Música, liturgia y paraliturgia en las exequias regias
p. 95-105
Texte intégral
1La liturgia funeraria de los príncipes en principio no preveía una distinción de rúbricas y textos —y, por tanto, melodías— diferentes a los de otro cristiano, salvo las menciones nominales específicas en oraciones y en preces. En lo que conocemos como Officium Defunctorum —reunión de las Vigilias, los Laudes Defunctorum y la Missa de Requiem— no se encuentran particularidades más allá de las que distinguían a algunos clérigos de alto rango para los que —en función de su categoría— unos textos podían sustituir a otros y, por tanto, también sus músicas. Conocemos el ritual romano-franco, pero si nos retrotraemos a la época visigoda, cuyas melodías pertenecientes al Ordo in finem hominis son casi las únicas que podemos hoy interpretar de las pertenecientes a la antigua liturgia hispano-visigótica, nada parece indicar una distinción específica más allá de las rúbricas De uno defuncto, De defunctorum Aepiscoporum o De defunctis generalis… Comparando dignidades civiles con eclesiásticas, consideraremos en un contexto amplio la posible utilización de textos y músicas referidas a las exequias reales en las antiguas liturgias hispanas y en la posterior gregorianización.
2Todos imaginamos el aparato y la pompa que podían acompañar a los rituales de exequias de los personajes pertenecientes a la realeza: reyes, príncipes, infantes de uno u otro sexo, y tenemos más información cuanto más nos acercamos a épocas recientes. Ciertamente conocemos algunas músicas de Requiem —más propiamente Officium Defunctorum— dedicadas expresamente a determinados personajes reales del Renacimiento. Sin embargo, en la época medieval, tanto la visigótica como la de sus sucesores que ocuparon el trono tras la invasión de los árabes y en la posterior Reconquista, la información desde el punto de vista litúrgico es apenas existente. En las fuentes hispano-visigóticas, la liturgia defunctorum consignada en el Liber Ordinum sacerdotal incluía rúbricas generales como Ordo de Defunctis, Ordo de uno defuncto1, junto a otras como Ordo ad conmendandum corpus defuncti y Ordo ad consecrandum novum sepulchrum, además de otras más específicas dirigidas a personajes concretos: Ordo ad conmendandum corpus sacerdoti, Ordo ad conmendandum corpus parvuli y Ad conmendandum corpus de una virgine2. La situación, aunque más completa y elaborada, no cambia mucho tras la consulta del Liber Ordinum episcopal3: Ordo in finem hominis diei, Ordo ad consecrandum nobvm sepulcrvm, Ordo ad corpus parvuli conmendandum, Ordo quid conveniad observare clericis civitatis illivs, cuius episcopus in ultima egritvdine positus fuerit, Ordo observandus in defunctione episcopi, Ordo in conmendatione presbiteri, Oratio ad conmendantum corpus devotae virginis y Ordo super sepulchrum quando clamore proclamatur, completados más adelante con la Missa in finem honinis diei, Item ordo unius defuncti, Missa de uno defuncto, Item Missa de uno defuncto, Missa de sacerdote defuncto, Missa de presbitero defuncto, Ordo Missae de parvulo defuncto, Missa de quinquagenario defuncti, Ordo de defunctos sacerdotibus, Missa de sacerdotibus defunctis, Missa generalis defunctorum, Missa de sacerdotibus defunctis, Item ordo defunctorum, Missa de defunctis, y finalmente Item alia missa de defunctis4. Este despliegue de casi 58 folios5 muestra con claridad la importancia de estos formularios (la diferencia entre el Liber Ordinum sacerdotal y el episcopal estriba fundamentalmente en la inclusión en este de abundantes misas).
3Ninguna alusión específica encontramos a las exequias de un príncipe o de un rey, salvo quizás la inclusión de su nombre en las larguísimas oraciones que completan los distintos cantos en los formularios correspondientes al Ordo in finem himinis diei: Suscipe Domine animam servi tui ille seculo ad te revertentem6… Es de suponer, por tanto, que en la liturgia visigótica el tratamiento en la preparación del cadáver principesco y noble, el traslado al cementerio y posterior deposición en la tumba estaban acompañados de los textos y músicas de un difunto civil. De ser así, seríamos afortunados, porque de las pocas piezas que hoy podemos interpretar del antiguo oficio hispano-visigótico, casi todas ellas pertenecen al Ordo in finem hominis diei. Conservamos sus neumas puros —es decir, intranscribibles— en los dos ejemplares de Liber Ordinum que hemos citado hasta ahora7, pero afortunadamente contamos con la ayuda de un tercer ejemplar de esta tipología libraria, hoy en la Biblioteca de la Real Academia de la Historia de Madrid (BRAHM). Se trata del conocido como Liber Ordinum emilianense, el códice 56 de la mencionada academia8, procedente de San Millán de la Cogolla y cuya edición moderna figura como segunda parte en la impresión del Liber Ordinum episcopal de Janini9, considerado para las funciones de un obispo cuando por tamaño y contenido sería más apropiada su función sacerdotal10.
4A finales del siglo xi o principios del xii, un monje (?) del monasterio riojano de San Millán de la Cogolla raspó la primitiva notación en 16 piezas (tabla 111) pertenecientes al oficio de difuntos de ese manuscrito conservado en la biblioteca de su abadía y hoy en la Biblioteca de la Real Academia de la Historia de Madrid12.
Tabla 1. — Ordenación del Officium Defunctorum hispánico en el cód. 56 de la BRAHM
| Ordo in finem homini diei | |
| R/. Ecce ego viam | fo 24 |
| R/. Dies mei transierunt | fo 26 |
| P/. Deus miserere… O Iesua | fo 27 |
| P/. Indulgentia dicamus | fo 27 |
| P/. Deus miserere… illi Deus | fo 28 |
| A/. Educ Domine | fo 28v.o |
| A/. Emitte manum tuam | fo 28v.o |
| Ordo ad consecrandum nobum sepulcrum | |
| A/. Exsurgat Deus | fo 28v.o |
| A/. In protectione Dei | fo 29 |
| A/. In pace in idipsum | fo 29v.o |
| R/. De manu inferni | fo 30v.o |
| A/. Credo quia redemptor | fo 31v.o |
| A/. Memorare Domine | fo 32 |
| A/. In sinu Abrahaeb | fo 32 |
| A/. Si ascendero | fo 32v.o |
| A/. Manus tua, Deus | fo 33 |
| A/. In pace in idipsum | fo 33v.o |
| A/. Aperiat tibi | fo 33v.o |
| A/. Requiem æternam | fo 34 |
| A/. Terra, terra | fo 35 |
| Ordo ad corpus parvvli conmendatum | |
| R/. In hoc cognovic | fo 36 |
| A/. Sinite parvulos | fo 36v.o |
| A/. Aperiat tibi | fo 37 |
| A/. Si ascendero | fo 37 |
| a. Las dos preces Deus miserere no fueron raspadas en el Liber Ordinum emilianense, sino que aparecen copiadas en el Gradual de Gaillac, F-Pn lat. 776, fo 138 [en línea]. Existe una grabación completa de todas estas piezas a cargo de Schola Antiqua bajo la dirección de Laurentino Sáenz de Buruaga: Chant Mozarabe, JADE JAD C 122, 1991 ©1997 [en línea]. b. Raspada en el original pero sin reescribir la nueva notación diastemática. c. In campo aperto en el original. | |
Fuente: Liber Ordinum emilianense, BRAHM, cód. 56.
5Una vez raspado el antiguo contenido, escribió la melodía en notación aquitana o de puntos superpuestos, esto es, una escritura que permite reflejar los intervalos. El poco espacio disponible hizo que la nueva escritura quedase muy apretada y difícil de leer; consciente de ello, el copista tuvo cuidado de anotar la terminación salmódica del repertorio gregoriano —differentia o seculorum— al final de cada una de las piezas, indicándonos así la nota final de cada una de ellas; no olvidó situar el guion o custos al final de cada línea para situar convenientemente la primera nota del renglón siguiente.
6Por una parte, se impone una comparación de las piezas reescritas en notación diastemática13 con sus originales in campo aperto14 para comprobar que se trata de las mismas melodías. Es el propio códice 56 quien nos da la respuesta al copiar en folios sucesivos la A/. In pace in idipsum en notación visigótica y después en palimpsesto en notación de puntos superpuestos (ejemplo 1).
Ejemplo 1. — A/. In pace in idipsum. Neumas procedentes del Liber Ordinum emilianense, BRAHM, cód. 56, fo 29v.o. Transcripción del autor de acuerdo a la notación de puntos del códice, fo 33

© Juan Carlos Asensio.
7Es muy posible que las exequias regias siguieran este mismo esquema y que solamente se mencionara el nombre del difunto en las oraciones. Sería raro no incluir un formulario de este tipo cuando en el Liber Ordinum episcopal se insertan ceremonias específicas para los reyes y precisamente colocadas a continuación de los oficios dedicados a los difuntos: Ordo quando rex cum exercitu ad prelium egreditur, Item orationes de regressu regis y Oratio de susceptione regis quando de vicino regreditur15, junto a un Ordo Missae votibe de rege y una Missa pro Rege dicenda16, además de los formularios del Liber Ordinum emilianense: Ordo pro solo rege y Missa pro solo rege dicenda17.
8No encontramos muchos formularios que distingan las exequias reales del resto. En la época pretridentina, y es posible que como herencia medieval, en la Missa de Requiem, cuando se celebraba Pro praesenti defuncto, se encuentran algunos pequeños cambios en los cantos tras las lecturas18. En lugar del consabido gradual19 Requiem aeternam y el tracto20 Absolve Domine, ocasionalmente se encuentra el gradual Si ambulem y el tracto Sicut cervus, con frecuencia rubricado como Aliud R. quando dicitur pro regibus vel pro episcopis, equiparando la liturgia de alto rango de dignatarios de la Iglesia con los civiles21. Estos formularios específicos nos llevan a pensar que muy probablemente los primeros Requiem polifónicos que encontramos en la historia de la música (Ockeghem, Escobar, García de Basurto), todos ellos ligados de alguna manera a las prácticas españolas que incluyen esas piezas específicas en lugar de las más comunes, no estarían pensados para algún tipo de funeral ligado a la Corona o a la nobleza. No obstante, la variedad y riqueza de textos ligados al Officium Defunctorum en la época medieval no nos permite afirmar taxativamente que tanto Si ambulem como Sicut cervus no fuesen una opción universal. En algunos códices, estas dos piezas aparecen rubricadas dentro de un Officium clericorum —con el introito Si enim credimus y la comunión Animas de corpore, en lugar del común Requiem aeternam y Lux eterna, lo que nos habla de su excepcionalidad— o In praesentia corporus defuncti o In praesentia corporis fratris defuncti —con el introito22 Si enim credimus, el ofertorio O pie Deus y la comunión23 Pro quorum memoria—, pero son abundantísimas las rúbricas Pro fidelibus defunctis que consignan estas piezas. Como vemos, nada que ver con los consabidos textos de Requiem aeternam dona eis. Domine. Así pues, salvo en libros concretos alguna rúbrica, no podemos afirmar que exista un tratamiento particular en las exequias de los príncipes.
9Si nos adentramos en el Officium Defunctorum propiamente dicho, existe la pequeña posibilidad de considerar que a la comúnmente extendida antífona del invitatorio24 de los maitines de difuntos, Regem cui omnia vivunt, Venite, adoremus, le sustituyese en las ocasiones más solemnes —para un prelado o para el sufragio de un personaje real— el más adornado y de terrible texto del salmo 17 Circumdederunt me gemitus mortis, dolores inferni circumdederunt me25. Así, sabemos que, aunque tardíamente, Cristóbal de Morales compuso el invitatorio de difuntos para las exequias del emperador Carlos en su Officium Defunctorum a cinco voces, basándose en una melodía de canto llano que debía estar ya extendida en la península y que pertenecería al llamado fondo de canto toledano, esto es, melodías hispanas compuestas sobre textos romanos26.
10Y para concluir, un caso particular que nos lleva de nuevo a la época del canto y liturgia visigótica, muy pocos años antes del cambio de rito. En 1966, el CSIC publicaba una Miscelánea en Memoria de dom Mario Férotin (1914-1964) con motivo de los cincuenta años de su fallecimiento —que tardó dos años en ver la luz— con una serie de artículos dedicados al ilustre monje hispanista y primer editor del Liber Ordinum, del que tanto estamos hablando. Uno de los primeros, escrito por el no menos ilustre Charles J. Bishko, llevaba como sugerente título «The liturgical context of Fernando I’s last days according to the so-called Historia Silense27». Aunque parece que el principal propósito de Bishko fue fijar la fecha exacta de la muerte del rey Fernando, que en ese momento oscilaba entre el 27-29 de diciembre del año 1065, son muy interesantes las referencias a la asistencia del rey —consciente de que se encontraba en sus últimos días— a los oficios litúrgicos, participando él mismo en una serie de ceremonias y, al parecer, también en sus cantos, de acuerdo siempre, según la Historia Silense, al rito toledano, esto es, aún siguiendo el antiguo rito que tenía ya sus años contados. Podríamos hablar aquí de una Praeparatio mortis. Dice la crónica:
Ingressus est enim civitatem viii kalendas lanuarii
die sabbato, ex more corpora sanctorum fixis poplitibus
adorans et petens, ut si iam hora terribilis mortis
sibi imminere videretur
ipsis cum angelicis choris intervenientibus
anima eius a potestate tenebrarum libera
ante tribunal Christi sui redemptoris illesa presentaretur.
Ceterum in ipsa celebri nativitatis Dominice nocte, cum
clerici festivo more natalicium matutinum canerent, adfuit
inter eos domnus rex, atque virtute qua poterat, letus
concinere cepit ultimum sonum matutinorum: «Advenit
nobis», quem tunc temporis more Toletano canebant; succentoribus
autem respondentibus: «Erudimini omnes qui
iudicatis terram», quod Fredinando serenissimo regi non
incongrue tune conveniebat28.
11Así pues, el día 24 de diciembre, la víspera de Navidad, Fernando llega a León, y viendo cercana la hora de su muerte, se dirige a San Isidoro para orar ante las reliquias del santo. Por la noche, durante el oficio nocturno, como los clérigos cantaban de manera festiva el ultimo sonus29 de los maitines Advenit nobis, el propio rey se unió a ellos, que cantaban en esa época según la costumbre de Toledo —es decir, todavía el canto visigótico— y los succentores30 respondían Erudimini omnes qui iudicatis terram…
12Ciertamente el sono final de los maitines de Navidad no figura en ninguno de los libros hispanos como Advenit nobis… En cambio sí figura el sono
Dominus dixit ad me: Filius meus es tu; ego hodie genui te, alleluia. II. Pete a me, et dabo tibi gentes hereditatem tuam, et possessionem tuam terminos terre. Et reges eos in virga ferrea, et tanquam vas figuli confringes eos. Et nunc, reges, intelligite; erudimini, omnes qui iudicatis terra[m]. Ego autem constitutus sum rex super Syon, monten sanctum eius. R/. hodie [genui te alleluia]31.
13Su sección final coincide con la respuesta de los succentores: Erudimini omnes… Por supuesto, estamos ante la lectura de la Vetus Hispana de los versículos 7.8.9.10 y 632. Y quizás son los versículos finales en directa alusión a los reyes los que llamaron la atención al redactor de la Historia Silense: «Y a sus reyes [regirás] con cetro de hierro y como un vaso de barro los aplastarás. Y ahora, reyes, entendedlo; sed sabios todos los que gobernáis la tierra. Yo he sido constituido rey sobre Sión, su monte santo…», palabras dirigidas directamente al rey. Por desgracia, no podemos saber cómo es la melodía de este sono, incluso más decepcionante con el interesante y largo melisma33 anotado al margen sobre la palabra terram.
14Y al día siguiente:
In crastinum vero, luce adveniente, sciens
quod futurum erat, vocavit ad
se episcopos et abbates et religiosos viros, et ut exitum suum
confirmarent, una cum eis ad ecclesiam defertur, cultu regio
ornatus cum corona capiti imposita. De in fixis genibus coram altario
sancti lohannis et sanctorum corporibus beati
Ysidori confessoris Domini, et sancti Vincentii martiris
Christi, clara voce ad Dominum dixit: «Tua est potentia,
tuum regnum, Domine; tu es super omnes reges, tuo imperio
omnia regna celestia, terrestria subduntur; ideoque
regnum quod te donante accepi, acceptumque quandiu tue
libere voluntati placuit rexi, ecce redo tibi: tantum animam
meam de voragine istius mundi ereptam, ut in pace suscipias deprecor».
Et hæc dicens exuit regalem clamidem qua
induebatur corpus, et deposuit gemmatam coronam […]
Tunc ab episcopis accepta penitentia, induitur cilicio
pro regali indumento, et aspergitur cieere pro aureo diademate34…
15Al terminar este acto de «decoronatio», los obispos le administraron el rito de la penitencia poniendo a su lado un cilicio y rociándole de ceniza, de acuerdo con el Ordo penitentie descrito en el Ordo XXX del Liber Ordinum35, en el que sonarían los siguientes cantos acompañados de las oraciones prescritas:
- R/. Deus qui das locum
- A/. Memento mei Domine + psalmus 50
- A/. Parce Domine36
16Uno de los misterios aún no resueltos en la música medieval es la sonoridad del canto hispano. Ya hemos comentado antes que solo podemos cantar algo más de una veintena de piezas de aproximadamente unas cinco mil, ya que esa veintena se reescribieron en un sistema notacional que hoy podemos descifrar. En las pesquisas para esta investigación sobre las exequias de la realeza, hemos podido añadir una sección nueva a este puñado de piezas hispanas cuya sonoridad conocemos. Al igual que el canto gregoriano, cuyos procedimientos de composición sabemos bien, el canto hispano utiliza algunas fórmulas melódicas comunes, por ejemplo, en los versículos de los responsorios, estereotipadas según su categoría modal. Aunque no podemos establecer la misma relación que en el canto gregoriano, también encontramos estereotipos melódicos en los versículos responsoriales. Y en aquella veintena de piezas hay tres responsorios. En el V/. del primero de ellos, Dies quibus peregrinatus sum…, perteneciente al R/. Ecce ego viam, los neumas concuerdan con los del V/. del R/. del Ordo Penitentiae: Tu es Deus et in te est Deus et non est alius… (ejemplo 2). Así pues, y por primera vez, podemos aventurar que Fernando I, poco antes de su muerte, al aplicársele el Ordo Penitentiae, escuchó la siguiente melodía para el V/. del R/. Deus qui das locum (ejemplo 3).
Ejemplo 2. — V/. Dies quibus peregrinatus del R/. Ecce ego viam. Transcripción del autor de acuerdo a los neumas del Liber Ordinum episcopal, BS, ms. 4, fo 85 y a la notación de puntos del Liber Ordinum emilianense, BRAHM, cód. 56, fo 24

© Juan Carlos Asensio.
Ejemplo 3. — V/. Tu es Deus del R/. Qui das locum. Transcripción del autor de acuerdo a los neumas del Liber Ordinum emilianense, BRAHM, cód. 56, fo 13v.o y a la notación de puntos del códice, fo 24

© Juan Carlos Asensio.
17Tras oír estos formularios, el rey permaneció «in tali permanent penitentia duobus diebus», falleciendo a la hora sexta del día siguiente:
… sequenti autem die que est feria tertia, hora diei sexta,
in qua sancti lohannis Evangeliste festum celebratur,
celo inter manus pontificum tradidit spiritum.
Sicque in senectute bona plenus dierum perrexit in pace,
era millesima ciii37.
Notes de bas de page
1 Liber Ordinvm sacerdotal, ed. de Janini Cuesta, 1981, pp. 105 sqq. El Liber Ordinum en la liturgia hispana es el equivalente al Rituale en la liturgia romana. Véase Férotin, Le «Liber Ordinum».
2 Liber Ordinvm sacerdotal, ed. de Janini Cuesta, 1981, pp. 71 sqq.
3 Liber Ordinvm episcopal, ed. de Janini Cuesta, 1991. En este caso sería equivalente al Pontificale romanum.
4 Ibid., pp. 293 sqq.
5 Liber Ordinum episcopal, Biblioteca de Silos (BS), ms. 4, fos 84-107 y 297-331v.o.
6 De los muchos ejemplos, tomo el Liber Ordinum episcopal, BS, ms. 4, fo 85.
7 Véase Liber Ordinum sacerdotal, BS, ms. 3, fos 14v.o sqq., y Liber Ordinum episcopal, BS, ms. 4, fos 85 sqq.
8 Liber Ordinum emilianense, Biblioteca de la Real Academia de la Historia (BRAHM), cód. 56 [en línea].
9 Liber Ordinvm episcopal, ed. de Janini Cuesta, 1991, pp. 331 sqq.
10 Más información sobre este manuscrito en Ruiz García, 1997, pp. 315-317 y descripción codicológica del pautado en p. 691 y de los cuadernillos en p. 594, mucho más ajustada a la realidad que la realizada por I. Fernández de la Cuesta en la introducción a Liber Ordinvm episcopal, ed. de Janini Cuesta, 1991, pp. 24-25.
11 Se incluyen solamente las piezas que se pueden transcribir. Las rúbricas de las piezas de canto corresponden a las formas usuales: R/.: Responsorio; V/.: Versículo; A/.: Antífona y P/.: Preces.
12 Más información sobre la transcripción de estas antífonas, en Rojo Olalla, Prado Peralta, 1929, pp. 66-82; véase también Asensio Palacios, 1996; Id., 2003, pp. 84-99; Id., 2009 y Zapke, 2007. En los últimos años se están llevando a cabo distintos intentos de reconstrucción con la ayuda de procesos computerizados, pero con inciertos resultados; véase Maessen (ed.), 2015.
13 Notación que distingue la altura de los intervalos. En el caso que nos ocupa será la notación aquitana o de puntos superpuestos la que permitirá reproducir los intervalos.
14 Notación que no refleja los intervalos sino solamente la dirección melódica, ascendente, descendente o al unísono, sin precisar la altura exacta de los sonidos.
15 Véase Liber Ordinum episcopal, BS, ms. 4, fos 107v.o sqq., y Liber Ordinvm episcopal, ed. de Janini Cuesta, 1991, pp. 146 sqq.
16 Liber Ordinum episcopal, BS, ms. 4, fos 217 sqq., y Liber Ordinvm episcopal, ed. de Janini Cuesta, 1991, pp. 234 sqq.
17 Liber Ordinum emilianense, BRAHM, cód. 56, en la segunda parte del Liber Ordinum episcopal, BS, ms. 4, fos 113v.o sqq., y en Liber Ordinvm episcopal, ed. de Janini Cuesta, 1991, pp. 372 sqq.
18 Como información general de la liturgia funeraria, aunque circunscrita a códices navarros de ámbito monástico, véanse Baldó Alcoz, Pavón Benito, 2016 y Gay, 1957.
19 Canto responsorial interpretado tras la lectura de la misa. Consta de dos partes, siendo la segunda —denominada versículo— ejecutada por un solista.
20 Canto procedente de la salmodia directa interpretado tras el gradual en las misas de tiempos penitenciales y en la liturgia de difuntos. Consta de varios versículos interpretados por uno o varios solistas.
21 Así por ejemplo en el Missale Giennense, Sevilla, Meinardo Ungut, 1499; véase Missale Giennense, ed. de Lara Polaina, 2010, p. 456.
22 Canto de la misa romana que acompaña la procesión de entrada del celebrante. Se suele conocer mejor como antífona de introito u Officium.
23 Antífona de comunión o comunión. Canto que acompaña la procesión de los fieles para recibir el sacramento.
24 Canto con el que comienzan los maitines. Consta de una antífona, a la que sigue el salmo 94, cuyas primeras palabras de invitación a la alabanza —Venite— justifican el nombre de Invitatorio.
25 Véase como ejemplo la melodía que se encuentra en el Manuale Chori [ad usumm fratrum minorum], Salamanca, Juan de Porras, 1506, fos 150-150v.o [en línea].
26 Véanse Fernández de la Cuesta, 2002 y Asensio Palacios, 2014.
27 Bishko, 1966.
28 «Entró [el rey] en la ciudad el sábado 24 de diciembre, adorando, según la costumbre, de rodillas los cuerpos de los santos, y pidiendo que si ya la hora terrible de la muerte pareciera venírsele encima, interviniendo ellos mismos con los coros de los ángeles, su alma, libre del poder de las tinieblas, fuese presentada sin daño ante el tribunal de Cristo su redentor. Por lo demás, en esa misma noche célebre del nacimiento del Señor, como los clérigos cantasen los maitines de navidad de manera festivo, presentóse ante ellos el señor Rey, y con las fuerzas que podía empezó a cantar alegre el último sono de maitines: “Viene a nosotros”, que en aquel tiempo cantaba según la costumbre [el rito] Toledano. Pero respondiendo los del segundo coro: “Aprended todos los que juzgáis el mundo”, que venía entonces bien al serenísimo rey Fernando.» (Sigo la versión también citada y seguida por Charles J. Bishko de la Historia Silense, ed. de Santos Coco, 1921, pp. 89-91).
29 Canto propio de la liturgia hispánica para el oficio matutino dominical —y en ocasiones al oficio vespertino— ligado probablemente también a la incensación del altar.
30 Cargo eclesiástico que en los monasterios se reservaba para la figura del cantor (succentor) o cantores (succentores), guiados por el primer cantor solista (praecentor), todos ellos a las órdenes del maestro de coro.
31 «El Señor me ha dicho: tú eres mi Hijo; Yo te he engendrado hoy, aleluya. II. Pídemelo, y daré tú heredad a las gentes, y tus posesiones del confín de la tierra. Y a sus reyes [regirás] con cetro de hierro y como un vaso de barro los aplastarás. Y ahora, reyes, entendedlo; sed sabios todos los que gobernáis la tierra. Yo he sido constituido rey sobre Sión, su monte santo, R/. Yo te he engendrado hoy.» [en línea].
32 Biblia Polyglotta Matritensia, ed. de Ayuso Marazuela, 1957, p. 49.
33 Vocalización sobre una sola sílaba. Da lugar al llamado estilo melismático, en el que la mayoría de las sílabas son adornadas con muchas notas en cada una de ellas.
34 «Llegada la luz del día siguiente, sabiendo lo que había de suceder, llamó a sí a obispos, abades y religiosos varones; y como confirmasen su final, fue llevado juntamente con ellos a la iglesia, adornado con ceremonia regia con la corona puesta en su cabeza. Después, dobladas las rodillas ante el altar de san Juan y de los santos cuerpos del bienaventurado Isidoro, confesor del Señor, y de san Vicente, mártir de Cristo, con voz clara dijo al Señor: “Tuyo es el poder, tuyo el reino. Señor; tú estás sobre todos los reyes; bajo tu imperio se someten todos los reinos celestiales y terrestres y, por tanto, el reino que concedido por ti obtuve y que recibido goberné por todo el tiempo según tu libre voluntad, he aquí te lo devuelvo: tan solo ruego por mi alma, arrancada a la vorágine de este mundo, para que la recibas en paz”. Y diciendo esto, se despojó del manto real con que envolvía su cuerpo y depuso la corona adornada con gemas […] Entonces, recibida la penitencia de los obispos, se le impone cilicio como real indumentaria, y se le echa ceniza en vez de la áurea diadema…» (Sigo la versión citada y seguida por Charles J. Bishko de la Historia Silense, ed. de Santos Coco, 1921, pp. 90-91).
35 Liber Ordinum episcopal, BS, ms. 4, fos 68v.osqq. y Liber Ordinvm episcopal, ed. de Janini Cuesta, 1991, pp. 113 sqq. Véanse también Liber Ordinum emilianense, Biblioteca de la BRAHM, cód. 56, fos 13v.o sqq., y Liber Ordinvm episcopal, ed. de Janini Cuesta, 1991, p. 340. En esta edición figura la A/. Averte faciem tuam, que en realidad es un verso más del salmo 50, como se ve en sus diseños neumáticos.
36 En realidad, tras la antífona figuran los versos del salmo 50 que se interrumpieron en la pieza anterior: desde Redde mic[h]i letitiam y con parecido diseño neumático.
37 «Mas al siguiente día, que es martes, a la hora sexta [las doce] del día en que se celebra la fiesta de san Juan Evangelista, entre las manos de los obispos entregó su espíritu. Así en la vejez, en la plenitud de sus días marchó en paz el año 1065» (Historia Silense, ed. de Santos Coco, 1921, p. 91).
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Juan Carlos Asensio
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Élites et ordres militaires au Moyen Âge
Rencontre autour d'Alain Demurger
Philippe Josserand, Luís Filipe Oliveira et Damien Carraz (dir.)
2015
