Capítulo 8. Los árabes
Texte intégral
1Los términos geográficos empleados por los europeos en las subdivisiones medievales de la India podrían deberse a un préstamo de la cultura musulmana:
Creo que se podrá constatar que la India Minor, la India Major y la India Tertia de Jordán de Sévérac se corresponden muy estrechamente con el Sind, el Hind y el Zinj de los árabes, y que estos nombres son el origen de las tres Indias1.
Fig. 20: Mapamundi de al-Masudi (reconstrucción de Reinaud)

2Los árabes llamaban Hind a la India peninsular, incluyendo en ella una parte del actual Afganistán –Kabul era una ciudad india, según al-Idrisi2–, pero exceptuando el valle del Indo, al que llamaban Sind. El Kandahar afgano pertenecía a esta última región, según Ibn Khordadbeh3 y al-Masudi4 (fig. 20); asimismo Cachemira5. Daban el nombre de Sind también al Indo mismo6, herencia de las culturas premedievales a las que ya he pasado revista. Para Cosmas, "Sind [ἡ Σινδοῡ] es el comienzo de la India"7, lo cual, desde el punto de alguien que vivía bastante más al oeste, no puede significar sino la zona más occidental de la India.
3Para los árabes, decir "Sind y Hind" equivalía, según Yule, a decir "toda la India"8; al-Masudi emplea varias veces esa expresión compuesta, que se corresponde muy bien con la cita del Indicopleustes. No obstante, la división entre Hind y Sind mantiene toda su importancia, porque la India propiamente dicha, la peninsular, es Hind. De hecho, el libro anónimo complementado por Abu Zayd se titula Akhbar al-Sin wal-Hind ("Noticias sobre China e India", siglo X), y el de al-Biruni se llama Kitab ta'rikh al-Hind ("Libro de historia de la India", 1a m. siglo XI).
4El tercer topónimo mencionado es Zinj, Zendj, Zanj, Zang o Zanguebar (el Ζίγγιον de Cosmas9, Zingium en su versión latina), que designaba un territorio ubicado en la costa oriental de África10. Ptolomeo consignaba en el Golfo Barbárico de su Etiopía, actualmente Somalia, "la punta o extremidad [ᾄκρα] de Zing o Zengis"11, el cabo más oriental de esa región, el actual Ras Hafun. En la versión latina de Ptolomeo, esa punta o cabo figura como Zingis extrema12. Al-Masudi distinguía claramente entre Zendj (región y pueblo de Zanguebar), Sind e India (Hind)13, siendo Zendj el país de un pueblo negro que limitaba con el Sudán14. Curiosamente, según el mismo geógrafo, Basrah (sur de Irak) era llamada en otros tiempos "tierra de la India"15. Al-Biruni distinguía asimismo entre Zanj, Sindh y Hind y, como acabo de señalar, aplicaba el segundo nombre tanto a la región del Indo como al río mismo.
5En la primera mitad del primer milenio a. C., en el alto Ganges se desarrolló la vida urbana, así como el comercio entre esa región y Asiria16. La ruta pasaba necesariamente por Persia. Siglos después, hasta el VIII inclusive, eran los persas los que dominaban el comercio con el Extremo Oriente.
El nombre con el cual los árabes designan el África oriental y los negros que allí viven –pron. ant. Zang, Zangi, pron. mod. Zandj, Zandjī– está […] tomado del persa Zang, Zangl. [… L]os chinos dan a los árabes el nombre de ta-che, que no es sino la transcripción del persa tadjik17 de idéntico significado.
En las historias dinásticas chinas que abarcan el período comprendido entre el fin del siglo IV y el comienzo del VII, todos los productos de Indochina, Ceilán, la India, Arabia y la costa oriental de África son designados como «productos de Po-se», es decir, de Persia, que era el país de origen de la mayoría de los que llevaban estos productos a China18.
6Los árabes siguieron luego el camino abierto por los persas19, cuando su expansión les dio poder militar suficiente para apoderarse también de esas vías del comercio20.
7En los geógrafos árabes encontramos en realidad algo más que lo señalado por Yule. Por ejemplo en Abulfeda (1273-1331), de la dinastía ayubí, historiador curdo nacido en Damasco que llegó a detentar el sultanato de toda Siria hasta su muerte. Aunque fue también historiador se lo conoce sobre todo por una obra geográfica, Verdadera ubicación de los países. Hay en Abulfeda una subdivisión triple de la India peninsular, totalmente distinta de la quíntuple que vimos antes:
Hay un viajero que dice que la India está formada por tres territorios. El primero es el occidental, que confina con el Sind y el Kirmân y se llama Djazarât (Guyarat). El segundo, llamado Manîbar (Malabar [la Kerala actual]), está al este de Guyarat; es la región de la pimienta. […] El tercer territorio, finalmente, se llama Ma'bar (Coromandel); comienza aproximadamente a tres o cuatro días de viaje al este de Kaulam [… o Quilón, actualmente Kollam, ciudad de Kerala] y se encuentra así al este de Malabar21.
8Todavía no hemos visto dónde incluían los árabes el verdadero SE asiático. Lo que vamos a ver ahora es la muy interesante segmentación de este SE en una parte china y otra india, diversa según los autores que consultemos. Si nos fijamos en al-Idrisi (1100-1165), que estudió en la Córdoba almorávide y trabajó hasta su muerte en la corte normanda de Rogerio II de Sicilia, resulta que sus términos, en la traducción francesa, son Zendj, Sind y Inde. Hind figura en esa traducción sólo como nombre de una fortaleza construida sobre una colina22, pero en el mapamundi23 leemos al-Hind (الهند) en la India y otros territorios de más al este aunque siempre al oeste del SE asiático propiamente dicho. En ese SE, en cambio, se repite mucho el nombre al-Sin (الصين), China. La situación es clara, con la sola excepción de la ciudad de Lukín, pero también para ese problema es posible hallar una solución y voy a mostrarla con detenimiento, aunque esto me lleve bastante atrás en la cronología al explicar el fundamental concepto de clima según los geógrafos antiguos.
9Un grupo importante de mapamundis medievales es el de las cartas zonales, que abarca dos subgrupos: el de las zonas propiamente dichas y el de los climas. El primer subgrupo es el de los mapas que presentan la Tierra repartida en cinco zonas paralelas: dos en las regiones polares (inhabitables por el exceso de frío), una tórrida entre los trópicos (inhabitable por el exceso de calor) y dos templadas entre la tórrida y cada una de las polares. Importa mencionar que la palabra zona significa en griego (ζώνη) primordialmente "cinturón"; por ello, cuando explica las zonas en "El sueño de Escipión", Cicerón usa para ellas la palabra cingulus24. El creador de la división del mundo en cinco zonas fue Parménides25 o Aristóteles26 o Crates de Malos27. En una época en que la esfericidad de la Tierra ya era indiscutible para los griegos, Crates (ca. 220-140 a. C.) fue el primero en representarla en forma de globo28; lo dividió en cuatro partes mediante el cruce del Ecuador y un meridiano, siendo la Ecumene una de las cuatro29, más exactamente, una de las dos mitades del hemisferio norte (fig. 21). En su forma concreta y material, la división era fruto del supuesto cruce de dos océanos; Crates hizo coincidir uno de los océanos con (el centro de) la zona tórrida30 y, por tanto, con el Ecuador y el límite sur de la Ecumene; el otro bañaba la Ecumene por los demás lados; varios siglos después (1a m. siglo V) reencontramos esta división del planeta en el filósofo y gramático Macrobio (fig. 22). El globo de Crates está claramente emparentado con el globo crucífero o crucígero (globus cruciger / orbe / orbs and cross) que los artistas medievales y posteriores colocaban en la mano izquierda de Dios o de los máximos gobernantes (fig. 23).
10El segundo subgrupo de las cartas zonales consiste en los mapas que dividen la sola Ecumene en siete climas, también en forma de cinturones paralelos; esta división se remonta a Eratóstenes31 o Hiparco32; Posidonio (ca. 135 - 51 a. C.) la adoptó y modificó, si es que no fue él mismo su creador33. Los climas se contaban de sur a norte, siendo entonces el primer clima el tórrido y el último el ártico. La palabra κλίμα /klíma/ del griego helenístico, deriva de κλίνω /klíno/ "inclinar"; raras veces se refiere en textos griegos a lo que nosotros llamamos clima, sino que designa "inclinación" y, en geografía, "región" o "latitud"34, por la inclinación de los meridianos; cortando los meridianos a la altura de los distintos paralelos hallamos distintas regiones climáticas; estas se definen, entonces, o bien por los paralelos que delimitan su ancho, o bien por el territorio que se extiende a ambos lados de un paralelo determinado35. La división, por ende, es territorial, pero la diferencia de temperaturas correlativa a la diferencia de "inclinación" (latitud) hizo que la palabra klíma fuera adquiriendo en griego cada vez más el significado que damos a nuestra palabra de igual sonido: totalidad de los fenómenos meteorológicos de una región.
Fig. 21: Globo terráqueo de Crates de Malos

Fig. 22: Mapamundi de Macrobio (1a m. siglo V d. C.)

Fig. 23: Augusto con el globo crucígero (Lamberto de St.-Omer, ms. Gante, ca. 1120)

11Volvamos ahora a al-Idrisi (fig. 24). Al ir avanzando de oeste a este en su descripción del primer clima (el más meridional y ecuatorial de los siete), al-Idrisi pasa del África occidental (sección I) y central (secciones II, III y IV) a Abisinia (sección V) y al África oriental en general (secciones VI y VII), incluyendo Sofala (costa sur de Mozambique), limítrofe del país de Zendj (sección VIII). De allí pasa a las islas del Océano Índico, desde las de Sofala hasta Java y sus vecinas36, para mencionar finalmente la ciudad que estábamos esperando, Lukín, "la primera escala de China" (sección IX; menciona un par de veces el Ganges, pero nunca como frontera de la India). Unas líneas más abajo añade nuestro autor: "De Lukín a Khancú, [hay] 4 días por mar y 20 por tierra". En el mapamundi, sin embargo, Lukín está más cerca de la India peninsular que del SE de Asia, en una región etiquetada dos veces como al-Hind. Más al este están Katigura y al-Senf o al-Sanf (ciudad costera e isla), y continuando en la misma dirección nos topamos con la ciudad de Lukiún, junto al río Nahrkalha, en la parte más occidental del SE asiático (fig. 25). Como a partir de allí ya no leemos Hind, sino repetidamente Sin, hay que concluir que esa Lukiún, y no Lukín, es "la primera escala de China". Ello coincide perfectamente con el orden que observa nuestro autor en el texto: de la isla de Senfy a la ciudad de Lukín hay tres días de viaje, y de Lukín a Khancú hay cuatro por mar o veinte por tierra, poniendo así a Lukín entre Senf y Gankú (Khancú) y no al oeste de Senf37. Varios siglos antes encontramos las mismísimas informaciones en el persa Ibn Khordadbeh, clara fuente de al-Idrisi: para ir a China se pasa de Senf a el-Wakîn (Lukîn); el viaje de allí a Khanfú (Hang-tche-fu) dura cuatro días por mar y veinte por tierra38.
Fig. 24: Mapamundi de al-Idrisi (1154) ensamblado por K. Miller (1928)

Fig. 25: El SE asiático en el mapamundi de al-Idrisi con el sur arriba

12Otra conclusión de suma importancia de las citas de al-Idrisi es que él define como china toda la tierra firme del SE asiático. Siempre en el mapamundi antes mencionado, al este de Lukiún, pero bastante antes del extremo SE, hallamos las ciudades costeras de Haifuá (Gaifú) y Gankú, siendo este último nombre el mismo Khancú antes citado como ciudad ya plenamente china; de hecho se la ve, en el mapamundi, en la desembocadura del Nahr-Hamdan-al-Sin, que recorre la región llamada Bilad-al-Sin.
13Por otra parte, luego de hacer referencia a la isla de Suma, que el traductor supone ser Sumatra39, el geógrafo árabe habla de "los más grandes reyes de la India"40 y coloca en cuarto lugar al de "Djaba"41, que el traductor presume ser Java, después de lo cual discurre al-Idrisi sobre las siete castas y cuarenta y dos sectas de la India42. Todo ello indica que, según al-Idrisi y su precursor Ibn Khordadbeh, las islas del SE asiático (1er clima) formaban parte de la India, mientras que la tierra firme (2o clima) pertenecía a la China ya a partir de una ciudad relativamente cercana a la India peninsular.
14El Mar de la China es "un brazo del mar Océano, llamado Mar Oscuro porque en efecto lo es y está casi siempre agitado por vientos impetuosos y cubierto de espesas tinieblas"43; "no se conoce ni el fin ni la extensión de este mar"44. Dice al-Idrisi que uno de los siete grandes mares del mundo es "el mar de la China y de la India, del Sind y de Yemen […]; baña la China, luego la India, luego el Sind y luego el sur de Yemen"45. Nuevamente omite dar nombre particular a algo intermedio entre la China y la India; es claro entonces que, según el gran geógrafo, nada separaba ambos países.
15Al describir los territorios del segundo clima, ubicado al norte del primero, al-Idrisi avanza desde el África occidental (secciones I, II y III) hacia el África septentrional (sección IV), las orillas del Mar Rojo (sección V), Arabia, el Golfo Pérsico y el de Omán (sección VI, donde menciona la fortaleza de Hind) para llegar al Sind y a las partes más occidentales de la India (sección VII), continuando con la India peninsular (secciones VIII y IX) y concluyendo con China oriental (secciones IX y X). Tampoco aquí señala una zona intermedia entre China y la India; la contigüidad es clara asimismo en los otros tres mapamundis de al-Idrisi46, donde todo el SE de Asia, situado al este de al-Hind, es llamado al-Sin. Ibn Khordadbeh, que distinguía entre Zendj, Sind y la India, señalaba las fronteras de China de la siguiente manera: "Este país limita con el mar, el Tíbet y el país de los turcos"47; no mencionaba la India como país fronterizo, pero señalaba que Djabah (Java) pertenecía a la India48.
16Si tenemos en cuenta que el SE asiático está casi enteramente rodeado por el mar, entenderemos que la primera frontera de China que daba Ibn Khordadbeh fuera no solo el Mar Oriental (Mar de China), sino también el que rodea el SE asiático, quedando así este –o al menos su tierra firme– como parte integrante de China. Ya vimos que el mismo autor mencionaba lugares claves del SE asiático como Senf, El-Wakín (Lukín) y Khanfú.
17Apenas distinta es la visión que nos dio más tarde Abulfeda, el cual también distinguía entre Zendj (Zanguebar), Sind y Hind:
La India [Hind] está limitada al oeste por la mar de Fars [Persia], por el Sind y por los territorios adyacentes; al sur, por el mar índico; al este, por los desiertos que separan la India de China; al norte, por el país de los turcos nómadas49.
18Al describir el Océano de la región del SE asiático, escribió que "el Mar de China, en su dirección hacia el oeste, pasa frente a las montañas de Camroun, que ocupan una posición intermedia entre la China y la India"50. En resumen: según Abulfeda, la India limitaba directamente con China, y no por el norte, sino por el este, estando ambos países separados o no por desiertos o montañas; el SE asiático resultaba dividido como ya se indicó: el archipiélago de la Sonda (archipiélago malayo) formaba parte de la India –todavía en nuestros días se habla a veces de Insulindia y en el siglo XIX se creó en inglés incluso el nombre de Indian Archipelago51–, mientras que la tierra firme pertenecía a China.
19Parte de lo antedicho parece haber sido opinión general de los geógrafos musulmanes medievales:
Siguiendo el ejemplo de los geógrafos de la Antigüedad, al-Biruni [siglos X-XI] y los otros geógrafos árabes hacen descender hasta el ecuador el territorio que ellos llaman China y al que añaden probablemente la Cochinchina, Camboya y Siam. Así, en su opinión, la parte del océano que toca el sur [de Asia] comienza en China52.
20Pero esto no nos aclara la relación entre la India y el archipiélago de la Sonda; el único geógrafo árabe que Reinaud cita aquí por su nombre dio a Hind la extensión siguiente: "India limita por el sur con el Océano Índico antes mencionado, y por los otros tres lados con las altas montañas"53; es claro que al-Biruni se refería solo a la India propiamente dicha, sin incluir las islas de la Sonda. Entre los topónimos de la frontera norte leemos Nepal (Naipal), Tíbet, Cachemira (Kashmir), etc.; del otro lado de las montañas Haramakot, donde nace el Ganges, está "Mahâcîn, e. d., Gran China"54, "nombre que los autores persas y árabes todavía usan con frecuencia para designar a Manzi, la parte sur de China"55. En las montañas de la frontera occidental, que llegan hasta el valle del Sind, viven tribus afganas56. De las islas del Océano Índico, las más occidentales son las de Zanj; las de la parte oriental "están más cerca de China que de la India"57. Evidentemente, la China de al-Biruni incluía la tierra firme del SE asiático, pero su Hind no incluía claramente las islas de la Sonda.
21La división del SE asiático que predomina entre los geógrafos árabes no deja de tener una justificación cultural:
Reinaud ha indicado con razón que Zabedj o Java, al igual que las islas vecinas, por sus tradiciones mitológicas se vinculan más con la India que con China. En efecto, todas las obras de la literatura malaya y javanesa, así como los magníficos monumentos cuyas ruinas cubren el suelo de la isla de Java, evidencian lo siguiente: las crónicas javanesas transmitidas a Raffles y traducidas por él para el Panambahan de Sumenap, las crónicas redactadas en malayo, como La secuencia de los reyes de Java […], el Schedjaret-Malayu […] o Historia de los reyes de Bandjar Masin, de la isla de Borneo, y la multitud de documentos históricos consultados en cada sitio por Valentijn, están unánimemente de acuerdo en mostrarnos que las instituciones religiosas y civiles que se desarrollaron en el Archipiélago de Asia en los primeros siglos de nuestra Era, y que se combinaron con las instituciones indígenas, son originarias de la India58.
22Sin embargo, la referencia a la literatura malaya sugiere una división cultural menos precisa entre la zona insular y la peninsular del SE: las influencias de la India, muy particularmente del NE de la India, llegaron también en abundancia a la tierra firme del SE asiático, empezando por la escritura, en los primeros siglos de nuestra era59, y continuando con el uso del sánscrito y del pali como lenguas de prestigio60. La influencia sínica en la región hizo que hasta hace poco se creyera que el pueblo cham, origen del reino o reinos de Champa (Vietnam central y del sur), había llegado allí desde China, pero hoy se sabe que llegó por mar desde Borneo entre 500 a. C. y el comienzo de nuestra Era61.
23En la adjudicación de la tierra firme y las islas a la China y la India respectivamente, hubo, de todos modos, excepciones importantes. Al-Masudi, el más antiguo de los geógrafos árabes que cito en este contexto, afirmó explícitamente que el reino de la India limitaba con el de Zabedj (Java), que separaba la China de la India62; al menos una parte importante del archipiélago de la Sonda, entonces, no pertenecía ni a la India ni a China; más aun: el rey de Zabedj era también soberano "de Kalah (¿Malaca?), de Serendib (Ceilán), etc."63. Tres siglos más tarde, Yakut al-Hamawi (1179-1229) –griego nacido en Asia Menor que, víctima de una razzia, fue a parar a Bagdad como esclavo, recibió un nombre árabe y escribió siempre en árabe– puso más China que India en el SE asiático cuando en su Mu'djam al-buldān ("Diccionario de los países", 1224) dijo que Maabar (Coromandel)
es el último de los países de la India. Le sigue China, cuya primera [región] es Djāwa [Java o Sumatra], de donde se pasa a un mar de acceso difícil y fértil en desastres. Luego se llega a la China propiamente dicha64.
24Más extraño aun es que alguien definiera el reino de Champa como una "región de la India o de China", sin decidirse por ninguno de los dos países. El geógrafo de lengua árabe más antiguo que hizo esto es el recién mencionado Yakut al-Hamawi; la frase susodicha aparece tanto en la obra citada como en su epítome Marasid al-Ittila. El segundo autor que adoptó esta indefinición es al-Qazwini (1203-1283), persa que escribía en árabe; la frase aparece en su diccionario geográfico Kitab athar al-bilad wa akhbar al-ibad ("Libro de los monumentos de los países e historia de los servidores de Dios"), 2o clima65. El motivo de esta indefinición puede haber sido la oscilación de las influencias culturales antes mencionadas:
Algunas de las culturas de esta región adoptaron instituciones y creencias chinas mientras que otras resultaron de la influencia de la India como las llevadas por el hinduísmo y el budismo. La frontera entre estas dos zonas se ha desplazado a lo largo de la historia. Vietnam central [por ejemplo] siguió siendo parte del Estado champa indianizado66.
25Concluyo mencionando dos mapas orientales no árabes. Uno de ellos es anónimo: el mapamundi turco más antiguo, que tiene el este arriba siguiendo la tradición turca y que forma parte de la enciclopedia Dîwân lugât at Turk (1076) de Mahmûd al-Kâschgharî; las leyendas están escritas en turco con alfabeto árabe (fig. 26). Según Albert Herrmann67, en este mapa se adjudica a China (Sin) el SE asiático no insular (Hinterindien); sin embargo, como allí no figuran islas, no es evidente que la separación equivaliera a la predominante entre los geógrafos árabes; como lo muestra entre otras cosas el hecho ya indicado de tener el Oriente arriba, el cartógrafo turco parece haber sido influenciado apenas, si acaso, por fuentes árabes68.
26El otro mapa oriental no árabe es armenio (fig. 27) y menciona algo así como dos Indias. Es el único mapa T-O69 con leyendas en armenio; lleva arriba el este y data de ca. 130070. Está centrado en Jerusalén. En el Extremo Oriente coloca, de norte a sur, en el borde mismo de la tierra firme, los topónimos siguientes: "Khaytai (China), Zaytun y las tierras de los indios, así como la India, que está en el extremo sureste del mapa"71. El cartógrafo puso la India peninsular, entonces, donde se la imaginaba en aquella época, con ignorancia del verdadero sureste asiático. Las "tierras de los indios" ubicadas más al norte correspondían a la India Superior, que enseguida veremos en el mapa atribuido a san Jerónimo.
Fig. 26: El mapamundi turco más antiguo (1076)

Fig. 27: Mapamundi T-O armenio (ca. 1300)

27CONCLUSIÓN: Los persas dominaron antes que los árabes el comercio entre el Cercano y el Extremo Oriente. Al ir conociendo cada vez mejor el sur de Asia, sus continuadores árabes desarrollaron una triple división de la India que pasó casi intacta a la geografía europea, la cual, sin embargo, contaba ya con el notable antecedente de la Expositio totius mundi. Casi todos los árabes dividían además el SE de Asia en una parte china (la tierra firme) y otra india (las islas de la Sonda). Esta división, y sus variantes en al-Biruni, al-Masudi y al-Hamawi, reducía considerablemente la idea ptolemaica de la indianidad del total del SE asiático.
Notes de bas de page
1 H. YULE, op. cit., 3, n. en p. 28 de su Introd. La prioridad que da Yule a los árabes en la triple división de la India no parece poder aplicarse –en razón de las fechas– a la que ya vimos en la Expositio totius mundi, la cual parece doble, pero, como puso en claro Godefroy, en realidad es triple.
2 Al-IDRISI, Géographie d'Édrisi, Amédée JAUBERT (trad. y ed.), in: Recueil de voyages et de mémoires, París: Société de Géographie, 5, 1836, p. 182 = 2e climat, VIII.
3 IBN KHORDADBEH, Le livre des routes et des provinces, C. BARBIER DE MEYNARD (trad. y ed.), Journal asiatique, sixième série, 5, 1865, p. 278.
4 Al-MASUDI, Les prairies d'or, C. BARBIER DE MEYNARD y A. PAVET DE COURTEILLE (trads. y eds.), París: Société Asiatique, Imprimerie Impériale, 1861, 1, p. 372.
5 Al-MASUDI, op. cit., 1, p. 373.
6 Por ejemplo IBN KHORDADBEH, Le livre des routes…, p. 524; al-BIRUNI, Alberuni's India, Edward C. SACHAU (ed.), Londres: Kegan Paul, Trench, Trubner, 1910, 1, p. 21-22, 204-205, etc.
7 COSMAS INDICOPLEUSTES, op. cit., XI 448A.
8 H. YULE, op. cit., 1, p. 151.
9 COSMAS INDICOPLEUSTES, op. cit., II 85D.
10 Al-IDRISI, op. cit., 5, p. 56-59 = 1re climat, VII; Paul PELLIOT, Notes on Marco Polo, París: Adrien-Maisonneuve, 1959-73, § 196.
11 C. PTOLOMEO, op. cit., IV 7.11 ("Ζίγγις [ἢ Ζήγγισα] ᾄκρα").
12 Id., Claudii Ptolemaei Geographicae Enarrationis…, IIII, VII, tabula IIII Aphricae Ethiopia.
13 Al-MASUDI, op. cit., 1, p. 162-163 en el cap. VII.
14 Ibid., 1, p. 205 en el cap. IX.
15 Ibid., 4, p. 225 en el cap. LXXVI. Cf. ODORICO DE PORDENONE, The Travels of Friar Odoric of Pordenone (1316-1330), in: H. YULE, op. cit., 2, p. 111, n. 4 de Yule que reproduzco más abajo.
16 C. MC EVEDY, op. cit., p. 44. La alta cultura de la zona del Indo había desaparecido casi un milenio antes.
17 Gabriel FERRAND (trad. y ed.), Relations de voyages et textes géographiques arabes, persans et turks relatifs a l'Extrême-Orient du VIIIe au XVIIIe siècles, París: Ernest Leroux, 1913, p. 2.
18 Ibid., p. 3.
19 Ibid., p. 2.
20 Malise RUTHVEN y Azim NANJI, Historical atlas of the islamic world, Cambridge, MA: Harvard University Press, 2004, cap. "Expansion of Islam to 750" y "Expansion 751–1700" con excelentes mapas. En la primera de estas dos grandes fases de expansión se sitúa la conquista del imperio sasánida persa durante la primera mitad del siglo VII.
21 Ismael ABULFEDA, Géographie d'Aboulféda, París: Imprimerie Nationale, 1883, 2, 2a parte, p. 115 = princ. del cap. 9.
22 Al-IDRISI, op. cit., p. 149 = 2e climat, VI.
23 Cf. K. MILLER, Mappae Arabicae, Stuttgart: ed. del autor, 1926, 2: Die grosse Roger-Karte des Idrisi vom Jahre 1154 n. Ch.; íd., Weltkarte des Idrisi vom Jahr 1154 n. Ch., Charta Rogeriana, Stuttgart: ed. del autor, 1928. El original consta de 70 mapas parciales, diez por cada uno de los siete climas. Ensamblándolos recompuso Miller el mapamundi completo; para que este resultara legible lo reprodujo dividido, pero no en 70 sino en seis fragmentos. Su reproducción se basa en varios manuscritos, siendo el principal el de París (al-IDRISI, Nuzhat al-muštāq fī iḫtirāq al-āfāq, París, Bibliothèque nationale de France, Département des manuscrits, Arabe 2221, ca. 1300), en el cual faltan solo los fragmentos 1 y 2 del clima VII; otro ms. posterior pero más completo, porque tiene los 70 mapas, se encontró más tarde en Estambul (Köprülü Kütüphanesi [= Biblioteca Köprülü], ms. 955, datado en 1469) (Josef W. MERI (ed.), Medieval islamic civilization. An encyclopedia, Nueva York / Londres: Routledge, 2006, p. 140 s.v. Cartography). Miller transcribió con letras latinas las palabras árabes que pueden verse en el ms. de París. Las zonas aquí relevantes son las 8-10 de los climas I-II. El ms. de París tiene una numeración doble: la árabe original y, en orden inverso, la de nuestras lenguas occidentales añadida a lápiz; esta última pone una única cifra para cada página doble, como sucede en numerosas obras medievales, no para cada hoja, de modo que no puede usarse la distinción entre "r(ecto)" y "v(erso)". La correspondencia entre las distintas numeraciones de las zonas aquí relevantes es la siguiente: zona 8 I = mapa parcial 8 de los 70 de Miller = fol. 32-33 de al-Idrisi Nuzhat al-muštāq fī iḫtirāq al-āfāq…; 9 I = 9 = fol. 37; 10 I = 10 = fol. 41; 8 II = 18 = fol. 79; 9 II = 19 = fol. 83; 10 II = 20 = fol. 87.
24 CICERÓN, Sobre la república VI, 21. Escipión Emiliano (el Africano Menor), destructor de Cartago y Numancia, sueña, en la fantasía de Cicerón, con su abuelo adoptivo (Escipión el Africano, vencedor de Asdrúsbal y Aníbal), el cual menciona brevemente este asunto de las zonas climáticas. Tanto el abuelo como su hijo mayor, el que adoptó a Escipión Emiliano, se llamaban Publio Cornelio Escipión Africano (los sobrenombres como "Africano" se heredaban); incluso el famoso nieto se llamaba así, solo con la interposición de "Emiliano" delante de "Africano" debido a que su verdadero padre (Lucio Emilio Paulo) era de la gens Emilia.
25 ESTRABÓN, op. cit., II 2.2 citando a Posidonio.
26 N. THROWER, op. cit., p. 19.
27 A.-D. BRINCKEN, op. cit., p. 108.
28 ESTRABÓN, op. cit., II 5.10.
29 Ingrid BAUMGÄRTNER, "Weltbild und Kartographie", in: Gert MELVILLE y Martial STAUB (eds.), Enzyklopädie des Mittelalters, Darmstadt: WBG, 2008, 1, p. 391.
30 ESTRABÓN, op. cit., I 2.24.
31 Ernst HONIGMANN, Die Sieben Klimata und die Πόλεις Ἐπίσημοι, Heidelberg: Carl Winter, 1929, p. 9.
32 Evelyn EDSON, Mapping Time and Space. How Medieval Mapmakers Viewed Their World, Londres: The Britisch Library, 1997, p. 7.
33 ESTRABÓN, op. cit., II 2.3.
34 P. CHANTRAINE, op. cit., s.v. κλίνω.
35 E. HONIGMANN, op. cit., p. 12.
36 Menciona allí la India en diversos contextos sin entrar a describirla, puesto que la India peninsular no pertenece al primer clima sino al segundo, el cual está al norte del primero; se limita a las islas, por ejemplo las de el-Rohibahat (al-IDRISI, Géographie…, p. 69), que son las actuales Maldivas (Jules CODINE, Mémoire géographique de la Mer des Indes, París: Challamel, 1868, p. 101).
37 Al-IDRISI, op. cit., 1re climat, IX.
38 IBN KHORDADBEH, Le livre des routes…, p. 292. El orden del avance es el mismo considerado como único correcto por al-Idrisi.
39 Al-IDRISI, op. cit., p. 88. Este dato y los siguientes figuran, hasta nuevo aviso, en el 1re climat, X.
40 Ibid., p. 97.
41 Ibid., p. 98.
42 Ibid., p. 98-99. Los datos principales ya están en Ibn Khordadbeh, es claro que al-Idrisi lo consultó.
43 Ibid., p. 87.
44 Ibid., p. 89.
45 Ibid., p. 4 = Prolégomènes.
46 Ver reproducciones en K. MILLER, Mappae Arabicae…, 5: Weltkarten, 1931, p. 162-163.
47 IBN KHORDADBEH, Le livre des routes…, p. 293. Con "el país de los turcos" no se refiere a Anatolia sino a los pueblos de lenguas túrquicas que también en la actualidad llegan hasta China, incluso a Sinkiang, la región más occidental de la China misma (Hendrik BOESCHOTEN, "The speakers of Turkic languages", in: Lars JOHANSON y Eva Ágnes CSATÓ (eds.), The Turkic languages, Londres / Nueva York: Routledge, 1998, p. 9-10).
48 IBN KHORDADBEH, Le livre des routes…, p. 288 y 289.
49 ABULFEDA, op. cit., II, 2, p. 115 = princ. del cap. 9.
50 Ibid., II, 1, p. 26 = Prolégomènes.
51 Y no solo en inglés: durante mucho tiempo, en francés se llamó archipel d'Asie a las islas de la Sonda, incluidas las Filipinas, cf. Adrien Hubert BRUE, Carte du Grand Archipel d'Asie (partie nord-ouest de l'Oceanie) (1a ed. 1826), 2a ed., París: Charles Picquet, 1834. La referencia más antigua que conozco en inglés es la de John CRAWFURD, History of the Indian Archipelago, Edinburgo: Archibald Constable, 1, 1820, que lleva el discutible topónimo ya en el título. Su famoso contemporáneo Wallace, gran científico y viajero, amigo de Darwin y cuasi co-creador de la teoría del evolucionismo biológico, usaba el topónimo solamente como segunda opción en las primeras palabras ("The Malay or Indian Archipelago") de un artículo (Alfred Russell WALLACE, "On the physical geography of the Malay Archipelago", Journal of the Royal Geographical Society of Londres, 33, 1863) y solo allí; no lo empleó nunca en su libro sobre el tema (id., The Malay Archipelago, Londres: Macmillan, 1869). Pero ese topónimo no desapareció entonces: lo usaron repetidamente, por ejemplo, los traductores de CHAU JU-KUA, His Work on the Chinese and Arab Trade in the twelfth and thirteenth Centuries, entitled Chu-fan-chi, Friedrich HIRTH y W. W. ROCKHILL (trads. y eds.), San Petersburgo: The Imperial Academy of Sciences, 1911.
52 Reinaud, n. 4 a ABULFEDA, op. cit., II, 1, p. 14-15 = Prolégomènes.
53 Al-BIRUNI, op. cit., 1, p. 198.
54 Ibid., 1, p. 207. Sánscr. mahâ significa "grande". Varios siglos después de al-Biruni, el viajero árabe Ahmad Ibn Mājid, estrictamente contemporáneo de Colón, dio a las costa del Mar del sur de China el nombre de "Ṣīn wa Mā'l-Ṣīn, que es en realidad una forma tardía de designar en árabe el Imperio Chino. La forma árabe anterior era Ṣīn Mā'l-Ṣīn. Este nombre deriva del sánscrito Cīna Mahācīna (lit. "la China de la gran China") a través del persa Chīn Machīn" (G. R. TIBBETTS (ed.), Arab navigation in the Indian Ocean before the coming of the Portuguese. Being a translation of Kitāb al-Fawāʼid fī uṣūl al-baḥr waʼl-qawāʼid of Aḥmad b. Mājid al-Najdī, Londres: The Royal Asiatic Society of Great Britain and Ireland, 1971, p. 487).
55 Edward STEVENSON (ed.), Genoese World Map, 1457, Facsimile, Nueva York: The Hispanic Society of America, 1912, p. 52.
56 Al-BIRUNI, op. cit., 1, p. 208.
57 Ibid., 1, p. 201.
58 Édouard DULAURIER, "Études sur l'ouvrage intitulé Relations des Voyages faits par les Arabes et les Persans dans l'Inde et à la Chine, dans le IXe siècle de l'ère chrétienne, par Langlès et Reinaud", Journal Asiatique, 1846, p. 205-206.
59 Arlo GRIFFITHS, "Early Indic Inscriptions of Southeast Asia", in: John GUY (ed.), Lost Kingdoms. Hindu-Buddhist Sculpture of Early Southeast Asia, Nueva York: The Metropolitan Museum of Art, 2014, p. 53.
60 Ibid., p. 54-55.
61 Michael VICKERY, "Champa revised", National University of Singapore, Asia Research Institute, Working Paper Series, 37, 2005, p. 12-13, 22.
62 Al-MASUDI, op. cit., 1, p. 163.
63 Ibid., 1, p. 170.
64 G. FERRAND, op. cit., p. 204, cursivas mías.
65 Ibid., p. 206, 232 y 313.
66 N. SIVIN y G. LEDYARD, art. cit., p. 23.
67 Albert HERRMANN, "Die älteste türkische Weltkarte (1076 n. Chr.)", Imago Mundi, 1, 1935, p. 27.
68 Ibid., p. 28.
69 Se da el nombre de "T-O" o simplemente "T" a los mapamundis redondos como una "O" y divididos por una "T" en tres partes, correspondientes a los tres continentes entonces conocidos, separados por el Don, el Nilo y el Mediterráneo. Tienen siempre el este arriba. Asia resulta tan grande como los otros dos continentes juntos, según lo sugiriera AGUSTÍN DE HIPONA (De civitate Dei XVI 17). El mundo total aparece rodeado por el Océano (véanse esos mapas en Visconde de SANTARÉM, Atlas composé de mappemondes, de portulans et de cartes hydrographiques et historiques depuis le VI jusqu'au XVIIe siècle, París: Thunot, 1849, 1er partie; D. WOODWARD, art. cit., passim). Aunque típicos de la Edad Media, los mapamundis T-O "pueden remontarse a obras romanas sobre África del primer siglo a. C." (O. A. W. DILKE, "Cartography in the Ancient World: A Conclusion", in: J. HARLEY y D. WOODWARD, op. cit., 1987b, 1, p. 278). La redondez de estos mapamundis (y los posteriores hasta el de Fra Mauro inclusive, sin olvidar la representación del mundo en el escudo de Aquiles según Homero e imitadores, cf. J. ROMM, op. cit., p. 13-15), carece de sentido, como explicaba ya ARISTÓTELES (Meteorología 362b = II 5): "actualmente se representa de manera absurda la circunferencia de la Tierra: se dibuja la Ecumene con forma circular, pero eso es imposible, tanto por la observación como por la razón". Un siglo antes hallamos una crítica similar en HERÓDOTO, op., cit., IV 36. La obstinación en asignar esa redondez absurda a la Ecumene en los mapamundis medievales cristianos podría deberse (pero no es mi opinión) a su valor simbólico de perfección y a la consiguiente relación con el carácter divino del mundo creado (B. ENGLISCH, op. cit., p. 88-94).
70 Rouben GALICHIAN, Countries South of the Caucasus in Medieval Maps: Armenia, Georgia and Azerbaijan, Londres: Art Books, Yerevan and Gomidas Institute, 2007, p. 153; remite a autores que datan el mapa entre 1206 y 1360, pero supone que la primera fecha es demasiado temprana.
71 Ibid., p. 153; los topónimos figuran traducidos al inglés en p. 155, fig. 67a.
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