Capítulo 14. Colón descubre España
Texte intégral
11485: En mayo el genovés se fue a Castilla con la esperanza de convencer de su proyecto a Isabel de Castilla y a su cónyuge aragonés Fernando. Aragón y Portugal ya habían completado la Reconquista a mediados del siglo XIII, mientras que a Castilla le faltaba apoderarse del reino de Granada. Culminar la Reconquista era, entonces, un objetivo propiamente castellano; las ambiciones de la corona de Aragón —la cual unía en un solo trono el reino de Aragón, el de Valencia y el principado de Cataluña— eran marítimas, como las de Portugal, aunque básicamente mediterráneas: Cataluña tenía intereses comerciales en Egipto y Berbería. Fernando de Antequera, rey de Aragón entre 1412 y 1416, era también señor de Sicilia, Cerdeña y Córcega. Su hijo Alfonso V conquistó en 1442 el reino de Nápoles, que abarcaba más de un tercio de la Italia actual, y la ciudad de Nápoles se convirtió incluso en capital de la corona de Aragón1.
2Pero la conclusión algo tardía de la Reconquista no fue, ni mucho menos, la principal barrera de los descubrimientos castellanos. Retrocedamos un poco en la cronología. Mientras el príncipe portugués Enrique el Navegante (1394-1460) y sobre todo su hermano Pedro2 fomentaban las exploraciones marítimas,
la historia de Castilla en el siglo XV parecía ser la de un caos cósmico, un período de anarquía casi constante hasta que Isabel la Católica y su marido Fernando de Aragón restauraron la ley y el orden en los años 80 de dicho siglo3.
3Entre otras catástrofes, Castilla y Aragón se habían enfrentado en una guerra que concluyó con el pronto triunfo castellano en la batalla de Olmedo (1445), dando fin a las ingerencias aragonesas en Castilla protagonizadas por Alfonso V y su hermano y sucesor Juan II. Al enviudar este último de la reina Blanca de Navarra (1441), el hijo de ambos, Carlos de Viana, habría debido heredar la corona navarra; en lugar de ello hubo un decenio de guerra civil entre él y su padre, que concluyó con el triunfo del segundo, vuelto a casar entretanto con la castellana Juana Enríquez. Así reinó Juan II primeramente en Navarra y más tarde también en Aragón (1458-1479). Su hijo Fernando, habido con Juana Enríquez, heredó la corona de Aragón (1479-1516) años después de casarse (1469) con la castellana Isabel, su prima en segundo grado. El padre de Isabel era Juan II de Castilla (1406-1454), el vencedor de la batalla de Olmedo. Tuvo a su hijo y sucesor Enrique IV con su primera mujer, María, hermana de los dos monarcas aragoneses derrotados por él en Olmedo. Y tuvo a su hija Isabel con su segunda mujer –portuguesa– del mismo nombre. Enrique IV (1454-1474) era homosexual o impotente; casado en primeras nupcias con Blanca ―hija de Blanca de Navarra y por tanto hermana de Carlos de Viana y hermanastra del futuro Fernando II de Aragón―, no tuvieron hijos; el matrimonio fue anulado. En su segundo matrimonio con la portuguesa Juana ―sobrina de Enrique el Navegante―, esta tuvo una hija del mismo nombre, pronto apodada Juana la Beltraneja por los castellanos, convencidos de que su verdadero padre era el favorito del rey, Beltrán de la Cueva. A la muerte de Enrique IV estalló el conflicto ―Guerra de Sucesión Castellana: 1475-1479― entre los partidarios de Juana y los de Isabel. Triunfó el segundo bando, con la consiguiente unión parcial de Castilla y Aragón por el antedicho matrimonio de la triunfante Isabel I con el aragonés Fernando II, más conocidos como los Reyes Católicos. En resumen: mucha guerra hubo en ambos reinos4, a diferencia de la evolución más pacífica de sus vecinos portugueses. Y Castilla pudo finalmente concentrarse en la Reconquista.
41488: A principios de este año el portugués Bartolomé Díaz dobló el extremo sur de África, que llamó Cabo de las Tormentas y que su rey Juan II5 rebautizó Cabo de Buena Esperanza. En ese mismo año
el portugués Pero da Covilhã, por orden del rey D. João II, llega, por el Mediterráneo y el Mar Rojo, a Cananor [Kerala], visita Calicut, Goa, Ormuz y otras ciudades6.
5Esto demuestra que Portugal tenía mucho interés en llegar a la India y no solo en desarrollar el comercio con África. ¿Por qué, entonces, retrasó Juan II la continuación de estos viajes en casi una década?7 Vasco da Gama no fue enviado a la India hasta 1497.
6Una razón puede ser el revuelo que provocó el descubrimiento de América entre ambas fechas y las consiguientes disputas jurídicas entre Portugal y Castilla con mediación del papa. Otra razón es que Portugal dio prioridad al comercio con África: las invasiones y correrías para conseguir esclavos fueron sustituidas por esfuerzos diplomáticos para establecer factorías y entablar relaciones amistosas con los jefes de los pueblos africanos occidentales, no solo de la costa, sino también del interior: en los años 80 del siglo XV los portugueses llegaron hasta la curva del río Níger, región a donde no habían de llegar más agentes europeos hasta el siglo XIX. En 1491, Juan II envió una importante embajada al rey del Congo8.
El Congo ofrecía claramente una perspectiva más inmediata de ganancia comercial que los viajes especulativos al sur de África o a la India. Además, era un provecho que el Rey esperaba poder monopolizar, como había hecho con el comercio del oro de la Mina9.
7La perspectiva, sin embargo, cambió con el rey Manuel I, que en 1495 sucedió a su primo y cuñado Juan II. Además de enviar a Vasco da Gama a su famoso viaje,
los portugueses estaban poniendo los fundamentos […] de una nueva expedición a Calicut y la costa malabar ya antes de que Da Gama volviera de su primer viaje. De lo contrario, probablemente no habría sido posible enviar una expedición de trece navíos y 1200 hombres al mando de Pedro Alvares Cabral solo cinco meses después del regreso de Da Gama. En los cinco años siguientes, los portugueses se superaron a sí mismos construyendo y fletando todos los buques que su economía y sus esfuerzos podían suministrar para asegurar el éxito de un combate a muerte lejos de sus costas, haciendo más de lo que cualquier otro país europeo había intentado jamás para alcanzar sus propósitos10.
8Las prioridades se habían desplazado del continente africano al asiático.
91488-89: No pocos autores suponen que Colón estaba de nuevo en Portugal cuando, en diciembre de 1488, Bartolomé Díaz volvió del viaje en el que había doblado el Cabo de Buena Esperanza11. Quizás se haya quedado hasta marzo de 1489 inclusive. Al volver a España a principios de abril estuvo en distintas partes, pero sobre todo (unos dos años) en el Puerto de Santa María, en casa del Duque de Medinaceli12.
102-1-1492: Los reyes hispanos tomaron Granada, concluyendo la Reconquista. Enseguida retomaron las negociaciones con Colón, a quien habían entretenido siete años con promesas y algunas retribuciones pecuniarias.
11Se suele afirmar que en España no se había aceptado antes el proyecto colombino porque se lo consideraba utópico. De hecho, Colón no era precisamente un científico13 y subestimaba mucho la distancia marítima entre el oeste de Europa y el este de Asia. No bien se completó la Reconquista, sin embargo, Colón retomó las negociaciones y, pese a sus exigencias desmesuradas14, muy pronto pudo firmar las Capitulaciones. Esta prontitud implica que los reyes no habían considerado absurda la idea de Colón, sino que, entre otras cosas, Castilla tenía empeñadas sus finanzas en la campaña militar contra los moros y sobre todo en la recuperación económica del territorio reconquistado.
Durante la Reconquista, en el siglo XIII, en el que ciudades como Córdoba y Sevilla habían caído en poder de los cristianos en 1236 y 1248 respectivamente, el reino duplicó su territorio. Desde entonces, y con pocas excepciones, los musulmanes derrotados no fueron asimilados por los cristianos: la ocupación de nuevos territorios conllevó su repoblamiento y colonización, lo que a su vez implicó una reducción de la mano de obra y una relativa abundancia de tierra. […] Esta situación, agravada por la Peste Negra y sus posteriores fases endémicas, tuvo como consecuencia que, ya bien entrado el siglo XV, la agricultura del reino se caracterizara por una ausencia casi total de explotación de las propiedades rurales. […] Los problemas resultantes de esta desproporción entre población y tierra disponible se vieron agravados por la inestabilidad monetaria. A lo largo de la Edad Media Tardía, la adulteración de la moneda y las devaluaciones tuvieron un efecto catastrófico sobre la moneda de cuenta de Castilla, el maravedí, tanto que se ha calculado que este perdió más valor que cualquier otro equivalente de Europa occidental […]. Alrededor de 1300, por ejemplo, el florín de oro de Florencia valía algo menos de 6 maravedíes; en 1500 el mismo florín costaba 375 maravedíes. Idéntico resultado se obtiene si se compara el maravedí con la plata: alrededor de 1300 un marco de plata fina valía unos 213 maravedíes; en 1472 su precio había ascendido a aproximadamente 2.000 maravedíes15.
12Castilla tenía empeñadas sus finanzas también en rivalizar con su acérrimo enemigo Portugal por el control de las costas del norte de África. Juan II de Portugal incluso intervino militarmente en la Guerra de Sucesión Castellana a favor de la Beltraneja; la Batalla de Toro (marzo de 1476), aunque de final indeciso, tuvo como consecuencia la (muy lenta) retirada de las tropas portuguesas del territorio español. Ya a fines de 1475 o principios de 1476 se hizo una expedición castellana a "Guinea" y otras dos o tres en 1476; de estas últimas, la de Carlos de Valera se llevó a cabo exitosamente con veinte o treinta carabelas y tres naos. En 1477 hubo tres o cuatro expediciones más. Al mando de Pedro de Covides partió en 1478 una flota de treinta y cinco carabelas o naos que cayó íntegra en manos de los portugueses. En 1479 los soberanos españoles ordenaron apresurar la preparación de otra expedición con veinte carabelas16. Todo ello evidencia que no carecían de fondos para costear las solas tres embarcaciones que terminaron por conceder al futuro descubridor. ¿A qué se debió entonces tanta demora?
13Recordemos que, con la bula Romanus Pontifex del 8 de enero de 1455, Nicolás V había favorecido a los portugueses en la carrera colonialista prohibiendo a los demás países navegar por las costas africanas más allá de los cabos Bojador (Sahara Occidental) y Num (Marruecos meridional)17. Cuando veinte años después Portugal intervino en la Guerra de Sucesión Castellana, esta intromisión
llevó a Castilla, respetuosa hasta ese momento de la prohibición papal de entrar en la zona de Guinea, a no sentirse obligada a respetar los derechos portugueses Io mismo en el mar que en la península. Es más, desde entonces, la reina Isabel reivindicó para sí el derecho de aprovechar el comercio y navegación de Guinea, en abierta confrontación con las disposiciones pontificias señaladas18.
14Con el Tratado de Alcáçovas del 4 de setiembre de 1479, sin embargo, Castilla reconoció el derecho portugués a "la conquista del reino de Fez" (Marruecos septentrional)19 y a
los tratos, tierras [y] rescate de Guinea, con sus minas de oro, e qualesquier otras islas, costas, tierras, descubiertas e por descobrir, falladas e por fallar, islas de la Madera, Puerto Saneto e Desierta, e todas las islas de los Açores, e islas de las Flores, e así las islas de Cabo Verde, e todas las islas que agora tiene descubiertas, e qualesquier otras islas que se fallaren o conquirieren de las islas de Canaria pera baxo contra Guinea, […] tirando solamente las islas de Canaria20.
Se ha sostenido que el tratado constituyó una especie de trueque, ya que […] al ganar el trono para Isabel, Castilla debió ceder en exclusividad a Portugal la ruta de Guinea. […] Como quiera que sea la interpretación que hoy se dé al tratado, de hecho a Castilla le fue tronchado el camino expansivo hacia el mar africano, y por eso la única posibilidad que le quedó fue la que Colón vino a proponer a los Reyes algunos años después21.
15En otros términos: "el problema que se discutiera en las llamadas juntas previas a la aprobación real, parece haber sido […] el de la viabilidad jurídica y no la viabilidad náutica"22.
16Entre 1487 y 1492 Colón recibió de los reyes varias sumas de dinero23, debido a que había amenazado ofrecer su proyecto a gobiernos extranjeros y, de hecho, su hermano Bartolomé había ido a Francia e Inglaterra a entablar negociaciones; estaba en Inglaterra cuando el Almirante inició el primer viaje24. Con esos subsidios, los reyes españoles consiguieron que Colón no pasara necesidades durante la larga espera y no se alejara de España. El genovés, por su parte, se aseguró de no sufrir persecusión si regresaba al país vecino: hay carta del 20 de marzo de 1488 en la que el rey lusitano le daba las seguridades más amplias imaginables en caso de que volviese a Portugal25.
1717-4-1492: Se firmaron las Capitulaciones de Santa Fe entre Colón y los Reyes Católicos. En ellas constan las altísimas exigencias colombinas26:
Siendo prácticamente un desconocido, el marino era nombrado Almirante de todas las regiones oceánicas que descubriera.
Este título lo poseerían sus herederos a perpetuidad.
Se le daba el título de Virrey y Gobernador General de todas las islas y tierra firme que descubriera o ganara.
En caso de pleitos con sus acompañantes, quedaba en manos del Almirante pronunciar sentencias.
De los productos de valor que se obtuvieran en los límites del nuevo Almirantazgo, la décima parte correspondería a Colón.
Colón se reservaba el derecho de asumir un octavo de los gastos de armar cada navío que interviniera en sus expediciones, asegurándose así un octavo (adicional) de los beneficios que de ello derivasen.
18Tanto en el mar como en los nuevos territorios, entonces, el descubridor quedaba investido de la autoridad política, jurídica y militar más plena. Todo esto hubiera podido convertir a Colón en poco tiempo en sumamente poderoso de no haberse producido su encarcelamiento por los increíbles abusos que el todopoderoso Almirante cometió en el Caribe27, amén de los famosos pleitos posteriores entre las partes contractuales.
19El apoyo del rey y la reina al genovés había sido poco menos que incondicional ya años antes de la conquista de Granada. Esto es lo que queda claro cuando, además del apoyo financiero antedicho28, se toma en cuenta la cédula del 12 de mayo de 1489 que otorgaron los reyes para que, cuando Colón transitase por cualquier parte de sus reinos, se lo alojara bien, se le facilitara todo lo necesario a su mantenimiento y no se pusiera dificultad ninguna a sus actividades29.
2012-10-1492: Colón llegó al Caribe30. Independientemente de sus deficiencias teóricas, el Almirante tiene que haber conocido bien los vientos y corrientes marinas de las regiones claves. El desconocimiento de las corrientes puede resultar desastroso, como constataron los portugueses en sus primeros viajes por la costa africana occidental, y los españoles mucho más tarde en su primer intento de llegar desde Panamá hasta el norte del Perú: ¡un viaje de tres años! En el Pacífico
los españoles tardaron 43 años en hallar la derrota de regreso desde las Filipinas a la costa oeste americana y realizaron, antes de conseguirlo, cinco intentos frustrados31.
21Observando el transcurso del primer viaje colombino resulta evidente que su protagonista había adquirido a tiempo estas informaciones, aunque no tanto en el archipiélago de Madeira, donde las aguas corren de norte a sur, sino en los viajes con los portugueses por la costa occidental africana, donde quizás haya llegado hasta el Golfo de Guinea32.
22El primer viaje de Colón duró del 3 de agosto de 1492 al 15 de marzo de 1493 (llegada al puerto de Palos, pero ya el 4 de marzo había llegado a Lisboa). Poquísimos días después del regreso, el 19 de marzo, el Duque de Medinaceli33 escribió al cardenal Pedro González de Mendoza, Arzobispo de Toledo, una carta que comienza así:
Reverendísimo Señor: no sé si sabe Vuestra Señoria cómo yo tuve en mi casa mucho tiempo a Cristóbal Colomo, que se venía de Portugal, y se quería ir al Rey de Francia para que emprendiese de ir a buscar las Yndias con su favor y ayuda, e yo lo quise […] enviar […] con tres ó cuatro carabelas, que no me demandaba más; pero como vi que era esta empresa para la Reina Nuestra Señora, escrebilo a Su Alteza desde Rota, y respondióme que gelo enviase. [… Concluye diciendo:] le envío a suplicar [a la Corona] me haga merced que yo pueda enviar en cada año allá algunas carabelas mías34.
23Imposible decir con más claridad que un solo noble rico como el de Medinaceli habría podido proporcionar a Colón la pequeña flota que solicitaba, e incluso varias naves más cada año. El pedido final del duque prueba a las claras el gran valor económico que adjudicaba al descubrimiento. Si la reina se apoderó de la iniciativa apenas llegado Colón a España es porque también la Corona había vislumbrado grandes beneficios económicos en semejante empresa.
24Sabemos de dónde partió Colón en su primer viaje:
Palos era […] un pequeñísimo núcleo de población que subsistía de la pesca litoral, aprovechando las cualidades que, como puerto interior, al abrigo del viento y los ataques piráticos, ofrecía el Tinto. Álvar Pérez de Guzmán […] contaba sólo catorce años cuando Juan I de Castilla, en 1379, le concede las villas de Palos y Villalba. [… Álvar Pérez muere 15 años después y] "su viuda, Doña Elvira de Ayala, […] muere en 1434. Cada una de las hijas de D. Álvar y Dª. Elvira […] heredaron una mitad de la villa de Palos, que por sus respectivos matrimonios pasaron a ser señoríos, una mitad del Conde de Miranda y la otra del Conde de Cifuentes. Los […] Cifuentes vendieron su mitad de la villa a los Reyes Católicos en Junio de 149235,
a solo dos meses de la firma de las Capitulaciones. La designación del puerto de Palos como lugar de partida del primer viaje de descubrimiento puede haber sido una de las muchas condiciones impuestas por Colón; de lo contrario
no tiene ningún sentido que, existiendo puertos realengos mucho mejor dotados, como era el caso de Sevilla, los Reyes Católicos invirtieran 16.400.000 maravedíes en la compra de la mitad de la villa y puerto de Palos, cantidad ocho veces superior al costo de la propia expedición colombina36.
25Las guerras, entonces, no habían mermado la hacienda real tanto como para impedir que los reyes inviertieran semejante suma en la mitad de esa villa minúscula; el que hubieran postergado largamente la aceptación del proyecto colombino tiene que haber obedecido sobre todo a las causas políticas y jurídicas ya mencionadas.
264-3-1493: Colón llegó a Portugal; el 9 del mismo mes se entrevistó con Juan II cerca de Lisboa. El rey portugués manifestó que, de acuerdo con el Tratado de Alcáçovas, las tierras descubiertas le pertenecían. Los reyes españoles solicitaron entonces al valenciano Alejandro VI, el famoso papa Borgia, una bula que reconociera la soberanía castellana sobre dichas tierras. Documentos similares habían solicitado y obtenido varias veces los portugueses a partir de Enrique el Navegante para asegurarse sus descubrimientos y conquistas. Luego de las complejas gestiones realizadas en Roma por los representantes de los Reyes Católicos entre marzo y setiembre de 1493, estos obtuvieron "cinco bulas prácticamente simultáneas, que fueron antedatadas a requerimiento de los peticionarios, según la práctica habitual en estos casos"37. En dos bulas de las antedichas, fechadas oficialmente el 3 y el 4 de mayo de 1493 y provistas del idéntico título de Inter caetera y texto muy semejante, Alejandro VI otorgaba a España los territorios descubiertos y por descubrir a cien leguas al oeste del meridiano que une (aproximadamente) las Azores con las islas de Cabo Verde, quedando para Portugal los descubrimientos del resto del mundo38. Pero las disputas territoriales entre ambos países no concluyeron con los documentos papales.
2725-9-1493 – 11-6-1496: Segundo viaje de Colón, el más largo de los cuatro, pero muy descuidado por la historiografía en comparación con los ríos de tinta que, comprensiblemente, han fluido sobre el primero39.
287-6-1494: Españoles y portugueses firmaron el Tratado de Tordesillas, que fijó el meridiano divisorio aumentando supuestamente la ventaja de Portugal: España aceptó trasladar la división a 370 leguas al oeste del meridiano de Cabo Verde previsto en la Inter caetera40. Subsistió, sin embargo, el problema de comprobar exactamente la ubicación de la nueva línea, ya que la técnica de la época no contaba con instrumentos suficientes para hacer mediciones de longitud en pleno Océano41, ya difíciles en tierra firme a diferencia de las mediciones de latitud. Se planteó
la dificultad adicional de que, para aplicar el reparto de Tordesillas fue necesario fijar un ante-meridiano, con el resultado de que acabó dándose por válida la repetición de la línea de Tordesillas por el otro hemisferio. Algo indispensable para resolver la cuestión de las Molucas –el Maluco–, la del descubrimiento de las islas Filipinas por López de Legazpi y, finalmente, la cuestión de la orilla izquierda del Río de la Plata donde, a partir de 1680, el gobernador del Brasil Manuel Lobo rompió el «statu quo» fundando la Colonia del Sacramento, no muy lejos de la villa de Nuestra Señora de los Buenos Aires42.
298-7-1497: Vasco da Gama zarpó con rumbo a la India. Sumando el viaje de ida y el de vuelta, la distancia total recorrida fue mayor que la circunferencia máxima de la tierra43.
3020-5-1498: Vasco da Gama llegó a Kappakadavu, pocas millas al norte de Calicut (Kozhikode, en el actual estado de Kerala), casualmente "el centro del importantísimo comercio de la pimienta india hacia el Mar Rojo y Europa"44.
3130-5-1498 – 25-11-1500: Tercer viaje de Colón. Llegó a tierra firme en la actual Venezuela, que idealizó en su ilimitada religiosidad: "yo muy asentado tengo en el ánima que allí […] es el Paraíso Terrenal"45. Ya vimos que judíos y cristianos imaginaban el Paraíso en el extremo oriental de Asia. Esta gran satisfacción espiritual y expansión del alma no impidió que Colón y sus hermanos cometieran abusos criminales con los indígenas y con su propia gente, cuya consecuencia fue que volvieron encadenados a España y el Almirante perdió el gobierno de las colonias.
321500: Hemos visto que las Molucas, o al menos algunas de ellas, figuraban ya, aunque no con ese nombre, en el Mapa Genovés de 1457, que había tomado esos datos de la narración de Niccolò de' Conti46, el cual, aunque no llegó a las Molucas, se enteró de su ubicación al pasar por Java. Leemos, sin embargo, en una obra actual:
El retorno de Vasco de Gama en 1500 a Portugal, difundió por Europa la existencia de las llamadas islas de la Especiería, existencia que se conoció en España tras la expedición a Malaca de Diogo Lópes de Sequeira en 1509. Por ello y aunque en 1512 Antonio de Abreu y Francisco Serrâo alcanzaron las islas de Las Molucas, en España se tenía la convicción de que las islas de la Especiería o el Maluco pertenecían a España por estar emplazadas dentro de los 180º de la mitad asignada en Tordesillas47.
33A pesar de estos datos hay que tomar en serio los de Conti y del Mapa Genovés porque allí constan los nombres de las islas Sanday y Bandan y los de algunas especias (clavo de olor, nuez moscada y macis) que antes de la llegada de los portugueses eran exclusivas de las Molucas del norte y de las islas de Banda (fig. 62).
Antes de 1600 el clavero […] crecía solamente en cinco islitas volcánicas situadas directamente frente a la costa occidental de Halmahera: Ternate, Tidore, Motir, Macan y Bacan. La especia que llamamos clavo de olor es el capullo seco y cerrado de ese árbol. La mirística […] era un árbol igualmente raro. Crecía solamente en algunas de las Islas de Banda (que son diez en total), las cuales ocupan un total de 44 km2 en medio del Mar de Banda. Lo que llamamos nuez moscada es el núcleo que se encuentra en el interior de su semilla, y la especia conocida como macis es la delgada membrana de una corteza carnosa que cubre el núcleo48.
34A más tardar a mediados del siglo XV, entonces, se conocían en Europa no solo ciertas especias muy exclusivas como las aquí mencionadas (esto ya desde mucho antes gracias a las conexiones mercantiles con el Océano Índico), sino también su lugar de origen, e incluso al menos un topónimo reproducido con mucha exactitud en el Mapa Genovés. Marco Polo también había mencionado varias de esas especias al pasar por Java, pero las creía originarias de esa isla49.
35Si los portugueses hubieran estado interesados exclusivamente en el comercio africano o, a lo sumo, también un poco en la Cisganglética, ¿por qué no descansaron hasta llegar a la Cisgangética y más allá?
Afonso Albuquerque, virrey de las Indias portuguesas, tomó Malaca en agosto de 1511, y en diciembre del mismo año despachó tres navíos a las Molucas al mando de Antonio de Abreu50.
36Lo que ya vimos sobre el viaje de Covilhã a la India en 1488 pasando del Mediterráneo al Mar Rojo y de allí al Océano Índico da una respuesta clara: desde un principio, los portugueses quisieron ser los primeros en recuperar el comercio con el sur de Asia51. En un documento del 29 de agosto de 1515, donde se encomia el descubrimiento de la India por Vasco da Gama, el rey portugués Manuel I dice que
aquello que los romanos y muchos emperadores, reyes y príncipes y nuestros antecesores por mucho tiempo desearon y mandaron buscar con mucho trabajo, gastos, muertes y peligros, ahora por orden nuestra halló y descubrió por primera vez el dicho almirante52.
379-5-1502 – 7-11-1504: Cuarto y último viaje de Colón, que había de fallecer el 20 de mayo de 1506 en Valladolid. Hagamos aquí una pausa para retomar el asunto aquel tan importante de las especias y del comercio europeo con Oriente en general, porque precisamente en esta época se produjeron cambios importantes:
Por Egipto y Siria […] el antiguo flujo de mercancías orientales se mantuvo sin interrupción hasta 1502. Ese año marca una nueva época. Las galeras de Venecia hallaron pocas especias en Alejandría y Beirut; en 1504 no hallaron absolutamente ninguna. Las rutas comerciales del Levante habían sido vaciadas por las compras de los portugueses en India. A partir de ese año, un promedio de doce o más barcos salían anualmente de Lisboa en dirección al Oriente, y en 1507 los portugueses comenzaron a enviar flotas para bloquear la entrada del Mar Rojo y del Golfo Pérsico. […] Las galeras venecianas que siguieron yendo al Levante podían comprar habitualmente algunas especias, pero desapareció la antigua certeza, y los precios que eran bajos en Lisboa eran altos en Beirut y Alejandría. La cantidad total de especias que llegaba por las viejas rutas desde el Oriente a Europa se redujo considerablemente. […] El comienzo del deterioro económico del Levante y la decadencia de Venecia y las ciudades comerciales del Mediterráneo no se remonta a la conquista turca de Egipto en 1517, sino por lo menos a 1498, cuando los portugueses doblaron el Cabo de Buen Esperanza53.
38Ello anunciaba las inminentes disputas por la posesión de las Molucas.
3925-9-1513: En el actual Panamá, el adelantado Vasco Núñez de Balboa llegó al Océano Pacífico "antes de mediodía"54. Lo llamó Mar del Sur.
4020-9-1519: Zarpó de Sanlúcar de Barrameda la flota de Fernando de Magallanes, portugués al servicio de España, con la meta de encontrar en Sudamérica un paso marítimo hacia el Océano Pacífico y, por él, hacia las Islas de las Especias55, ocupadas por los portugueses en 1512. Por lo visto, América no era todavía, en términos económicos, tan interesante como las Molucas. No es casual que a los hijos de Colón, que durante el tercer viaje servían como pajes de la reina, los enemigos del genovés los llamaran "los hijos del Almirante de los mosquitos"56.
411521: El vasco Juan Sebastián Elcano, que había sucedido a Magallanes en la expedición antedicha por el Pacífico, llegó a las Molucas y las reclamó en nombre de la Corona española57 antes de continuar viaje hacia Castilla con su nave cargada de clavo de olor58. Ese mismo año culminó Hernán Cortés la conquista del Imperio Azteca al apoderarse de Tenochtitlan59. El gobernador de Cuba, llamado Diego Velázquez como el genial pintor (que nació bastante más tarde), había enviado dos expediciones a Yucatán que no tuvieron éxito; puso la tercera al mando de Cortés. Las vueltas que este tuvo que dar para salir finalmente con su tropa y, sobre todo, las infinitas dificultades que tuvo que superar hasta conquistar el imperio azteca son sobradamente más interesantes que la mejor novela de aventura, sobre todo contadas por su soldado Bernal Díaz del Castillo.
421526: Después de concederle un respiro para organizar lo conquistado, Carlos V ordenó a Cortés organizar por el Pacífico los viajes a las Molucas60, debido seguramente a que la ruta por el Estrecho de Magallanes resultaba demasiado larga. Si no fuera por los datos ya mencionados acerca del inmenso interés que despertaban el sur y el SE de Asia, resultaría difícil entender esta voluntad y prioridad del emperador en un momento en que su flamante conquistador estaba empezando a colonizar el riquísimo reino de los aztecas.
431531: Después de una navegación infructuosa desde Panamá hacia el sur en 1524, que concluyó con el regreso en 1425 a un sitio ubicado al sur de Panamá, y otra en 1526 que duró más de dos años penosísimos y culminó con el regreso a Panamá, pero luego de haber tocado tierra incaica en Tumbes, Francisco Pizarro viajó a España en setiembre de 1528, donde negoció en la Corte una capitulación muy ventajosa y volvió a Panamá a principios de 1530. A principios de 1531 se hizo nuevamente a la vela en una expedición que culminó con la conquista del imperio de los incas61. Pizarro, que era analfabeto, había estado a las órdenes de Vasco Núñez de Balboa en diversas expediciones, incluida la que llegó al Mar del Sur, pero también le había tocado tomarlo prisionero por orden del gobernador Pedrarias Dávila; este acusó de traición a Balboa y lo hizo ejecutar en 1519. Pedrarias apoyó luego las expediciones conquistadoras de Pizarro.
441537: Once años después de recibir la orden real, Cortés logró organizar finalmente una expedición a las Islas de las Especias. El emperador lo había nombrado en 1528 Marqués del Valle de Oaxaca y capitán general de la Nueva España, pero no le había delegado el gobierno del flamante virreinato62. Cuenta su principal cronista sobre la nueva expedición:
envió el […] marqués del Valle cuatro navíos que había labrado en una provincia que se dice Zacatula, bien bastecidos de bastimento y artillería, con buenos marineros y con docientos y cincuenta soldados y mucho rescate de cosas de mercerías de Castilla, y todo lo que era menester de vituallas y pan biscocho para más de un año. Y envió en ellos por capitán general a un hidalgo que se decía Alvaro de Sayavedra Cerón, y su viaje y derrota fue para las islas de los Malucos y Especería, o la China; y esto fue por mandado de Su Majestad, que se lo hobo escrito a Cortés desde la cibdad de Granada, en veinte y dos de junio de mil e quinientos y veinte y seis años63.
45La expedición de 1537 a las Molucas fue un fracaso.
46Casi todos los descubrimientos españoles hechos en el Pacífico (las islas Filipinas, las Marianas, las Salomón, las Marshall, las del Almirantazgo, Hawai, etc.) se realizaron desde América, siempre en busca de las famosas especias. También se buscaba oro, pero ya se había descubierto mucho en México y más todavía en Perú. Así como a Carlos V le urgió que Cortés organizara una expedición a las Molucas, así también se ve en el Perú recién conquistado qué importancia se daba a las especias. La primera salida de Francisco Pizarro desde Panamá ocurrió, como acabamos de ver, en 1524. Pasaron nueve años hasta el asesinato de Atahuallpa en 1533, comienzo de la conquista del imperio incaico. Manco Inca, nuevo monarca indígena, organizó un levantamiento en 1536. En 1537 comenzó la guerra entre Pizarro y Almagro, concluida en 1538 con la derrota y muerte del segundo. Enviado por su hermano como gobernador a la región de Quito en 1539, Gonzalo Pizarro delegó allí el poder y salió en 1540 en una expedición hacia las sierras boscosas del este64. Dicen algunos cronistas que la finalidad del nombramiento de Gonzalo era que este, luego de aprovisionarse en Quito, llegara hasta el Valle del Dorado y a la Tierra de la Canela65; otros indican la canela como único producto buscado66.
47CONCLUSIÓN: Después de una larguísima espera de siete años, Colón pudo hacer su primer viaje e iniciar la conquista del Caribe. Otros conquistaron luego el imperio azteca y el de los incas, donde se halló en abundancia el oro buscado. Como entretanto los portugueses habían conquistado las Molucas, Carlos V despachó a Magallanes y Elcano para apoderarse de ellas, y dio orden a Cortés de construir una flota para continuar tal empresa. Da la impresión de que, para el emperador, las Islas de las Especias eran más importantes que toda América.
Notes de bas de page
1 Mario del TREPPO, "Aragon", in: David ABULAFIA et al. (eds.), Cambridge medieval history, 7: c. 1415 – c. 1500 (1a ed. 1998), reimpr., Christopher ALLMAND (ed.), Cambridge: Cambridge University Press, 2006, p. 595-596. Muchos más detalles en Hassiotis 2007, con especial referencia a las relaciones pluriseculares hispano-helénicas.
2 M. NEWITT, op. cit., p. 25-26. El cronista Zurara, pagado para narrar los logros de Enrique, había dejado a su rival Pedro totalmente en segundo plano en la historia de esas exploraciones. "Hay poca evidencia real de que Enrique se haya consagrado a patrocinar exploraciones. Una vez que Pedro desapareció de la escena [murió en 1449 en la batalla de Alfarrobeira] y Enrique obtuvo autorización para explotar su monopolio comercial, no se hicieron más ‘descubrimientos’. […] La investigación moderna ha demolido por completo la idea de que Enrique era un científico, un místico y el fundador de una ‘escuela’ de navegación y geografía" (ibid., p. 26).
3 Angus MAC KAY, "Castile and Navarre", in: David ABULAFIA et al. (eds.), Cambridge Medieval History, 7: c. 1415 – c. 1500, Christopher ALLMAND (ed.), Cambridge: Cambridge University Press, 1998, reimpr.2006, p. 606.
4 Y entre Aragón y Cataluña, cf. M. del TREPPO, art. cit., p. 598-600.
5 En textos tan resumidos como este no siempre es fácil impedir que el lector confunda a estos tres reyes del mismo nombre y casi estrictamente contemporáneos; por orden cronológico: el Juan II de Castilla, padre de Enrique IV, el de Navarra y Aragón, padre de Fernando el Católico, y el (João) de Portugal que intervino en la Guerra de Sucesión Castellana a favor de Juana la Beltraneja; estaban enlazados para colmo por vínculos (u otros problemas como la guerra susodicha) dinásticos.
6 Machado, en D. BARBOSA, op. cit., p. 9.
7 B. DIFFIE y G. WINIUS, op. cit., p. 175-176 con mención de posibles explicaciones.
8 M. NEWITT, op. cit., p. 49-52.
9 Ibid., p. 52.
10 B. DIFFIE y G. WINIUS, op. cit., p. 197.
11 "La teoría de un viaje de Colón a Portugal entre 1488-89 casi es una certeza", dice Jesús VARELA MARCOS ("Cristóbal Colón: sus orígenes genoveses en la bibliografía y los primeros años en España", in: Nicoletta VARANI (ed.), La Liguria, dal mondo mediterraneo ai nuovi mondi. Dall’epoca delle grandi scoperte alle culture attuali, Génova: Brigati, 2006, p. 153, n. 43) e indica allí algo de bibliografía en favor de esta tesis, que también leemos, aunque sin reparos críticos, en Rebecca CATZ, "Columbus, Christopher: Columbus in Portugal", in: Silvio A. BEDINI (ed.), The Christopher Columbus encyclopedia, Nueva York: Simon & Schuster, 1992, p. 184. Nada de eso hallamos, sin embargo, en H. COLÓN, op. cit., ni en Henry HARRISSE, Christophe Colomb: son origine, sa vie, ses voyages, sa famille & ses descendants d'après des documents inédits tirés des archives de Gènes, de Savone, de Séville et de Madrid, París: Ernest Leroux, 1884; tampoco, ya en nuestros días, en C. VARELA, Cristóbal Colón y la construcción de un mundo nuevo… en la primera parte ("Colón en Portugal") del cap. 3, texto que data de 1996.
12 J. VARELA MARCOS y M. LEÓN GUERRERO, op. cit., p. 108-111.
13 Véase en A. de ALTOLAGUIRRE Y DUVALE (op. cit., p. 370-379) la larga lista de lo que Colón desconocía. Ya vimos numerosos detalles sobre sus escasas y tardías lecturas.
14 Desmesuradas en Castilla, pero normales en Portugal (C. VARELA, Cristóbal Colón y la construcción de un mundo nuevo…, p. 65-72 y 133-134).
15 A. MAC KAY, art. cit., p. 609-610.
16 B. DIFFIE y G. WINIUS, op. cit., p. 150-151.
17 A. GARCÍA GALLO, art. cit., p. 770-771 (§ 13 de la bula).
18 Luis ROJAS DONAT, "Dos análisis histórico-jurídicos en torno al descubrimiento de las Indias: la accesión y la ocupación", Revista de Estudios Histórico-Jurídicos, 19, 1997, p. 153-154.
19 A. GARCÍA GALLO, art. cit., p. 781 (cap. IX del Tratado).
20 Ibid., p. 779-780 (cap. VIII del Tratado).
21 L. ROJAS DONAT, art. cit., p. 155.
22 Ibid., p. 157.
23 CDIDI, 19, p. 456-458. M. FERNÁNDEZ DE NAVARRETE, op. cit., 2, p. 8-10. J. VARELA MARCOS y M. LEÓN GUERRERO, op. cit., p. 100-112.
24 B. de LAS CASAS, op. cit., 1, p. 155 = libro 1, XXIX.
25 CDIDI, 19, p. 459-460. Estudio paleográfico e histórico del documento doble (a la carta en portugués le sigue, en el mismo folio, su traducción al castellano) en Rubén GÁLVEZ MARTÍN, "La protección portuguesa para la navegación de Colón", in: Juan Carlos GALENDE DÍAZ (coord.), Funciones y prácticas de la escritura. I Congreso de Investigadores Noveles en Ciencias Documentales, Madrid: Departamento de Ciencias y Técnicas Historiográficas, Universidad Complutense de Madrid; [Escalona, Toledo]: Ayuntamiento de Escalona, 2003. Discusión de su autenticidad en J. PÉREZ DE TUDELA (dir.), op. cit., 1, p. 57-58.
26 CDIDI, 17, p. 572-574. Versión más fidedigna en J. PÉREZ DE TUDELA (dir.), op. cit., 1, p. 64-65. Sin embargo, y aunque la recopilación de Pérez de Tudela sea ideal para un filólogo por sus versiones diplomáticas, cito a menudo las versiones de Navarrete o de Varela y Gil por ser más legibles (y más accesibles, por ej. en internet el Navarrete digitalizado) para el común de los lectores.
27 Véase la documentación redescubierta y expuesta en Consuelo VARELA, La caída de Cristóbal Colón. El juicio de Bobadilla, Madrid: Marcial Pons Historia, 2006.
28 Igual argumento en Cristóbal COLÓN DE CARVAJAL, "Colón como navegante", in: V Centenario del fallecimiento de Cristóbal Colón. Ciclo de conferencias, 18 de Mayo de 2006, Madrid: Instituto de Historia y Cultura Naval, 2006, p. 15.
29 CDIDI, 19, p. 460-461; J. PÉREZ DE TUDELA (dir.), op. cit., 1, doc. 18.
30 Decir que en su primer viaje descubrió América no deja de tener algo de exageración, como todos sabemos. Los documentos españoles posteriores al primer viaje hacen a veces referencia a las "yslas e tierra firme", pero también muchas veces solo a las islas; véanse las numerosas citas que confirman esto en María LEÓN GUERRERO, El segundo viaje colombino, Valladolid: Universidad de Valladolid, 2000, p. 33, 73, 83, 202, 338, 347, etc., y en M. FERNÁNDEZ DE NAVARRETE, op. cit., 2, passim a partir de p. 69 ("las dichas islas", en un documento del 28 de mayo de 1493), aunque a veces se dice así solo por abreviar en documentos en los cuales ya se ha hablado de "islas e tierra firme" (por ej. en la "Instruccion de los Reyes á Bernal Dias de Pisa para el ejercicio de Contador del armada que al mando de D. Cristóbal Colon iba á las Indias", del 7 de junio de 1493, en ibid., 2, p. 85-87). No estará mal recordar que el mismo Colón, en su famosa carta de marzo de 1493 a Santángel, al regresar de su primer viaje, decía haber pasado con su armada a las Indias "donde yo fallé muy muchas islas" (C. COLÓN, Textos y documentos…, p. 220), sin mención ninguna de tierra firme; lo mismo en la igualmente famosa traducción latina de Cosco de esa carta o de la casi idéntica a Sánchez (C. COLÓN, Epistola Christofori Colom […] de Insulis Indie supra Gangem nuper inventis […], ad […] Raphaelem Sanxis […] missa, quam […] Aliander de Cosco ab Hispano ideomate in latinum convertit: tertio kal's Maii 1493, p. inicial), tanto en la segunda frase ("in mare Indicum perveni: ubi plurimas insulas innumeris habitatas hominibus repperi") como en el título añadido por el traductor ("Epistola Christofori Colom […] de Insulis Indie supra Gangem nuper inventis"); en el título introdujo el editor tres cambios en los nombres propios en su reimpresión del mismo año, pero no en la frase citada. Sebastian MÜNSTER no nombra más que islas en el mapa de América que puso primero en 1542 en la ed. de PTOLOMEO, Geographia universalis... y en su propia Cosmographia... de 1544, así como en la ed. de 1552 de Ptolomeo a la que hago referencia en la lista de ilustraciones (cf. supra, fig. 0 correspondiente a la portada); en los tres casos, América del Sur aparece incluso con el nombre de "Insula Atlantica quam vocant Brasilii & Americam".
31 C. COLÓN DE CARVAJAL, art. cit., p. 18.
32 Jorge Luis MATOS, "As viagens de Colombo e a náutica portuguesa de quinhentos", in: Consuelo VARELA (coord.), Congreso Internacional Cristóbal Colón 1506-2006. Historia y leyenda. Palos de la Frontera: Universidad Internacional de Andalucía / Ayuntamiento de Palos de la Frontera / CSIC - EEHA, 2006, p. 39, 44-46, 50; en p. 43, mapa de las corrientes del Atlántico norte; varios mapas de lo mismo en S. MEDAS, art. cit., p. 215. Véase una descripción minuciosa de los vientos y corrientes del Atlántico, tanto del norte como de hasta 10°S, en M. COSTA, op. cit., p. 48-50. Sobre estos importantísimos conocimientos colombinos prácticos, cf. C. COLÓN DE CARVAJAL, art. cit., p. 16-18.
33 "Lo era entonces D. Luis de la Cerda, 5.o Conde de Medinaceli, Señor del Puerto de Santa María y de la villa de Cogolludo y su tierra. Fué el primero de esta casa que se tituló Duque de Medinaceli". Así comienza el resumen que hace M. FERNÁNDEZ DE NAVARRETE, op. cit., 2, p. 27, n. de los datos que aporta Alonso LÓPEZ DE HARO, Nobiliario genealógico de los reyes y títulos de España, Madrid: Luis Sánchez, 1622, 1, p. 81-82.
34 CDIDI, 19, p. 468.
35 Julio IZQUIERDO LABRADO, "Los descubrimientos geográficos de Vicente Yáñez Pinzón", in: Actas de las Jornadas de Historia sobre el Descubrimiento de América, 1: Eduardo GARCÍA CRUZADO (coord.), Jornadas I, II y III 2005, 2006 y 2007, “Casa Martín Alonso Pinzón”, Palos de La Frontera, Sevilla: Universidad Internacional de Andalucía; Palos de la Frontera: Ayuntamiento de Palos de la Frontera, 2010, p. 45-46.
36 Ibid., p. 29 y n. 55 con mención de la fuente: "Carta de venta de la mitad de la villa de Palos del Conde de Cifuentes y sus hermanos a los Reyes Católicos. Puebla de Santa María de Guadalupe, 24 de junio de 1492. A.G.S. Patronato Real. Leg. 35, fol. 5".
37 B. AGUILERA-BARCHET y M. I. FAJARDO GÓMEZ, op. cit., p. 229-230.
38 Ibid., p. 230-231.
39 M. LEÓN GUERRERO, op. cit., p. 6 y 9-10; esta obra compensa dicho descuido reuniendo y ordenando el material accesible y reconstruyendo en lo posible todo lo referente a dicho viaje. Informaciones reestructuradas por la misma autora y Jesús Varela, en J. VARELA MARCOS y M. LEÓN GUERRERO, op. cit., p. 161-211.
40 El cálculo de las distancias indica que el nuevo reparto fue en realidad ventajoso para España: "el mundo [la Ecumene] proyectado en los mapas de Marino y Ptolemeo, con el meridiano cero situado en las Canarias y su punto más oriental en Catígara, medía según el primero 220 grados de longitud y sólo 180 grados según el segundo. De aplicar estas medidas al problema de partición que se solventaba en Tordesillas, se comprenderá sin más la obsesión de los diputados españoles por correr la raya hacia el Oeste: si Ptolemeo estaba en lo cierto y se ponía la línea de demarcación en el meridiano cero (las Canarias), Portugal se quedaría con todos los tesoros del Oriente; si era Marino el que tenía razón, a España le correspondería la posesión de sólo 40 grados de la India extrema" (J. GIL, Columbiana…, p. 345-346).
41 B. AGUILERA-BARCHET y M. I. FAJARDO GÓMEZ, op. cit., p. 231-234.
42 Ibid., p. 235-236. Las Filipinas ya habían sido descubiertas y recorridas por Magallanes en 1521, Álvaro de Saavedra en 1527 y Ruy López de Villalobos en 1543; lo que inauguró Legazpi en 1565 fue su colonización.
43 B. DIFFIE y G. WINIUS, op. cit., p. 176.
44 Ibid., p. 234.
45 C. COLÓN, Textos y documentos…, p. 382.
46 P. BRACCIOLINI, Viaggio di Niccolò di Conti veneziano…, p. 252.
47 B. AGUILERA-BARCHET y M. I. FAJARDO GÓMEZ, op. cit., p. 235, n. 87. Con Vasco da Gama llegó el conocimiento indirecto, pero de buena fuente india, de las Molucas; como vimos antes, un conocimiento seguramente más indirecto ya constaba en obras europeas como Conti (Bracciolini), el Atlas catalán de 1375 y el Mapa Genovés de 1457. Para más informaciones sobre las Molucas en general y sus especias en particular, véase R. DONKIN, op. cit., que contiene también mapas muy útiles.
48 Kenneth HALL, "Economic History of Early Southeast Asia", in: Nicholas TARLING (ed.), The Cambridge History of Southeast Asia, Cambridge: Cambridge University Press, 1994, p. 209.
49 M. POLO, Le Devisement dou monde…, 1, cap. CLXII 4 ("Ceste ysle est de mout grant richece. Il ont pevre e noces moscee et espi e galanga e cubebe e garofali, et de toutes cheres espicerie qe l’en peust trover au monde").
50 R. DONKIN, op. cit., p. 26.
51 Argumentos en contra en E. STEVENSON, Genoese World Map…, p. 56, n. 1.
52 Álvaro VELHO, Roteiro da viagem de Vasco da Gama em MCCCCXLVII, Lisboa: Imprenta Nacional, 1861, p. 176, cursivas mías.
53 A. LYBYER, art. cit., p. 583-585.
54 Francisco LÓPEZ DE GÓMARA, Historia general de las Indias y Vida de Hernán Cortés, Jorge GURRÍA LACROIX (ed.), Caracas: Fundación Biblioteca Ayacucho, 1979, p. 94 = cap. LXII de su Historia general de las Indias.
55 Ibid., p. 136-137 = cap. XCI y XCII de su Historia general de las Indias.
56 H. COLÓN, op. cit., p. 189r = cap. 85. La versión italiana (la original en castellano se perdió) dice "i figliuoli dell' Ammiraglio de' Mosciolini". La molestia de las picaduras pueden haber llevado a vincular despectivamente al Almirante con esos insectos. Pero no es claro que el mosciolino sea mosquito y no mosquita: el nombre es diminutivo de mosca (Ortografia enciclopedica universale della lingua italiana, Venecia: Girolamo Tasso, Parte prima, 3, 1825, s.v. mosciolino, así como moscerino, moscherino, moschino y moscino). Claro que la mosca doméstica no pica, pero alguna otra sí, como la mosca de los establos. Por otra parte, ese mismo nombre designa un insecto que chupa sangre: en una bibliografía figura James CANTLIE como autor de "Recent investigations on the etiology of pellagra", London, Joural Tropical Medicine, 15 (17), 1912, p. 262-265, que hace "mención de los mosciolini (Simulium) como posibles agentes transmisores de la pelagra" (Arthur JOBBINS-POMEROY, "Notes on Five North American Buffalo Gnats of the Genus Simulium", Bulletin of the United States Department of Agriculture, 329, 1916, p. 36). La etiología está errada, como había demostrado muchísimo antes Gaspar CASAL (Historia natural, y médica de el Principado de Asturias, Madrid: Manuel Martín, 1762, p. 327-360, usando el término popular "mal de la rosa"), pero subsiste el hecho de que, a diferencia de otras muchas publicaciones, la de Cantlie acompaña el tecnicismo Simulium del nombre italiano vulgar que aquí nos interesa. Ahora bien, el Simulium no es una mosquita, sino que, dentro del orden de los dípteros, pertenece al parecer (filogenia discutida) al suborden de los nematóceros al igual que casi todos los mosquitos, por más que se lo llame mosca negra; transmite diversas enfermedades.
57 M. NEWITT, op. cit., p. 97.
58 António GALVÃO, Tratado que compôs o nobre & notauel capitão Antonio Galvão, dos diversos & desvayrados caminhos, por onde nos tempos passados a pimenta & espesearia veyo da India ás nossas partes, [Lisboa:] Ioam da Barreira, 1563, p. 46v.
59 Francisco LÓPEZ DE GÓMARA, Historia de la conquista de México, Jorge GURRÍA LACROIX (ed.), Mirla ALCIBÍADES (actualización), (1a ed. en esta colección 1979), 2a ed., Caracas: Fundación Biblioteca Ayacucho, 2007, p. 277 = cap. CXLIV.
60 F. LÓPEZ DE GÓMARA, Historia de la conquista de México…, p. 363 = cap. CXCI.
61 Agustín de ZÁRATE, Historia del descubrimiento y conquista del Perú (1a ed. 1555), Franklin PEASE G. Y. y Teodoro HAMPE MARTÍNEZ (eds.), Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú, 1995, Libro 1, cap. I y II sobre las dos primeras expediciones; Libro 2, cap. I sobre el inicio de la tercera. Zárate (Libro 1, inicio del cap. I) pone el principio de la primera expedición en el año 1525. Su contemporáneo Pedro de CIEZA DE LEÓN (Crónica del Perú, Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú / Academia Nacional de la Historia, Tercera parte, 3a ed., Francesca CANTÙ (ed.), 1996 = 3a parte, inicio del cap. III), en noviembre de 1523, pero su editora Cantù lo corrige a 1524 (ibid., 3a parte, cap. III, n. 1). Zárate no enumera los viajes; narra los dos primeros como si fueran más bien dos etapas de uno solo.
62 F. LÓPEZ DE GÓMARA, Historia de la conquista de México…, p. 367-368 = cap. CXCIII.
63 Bernal DÍAZ DEL CASTILLO, a comienzos del cap. titulado "De los gastos que el Marqués don Hernando Cortés hizo en las armadas que envió a descubrir, y cómo en todo lo demás no tuvo ventura"; es el cap. 200 en la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, Carmelo SÁENZ DE SANTA MARÍA (ed.), México, D.F.: Patria, 1983; en la primera ed. del mismo título, Alonso REMÓN (ed.), Madrid: Imprenta del Reyno, 1632, hay dos cap. con el mismo número, siendo el primero de ellos el que lleva este título.
64 Para las fechas, véase William PRESCOTT, History of the Conquest of Peru, Londres: Dent; Nueva York: Dutton, 1963, Libro III, cap. 7, hasta Libro IV, cap. 4, u otra obra semejante; los cronistas de la época son muy avaros en tales datos; Pedro Ruiz Naharro es una grandísima excepción, pero no llega hasta la expedición de Gonzalo Pizarro.
65 Por ej. P. CIEZA DE LEÓN, ob. cit., Cuarta parte, 2: Guerra de Chupas, Gabriela BENAVIDES DE RIVERO (ed.), 1994, cap. XVIII.
66 Por ej. A. de ZÁRATE, op. cit., Libro IV, cap. 1.
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