
En treinta años nuestra superficie glaciar ha retrocedido en un 40 % y se estima que en el decenio de 2020 a 2030 los glaciares por debajo de los cinco mil metros sobre el nivel del mar habrán desaparecido, por eso es necesario adaptarnos.
2 Añadió que:
La pérdida de los glaciares no solamente tiene un impacto en la disponibilidad de agua, sino que aumenta el riesgo de aludes y aluviones por el incremento del número de lagunas que se forman a la par de la desglaciación. Consideramos que es urgente implementar políticas y estrategias de adaptación1.
3En casi todos los continentes existe una gran preocupación frente a los problemas causados por el cambio climático global y la pérdida de hielo glaciar. Para empezar, los cambios en los glaciares y su inestabilidad pueden desencadenar amenazas como aluviones y avalanchas. La preocupación sobre potenciales desastres causados por glaciares inestables ha llevado a que el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de las Naciones Unidas considere el retroceso de los glaciares en el mundo como una de las mayores amenazas provocadas por el cambio climático global (IPCC, 2012). Los investigadores, políticos y habitantes locales se esfuerzan por aprender a convivir con la amenaza del hielo, generar nuevas narrativas y fortalecer las tradiciones antiguas frente al traicionero hielo y la vengativa naturaleza. Esto es particularmente problemático en el Perú y los Andes, donde el acelerado retroceso de los glaciares se entremezcla con una catastrófica historia de desastres glaciares y la prolongación hasta el presente de peligros relacionados con el hielo2. El retroceso glaciar también está generando cada vez más preocupación respecto a la pérdida de agua en las cuencas que dependen de los glaciares, especialmente en las temporadas secas, durante las cuales la escorrentía de los glaciares nutre a las sociedades sedientas de agua: desde la costa desértica del Perú donde la agricultura de exportación está creciendo, las tierras altas del Tíbet donde los agricultores y pastores dependen de dicho elemento, el noroeste de Estados Unidos hasta los Alpes, donde los ríos alimentados por glaciares generan hidroelectricidad3. El encogimiento de los glaciares también afecta el turismo global, provocando que los montañistas duden en escalar picos, reduciendo la nieve en los centros de esquí e incluso originando el cierre de alguno de ellos, como el centro de esquí Chacaltaya, en Bolivia, debido a la ausencia de nieve y hielo (Hoffmann, 2008; Kaijser, 2013). En muchas partes del mundo la gente lamenta la pérdida del hielo, tratando a los glaciares como una especie en peligro de extinción o como un pariente moribundo. El cambio climático, por lo tanto, está cambiando drásticamente la relación de la gente con el paisaje, su medio ambiente, los recursos naturales y entre ellos mismos. El Foro Internacional de Glaciares de 2013 reconoció esta profunda transformación e incrementó la relevancia del tema dentro del Perú.
4El enfoque nacional en los glaciares y la atención prestada al cambio climático en dicho foro representa un cambio enorme desde 2001 —el año en que empecé la investigación que llevaría la escritura de este libro— cuando tan solo un puñado de científicos extranjeros y un pequeño grupo de ingenieros en Huaraz se dedicaban al estudio de los glaciares peruanos. En 2001, la Unidad de Glaciología y Recursos Hídricos (UGRH) apenas había reiniciado sus operaciones bajo el liderazgo de Marco Zapata tras haber sido clausurada en 1997, por primera vez, desde su fundación en 1951. Pero a diferencia de las décadas pasadas —cuando decenas de personas trabajaban para dicha unidad— en 2001 solo había 5 empleados, una cantidad minúscula que tenía que trabajar con un presupuesto tan reducido que apenas bastaba para cumplir sus funciones: estudiar y monitorear más de 3000 glaciares en 19 cordilleras a lo largo y ancho del Perú, así como realizar proyectos de ingeniería y mantener las obras de seguridad existentes que se habían completado en 35 lagunas glaciares en la Cordillera Blanca. Simplemente no ha habido suficiente apoyo nacional durante los últimos 15 años para continuar el valiente trabajo que los expertos en glaciares realizaron en el Perú durante la última mitad del siglo XX.
5Los expertos peruanos que conocí hace más de una década —Alcides Ames, Benjamín Morales, César Portocarrero, Marco Zapata, Marino Zamora y Jesús Gómez, entre otros— habían estado trabajando el tema de los glaciares durante décadas. Después de todo, la historia de las catástrofes provocadas por los glaciares y las preocupaciones sobre el suministro de agua proveniente de estos se remonta a la década de 1940. Dichos expertos son pioneros en la prevención de aluviones de lagunas glaciares —para lo cual desarrollaron maneras innovadoras de estudiar y monitorear el encogimiento de los glaciares— además de héroes, ya que salvaron vidas al crear nuevas estrategias de ingeniería para contener y estabilizar las peligrosas lagunas glaciares. Junto a muchos otros, especialmente sus predecesores en la década de 1950, desarrollaron estrategias e implementaron proyectos que sin duda han salvado miles de vidas y protegido millones de dólares de infraestructura, hogares, granjas y pastizales. Su conocimiento fue innovador y hoy en día gozan de un reconocimiento global ya que todavía —y cada vez más— se les convoca para colaborar frente a las amenazas glaciares en otros países, especialmente en Nepal, lugar al cual Portocarrero y sus colegas han viajado numerosas veces para colaborar en la actual lucha global contra los aluviones. Por ende, encuentro bien merecido y apropiado que en 2013, durante el desarrollo del foro en Huaraz, estos peruanos expertos en glaciares hayan sido condecorados en reconocimiento a su compromiso y trabajo realizado a favor de la gestión y protección de los glaciares en el Perú.
6Este libro ayuda a explicar por qué estos dedicados hombres son importantes no solo para la historia de Áncash, la Cordillera Blanca y el Callejón de Huaylas (fig. 1), sino que también son verdaderos héroes nacionales y líderes globales en la adaptación al cambio climático. En otras palabras, la historia de los expertos en glaciares, ingenieros, científicos, funcionarios estatales y habitantes locales que se enfrentaron al retroceso de los glaciares, que perdieron sus familias y comunidades ante los desastres glaciares, que lucharon por reconstruir sus comunidades, que compiten cada vez más por decrecientes suministros de agua, y que desarrollaron nuevas estrategias para sobrellevar el encogimiento de los glaciares —todos temas claves en este libro— es en realidad una historia más nacional, e incluso global, ya que la gente en todas partes lidia con temas similares… o lo hará en un futuro cercano.
7El cambio climático y el retroceso de los glaciares representan problemas significativos —en el pasado y el presente— para los peruanos dondequiera que estén. El encogimiento de los glaciares puede generar aluviones y aludes como los que han asolado lugares como el Callejón de Huaylas por más de 70 años, matando entre 15 000 y 20 000 personas en Huaraz, Yungay, Chavín y Huallanca, además de traer consecuencias económicas para la generación hidroeléctrica, turismo y agricultura de exportación que han afectado a todos los peruanos. Pero el retroceso glaciar influye en los peruanos de otras maneras también. Cualquiera que prenda una luz en Lima, se duche en Trujillo o coma una verdura cultivada con agua de irrigación en La Libertad, escale montañas, visite la laguna Llanganuco o el glaciar Pastoruri durante Semana Santa, o participe en el peregrinaje del Quoyllur Riti, también es afectado por los glaciares, ya que su agua, comida, energía, fuente de empleo, salud, valores culturales, recreación y sentido de pertenencia muchas veces son moldeados significativamente —aun si es de manera indirecta— por los glaciares en las altas cumbres de los Andes, generalmente fuera de la vista de la vasta mayoría de peruanos.

Figura 1 – Mapa de la Cordillera Blanca, el Callejón de Huaylas y la cuenca del río Santa
8 Este libro provee la perspectiva histórica necesaria —muchas veces pasada por alto— para entender lo que los glaciares representan para los peruanos, la manera en que el hielo andino ha moldeado históricamente diversas sociedades y lo que podría significar que estos glaciares desaparecieran, lo cual resultaría en un mayor número de aluviones y menor cantidad de agua potable, energía, electricidad e irrigación, sin mencionar un cambio en el paisaje andino, que tanto significado cultural tiene para todos los peruanos, vivan estos en la sierra o en la costa. El libro se enfoca en la Cordillera Blanca, el Callejón de Huaylas y el valle del río Santa, pero sus historias e implicancias son aplicables a otros espacios. Además, la historia no terminó en 2010 cuando fue publicada la versión en inglés: cada día los temas interrelacionados de las amenazas glaciares y la reducción del suministro de agua proveniente de los glaciares se han vuelto temas nacionales clave.
9Mientras escribo estas palabras en 2014, los ingenieros se encuentran desaguando la laguna Palcacocha, una peligrosa laguna glaciar ubicada encima de la ciudad de Huaraz. Ésta amenaza, una vez más, a la gente e infraestructura del Callejón de Huaylas y, en caso su represa cediera y su contenido se vertiera, tiene suficiente cantidad de agua para causar daño hasta en el puerto de Chimbote, en la costa del Pacífico. La lucha por contener las aguas de la laguna Palcacocha y prevenir la incidencia de un aluvión es un recordatorio de que los glaciares nunca se mantienen estables y que incluso aquellas lagunas glaciares que hubieran sido drenadas ( ¡más de una vez!) pueden representar nuevamente una amenaza mortal para la sociedad peruana. El cambio climático y el retroceso de los glaciares siguen cambiando los paisajes, mientras a lo largo de las décadas las zonas de peligro río abajo que podrían ser inundadas por aluviones han permanecido habitadas.
10Palcacocha en particular tiene una historia larga, terrible y letal. De hecho, este libro empieza con el mega aluvión de 1941 que destruyó un tercio de la ciudad de Huaraz y mató a unas 5000 personas, lo cual hizo de este el aluvión más mortal en la historia mundial. Los ingenieros lograron bajar el nivel de la laguna Palcacocha en las décadas de 1940 y 1950 y construyeron una represa artificial en la década de 1950 para ayudar a prevenir otro desastre. La oficina de glaciología del Estado reconstruyó la represa en la década de 1970, construyó una segunda represa de seguridad4 y una vez más bajaron su nivel. Pero en 2003 un alud cayó en la laguna, lo cual generó inmensas olas que superaron y destruyeron parcialmente una de las dos represas de seguridad. Afortunadamente, esta represa de seguridad cumplió su función: nadie resultó herido y la mayor parte del agua de la laguna permaneció en ella, sin abalanzarse por la quebrada ni inundar Huaraz. En 2003, Palcacocha también fue el foco de una controversia internacional entre la National Aeronautics and Space Administration (NASA) y los expertos peruanos en glaciares, ya que la agencia espacial estadounidense alegó en un alarmista comunicado de prensa que las aguas de la laguna Palcacocha podían desbordarse en cualquier momento y desencadenar una catástrofe. Afortunadamente, la NASA estaba equivocada, tal como se explica en el capítulo 6 de este libro.
11Estudios más recientes sobre Palcacocha revelan que la laguna ha cambiado drásticamente desde que los ingenieros de la oficina de glaciología realizaran estudios en la década de 1970. La laguna tiene, incluso, mayor cantidad de agua (17 000 000 m3) que la que tenía en 1941, antes del mega aluvión. Peor aún, mientras Huaraz tenía una población de 12 000 personas en 1941, hoy en día la ciudad tiene más de 100 000 pobladores y miles de personas viven en la ruta que tomó el aluvión de ese mismo año. Es por ello que los ingenieros han colocado numerosos sifones en la laguna Palcacocha para retirar el agua y reducir el riesgo de un desastre futuro. Lamentablemente, los fondos gubernamentales para Palcacocha y otros proyectos fluyen lentamente — cuando fluyen—. Desde la creación de la Autoridad Nacional del Agua, en 2008, y debido a los ajustes neoliberales anteriores que privatizaron las operaciones de Electroperú y redujeron en gran medida los programas de glaciología y de seguridad de lagunas, la Unidad de Glaciología y Recursos Hídricos ya no puede realizar obras de ingeniería para prevenir futuros aluviones en las lagunas de la Cordillera Blanca. Esto ocurre después de lograr desaguar parcialmente y colocar represas en 35 peligrosas lagunas glaciares a mediados del siglo XX, desde que la Comisión de Control de Lagunas de la Cordillera Blanca (CCLCB) fuera creada por el presidente Manuel Odría (1951).
12Pero a lo largo de los últimos 15 años —irónica y precisamente cuando el mundo empezó a prestarle atención a los glaciares peruanos en el marco de la historia del cambio climático global— la Unidad de Glaciología y Recursos Hídricos quedó mermada por falta de apoyo político, lo que obstaculizó su misión, redujo su presupuesto y limitó su capacidad de estudiar, monitorear y proteger a la gente de los peligros asociados al encogimiento de los glaciares. Como resultado, las lagunas glaciares inestables como Palcacocha han quedado abandonadas y, por ende, ha aumentado el riesgo de catástrofes para los peruanos. Este libro explica por qué los gobiernos se abstienen de actuar cuando hay una crisis inminente y la importancia de realizar una obra de seguridad en Palcacocha y de seguir estudiando, monitoreando y manejando las amenazas glaciares en esta laguna, a lo largo y ancho de la Cordillera Blanca y en las cordilleras de todo el país.
13Palcacocha no es la única laguna potencialmente peligrosa en la Cordillera Blanca: el enorme aluvión de abril de 2010 proveniente de la laguna 513, ubicada encima de la ciudad de Carhuaz —una laguna que los ingenieros creyeron que estaba suficientemente desaguada y asegurada tras las obras realizadas en la década de 1990— lo demuestra. El aluvión ocurrió precisamente en el mismo mes que se publicó la versión en inglés de este libro. Evidentemente, el cambio climático y el retroceso de los glaciares —combinados con el desarrollo urbano histórico, los patrones de asentamiento y las prácticas de uso de la tierra— pueden crear amenazas en cualquier tiempo y en cualquier lugar. El aluvión de la laguna 513, ubicada en la pendiente del nevado Hualcán, destruyó decenas de hogares, carreteras, puentes, tierras agrícolas y canales de irrigación. Miles de residentes también perdieron acceso al agua potable cuando la crecida dañó la planta de tratamiento de agua. No obstante, la inundación pudo haber sido mucho peor. Afortunadamente, los ingenieros ya habían desaguado parcialmente la laguna 513 en la década de 1990, con lo cual se deshicieron de millones de metros cúbicos de agua y, esencialmente, minimizaron el impacto del aluvión de 2010. Lo que sorprendió a los ingenieros aquel año, sin embargo, fue el mecanismo que desencadenó el aluvión: una avalancha en las pendientes de la laguna que irrumpió en esta y generó olas inmensas de más de 20 m de altura5. Tal incertidumbre sobre la inestabilidad de las lagunas y amenazas glaciares llevó a que ONG peruanas, ingenieros y glaciólogos de la Universidad de Zurich instalaran en 2013 un nuevo sistema de advertencia temprana para Carhuaz y la laguna 513; un experimento que, como demuestra este libro, se ha sido intentado realizar en numerosas ocasiones desde la década de 1950, y se espera tenga mayor éxito en la actualidad.
14 El tema del suministro de agua cuesta abajo de los glaciares en proceso de derretimiento se ha vuelto uno de los temas más importantes en cuanto al cambio climático y al retroceso de los glaciares, no solo en los Andes sino en cadenas montañosas de todo el mundo. La población en el Himalaya se preocupa por la disminución del suministro de agua para millones de personas que viven río abajo a causa del derretimiento de los glaciares, aunque se requiere más investigación sobre el impacto humano y su papel en el ciclo hidrológico para saber cómo serán impactadas las sociedades (Cogley, 2012; McDowell et al., 2013; National Academy of Sciences, 2012). Queda claro que los aspectos humanos son tan complejos como los cambios biofísicos que se están dando en el hielo y la atmósfera (Bury et al., 2013; Carey et al., 2014). En el Perú, los científicos ya han notado que el encogimiento de los glaciares tendrá efectos significativos en los suministros de agua río abajo, tal como ocurre en la Cordillera Blanca, donde el río Santa ya está experimentando una reducción en su caudal (Baraer et al., 2012). Esta reducción podría afectar el suministro de agua potable, la generación de electricidad, la irrigación y las exportaciones agrícolas de La Libertad y Áncash, así como las conexiones culturales con el agua y los paisajes. Pero los impactos de la reducción del flujo de agua en la sociedad peruana (u otras) y la forma en que los diferentes grupos sociales responden son muy diversos y deben ser considerados cuidadosamente. La contextualización histórica ofrecida en este libro que se extiende hasta el presente intenta demostrar esta diversidad humana en la zona.
15La laguna Parón, ubicada en la Cordillera Blanca, encima de la ciudad de Caraz, es el escenario de una lucha por el agua y el manejo de riesgo. Ha sido drenada por cuestiones de seguridad pero usada, desde 1992, como reservorio para la lucrativa central hidroeléctrica Cañón del Pato. En 2008, los habitantes locales hicieron notar su malestar contra la compañía Duke Energy Egenor y el manejo del reservorio de Parón. Tomaron el control de la laguna, expulsaron a Duke Energy y se hicieron cargo del manejo de las compuertas que controlaban sus aguas para satisfacer sus propias prioridades6. Aunque los residentes ya no tienen control absoluto sobre el reservorio, el conflicto persiste, no solo porque la Autoridad Nacional del Agua no ha logrado cumplir con las demandas de los ciudadanos, sino porque una nueva laguna, que algunos denominan Artesoncocha Alta, se está formando encima de la laguna Parón y, de expandirse sustancialmente tal como algunos se proyectan, podría generar una nueva amenaza de aluvión en Parón, la laguna más grande de la Cordillera Blanca. Este libro muestra el contexto histórico clave de la laguna Parón; en este se aprecia cómo los riesgos fueron identificados por primera vez en la década de 1940 y cómo el manejo a lo largo del tiempo ha estimulado el reciente conflicto. A su vez, muestra cómo el cambio medioambiental y la intervención humana para manejar el paisaje glaciar y los recursos naturales se entrecruzaron originando tanto riesgos como conflictos socioambientales.
16Un monitoreo efectivo de las lagunas glaciares y los glaciares requiere vigilancia constante por parte de la Unidad de Glaciología y Recursos Hídricos, así como un presupuesto sostenido y apoyo político para que sus ingenieros puedan estudiar tanto las fuerzas que crean amenazas medioambientales como realizar su principal función: proteger a los peruanos, su cultura y medios de subsistencia, sus fuentes de energía, su economía y sus comunidades por medio del monitoreo de glaciares y proyectos de ingeniería en lagunas glaciares inestables. La reducción de amenazas glaciares y la conciencia respecto a los suministros de agua glaciar es esencial no solo para la gente del Callejón de Huaylas y la cuenca del río Santa, sino para todos los peruanos. Después de todo, un aluvión en la Cordillera Blanca no solo podría devastar una ciudad como Huaraz sino que podría destruir la central hidroeléctrica Cañón del Pato, la séptima más grande del país, que suministra electricidad para los peruanos mucho más allá del valle del río Santa. Un aluvión de ese tipo podría también impactar en los proyectos de irrigación de Chavimochic y Chinecas, que usan agua del río Santa para irrigar cosechas dando vida a una industria de mil millones de dólares que distribuye sus productos a nivel nacional y los exporta al mundo, además de generar empleo e influir en el sustento de miles de peruanos.
17Además de su relevancia en las políticas y aplicaciones prácticas en la adaptación al cambio climático, este libro también contribuye al naciente campo de la historia ambiental peruana y andina. Esta historia ambiental considera que los glaciares, el clima y el agua son agentes de cambio en la historia humana. Pero lejos de marcar el curso de la historia por medio del determinismo climático o una narrativa enteramente enfocada en los glaciares, la historia que narro muestra cómo estas fuerzas medioambientales actuaron siempre en contextos humanos que fueron moldeados por diversas variables sociales, políticas, económicas, culturales y tecnológicas.
18 La historia ambiental es una aproximación poderosa que permite comprender el pasado, pero plantea numerosos desafíos para los historiadores, particularmente para aquellos que examinan la historia peruana a partir de los años 1940. Para empezar, las fuentes históricas para estudiar el Perú del siglo XX, especialmente después de 1950, están aún más desorganizadas que aquellas del siglo XIX o incluso las del periodo colonial. Los documentos permanecen en los ministerios y las oficinas gubernamentales que los crearon, o en ministerios que han desaparecido, como el Ministerio de Fomento y Obras Públicas (actual Ministerio de Transportes y Comunicaciones), en vez de permanecer en el Archivo General de la Nación o la Biblioteca Nacional. Tuve que convencer al personal para que me permitieran acceder a ciertos documentos, y esto requirió de aquello que denomino « diplomacia de investigación », ya que implicó cantidades significativas de tiempo para hablar con gente y crear vínculos antes de acceder a los documentos (Carey, 2012). Estoy totalmente agradecido por la oportunidad de conversar con tantas personas que me ayudaron en esta búsqueda. Y valió la pena persistir: un día después de acceder a los periódicos históricos de un archivo huaracino que parecía haber sido organizado con un bulldozer, encontré artículos que explicaban cómo 2 científicos estadounidenses en 1962 habían advertido sobre la avalancha que, en 1970, enterró Yungay y creó el desastre glaciar más letal en la historia del mundo, caso que explico en el capítulo 5 de este libro. Fue asombroso descubrir en el archivo que esta gran catástrofe fue predicha y que tal predicción fue rápida y agresivamente ignorada, tal como se explica en el capítulo 6.
19La perseverancia en la lectura de los archivos me ayudó a descubrir unas historias verdaderamente increíbles y en buena medida desconocidas, las cuales están plasmadas en estas páginas. Pero quizá, lo más importante, fue lo difícil de mi investigación ya que la gente me miraba de manera extraña cuando les decía que estaba estudiando glaciares, especialmente cuando les confirmaba que, efectivamente, yo soy un historiador y no un glaciólogo. Hoy, más de una década después y siendo los glaciares foco de atención nacional, la situación es radicalmente diferente: hoy en día los glaciares son de suma importancia para las personas y, aunque los científicos e ingenieros manejan el discurso sobre el retroceso glaciar y el cambio climático, hay un interés creciente por entender cómo la gente ha sido afectada, cómo ha respondido y cómo podría responder ante el retroceso glaciar y amenazas naturales en el futuro. En pocas palabras, el contenido de este libro se vuelve más relevante día a día, no solo para el estudio de la historia ambiental sino también para las principales políticas nacionales, regionales y locales, y para la toma de decisiones en Lima, Huaraz, Trujillo, Cuzco y en todo el país; sin mencionar toda la región andina y cualquier parte del mundo donde la gente vive rodeada de glaciares o dependen de estos para el suministro de agua y energía, así como su recreación, significados espirituales y su sentido de pertenencia definido por las cumbres nevadas.
Notes de bas de page
1 Disponible en: http://www.infoandina.org/noticias/se-inaugur%C3%B3-foro-internacional-de-glaciares-en-la-ciudad-de-huaraz
2 Véase Francou et al. (2013), Jomelli et al. (2009), Kaser & Osmaston (2002), Rabatel et al. (2013).
3 Por ejemplo, véanse Bury et al. (2013), Bury et al. (2011), Diemberger (2013), Mark et al. (2010), McDowell et al. (2013), Nolin et al. (2010).
4 Véase la figura 1 del capítulo 7 del presente libro.
5 Para una discusión profunda del caso de la laguna 513, incluyendo el aluvión de 2010, véase Carey, Huggel et al. (2012).
6 Para detalles más actualizados de la controversia de la laguna Parón desde sus orígenes, véase Carey, French et al. (2012).
Auteur
-
Mark Carey
Eugene, Oregón, Estados Unidos
Septiembre de 2014
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