Capítulo 1. Reservado: los archivos del Ejército. La Escuela Militar de Montaña (1937-1983)
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Texte intégral
1. 1. Introducción
1Dentro del Departamento de Educación coronel I Carlos Rito Burgoa,1 perteneciente a la actual Escuela Militar de Montaña teniente general Juan Domingo Perón,2 de la ciudad de San Carlos de Bariloche, funcionan el Museo de las Tropas de Montaña general Julián Edelmiro Farrell3 y la Biblioteca de Montaña Virgen de las Nieves. Además de contener los objetos exhibidos en la muestra museográfica y los más de cuatro mil ejemplares de la especialidad en montaña, allí se conserva parte de los archivos de la unidad, es decir, sus libros históricos originales y las copias de los legajos personales de aquellos que revistaron dentro de las tropas de montaña y han sido considerados por la fuerza como significativos.
2Como veremos en adelante, los registros históricos realizados por el Ejército en el desempeño de sus misiones y funciones tienen un tratamiento diferenciado, por un lado, dentro de su unidad productora y, luego, como parte del acervo documental del Servicio Histórico de la institución. Dentro de toda la documentación confeccionada por el Ejército, los libros históricos son un gran insumo para acercarnos al funcionamiento de una unidad militar, estos son producidos anualmente, ya que su confección es de carácter obligatorio y el contenido allí volcado responde a un formato preestablecido; estos son propiedad de la unidad productora y año a año debe enviarse un duplicado a sede central. A través de este valioso registro es posible indagar qué datos o acontecimientos fueron importantes para la institución a lo largo de la historia, qué se decide contar y resguardar, por qué, para qué y para quiénes.
3Para acercarnos a los archivos del Ejército en general y al registro histórico realizado por las unidades que revistaron en la ciudad de Bariloche en particular, en este capítulo se abordará la normativa en cuanto a los archivos del Ejército a nivel nacional y cómo es el tratamiento que reciben los documentos al interior de cada unidad. En este caso se analizará la producción documental de la actual Escuela Militar de Montaña (en adelante emm) y para ello será necesario recurrir, por un lado, a la muestra del Museo de las Tropas de Montaña, que contiene los libros históricos de la unidad desde el año 1964; y por el otro, a los libros históricos de los Batallones de Comunicaciones, Zapadores e Ingeniero de Montaña, que revistaron en la Agrupación Militar Bariloche durante el periodo 1937-1964, y que hoy se encuentran emplazados en otros asentamientos militares de la región.
1. 2. El marco normativo a nivel nacional
4El Ejército posee dos instituciones archivísticas a nivel nacional, el Archivo General y el Servicio Histórico, ambos ubicados en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y de manera independiente resguardan, conservan y centralizan la documentación producida por la fuerza. Se encuentran emplazados en lo que originariamente fue la primera Casa de la Moneda argentina, inaugurada en el año 1881, hoy propiedad del Ejército. Los dos fueron sometidos a diferentes cambios de dependencias y hasta el año 2015 no existía, entre ellos, ninguna relación sistemática, básicamente porque, a pesar de resguardar la documentación producida por el Ejército en el cumplimiento de sus funciones y misiones, no reciben el mismo tipo de documentación y no era tratada con iguales criterios de conservación.
5El Servicio Histórico resguarda el acervo documental adquirido, en su mayoría, a través de las remisiones –algunas en duplicado– realizadas por las unidades del Ejército, como lo estipulan los reglamentos internos, y de las donaciones realizadas por particulares; está organizado a través de clasificaciones temáticas, series ficticias, colecciones y también algunas series documentales identificadas, alcanzando un volumen de 647 metros lineales.4 Mientras que el Archivo General contiene los legajos originales de oficiales, suboficiales y agentes civiles, documentación referida a la administración interna de la fuerza, boletines públicos y reservados, directivas del Estado Mayor, entre otras.5
6En el año 2015 se creó, a través de la Resolución del Ministerio de Defensa 1131/2015, el Sistema de Archivos de la Defensa (en adelante sad). Esta nueva normativa dejó sin efecto los reglamentos que restringían el acceso (Nazar, 2007) y ordenaban la documentación por tema, determinaban el plazo de guarda, definían qué tipos de documentos se resguardaban y cuáles no, los que eran considerados históricos, qué era secreto, qué se podía mostrar y en qué condiciones. Aunque, como veremos en adelante, la cultura del secreto ejercida y arraigada en la institución militar continúa impidiendo el pleno acceso a los archivos de la fuerza.
7Antes de la sanción ministerial los archivos de las fuerzas eran de acceso casi exclusivo de los militares y sus historiadores afines. El ingreso se debía solicitar previamente a través de notas donde se debía informar el objeto de investigación –cuestión determinante para obtener la autorización–, los investigadores debían presentar credenciales con respaldo institucional y los archivos eran inaccesibles para la ciudadanía en general y los organismos de Derechos Humanos en particular, que desde antes de finalizar la última dictadura militar solicitaban la apertura de los archivos de las Fuerzas Armadas.
8La creación del sad fue la síntesis de un trabajo que inició en el año 2006, cuando el Ministerio de Defensa abrió un proceso de acceso a la información, principalmente a aquella resguardada en los archivos de las Fuerzas Armadas y vinculadas especialmente a la responsabilidad institucional en las sistemáticas violaciones de los derechos humanos cometidas durante el terrorismo de Estado de la última dictadura militar (Alves, 2017). Así, a través de diversos decretos y resoluciones ministeriales se resolvió la apertura y desclasificación de archivos militares, particularmente del periodo 1976-1983,6 y se constituyeron equipos de relevamiento para la búsqueda de documentos de potencial valor probatorio para las causas judiciales (Balé, 2018).7 Mientras que en 2012 se aplicó el Programa de Modernización del Sistema de Archivos de la Defensa, que tuvo como fin la normalización y adecuación de los archivos de las fuerzas a la normativa nacional vigente, inventariando, clasificando, describiendo y publicando en Internet el resultado del trabajo realizado.
9Con antecedentes directos en la legislación archivística administrativa española, adhiriendo a las normativas de organismos archivísticos internacionales y con la supervisión del Archivo General de la Nación, el sad fue creado con el objetivo de unificar los criterios de conservación y archivo de los documentos de las Fuerzas Armadas y del Ministerio de Defensa, que hasta ese momento se manejaban con diferentes modos de conservación, secreto y destrucción.8 El sad es una herramienta destinada a consolidar y preservar, a largo plazo, el enorme patrimonio generado por la desclasificación de los archivos del terrorismo de Estado entre los años 1976 y 1983. La apertura de dichos archivos es una ley de avanzada en América Latina, sin precedentes y, por ende, debe ser protegida. Sin embargo, tal como sostiene Mariana Nazar (2020) –y veremos más adelante– una ley por sí sola no garantiza una política pública, sino que son las prácticas que se dan en el marco normativo las que aseguran el acceso, al igual que las funciones del archivista y la ética profesional.
10Como se mencionó con anterioridad, las políticas de Estado se encuentran abocadas a los periodos 1976-1983 con el fin de garantizar la reparación histórica.9 Sin embargo, hay otros periodos clasificados que quedaron por fuera de la normativa, es decir, que por el momento las políticas no están orientadas a solucionar problemas estructurales en cuanto al archivo como institución y a la archivística como disciplina, sino más bien están destinadas a subsanar emergentes coyunturales.
11A pesar de la legislación existente el ejército continúa practicando un importante monopolio sobre la información y quienes trabajan allí pasan de ser guardianes de los documentos a dueños celosos del archivo; escudados en lo confidencial, secreto o reservado, reproducen prácticas restrictivas que atentan contra los principios de acceso a la información. En este sentido es importante destacar que los archivos desempeñan una labor activa para garantizar el derecho de acceso a la información, son depositarios naturales de pruebas y derechos y, por lo tanto, deberían ocupar un papel central en la agenda estatal.
1. 3. La cultura del secreto
12Investigar al Estado, su burocracia (Tiscornia, 2004; Muzzopappa, 2018; Abrams, 1977) y, sobre todo, los documentos producidos por el ejército conlleva una gran dificultad; una multiplicidad de variables conspira con la labor investigativa y más aún cuando esta es llevada adelante desde contextos espaciales periféricos a los ejes geográficos sociopolíticos centrales del país (Ortíz Bergia, 2015).
13La centralización de la documentación en el Servicio Histórico y el Archivo General y la dispersión geográfica de las unidades militares por todo el territorio nacional son el primer impedimento con el que nos encontramos a la hora de acceder a los registros de la institución. Como se verá más adelante, las unidades militares están sometidas a los constantes cambios orgánicos de la fuerza, son trasladadas, absorbidas por otras de mayor envergadura o bien disueltas; dentro de esta particularidad los registros históricos de las unidades se movilizan con ellas. Es por eso que, por ejemplo, podemos encontrar documentos referidos a la ciudad de Bariloche en el Batallón de Ingenieros de Neuquén capital o en las dependencias del Regimiento de Infantería de Montaña 21 en Las Lajas (Neuquén). A pesar de las distancias, en algunos casos es más sencillo acceder a la documentación a través de redes y relaciones personales en el interior del país que hacerlo desde, por ejemplo, el Servicio Histórico, poniendo en evidencia, así, las diferentes lógicas con las que funcionan las instituciones y sus agentes.
14Aunque ya no es necesario ingresar con autorizaciones previas a los archivos de la fuerza, gran parte del personal civil de esta se resiste al ingreso de investigadoras e investigadores y desconfían de sus preguntas; incluso revisan la documentación solicitada para corroborar la existencia o no de documentos confidenciales, pudiendo invalidar el acceso a toda la documentación de interés, cuestión que en teoría quedó desestimada con la Ley de Acceso a la Información del año 2016. Otras grandes barreras que impiden una relación simétrica entre civiles y militares –en el campo investigativo– son el vocabulario propio de la fuerza, el tecnicismo utilizado en los registros, la organización de la documentación y los criterios de su conservación.
15Una vez que logramos descifrar o sortear estas barreras nos encontramos con el mayor obstáculo de acceso, la condición clasificada en la que se halla mucha de la documentación castrense. Suele ser una constante observar documentos con el sello de «confidencial», «secreto» o «reservado». Y, en este sentido, entramos en un nuevo mundo de desconocimiento, ya que, al no estar establecidos o normados los plazos formales de su desclasificación, la documentación puede estar catalogada así por tiempo indefinido e, incluso, de forma permanente.
16La cultura del secreto ejercida y arraigada en las diferentes fuerzas debe ser analizada y pensada no solo como característica distintiva de la institución militar en cuanto al estado de la documentación, sino también en lo relativo a las normativas secretas con las que se rige la producción y conservación de la documentación. El marco normativo existente evidencia un déficit preocupante en cuanto a la clasificación de seguridad: ¿qué es secreto, confidencial y reservado? ¿Cuándo se desclasifica?
17Tal como sostiene Nazar (2003), los expedientes clasificados existen antes de ser normalizados y la primera normativa encontrada en cuanto a este tipo de documentos es el Decreto 1568/50. Este estableció, unificó y definió las normas comunes para la clasificación de documentos en los «Ministerios, Secretarías de Estado de Defensa Nacional, Ejército, Marina y Aeronáutica»:
Con respecto a las definiciones del tipo de clasificación, de acuerdo al Decreto 1568/50: «secreta» es toda documentación cuyo carácter e importancia necesiten una protección de seguridad máxima, caso contrario podría perjudicar a la Nación o a los planes del Estado; «confidencial» aquella cuya divulgación afecte los intereses del Estado o de la Nación, o se refiera a personas afectando la moral o disciplina o métodos doctrinarios para el empleo del poder militar; y «reservada» la que no cumpla con aquellas características pero igual no convenga que trascienda fuera de la institución, pudiendo ser conocida sólo por determinado personal de la misma. (Nazar, 2003, p. 4)
18El tipo de clasificación de los documentos es uno de los principales fundamentos para negar el acceso a la información. Sin embargo, existe información reservada que se puede consultar, aunque se debe solicitar por escrito a la institución y esa autorización queda librada a las consideraciones de quién esté a cargo del área, siendo la principal argumentación de la negativa cuestiones de seguridad nacional.
19Por citar algún ejemplo en relación con lo establecido, las «órdenes del día» del periodo 1900-1930 de las unidades disponibles en la región andina, a las que se intentó acceder en los años 2018 y 2019 (en el marco de una investigación en curso), y por las que se presentaron notas solicitando el acceso, fueron denegadas aduciendo seguridad nacional, ya que estas contienen información vinculada a las incursiones militares llevadas a cabo luego del avance militar a la Patagonia. Las órdenes del día son producidas diariamente por cada unidad, su confección es obligatoria, como también su guarda y archivo. La exhaustividad de la información contenida varía en cada caso, pero allí se puede encontrar el listado del personal de revista por unidad, las altas y bajas de los mismos, las comisiones realizadas, los cargos, los turnos de guardia y hechos extraordinarios acontecidos. Estas, al igual que los libros históricos, son un insumo importantísimo para acercarnos al funcionamiento de las fuerzas en el día a día de sus funciones.
20En el año 2019 la presidenta del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas, dependiente del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, presentó un proyecto de ley –expediente 3393/19– que solicita al Senado de la Nación tratar la «desclasificación de archivos relacionados con matanzas indígenas en el actual territorio argentino». En su artículo 1 el proyecto solicita la desclasificación y quita del carácter reservado o secreto a la totalidad de los archivos y la documentación vinculada con el accionar de las Fuerzas Armadas y las fuerzas federales de seguridad, desde el año 1870 hasta 1983, en relación con los pueblos indígenas dentro del actual territorio nacional, y toma como referencia el antecedente de desclasificación llevado a cabo para el periodo 1976-1983. De concretarse esta desclasificación se abriría un nuevo acervo documental de suma importancia para la región.10
21Las agencias estatales –y sobre todo las militares– protegen instintivamente la información que sobre ellas se genera (Abrams, 1988). En este sentido es imperiosa una normativa clara y pública que establezca qué documentación es clasificada, por cuánto tiempo lo será y si luego tendrá valor histórico; sin lugar a dudas este es uno de los mayores desafíos para las políticas en torno a los archivos militares.
1. 4. La Agrupación Militar Bariloche y la actual Escuela Militar de Montaña (1937-1980)
1. 4. 1. El Ejército en los márgenes
22En determinados momentos históricos las fronteras de un Estado-nación se redefinen y convierten a los márgenes en temas centrales para ese propio Estado, desplazando así las posiciones relativas de centro y periferia (Das Veena y Poole, 2008). En este sentido, y como veremos en adelante, el análisis de los documentos históricos de la Agrupación Militar Bariloche y la actual emm cobra relevancia y aporta a la resignificación de los procesos nacionales y a su impacto a nivel regional.
23Tras el golpe de Estado de 1930 en Argentina, la política estatal dio un fuerte giro hacia el nacionalismo militarizado, depositando su atención en la necesidad de crear un Estado y un ejército autosuficientes, capaces de desplegar la soberanía sobre toda la amplitud del territorio y, sobre todo, en la cordillera patagónica, transformándose esta última en un espacio geográfico estratégico para los nuevos proyectos nacionales. A nivel regional, durante el periodo de referencia se estructuraron y organizaron las tropas de montaña, y fue donde el Ejército recibió la mayor inversión presupuestaria hasta ese momento. Durante la presidencia de Agustín P. Justo (1932-1938) y a través del Ministerio de Guerra se financiaron una gran cantidad de obras en la región, entre ellas los cuarteles militares de Esquel, Covunco y los que hoy albergan a la actual emm.
24La llegada de la Dirección de Parques Nacionales (Piantoni, 2016; Piantoni, 2020; Piantoni y Pierucci, 2016) y el ferrocarril en el año 1934 significaron para Bariloche una profunda reorganización económica (Méndez, 2010); mientras que la instalación del Ejército garantizó el ejercicio de la soberanía y la defensa de la frontera, además de arraigar el sentimiento patriótico y establecer fuertes lazos sociales con una comunidad marginada de la órbita nacional, que cobrara cada vez mayor interés, ya sea por los temores de un conflicto armado con Chile o por sus riquezas naturales. En este sentido y para garantizar la seguridad interna y la defensa de la frontera, promover el orden y el progreso, incrementar el sentimiento nacional en la región y acompañar a la recientemente creada Dirección de Parques Nacionales (en adelante dpn) en el proceso de transformación del Gran Lago se instaló a partir del año 1937, de forma permanente, el Ejército nacional en la ciudad de San Carlos de Bariloche (Memoria del Ministerio de Guerra, 1938-1939).
25A 10 km del centro de la ciudad y en cercanías de Puerto Moreno comenzó a desempeñar sus funciones la Agrupación Militar Bariloche (también conocida como Guarnición Militar Bariloche) y los primeros cuadros militares que hicieron uso de sus cuarteles fueron sucediéndose de acuerdo a las necesidades emergentes en la región, por ello se registró la presencia de diferentes unidades. Inauguraron el espacio del Batallón de Zapadores Pontoneros 6 (1937-1944) y el Destacamento de Exploradores Motorizados de la 6.º División (1937-1945), más tarde se sumó el Batallón de Comunicaciones 6 (1937-1944). Una vez retirados estos primeros cuadros llegaron el Comando 7 del Destacamento de Montaña (1944-1946) y el Regimiento de Infantería de Montaña 21 (1944-1952). Durante 1952 y solo por ese año se desempeñó el Grupo de Artillería de Montaña 7 y entre los años 1952 y 1964 fue la Compañía de Ingenieros de Montaña 6, quien hizo uso exclusivo de los cuarteles. Desde 1964 y hasta la actualidad ha funcionado, con diferentes denominaciones, la emm.
26Tanto la dpn como el Ejército argentino fueron partícipes, entre las décadas de 1930 y 1970, de un sinfín de intervenciones materiales en la región. La dpn fue la encargada de organizar y amalgamar el entorno natural y el paisaje urbano, con el fin de imitar el ideal de pueblo de montaña europeo, aquel que suponía la suizo-argentina, empresa en la que participó el Ejército a través de la provisión de soldados-obreros que, al mismo tiempo que buscaba encumbrar el sentimiento patriótico argentino, establecía lazos y vínculos con la comunidad regional, asegurándose la lealtad del pueblo, tal y como lo sostenía la doctrina militar argentina de los años 1930.11
27Desde mediados de la década de 1950, al interior del Ejército se evidenció una redefinición doctrinaria, pasando del pensamiento militar alemán al anglosajón, lo que significó no solo modificaciones en su organización territorial y operacional, sino que también la adopción de un conjunto de prácticas y tácticas pensadas para la defensa en caso de agresión externa, como también la defensa ante un posible enemigo interno (Pontoniero, 2016), continuando de esta manera con las atribuciones que le permitieron hasta 1983 controlar todo lo relacionado con orden, progreso y fronteras. En este sentido, las leyes sancionadas en 1988 y 1990 diferenciaron estrictamente los espacios de la seguridad interior y de la defensa nacional, con la consiguiente división de funciones institucionales entre las Fuerzas Armadas y las fuerzas de seguridad (Muzzopappa y Villalta, 2011).
28A nivel local, en el año 1964, después del traslado de la Compañía de Ingenieros de Montaña 6 a Neuquén capital, en la ciudad de San Carlos de Bariloche comenzó a funcionar el Destacamento de Instrucción Andina, siendo el primero de la especialidad en la región, el que se transformó el 18 de diciembre de 1967, en razones de nuevos conceptos y criterios orgánicos, en la Escuela de Instrucción Andina, para constituirse desde 1980 hasta la actualidad, en la emm.
1. 4. 2. Los indios, la montaña y el Ejército
29Los museos y los archivos han sido tradicionalmente estructuras concomitantes, diferentes pero complementarias en su razón de ser. Por un lado, como veremos, se encuentran los objetos seleccionados y organizados en el museo que visibilizan el discurso oficial. Y por el otro, el acervo documental y fotográfico que respalda la exhibición, los que certifican la verdad institucional de cada elemento y cada dato museologizado (Sirimarco, 2019).
30Dentro de cada unidad militar del Ejército se encuentran dos tipos de exposiciones que responden a la conservación de la memoria. Por una parte, las salas históricas y, por la otra, los museos. Las primeras conservan elementos relacionados con el devenir histórico de la unidad y no se encuentran abiertas al público en general, son consideradas, por la fuerza, como sitios históricos internos. En la actualidad funcionan doscientas en todo el país, mientras que existen treinta y tres museos entre las tres Fuerzas Armadas, de los cuales once corresponden al Ejército y solo uno se encuentra en la Patagonia.
31La emm inauguró su sala histórica en el año 1975 y debido a la gran cantidad de objetos, el tamaño de la colección y el valor que le otorga la institución a la misma, es que desde el año 2002 funciona el Museo Militar de las Tropas de Montaña general Edelmiro Julián Farrell (en adelante mmm), y desde 2010, dentro de este se dio lugar a la Sala de Andinismo y Deportes de Montaña Dr. Alfredo Mangnani12 (en adelante sadm), encontrándose ambos abiertos a toda la comunidad.
32El mmm ha sido creado recientemente para narrar en retrospectiva la historia del Ejército en general y de los destacamentos de montaña en particular. Tal como sostiene Sirimarco (2019), son museos que dan cuenta de lógicas y relatos institucionales, donde las colecciones ponen de manifiesto la intencionalidad de reunir, conservar y exhibir ciertos objetos; los mismos que configuran, alimentan y reproducen determinados relatos en referencia a la profesión y la identidad institucional.
33Como se mencionó anteriormente, la muestra se divide en dos espacios expositivos. En la planta baja se encuentra el mmm, organizado bajo la consigna «Museo de Tropas de Montaña. Evolución Histórica y Orgánica» (Morales, 2020; Morales y Piantoni, 2017) y siguiendo una lógica cronológica que va desde la «Creación del Ejército Argentino» hasta la «Actualidad de las Tropas de Montaña». Mientras que en el primer piso se ubica la sadm, cuya muestra se estructura en torno a los tres cursos que se dictan en la emm (Curso de Andinismo, Curso de Esquí, Curso de Cazadores), cuyo análisis excede este trabajo.
34El recorrido, en planta baja, inicia con un homenaje a la creación del Ejército argentino y continua con la Campaña Sanmartiniana, tomando la imagen de José de San Martín, el Ejército de los Andes y el cruce de la cordillera como el primer hecho histórico que vincula práctica y simbólicamente a la institución con la montaña.
35En el siguiente nicho expositivo se encuentra la exhibición del «Periodo de Consolidación Nacional», el que no especifica un recorte temporal, pero analiza el periodo desde una lógica estatal (Delrio, 2005), la que refiere a 1884 y a la incorporación del territorio patagónico a la matriz Estado-nación-territorio por medio de la agencia militar (Pérez, 2016; Delrio y otros, 2018). Allí la muestra se limita al acopio de una gran cantidad de elementos militares y fotografías que representan el avance militar sobre los pueblos originarios y el corrimiento de las fronteras en la Norpatagonia, en lo que se conoce como la Conquista del –mal llamado– Desierto. Las fotografías que conforman la muestra de este periodo cristalizan un instante, aquel que se decide contar y que legitima el relato oficial; entendidas como una construcción discursiva (Niedermaier, 2009), las fotografías se convierten en el soporte visual de la institución para mostrar la civilización, a través de la presencia militar con el uniforme, las armas, el fortín, los fuertes, y, por otra parte, las descontextualizadas imágenes de familias indígenas, con descripciones cargadas de valoraciones como «chusma», «tribus» e «indios», representando esa barbarie que debía ser evangelizada y civilizada, ya que impedían el avance del progreso. Es interesante detenerse en el salto cronológico que se percibe en la muestra, pero que la institución narra como una continuidad temporal, un periodo histórico de 50 años, en donde no se hace mención del impacto que provocó el proceso de ocupación militar devenido en genocidio que estableció las nuevas relaciones entre los pueblos originarios, el Estado y sus instituciones (Pérez, 2019).
36Los nuevos objetivos del Ejército en cuanto a defensa promovieron la construcción de cuarteles en la cordillera, sobre todo teniendo en cuenta la idea de los posibles conflictos con el vecino país de Chile. Y aunque la instalación definitiva se materializó a fines de 1930, la región contó con la presencia esporádica de recorridas relacionadas al reconocimiento geográfico y al control de ganado y mercancías en los pasos fronterizos por parte del Ejército. También se registra una gran cantidad de producción escrita por parte de intelectuales militares realizada durante los años 1920 y 1930, donde cobra relevancia la publicación realizada por José María Sarobe (1999) que, en consonancia ideológica con una parte de la institución militar, pensó en la Patagonia y sus problemas, contribuyó a la construcción de discursos sobre la misma y, particularmente, apuntó sobre cuáles debían ser las funciones del Ejército en la región. También proliferan los trabajos en torno a la soberanía de los recursos naturales patagónicos, en relación con la autonomía económica en tiempos de paz para garantizar el abastecimiento y el éxito en periodos de guerra (Baldrich, 1927; Mosconi, 1983). La exposición correspondiente al periodo 1930-1950 hace referencia a la creación y reestructuración de unidades y organismos militares, cuestión que refleja la preocupación constante por adaptar y perfeccionar a la institución en las necesidades de defensa nacional. A lo largo del siglo xx, las funciones y la organización del Ejército fueron modificándose según las nuevas necesidades sociales, políticas, económicas y el contexto nacional e internacional emergentes (Rouquié, 1981).
37Para los años 1960-1970 la muestra se centra en el material de montaña de la época, uniformes, armas, manuales y guías de trabajo para las diferentes divisiones de montaña y hace especial énfasis, a través de una numerosa muestra fotográfica, de las acciones de carácter colaborativo que el Ejército ofreció a la comunidad barilochense. Una vez más la fotografía es utilizada como prueba de una realidad que se pretende contar, constituyéndose en técnicas de enunciación que desempeñan un papel fundamental en el discurso imperante.
38Para la institución, entre los años 1970 y la «actualidad de las tropas de montaña» no existió ningún acontecimiento que mereciera formar parte del guion museográfico. Este salto temporal en la propuesta cronológica del museo evita hacer mención de la última dictadura cívico militar del año 1976, anulando de esta manera referenciar, por ejemplo, que las instalaciones de la emm fueron utilizadas entre 1976 y 1977 como centro clandestino de detención y que, por tal motivo, en junio de 2017 fue señalizada por la Secretaría de Derechos Humanos y la provincia de Río Negro.
1. 5. «Presencias, ausencias y repeticiones» en el registro histórico militar
39A lo largo del trabajo se hizo hincapié en el particular tratamiento que reciben los registros históricos en las diferentes unidades militares y cómo en el caso de la emm forman parte de la muestra del museo; de esta forma los libros históricos y los legajos personales exhibidos en el mmm no conforman fondos de consulta. El tratamiento de la documentación al interior de cada unidad queda por fuera del marco normativo a nivel nacional. El Departamento de Educación Coronel I Carlos Rito Burgoa de la emm conserva, supervisa y administra el mmm y la Biblioteca Virgen de la Nieves, de esta manera el material bibliográfico, los libros históricos y los legajos que forman parte de la muestra museográfica pueden ser solicitados para su consulta y pasar de ser un objeto exhibido a un material de consulta de la biblioteca. Además, dentro del Departamento de Educación se encuentra la Oficina de Doctrina, donde se elaboran los protocolos, y se confeccionan y actualizan los reglamentos del Ejército en lo referido a la montaña, que guían los procedimientos de la unidad, ya sea en el dictado de sus cursos o en una operación de defensa; todo lo producido allí se encuentra disponible para la consulta de las y los soldados alumnos.
40Los libros históricos contienen la información producida por la unidad militar a lo largo de su historia en el cumplimiento de sus funciones y misiones. Tanto las salas como los libros históricos se desplazan con sus unidades productoras, es decir, cuando por redefiniciones orgánicas y estratégicas las unidades se trasladan lo hacen con su propia producción documental. En otras palabras, para la institución no es relevante el lugar de emplazamiento y producción original de los libros, estos deben acompañar a su unidad productora, ya que es la historia de la misma, independientemente de la ubicación geográfica. Así, los archivos de las unidades que prestaron servicio en Bariloche durante el periodo 1937-1964 se encuentran actualmente emplazadas en otras dependencias, disueltas o absorbidas por una unidad mayor. El Batallón de Zapadores Pontoneros, la Compañía de Ingenieros de Montaña 6 y el Batallón de Comunicaciones, formaron el Batallón de Ingenieros y se encuentran emplazados en la ciudad de Neuquén capital. El Regimiento de Infantería de Montaña 21 se halla en la localidad neuquina de Las Lajas; mientras que el Comando 7 del Destacamento de Montaña, el Grupo de Artillería de Montaña 7 y el Destacamento de Exploradores Motorizados de la 6.º División ya no existen como tales, dado que fueron absorbidas por otras unidades, cambiando sus funciones fundacionales; en este último caso, los libros históricos originales y por duplicado solo se encuentran en el Servicio Histórico del Ejército en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
41Como se mencionó con antelación, la actual emm ocupa los cuarteles que fueron utilizados por diferentes unidades, todas ellas productoras de libros históricos. En el presente se ha podido realizar el relevamiento y digitalización del periodo 1937-1980 –con algunos tomos faltantes– del Batallón de Zapadores Pontoneros (1937-1944), del Batallón de Comunicaciones (1938-1944) y la Compañía de Ingenieros de Montaña 6 (1952-1964), el Destacamento de Instrucción Andina (1964-1966) y la Escuela de Instrucción Andina (1967-1980).
42El primer análisis realizado a los trece libros de los años referenciados permitió establecer una distinción en el tipo de registro y la técnica utilizada para confeccionarlos. Los libros del periodo 1937-1958 presentan un alto nivel de descripción diario y están en manuscrito; mientras que los del lapso 1959-1980 están realizados a máquina de escribir y desde 1964 en adelante el registro es un resumen anual. Para las instituciones estatales de fines del siglo xix y mediados del xx, el papel y el registro documental resultaron ser uno de los pilares esenciales para el control, es decir que la escritura fue la posibilidad de administrar a la distancia un territorio tan extenso y con poca presencia estatal, como el argentino. En el detalle está el control y así lo entendió el Ejército, por ello fue necesario registrar el día a día de las unidades, sus actividades, su relación con la comunidad, los hechos más destacados y las redes de sociabilidad establecidas con personalidades e instituciones locales y nacionales, tal y como reza en la portada del libro histórico del 4 de abril de 1949:
sus anotaciones se referirán exclusivamente a datos de interés histórico. Se hará una breve mención de las diversas actividades normales de la vida e instrucción de la dependencia, dejándose constancia en forma concisa y clara todos los hechos de guerra. (Batallón de Zapadores Motorizado de Montaña, 1949, p. 1)
43Por otra parte, y en total concordancia con la idea de conocer, dominar, gobernar, nacionalizar e infundir un sentimiento patriótico en la región, durante el periodo 1930-1950, la Agrupación Militar Bariloche en sus libros históricos dejó plasmados ejercicios, reconocimientos geográficos, colaboraciones con la dpn y la ciudadanía en general, tal y como se expresa a continuación:
Maniobras del 25 al 29 de octubre de 1938. Realiza un reconocimiento en la cordillera en la zona comprendida entre, x kms al sur del Paso Pérez Rosales y Paso Vuriloche, una comisión compuesta por el capitán D. Hugo Y. Conway y el teniente D. Valentín Yrigoyen. (Batallón de Comunicaciones de Montaña 6, 1938, p. 1)
44Es recurrente encontrar entre los registros de las diferentes unidades los reconocimientos geográficos que se realizaban en la zona. De un análisis del periodo 1937-1944 se desprende que revestían de gran interés para la fuerza las actividades prácticas y los reconocimientos de los pasos fronterizos, Vuriloche –ubicado en la zona del Cerro Tronador–, el paso Cochamó –identificado con el nombre de la comuna chilena y ubicado a la altura de El Manso, en la provincia de Río Negro– y paso El Puyehue, que conecta las actuales ciudades de Villa La Angostura y Entre Lagos.
45Entre las décadas de 1950 y 1970 se destaca la gran cantidad de anexos fotográficos que referencian las intervenciones de la Compañía de Ingenieros en las obras públicas realizadas en la ciudad y los alrededores, entre ellos la construcción de caminos a Laguna Negra y Cerro Catedral, la construcción de las pistas de esquí militar en el Cerro Catedral, la construcción de la Capilla San Ignacio de Loyola –emplazada dentro de la unidad militar–, la construcción de puentes como el del arroyo Sin Nombre y del río Nirihuau, y de las escuelas de frontera de Bariloche, Pichi Leufu y el Foyel. Las visitas de altos mandos, las inspecciones realizadas a las instalaciones, las maniobras de entrenamiento realizadas, los vehículos y la tecnología con especificidad en montaña adquirida, los desfiles militares y la participación en los actos de la ciudad también fueron registrados fotográficamente.
46Para el año 1964, en función de nuevos objetivos y misiones militares, en la ciudad de Bariloche solo quedó funcionando el Destacamento de Instrucción Andina y, a partir de ese año, el registro en los libros históricos se limitó a una descripción esquemática anual, dejando de lado la descripción diaria y minuciosa de las actividades llevadas a cabo por la unidad. Año tras año hasta 1978 se repite el siguiente índice: Datos orgánicos de la unidad; Organización de la unidad; Lista de revista (con los cargos jerárquicos); Resumen numérico del personal superior, subalterno y civil que revista en la unidad; Visitas; Actividades desarrolladas por la unidad (tanto al interior de la misma como en relación con la comunidad); Otros hechos (que pueden ser muy variados: desde el fallecimiento de algún militar, hasta las felicitaciones recibidas por los altos mandos del Ejército); Personal jerárquico de la unidad; Inspecciones realizadas; Cursos realizados; Otras actividades (referidas a mantenimiento, organización de provisiones y materiales); Anexo fotográfico.
47En el libro del año 1964 se hace mención a la creación del nuevo destacamento, cuáles serán sus funciones y actividades, teniendo como misión «contribuir a la evolución y modernización de las tropas de la especialidad de montaña mediante la capacitación técnica andina del personal de los cuadros y la experimentación de sus efectos de dotación individual y colectiva, indispensables para estas tropas» (Destacamento de Instrucción Andina, 1964, s/n). Mientras que en 1967 se señaló el cambio de denominación a Escuela de Instrucción Andina en razón de nuevas funciones y misiones, «por resolución inserta en bce N.º 372, y conforme a lo anticipado por el comando de Instituciones Militares, a partir de la fecha se confirma el cambio de denominación del Destacamento de Instrucción Andina por Escuela de Instrucción Andina».
48Desde 1970 a 1976 existe un solo libro y los datos referenciados allí son los mismos que para el libro anterior, aunque disminuye considerablemente la descripción en todos los ítems. Sin embargo, llamó la atención el registro del día 16 de septiembre de 1965 en referencia a un acto realizado en las instalaciones del Ejército, «Conmemorando el décimo aniversario de la Revolución Libertadora, se lleva a cabo una formación en la plaza de armas de la unidad c/bandera y fanfarria», el que se repite año a año entre 1966 y 1971.
49Dentro del libro que contiene el registro de los años 1977, 1978 y 1979, se destaca el correspondiente a 1979, donde la cantidad de datos supera a los anteriores y describe con mucha información los siguientes apartados: Datos orgánicos. Organización de la dependencia. Personal: plana mayor. Logística. Comando y servicio. Lista de revista del personal superior, subalterno de la escuela. Oficiales del cuerpo profesional. Suboficiales: cuerpo de comando (con descripción de cargo, grado, nombre y apellido, y fecha de alta). Resumen numérico de personal superior, subalterno, civil y soldados conscriptos. Armamento y material (arsenal, automotores, comunicaciones, material general de montaña, equipo individual y de montaña). Inspecciones pasadas a la unidad por personal ajeno a la misma. Actividades desarrolladas por la unidad (con un alto nivel de descripción). Otros hechos. Inspección de finanzas, arsenales, intendencia, veterinaria y sanidad.
50Pero los registros de marzo de 1978, junio de 1979 y octubre de 1980 evidencian una vez más qué era relevante registrar para la posterioridad como hecho destacado y qué órdenes se recibían de la cúpula mayor. El primero de los registros señala que: «Con motivo del segundo aniversario de la ascensión del gobierno de las ffaa, conforme a lo ordenado se lleva a cabo una formación de Guarnición en la Plaza de Armas “Ejército de los Andes” de este Instituto» (Libro histórico del Destacamento de Instrucción Andino, 22 de marzo de 1978, s/n). En el segundo quedan plasmados los honores que se realizan en torno al centenario del avance militar sobre los pueblos indígenas de la Patagonia, «Al conmemorarse el centenario de la Conquista del Desierto la unidad forma en la “Plaza Expedicionarios al Desierto”. Están presentes efectivos del Área 526, delegaciones escolares, representantes de instituciones culturales y deportivas» (Libro Histórico del Destacamento de Instrucción Andino, 22 de junio de 1979, s/n). Y, por último, el registro de octubre de 1980:
Por resolución de la Junta Militar, y lo ordenado en la O/E Nro 16/80 al 030845 Nov 80. Se llevará a cabo en el Instituto una formación para conmemorar a los muertos por la Patria en actos del servicio y a las víctimas en la lucha contra la subversión (Libro Histórico del Destacamento de Instrucción Andino, 31 de octubre de 1980, s/n).
51Este primer acercamiento a los documentos producidos por las unidades que prestaron servicio en la ciudad entre 1937 y 1980 nos permite comprender las lógicas de organización geográfica de las unidades, cuáles eran las prioridades de la fuerza en relación con sus funciones como institución de seguridad y agente nacionalizante de una región periférica y marginada.
1. 6. Palabras finales
52Investigar al Estado, su burocracia, agencias y, sobre todo, al Ejército se constituye en una tarea realmente dificultosa. Retomando lo planteado con anterioridad, la dispersión geográfica de los archivos de la institución militar comprende uno de los primeros obstáculos para indagar en sus registros; establecer qué es lo que se encuentra en los archivos locales, regionales y qué a nivel nacional llevó a recorrer diferentes archivos, bibliotecas, salas históricas y museos, y de esta manera se puede comprender de una forma más acabada que las lógicas institucionales no son homogéneas y que el acceso a los documentos lo determinan los agentes encargados de resguardar esa información, unos monopolizándola y otros con menor recelo, pero, en definitiva, restringiendo el acceso a la información.
53Hemos podido constatar que una de las características distintivas de las Fuerzas Armadas y en este caso del Ejército es la cultura del secreto, ya sea por el hecho de la información clasificada que se encuentra en sus archivos, como así de las normativas secretas con las que se estructura la producción y conservación de su documentación. En este sentido es fundamental conocer la normativa existente de los archivos en general y, particularmente, la legislación relacionada con los archivos militares; en función de ello podemos destacar el trabajo realizado a través de la creación del sad, donde se intenta homogeneizar el funcionamiento de los archivos castrenses, garantizar el control civil de las Fuerzas Armadas y la aplicación de los principios archivísticos, para garantizar la transparencia, la rendición de cuentas y la participación ciudadana. Sin embargo, esta cultura del secreto se encuentra fuertemente arraigada tanto en la institución como en los agentes que allí se desempeñan –sean civiles o militares–, por ello es fundamental la aplicación de políticas que garanticen inversión en infraestructura, profesionales e insumos y, fundamentalmente, en la creación de normativas claras y públicas sobre la (des)clasificación de los documentos; solo así se podrá garantizar el acceso a la información pública.
54Los documentos analizados en este capítulo fueron elaborados por una institución que formó parte de la construcción de un discurso hegemónico, que preponderó el quehacer nacionalizador y que silenció, ocultó e invisibilizó, por ejemplo, la presencia indígena en la región; así, el archivo se constituye en un instrumento más del aparato estatal que naturaliza presencias, ausencias y repeticiones como parte del proceso hegemónico. Las voces de quienes no aparecen en los archivos militares y estatales deben encontrar espacios por fuera de esa historia oficial y, en este sentido, es muy significativa la constitución de otros archivos, como por ejemplo los de la militancia mapuche (ver en esta compilación el capítulo de Cañuqueo y Pichilef).
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Notes de bas de page
1 Nació en la provincia de Mendoza en el año 1925. En 1946 ingresó al servicio militar obligatorio con destino en la Escuela de Tropas de Montaña con asiento en Uspallata. En el año 1966 pasó a revistar en el Departamento de Instrucción Andino en San Carlos de Bariloche, allí fue instructor de los cursos de esquí y andinismo; ejerció la jefatura de estos, de la División de Enseñanza y del Departamento de Educación. Además fue oficial de Inteligencia, de Operaciones y jefe de la División de Doctrina. Entre los años 1975 y 1979 fue subdirector de la Escuela de Instrucción Andina; mientras que en 1976 fue intendente de facto de la ciudad. Hasta su retiro fue director de la Escuela Militar de Montaña, y el Departamento de Educación, desde 2005, lleva su nombre.
2 Por su especial relación con la actividad militar de montaña y haber apadrinado el surgimiento de la Escuela Militar de Montaña, desde el año 1995, a través del Decreto 484/95, adopta la denominación actual de: Escuela Militar de Montaña Teniente General Juan Domingo Perón.
3 Julián Edelmiro Farrel nació el 12 de agosto de 1887 en Avellaneda, provincia de Buenos Aires; ingresó como cadete de primer año al Colegio Militar de la Nación en San Martín en marzo de 1905, ambos en provincia de Buenos Aires. Egresó del mismo como subteniente del arma de infantería en octubre de 1908. Su carrera militar lo llevó a diferentes unidades del Estado argentino y del Ejército italiano, siempre con orientación en montaña. En 1938 fue nombrado inspector de Tropas de Montaña y entre 1938 y 1940, director de Instrucción de Montaña. Tras el golpe de Estado de 1943 fue nombrado secretario de Estado en el Departamento de Guerra y, además, asumió como vicepresidente de facto de la Nación. Entre 1944 y 1946 ejerció como presidente de facto de la República y designó como su vicepresidente al entonces coronel Juan Domingo Perón. Falleció en octubre de 1980.
4 Se contabilizan 789 libros, 1765 cajas, 1061 carpetas y 56 metros lineales de libros de órdenes.
5 Alcanzando un volumen de más de 5000 metros lineales con 161 989 legajos, 5011 cajas, 4575 libros, 12 ficheros, 29 189 unidades, 133 carpetas y 10 biblioratos.
6 En relación con la desclasificación de los archivos de las Fuerzas Armadas existe una amplia legislación que garantiza el acceso a la documentación: Decreto Nacional 06/2017 reglamentación de la Ley 27.275; el Decreto 2103/2012, que deja sin efecto el carácter secreto o reservado de los decretos y decisiones administrativas dictados por el Poder Ejecutivo Nacional y por el jefe de Gabinete de Ministros; el Decreto 200/2012, que desclasifica el Informe Final elaborado por la Comisión de Análisis y Evaluación de las Responsabilidades Políticas y Estratégico Militares en el Conflicto del Atlántico Sur. El Decreto 04/2010, que desclasifica toda documentación e información vinculada con el accionar de las Fuerzas Armadas en el período comprendido entre los años 1976 y 1983; el Decreto 1137/2009, que dispone la desclasificación de seguridad «Estrictamente Secreto y Confidencial» a la documentación relativa al listado del Personal Civil de Inteligencia que prestó servicios en el Destacamento de Inteligencia 121. La Resolución del Ministerio de Defensa 1975/1983, que establece el registro único de documentación relevante para las investigaciones del periodo 1975-1983 obrante en los archivos de las Fuerzas Armadas.
7 Véase Ministerio de Defensa, 2010.
8 En el año 2019, a través de la Resolución del Ministerio de Defensa 165/2019, se actualizó el reglamento del sad.
9 Aunque excede los límites de análisis de este trabajo es importante mencionar que entre los años 2003 y 2015 el Estado argentino puso en la agenda políticas reparatorias de gran impacto para la sociedad, entre ellas la creación del Archivo Nacional de la Memoria, que dará el impulso al surgimiento de archivos de la memoria en diferentes provincias y municipios –en referencia al Archivo Provincial de la Memoria de Río Negro, ver en esta compilación el capítulo de Sulkes.
10 En relación con este tema, véase el capítulo de Palma en este libro.
11 La doctrina militar a la que adhirió el Ejército argentino tuvo sus orígenes en el Ejército alemán (Cornut, 2018); desde Alemania llegó la teoría sobre cómo profesionalizar y actualizar la táctica, la técnica y la estrategia del Ejército, sumado a la modernización de las tropas en cuanto a armamentos, habilidades, destrezas y tecnologías. El contexto nacional facilitó la recepción de saberes y fueron los altos mandos militares los que promovieron la divulgación teórica de dicha doctrina al interior de la fuerza.
12 Fue uno de los integrantes de la primera expedición argentina al Himalaya, abogado de profesión y extitular del Tribunal de Cuentas de la provincia de Mendoza. Murió a los 81 años, el 11 de marzo de 2011.
Auteur
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María Morales
Universidad Nacional de Río Negro (UNRN), Instituto de Investigaciones en Diversidad Cultural y Procesos de Cambio (IIDyPCA). Río Negro, Argentina. Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CONICET). Río Negro, Argentina.
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