Introducción
p. 71-74
Texte intégral
1Los cinco niveles precerámicos de Telarmachay han arrojado, sobre la superficie excavada (que no representa sino una parte del yacimiento) un total de 36,849 objetos líticos tallados -desechos de talla y herramientas- a los cuales se suman 68,981 esquirlas (pequeñas lascas o fragmentos de las mismas, de un largo de ⩽ 1.5 cm). Desde el inicio nos hemos confrontado con el problema de la tipología. Las investigaciones de prehistoria referentes a América del Sur y aún del Norte, están todavía en sus inicios si las comparamos con las del « Viejo Mundo », y las descripciones se han basado mayormente en el vocabulario de la prehistoria europea. Ahora bien, los prehistoriadores europeos tienen a su disposición un vocabulario de una riqueza impresionante, pero creado poco a poco en función de circunstancias históricas que, por su naturaleza, no son ni lógicas ni sistemáticas; tal vocabulario no podría ser, sin riesgo, aplicado a industrias de edades y contextos totalmente diferentes, aún cuando la única razón sea las connotaciones cronológicas y culturales que encierran los términos.
2Los prehistoriadores americanistas tienen la « suerte » de no encontrarse sujetos a tradiciones de valor desigual y ya cristalizadas, pero no disponen todavía sino de estudios parciales muy incompletos, y demasiado esparcidos a través de amplios territorios, para permitir el establecimiento de la más mínima « lista tipológica ». En cambio, si desean elaborar una tipología adaptada a los aspectos específicos de las industrias del « Nuevo Mundo », queda por hacer un enorme trabajo.
3Nuestra tentativa queda muy limitada, pues no hemos querido sobrepasar el cuadro cronológico y geográfico de nuestro estudio: el período prehistórico que transcurre, en los Andes Centrales, aproximadamente entre 10000 a. C. y el inicio de nuestra era. Sin embargo, debemos bastante a A. Laming-Emperaire, y a las reflexiones del grupo de trabajo que ella formó y alentó de 1960 a 1973. La « Guide pour l’étude des industries lithiques d’Amérique du Sud », surgida de estas reflexiones, no ha sido nunca publicada, salvo en el Brasil y en forma muy preliminar (Laming-Emperaire 1967).
4La clasificación adoptada aquí se basa, antes que nada, en criterios técnicos, siendo los dos primeros grados de diferenciación evidentes y universales:
- Desechos de talla (núcleos, lascas y esquirlas, esbozos bifaciales)
- Herramientas retocadas.
5Luego, al interior de este segundo grupo, se distinguen dos categorías:
- Herramientas elaboradas por retoque unifacial
- Herramientas elaboradas por retoque bifacial
6Nuestro método pretende ser, ante todo, etnológico; es decir, más interesado en encontrar la función de los objetos que en definir muy detalladamente sus formas. Para ello hemos escogido, a este nivel, considerar como pertinente el ángulo del retoque, en el postulado que no se hace el mismo trabajo con un borde cuyo ángulo mide 50° que con un borde de la misma forma cuyo ángulo mide 80°. Lo que nos conduce a diferenciar, al interior de la categoría A, las clases siguientes:
- AI: borde activo retocado oblicuo (⩽70°)
- AII: borde activo retocado abrupto (⩾70°).
7(Por supuesto, una herramienta puede poseer uno o varios bordes activos retocados, de la misma clase o de clases diferentes). El problema central es distinguir los bordes retocados verdaderamente activos, de aquellos retocados para el arreglo de las formas o la comodidad de la prensión.
8A este nivel intervienen solamente, combinándose con los criterios técnicos, criterios morfológicos: ubicación del retoque y forma del borde retocado. Llegamos entonces a tipos y, en algunos casos, variedades al interior de un tipo:
- AI.1: borde activo retocado oblicuo, convexo o rectilíneo
- AI.2: borde activo retocado oblicuo denticulado
- AII.1: borde activo retocado abrupto convexo
- variedad AII.1a: distal
- variedad AII. 1b: lateral
- variedad AII.1a: distal
- AII.2: borde activo retocado abrupto rectilíneo
- variedad AII.2a: longitudinal
- variedad AII.2b: distal
- variedad AII.2a: longitudinal
- AII.3: borde activo retocado abrupto cóncavo
- AII.4: borde (o parte) activo retocado abrupto puntiagudo
- AII.5: borde (o parte) activo retocado abrupto en bisel
9Las distinciones al interior de la categoría B (herramientas bifaciales) son bastante simples. La separación en clases se basa únicamente sobre la distribución de las dimensiones, que ha hecho aparecer tres conjuntos:
- BI: ancho inferior a 20 mm
- BII: ancho comprendido entre 20 y 29 mm
- BIII: ancho igual o superior a 30 mm
10A partir de criterios morfológicos, ocho tipos han sido luego singularizados al interior de la clase BI.
11Esta clasificación puede ser representada bajo la forma de un « árbol » (Fig.9) cuyas ramas, cada vez más diversificadas, están dotadas de un código numerado jerarquizado de creciente complejidad y de aspecto poco atractivo, pero en el cual se aprecia, a fin de cuentas, que agrupa, en la mayoría de los casos, conjuntos funcionales homogéneos: artefactos para cortar, raspar, perforar, puntas de proyectil, etc.
12Sería vano, en efecto, bajo pretexto de objetividad, privarse de las adquisiciones de un siglo y medio de investigaciones prehistóricas o de lo que sugiere el simple buen sentido. Algunos tipos, sin embargo, no parecen corresponder a ningún artefacto conocido, y les hemos conservado una apelación estrictamente morfológica ( « rectángulos » y « piezas prismáticas »).
13En el Cuadro 3 figuran, así clasificados, los efectivos de todos los objetos líticos tallados recuperados en los niveles precerámicos.
14En los capítulos que siguen abordaremos, en primer lugar, el estudio de las materias primas empleadas y de los diversos productos resultantes de su empleo (desechos y herramientas). Continuaremos con los análisis más detallados de las herramientas retocadas unifaciales (A) y bifaciales (B). Entre las primeras serán incluidas las lascas poco modificadas AO; en efecto, si se trata, técnicamente hablando, de piezas no retocadas al igual que las lascas brutas no modificadas, su selección para toda una serie de usos las convierte, funcionalmente hablando, en herramientas. Siguiendo los capítulos descriptivos, intentaremos una descripción funcional del ajuar lítico.
Fig. 9 – Clasificación tipológica del material lítico tallado.

Cuadro 3 – Número y peso del material lítico tallado en los niveles precerámicos.

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